domingo, 10 de septiembre de 2023

EL DESEQUILIBRADO EN LA ZONA NARCO...,AL MARGEN DE LA SEMANA


Impacto Milei. Radiografía de la ola violeta en los barrios más calientes del conurbano rosarino
El candidato de La Libertad Avanza se impuso en las zonas más excluidas que habían sido dominadas históricamente por el peronismo, como Villa Gobernador Gálvez
Texto Matías Moreno y Germán de los Santos | Foto Marcelo ManeraLa campaña en Gálvez, un viejo bastión del PJ en Rosario
En el corazón de Coronel Aguirre, un barrio marginal de Villa Gobernador Gálvez, uno de los distritos más populosos de Rosario, brotan los síntomas de la ruptura de la trama social. Las voces impregnadas de resignación se entremezclan con la desesperación en un mar de pobreza y desocupación. La inseguridad y la violencia por el avance del narcotráfico paralizan la vida de los vecinos. Pero los relatos van más de allá del hartazgo por la violencia, los jóvenes que se hunden en el drama de la droga o la falta de infraestructura básica. Se sienten ignorados y olvidados, expulsados del sistema.
Al borde del cruce de las calles Magallanes y Filippini, Alejandro Basualdo, de 27 años, volvió a montar su taller mecánico en la vereda. Oriundo de esta ciudad, debió regresar a Gálvez después de mudarse temporalmente a Arroyo Seco, donde ya no podía pagar el alquiler de 40.000 pesos. “No comparto algunas ideas de [Javier] Milei, pero peor de lo que estamos… Necesitamos un cambio y tener un trabajo libre. No se puede vivir más de los planes sociales”, dice Alejandro, mientras su hijo juega con el perro, entre la basura y herramientas, a metros de “la ranchada” donde hace pocas horas atacaron brutalmente a una joven para robarle las zapatillas. Su vecina, Johana Martínez, también se queja por la poca presencia policial en la zona pese a la ola de delito. “Yo no quiero que entre Milei acá. Tengo cuatro chicos y ya dio a entender que quiere sacar todo. No sé quién lo votó”, murmura Martínez, que organiza una feria callejera de venta de ropa enfrente al estadio del club local, que lleva el nombre del exjugador Ezequiel “Pocho” Lavezzi.
Villa Gobernador Gálvez fue un bastión del PJ de Santa Fe durante décadas. Pero en las PASO del 13 de agosto el líder de La Libertad Avanza protagonizó allí una sorpresa: no solo cosechó más de 18 mil votos en el municipio y doblegó sin contar con aparato territorial a Massa, que quedó segundo con 13 mil, y el caudal que juntaron Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, que apenas superaron las 9 mil adhesiones, sino que construyó su triunfo en las zonas más excluidas de la ciudad.
El fenómeno antisistema se expandió a lo largo y ancho del territorio de Santa Fe. Es que Milei también ganó en Rosario y en la capital provincial, los distritos donde se define todo a nivel provincial. “Estamos muy mal. Los chicos no saben ni de qué habla. Muchos están metidos con la droga. ¿Qué vamos a hacer si saca la escuela pública o los hospitales? Este señor es diabólico”, se indigna Amanda Ricaldez, de 72 años. Es jubilada y relata que con angustia que los brazos caídos se multiplican en los barrios por la crisis y la falta de seguridad. Asegura que apenas sale de su casa para no exponerse. “Nadie se acuerda de los pobres. Hace cuarenta años que vivimos así”, se lamenta.
En la jerga de la dirigencia local de Pro se lo denomina a Villa Gobernador Gálvez como el “conurbano” de Rosario, por su cercanía a la ciudad. Pero otros lo comparan con La Matanza o Avellaneda, por la presencia de industrias y frigoríficos. Son barrios populares, de clase trabajadora, donde el peronismo siempre se hizo fuerte a la hora de las votaciones. De hecho, Pedro Jorge González, un histórico dirigente del PJ y aliado de Carlos Menem, asumió en 1991 y controló el poder municipal durante doce años. El socialismo recién le pudo arrebatar al peronismo su fortaleza electoral en 2007 con el empuje de un acuerdo orquestado por Hermes Binner con Jorge Murabito, con ADN peronista. González volvió al poder en 2011, pero finalmente, los socialistas consolidaron un proyecto propio en 2015 con Alberto Ricci, actual intendente y aliado de Maximiliano Pullaro, candidato a gobernador de Unidos para Cambiar Santa Fe y claro favorito para los comicios del domingo.
