lunes, 18 de septiembre de 2023

ERNESTO SANZ Y LOS FOCUS GROUPS DE PATRCIA


Ernesto Sanz. 
“Milei ya no es un salto al vacío, sino un cambio que se asimila más a la continuidad de Massa”
Uno de los fundadores de JXC dice que Bullrich tiene una oportunidad de dar vuelta la elección y apunta contra el libertario
 Matías Moreno
Ernesto Sanz asimiló el golpe de las PASO y decodificó el mensaje de las urnas. Frente a un resultado que sacudió el tablero, el cofundador de Cambiemos no baja la guardia. Confía en que una mayoría de la sociedad optará por la propuesta “racional” de Patricia Bullrich en octubre. Con duras críticas a Javier Milei y a Sergio Massa, considera que el país vive un “cambio de época” que requiere un liderazgo que “repare”: “El rumbo de Patricia no es ni la explosión ni la continuidad”, dice el exjefe de la UCR.
–¿Qué reflexión hace del resultado de las PASO?
–Son un reflejo de un verdadero cambio de época. Esto no arranca ahora, sino que la bisagra fue la pandemia. A partir de ese momento hay comportamientos sociales e individuales que tienen que ver con ese disparador. Por ejemplo, la búsqueda de la libertad física y ambulatoria. Hoy eso se ve, sobre todo, en la vida de los jóvenes. Eso lleva a que uno se pregunte de qué se quieren liberar. ¿Del statu quo? ¿De la falta de futuro? Y no les falta razón.
–¿Por eso emerge con fuerza la demanda antisistema?
–Ahora, la pregunta del millón que uno se hace hoy es si esa liberación puede ser fruto de una explosión emocional que puede concluir en una explosión real; o si esa liberación puede conseguirse de otro modo. Pareciera que, de acuerdo al resultado de la PASO, esa liberación, sobre todo en amplios sectores, implica lo siguiente: “Le dejo esa tarea a uno de los nuestros”. Es decir, elijo al más quilombero, al más ruidoso, para esa tarea del cambio de época y de la explosión. Ahí aparece Milei.
–¿Fue un ensayo electoral para castigar a la política?
–Al replegarse y dejarle esto a Milei, que es solo uno de los suyos y no es el líder, los protagonistas –el ciudadano enojado que busca la liberación– no advierten que ese tipo, el elegido, empieza a mostrar los peores defectos, a irse por la banquina, y a elegir como acompañantes a personajes que son, vaya paradoja, los mejores símbolos de la casta que pretende combatir.
–¿Milei no puede liderar?
–Mirá, yo estoy muy obsesionado con el tema del liderazgo. Y acá va la reflexión final: le entregaron el cambio de época a un no líder. ¿Por qué digo esto? El líder es una persona que te marca el rumbo, que no forma parte de la manada. Y resulta que los enojados eligen a quien no los va a conducir, pero que los va a ayudar a sacarse la bronca un rato.
–Milei crece por arrastre del voto bronca. ¿Se podrá salir de la crisis con esta erosión democrática o falta de confianza en las instituciones?
–La democracia tiene dos pactos fundamentales: el de representación y el de convivencia democrática. ¿Qué está pasando hoy? Está en crisis el pacto de representación. ¿Esa cuestión virtuosa de la representación se puede reemplazar eligiendo a un “no líder” o a la continuidad de quienes te llevaron a esta crisis, que serían [Sergio] Massa y el oficialismo? Bueno, creo que no. Para reparar la crisis de representación hay que elegir un liderazgo racional que te lleve a un camino mejor, que te repare. Para mí, la palabra clave es reparación.
–¿JXC puede reconquistar votos si solo ofrece racionalidad?
–Ese el debate en JXC. Y esto es lo que, por ejemplo, dijo [Jaime] Durán Barba, que nos tiró debajo del tren. Estoy de acuerdo con que el componente emocional también es clave. Ahora, ¿cuál es el componente emocional? ¿Pueden ser símbolos como en 2015? ¿Los globitos y el bailecito? No, eso ya no existe. Para mí, la emocionalidad tiene que ver con reparar lo roto, con abrazar.
