Cómo encontrar un equilibrio entre la familia de origen y la pareja
Establecer límites saludables y comunicarlos sin confrontar es fundamental para evitar celos y rivalidades
Mariana Israel
Perfil

Carlos Emilio Antar
Miembro Titular Didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)
◗ Representante de Psicoanálisis de Pareja y Familia de APA ante la IPA (Asociación Psicoanalítica Internacional)
◗ Excoordinador y asesor científico del Departamento de Pareja y Familia de APA
◗ Profesor titular de Psicoanálisis en el instituto de la APA
Una de las metas de cualquier pareja que aspire a un proyecto en común podría ser plantear límites saludables a la familia de origen. Para muchos no representa un conflicto, pero cuando se presenta como un problema, la solución suele ser compleja y tiene más aristas de las imaginadas.
“Las diferentes tradiciones y costumbres que traemos son bienvenidas. El desafío es cómo convivimos con ellas”, señala el médico psiquiatra Carlos Emilio Antar, especialista en familia y pareja.
–¿Qué tan importante es establecer límites saludables entre la pareja y la familia de origen?
–Es fundamental, aunque suele ser difícil lograrlo sin que implique una confrontación. No solo es relevante el objetivo, sino también la forma en que se plantea. En las parejas, la manera de establecer límites puede ser bastante compleja debido a la interacción de sentimientos, acuerdos y desacuerdos.
Cada uno tiene su propia historia de origen, hábitos y tradiciones. El objetivo, y el gran desafío, es cómo convivimos con esas diferencias y cómo las volcamos para crear algo nuevo. No me parece que haya que rescindir de la propia historia, algo que además es imposible de hacer. Lo nuevo que formemos siempre va a traer algo de nuestro origen.
–¿Cuáles podrían ser las razones por las que alguien prioriza a su familia por sobre su pareja?
–Generalmente, este punto no se explora a fondo. Cuando se plantea la cuestión de por qué alguien prioriza siempre a su familia, es importante reflexionar si esta percepción es totalmente acertada. Esta pregunta a menudo se enmarca en una perspectiva clásica, donde se tiende a pensar en términos de celos o rivalidad entre el cónyuge y la familia “del otro”. Sin embargo, la realidad es más compleja y rara vez sigue una línea recta. Puede que uno de los miembros de la pareja parezca anteponer a su familia, pero también es relevante considerar la interpretación que hace el otro cónyuge. A veces, es más factible confrontar con la familia política que con miembros de la propia, y es común que se mantenga una imagen negativa de la familia del otro mientras se idealiza la propia.
–¿Qué señales podrían indicar que la dinámica con la familia de origen está afectando negativamente a la pareja?
–Pueden ser varios los síntomas emergentes: peleas, desacuerdos y confrontaciones. Muchas parejas o familias que consultan hablan de algo que denomino un “malestar que los habita”. Cuando tienen hijos, suelen ser ellos los que se quejan de las discusiones constantes y, en el peor de los casos, los síntomas pueden aparecer en ellos.
–¿Cómo pueden las parejas comunicarse de manera efectiva sobre sus expectativas y necesidades en relación con el tiempo y la atención que se dedica a la familia de cada uno?
–No hay una fórmula única. La comunicación efectiva requiere intentar generar un espacio de encuentro y diálogo, donde ambas partes puedan expresar sus expectativas y necesidades. Sabemos que con buena voluntad no alcanza para cambiar las cosas, pero es una herramienta esencial.
A veces, se está convencido de que es “mi familia” versus “la familia del otro”, cuando en realidad se trata de un espacio compartido donde ambas familias tienen cabida.
–¿Cómo puede uno establecer límites claros con la propia familia de origen, sin causar conflictos o resentimientos?
–Establecer límites saludables con la familia de origen exige una dosis de atención constante. Es importante reconocer cuáles son los límites necesarios y cómo comunicarlos sin generar rupturas irreparables. Esto implica la capacidad de aceptar que todos, incluidos los padres, pueden cometer errores. Evitar las verdades absolutas es crucial en las relaciones vinculares, ya que la complejidad de estos lazos rara vez tiene respuestas definitivas.
–¿Cómo intervenir cuando alguien siente que su pareja prioriza a su familia y descuida la relación?
–Considero que, en lugar de centrarse solo en la pareja, es importante que se tome un tiempo para examinar la propia relación con la familia de origen. A veces, es más fácil echar la culpa afuera y ponerle límites a la familia política.
Cuando esto ocurre puede haber distintas modalidades de funcionamiento familiar. Una posibilidad es que el otro integrante de la pareja acepte esta propuesta sin discusión por sus características personales, pero esto no garantiza posibles situaciones conflictivas a futuro. Otra posibilidad es que surjan enfrentamientos desde el inicio. Puede haber distintas variables posibles, pero en general aparecen el conflicto y la frustración.
–¿Cuáles son las claves para construir una relación sólida y equilibrada cuando hay presiones externas de las familias de origen?