Milei logró instalarse en el electorado sin necesidad de apelar a las recetas de la política tradicional. En la avenida San Martín, la zona comercial más importante de Gálvez, casi no hay afiches ni pancartas del economista. No lleva postulante a la gobernación y su referente local es Romina Diez, una persona de confianza de Karina Milei y postulante a diputada. “Está de moda, prendió entre los jóvenes por la dolarización”, comenta Ariel, un empleado de una relojería. En el peronismo local y la oposición vinculan el auge de Milei al nivel de penetración que tuvo su mensaje en el segmento de los jóvenes y la consolidación del voto “bronca”. “No hablo de política, pero por lo menos, propone algo diferente”, se excusa un estudiante antes de subirse al colectivo.
Hugo y Marta, una pareja de jubilados, cuentan que su nieto, de 32 años, comenzó a hablarles de las propuestas radicales de los libertarios. “Los capta con un discurso berreta. Puedo compartir algo de su ideología, pero no tiene ni estructura ni trayectoria para llevar sus planes a la práctica”, remarca Hugo.
En un local partidario ubicado cerca de la esquina de San Martín y Juan B. Justo, Edgardo Violante y Gonzalo Pereyra, dos militantes del Partido Socialista, aún no logran salir de su asombro por el triunfo de Milei en Gálvez. Violante cuenta que fiscalizó durante el día de la elección en el barrio Coronel Aguirre, una de las zonas más marginales del municipio, donde eclosiona la pobreza y las necesidades. Allí, el libertario se impuso en la mayoría de las mesas. “No tiene candidatos fuertes ni puso una pancarta”, suelta Pereyra con un gesto de extrañeza. Asumen que pesó su poder mediático y el alcance de sus mensajes en redes.
Nuevo Alberdi estaba conmovido este viernes. En una calle de ese barrio del noroeste de Rosario dos sicarios dispararon contra una mujer de 29 años, que bajaba del colectivo con sus cinco hijos. Sabrina Maturano estaba embarazada de nueve meses y regresaba del centro de la ciudad, donde con sus hijos pedía limosna. Los 13 tiros que recibió provocaron la muerte de su bebé, que estaba en el noveno mes de gestación. Esta trama desgarradora se multiplica en los barrios de una ciudad golpeada por la violencia, sobre todo en una periferia donde dominan el monopolio de violencia que supura de grupos narcos, entre ellos la banda de Los Monos, Esteban Alvarado, los Romero y Funes, entre otros. En esos barrios atravesados por historias cargadas de sangre también se impuso por amplio margen Milei. Ese era un territorio donde el peronismo tuvo históricamente la hegemonía electoral. Porque en los barrios más alejados del centro de Rosario se dio una paradoja. Se impuso Marcelo Lewandowski, el candidato a gobernador peronista en las PASO provinciales del 16 de julio pasado. Y en las nacionales ganó Milei en 12 de los 16 barrios que hay en Rosario. En el centro de la ciudad triunfó Bullrich, de Juntos por el Cambio. Massa no se impuso en ninguno de las seccionales. En once de esos barrios se dio un voto cruzado: ganó Lewandowski en las PASO a gobernador y Milei en las internas presidenciales. Pullaro se impuso en sólo dos barrios, donde también ganó Bullrich.
El voto a Milei fue masivo en los barrios históricamente dominados por el peronismo, como Empalme Graneros, Ludueña, Nuevo Alberdi, Godoy, Moderno, Triángulo, La Tablada y Las Flores, entre otros. Son lugares donde se cometen el 75 por ciento de los homicidios en Rosario. Son zonas donde los grupos narco ejercen el mando con pistolas 9 mm y sicarios que disparan contra sus víctimas, como ocurrió este jueves en Nuevo Alberdi.
En Los Pumitas, enclave ubicado en Empalme Graneros, en el oeste de Rosario, también se impuso Milei. Esa zona estuvo en el ojo de la tormenta en marzo pasado, cuando tras el crimen de Máximo Jerez, de 12 años, en manos de un grupo de vendedores de droga, el gobierno nacional envió un refuerzo de gendarmería para que volviera la paz en el barrio.
“Estamos cansados de que en el barrio manden los punteros y los narcos. A todos debemos dejarle plata de alguna manera. Al primero con una parte de los planes y a los narcos para poder sobrevivir”, contó un referente de la comunidad qom de Los Pumitas, que vivió de cerca la convulsión que se gestó en esa zona tras la muerte del chico.
El voto a Milei no tiene que ver en esos sectores más marginales con la dolarización ni con la desaparición del Banco Central, como profiere el libertario, sino con un hartazgo con la situación social. “No nos alcanza para nada. Antes con las changas podíamos juntar algo de plata para sobrevivir”, planteó Lorena, una mujer que tiene seis hijos. Todos van a comedor que está a unos metros de la cancha de fútbol, que está en el centro del barrio.

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La dolarización se desinfla y vuelve al debate académico
Néstor O. Scibona


El célebre teorema de (Raúl) Baglini, según el cual las propuestas políticas son más audaces cuanto más lejos se está de acceder al poder, volvió a mostrar su validez con Javier Milei; pero en sentido inverso.
A medida que se consolidan sus chances de llegar –cuando menos– al ballottage de noviembre, el candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA) no solo comenzó a relativizar la inmediatez de la dolarización y el cierre del Banco Central, sus medidas más disruptivas y polémicas que generan incertidumbre en las expectativas económicas e incluso en el FMI. Y algunos integrantes de su equipo más cercano se hicieron cargo de un baño de realidad, al advertir públicamente esta semana los condicionamientos y dificultades para avanzar en su puesta en marcha ante un eventual triunfo.
Por lo tanto, la propuesta de dolarización se está desinflando y volviendo al debate teórico entre propios y extraños que precedió a su lanzamiento meses antes de las PASO. Si alguien suponía que, a partir del 10 de diciembre o enero de 2024, la Argentina iba a adoptar el dólar estadounidense como moneda, no le convendría adoptar decisiones a partir de esa hipótesis.
La razón es más que evidente. Para dolarizar se necesitan dólares que nadie le presta a la Argentina.
El próximo gobierno recibirá como herencia al BCRA con una fuerte sequía de divisas (reservas netas negativas de –US$8500 millones por pagos pendientes de importaciones más compras de bonos para intervenir el dólar MEP– y en medio de una inundación de pesos provocada por el déficit cuasifiscal y fiscal.
Solo las Leliq y pases para absorber el exceso de liquidez generan una expansión endógena de la oferta de dinero con el devengamiento de tasas de tres dígitos anuales que implican intereses de 2 billones de pesos por mes.
Con el cepo, además, los bancos están encerrados en un virtual “corralito”, donde el Estado coloca deuda para financiar el déficit del Tesoro en pesos indexados por la alta inflación o el tipo de cambio oficial, y desplaza del crédito al sector privado.
Para más datos, un informe de la Fundación Capital indica que el ratio entre pasivos monetarios y reservas brutas del BCRA (que suele guardar relación con el valor de los dólares financieros) arrojaba a fin de agosto un dólar de $917 con tendencia ascendente para los próximos meses.
Hace dos semanas, el propio Milei se había ocupado de aclarar, en el Consejo de las Américas, que la dolarización y el cierre del BCRA correspondían a una “segunda generación de reformas” dentro de un programa con horizonte de 35 a 50 años.
Ahora su asesor Carlos Rodríguez (viceministro de Domingo Cavallo en su segunda etapa) fue más directo: sostuvo que la única propuesta para “despesificar” rápidamente sería una hiperinflación o un plan Bonex y que, para evitar que la economía explote, se necesita implementar un fuerte ajuste del gasto público y de las regulaciones que traban los mercados.
Por su lado Juan Nápoli (candidato a senador por LLA y referente del sector financiero) reinterpretó a Milei al explicar que su intención no es cerrar el BCRA sino las canillas de emisión monetaria.
Desde la oposición de Junagraviado tos por el Cambio, Carlos Melconian graficó en varios reportajes que dolarizar es como invitar a alguien a comer fideos con tuco, sin que haya fideos ni tuco. Fue también una forma de defender su propuesta de convivencia inmediata entre el peso y el uso legal del dólar en contratos, apoyada en el plan de estabilización y crecimiento anunciado por Patricia Bullrich.