–Es importante encontrar un equilibrio entre lo que cada uno trae de las familias de origen y lo que se quiere construir en la nueva relación. Establecer límites personales es esencial, como mencionábamos, ya que a menudo somos nosotros mismos quienes no los fijamos. Y, por último, recordar que la formación de una nueva familia implica una reevaluación de nuestras propias creencias y experiencias para crear una base sólida y equilibrada en la relación actual
Cada uno tiene su propia historia, hábitos y tradiciones. El desafío es convivir con esas diferencias para crear algo nuevo”
Perfil
Carlos Emilio Antar
Miembro Titular Didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)
◗ Representante de Psicoanálisis de Pareja y Familia de APA ante la IPA (Asociación Psicoanalítica Internacional)
◗ Excoordinador y asesor científico del Departamento de Pareja y Familia de APA
◗ Profesor titular de Psicoanálisis en el instituto de la APA
Una de las metas de cualquier pareja que aspire a un proyecto en común podría ser plantear límites saludables a la familia de origen. Para muchos no representa un conflicto, pero cuando se presenta como un problema, la solución suele ser compleja y tiene más aristas de las imaginadas.
“Las diferentes tradiciones y costumbres que traemos son bienvenidas. El desafío es cómo convivimos con ellas”, señala el médico psiquiatra Carlos Emilio Antar, especialista en familia y pareja.
–¿Qué tan importante es establecer límites saludables entre la pareja y la familia de origen?
–Es fundamental, aunque suele ser difícil lograrlo sin que implique una confrontación. No solo es relevante el objetivo, sino también la forma en que se plantea. En las parejas, la manera de establecer límites puede ser bastante compleja debido a la interacción de sentimientos, acuerdos y desacuerdos.
Cada uno tiene su propia historia de origen, hábitos y tradiciones. El objetivo, y el gran desafío, es cómo convivimos con esas diferencias y cómo las volcamos para crear algo nuevo. No me parece que haya que rescindir de la propia historia, algo que además es imposible de hacer. Lo nuevo que formemos siempre va a traer algo de nuestro origen.
–¿Cuáles podrían ser las razones por las que alguien prioriza a su familia por sobre su pareja?
–Generalmente, este punto no se explora a fondo. Cuando se plantea la cuestión de por qué alguien prioriza siempre a su familia, es importante reflexionar si esta percepción es totalmente acertada. Esta pregunta a menudo se enmarca en una perspectiva clásica, donde se tiende a pensar en términos de celos o rivalidad entre el cónyuge y la familia “del otro”. Sin embargo, la realidad es más compleja y rara vez sigue una línea recta. Puede que uno de los miembros de la pareja parezca anteponer a su familia, pero también es relevante considerar la interpretación que hace el otro cónyuge. A veces, es más factible confrontar con la familia política que con miembros de la propia, y es común que se mantenga una imagen negativa de la familia del otro mientras se idealiza la propia.
–¿Qué señales podrían indicar que la dinámica con la familia de origen está afectando negativamente a la pareja?
–Pueden ser varios los síntomas emergentes: peleas, desacuerdos y confrontaciones. Muchas parejas o familias que consultan hablan de algo que denomino un “malestar que los habita”. Cuando tienen hijos, suelen ser ellos los que se quejan de las discusiones constantes y, en el peor de los casos, los síntomas pueden aparecer en ellos.
–¿Cómo pueden las parejas comunicarse de manera efectiva sobre sus expectativas y necesidades en relación con el tiempo y la atención que se dedica a la familia de cada uno?
–No hay una fórmula única. La comunicación efectiva requiere intentar generar un espacio de encuentro y diálogo, donde ambas partes puedan expresar sus expectativas y necesidades. Sabemos que con buena voluntad no alcanza para cambiar las cosas, pero es una herramienta esencial.
A veces, se está convencido de que es “mi familia” versus “la familia del otro”, cuando en realidad se trata de un espacio compartido donde ambas familias tienen cabida.
–¿Cómo puede uno establecer límites claros con la propia familia de origen, sin causar conflictos o resentimientos?
–Establecer límites saludables con la familia de origen exige una dosis de atención constante. Es importante reconocer cuáles son los límites necesarios y cómo comunicarlos sin generar rupturas irreparables. Esto implica la capacidad de aceptar que todos, incluidos los padres, pueden cometer errores. Evitar las verdades absolutas es crucial en las relaciones vinculares, ya que la complejidad de estos lazos rara vez tiene respuestas definitivas.
–¿Cómo intervenir cuando alguien siente que su pareja prioriza a su familia y descuida la relación?
–Considero que, en lugar de centrarse solo en la pareja, es importante que se tome un tiempo para examinar la propia relación con la familia de origen. A veces, es más fácil echar la culpa afuera y ponerle límites a la familia política.
Cuando esto ocurre puede haber distintas modalidades de funcionamiento familiar. Una posibilidad es que el otro integrante de la pareja acepte esta propuesta sin discusión por sus características personales, pero esto no garantiza posibles situaciones conflictivas a futuro. Otra posibilidad es que surjan enfrentamientos desde el inicio. Puede haber distintas variables posibles, pero en general aparecen el conflicto y la frustración.
–¿Cuáles son las claves para construir una relación sólida y equilibrada cuando hay presiones externas de las familias de origen?
–Es importante encontrar un equilibrio entre lo que cada uno trae de las familias de origen y lo que se quiere construir en la nueva relación. Establecer límites personales es esencial, como mencionábamos, ya que a menudo somos nosotros mismos quienes no los fijamos. Y, por último, recordar que la formación de una nueva familia implica una reevaluación de nuestras propias creencias y experiencias para crear una base sólida y equilibrada en la relación actual
Cada uno tiene su propia historia, hábitos y tradiciones. El desafío es convivir con esas diferencias para crear algo nuevo”
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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