El economista Miguel Ángel Broda opina que el debate sobre una dolarización o el bimonetario como eje de una nueva organización económica del país constituye un error de diagnóstico y objetivos.
“La dolarización o el bimonetarismo vendrán dentro de dos o más años. Hoy lo prioritario pasa por evaluar minuciosamente la terrible herencia que recibirá el próximo gobierno –ahora agravada seriamente por el ‘piromaníaco’ ministro (Sergio) Massa en su intento de meterse en el balotaje– y poner el foco en la batería de medidas que deberán adoptarse mucho antes de adoptar uno u otro sistema monetario”, afirmó esta semana en su ciclo mensual.
A juicio de Broda, “cualquiera de las dos propuestas requiere una ardua tarea previa de ajuste fiscal, unificación del tipo de cambio y liberación no traumática del mercado (sin un fuerte salto devaluatorio). Deberíamos estar discutiendo, por ejemplo, la secuencia más cuidadosa de medidas que permitirían desembocar en unos meses en la unificación cambiaria; o qué gastos reducir para no generar un estallido social en el arranque del nuevo gobierno. El eventual sistema monetario es hoy una cuestión de tercer orden”, completó.
Un enfoque académico
Previamente expuso como invitado el economista Nicolás Cachanosky, profesor de la Universidad de Denver y sobrino de Roberto Cachanosky, inexplicablemente días atrás por Milei. Tras aclarar que no pertenece a LLA ni a ningún otro espacio político, defendió la dolarización como una reforma que puede durar décadas a prueba de malos gobiernos, en especial populistas. Y si bien sostuvo que no reemplaza la necesidad de reformas fiscales, laborales, regulatorias y previsional, que llevan tiempo, tiene chances de generar un ajuste expansivo si logra una drástica reducción de la inflación.
Para Cachanosky, el desempeño económico de la Argentina, con alta inflación y retroceso del PBI per cápita en las últimas décadas, sólo es comparable con el de Venezuela y Zimbabwe, que tienen gobiernos y estados colapsados.
Como contracara, mencionó que la dolarización permitió a Ecuador bajar la inflación de 100% a 5% en dos años. También citó los casos de El Salvador y Panamá, aunque se trata de tres países que tienen poco o nada que ver con la estructura económica y productiva de la Argentina.
Su propuesta para el caso argentino consiste en separar los pasivos en pesos del BCRA en tres grupos: depósitos bancarios, circulante y pasivos remunerados, con medidas diferentes. “Y como dolarizar al tipo de cambio de equilibrio del mercado no tiene respuesta, solo un nuevo gobierno puede llevarla adelante”, añadió.
La dolarización de los depósitos bancarios no requiere dólares, ya que se trata de un cambio de unidad de cuenta y los bancos disponen de un gran monto de dinero transaccional como medio de pago, salvo que se produzca una corrida de depósitos en dólares. Para el circulante, propone la combinación de pesos con dolarización en un plazo de un año para rescatarlos, como lo hizo Ecuador. En cambio, El Salvador no necesitó dólares extra.
No obstante, admitió que las Leliq y otros pasivos en pesos remunerados son la parte más compleja para evitar un Plan Bonex o un default, porque no hay dólares en el BCRA. De ahí que propuso recapitalizarlo a través de un Fondo de Estabilización Monetaria (FEM) administrado fuera de la jurisdicción argentina, manejado por bancos del exterior y cuyo “estatuto” será una computadora.
Las Leliq serían canjeadas por bonos de corto plazo en dólares a tasas de los EE.UU. con cotización en los mercados. A esto podría agregarse el rescate de activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) sin salir a los mercados, para reubicarlo en el FEM. Una vez que éste cumpla sus objetivos, se disuelve y los activos vuelven al BCRA.
La reforma no es gratis porque el Tesoro tiene que pagar los bonos. Lo que cuesta creer es que LLA, sin mayoría en el Congreso, pueda lograr consenso político para llevar a cabo este esquema
La razón es más que evidente. Para dolarizar se necesitan dólares, que nadie le presta a la Argentina

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