–¿Bullrich puede convencer a la sociedad con el hastío que genera la dirigencia tradicional?
–El liderazgo de hoy tiene que ofrecer protección y cariño. Acá empiezan a jugar las condiciones personales. No veo que en ninguno de los dos competidores de Patricia se pueda dar esa mezcla de racionalidad y emocionalidad positiva como lo puede tener ella. Es una mujer probada en las dificultades, con coraje y convicción, pero, además, tiene claro un rumbo. El rumbo de Patricia es distinto; no es ni la explosión ni la continuidad.
–¿Por qué?
–Massa no quiere ser presidente, sino que quiere ser reelegido. Hoy es el presidente. Y Milei es un tipo al que votaron en agosto por lo que decía, pero es muy probable que dejen de votarlo en octubre por las cosas que quiere hacer. Esta semana fue paradigmática: Milei abrazando a [Luis] Barrionuevo; Massa rompiendo demagógicamente las últimas piñatas que tenía el Gobierno, de donde bajan caramelos de plástico, y Bullrich presentando un libro con sus propuestas. Esta es la oferta.
–¿Por qué los votantes podrían moderarse si pareciera que piden un reseteo del sistema?
–Yo estoy llevando el teorema de Baglini a la demanda, es decir, al terreno de los ciudadanos. En las PASO hay mucha emocionalidad. Ahora, yo apuesto –y espero no equivocarme– a que el voto ya es racional en la primera vuelta de octubre. Acá se define el futuro. Y me resisto a creer que la mayoría de la sociedad quiera la continuidad de algo absolutamente fracasado o la explosión de algo que es imprevisible, que no se sabe cómo puede terminar.
–Aun en 2001 hubo políticos que tuvieron legitimidad para resolver la crisis. ¿En qué deriva un colapso económico con esta recesión de representatividad?
–La política, con mayúscula, que está en crisis, tiene un desafío enorme. Dejando de lado las dos primeras semanas después de las PASO, porque JXC era un boxeador grogui y estábamos acomodándonos, todo lo que vino después es una apuesta a lo mejor de la política: argumentación y contacto. Lo central es que Patricia ocupa el lugar de la argumentación racional, con contacto y con despliegue territorial.
–¿Cómo puede Bullrich dar vuelta la elección?
–El ciudadano está esperando que aparezca una oferta que lo lleve a un lugar mejor. Y la única oferta que te puede llevar a un lugar previsible, estable, con ordenamiento y con seguridad, es la de Patricia y de JXC. Massa te lleva al pasado y Milei, a un futuro que es un galimatías.
–¿Con qué vincula la pérdida de votos de JXC? ¿La interna o hubo errores estratégicos?
–Nunca evaluamos el perjuicio que significaba la competencia. Hay una desnaturalización del sistema de representación, por la crisis de la política, y cualquier cosa que ocurra ya es motivo para que al ciudadano le sume más bronca. La interna tuvo que ver, pero no fue solo eso.
–JXC nació como un instrumento para frenar al kirchnerismo. ¿No pudo reinventarse y no sirve para frenar a Milei?
–No es que no sirva. Ocurre que de ser propietarios exclusivos de la marca cambio y de su significado, ahora ese concepto pasó a ser una franquicia utilizada por otro competidor, que es Milei. La pregunta del millón es quién se hace cargo de esa ansia de cambio que hoy ya es distinto al del 2015.
–¿Milei les robó la identidad?
–Milei está expresando ese cambio de una manera diferente. Lo está expresando como un cambio hacia no se sabe dónde, hacia un signo de interrogación. ¡Ojo! Es un signo de interrogación, pero se van develando las dudas. Cuando uno ve a quien está abrazando Milei, no solamente en el ámbito sindical, sino en el empresarial o en el judicial, se empieza a develar el interrogante y decís: esto ya ni siquiera es un salto al vacío, sino que es un cambio que lo asimila más a la continuidad de Massa que a un cambio verdadero. Nosotros seguimos representando un cambio racional, con orden y con el artículo 1° de la Constitución.
–Si Bullrich no ganara, ¿JXC se encaminaría a una ruptura?
–Te juro que no quiero ni siquiera dedicar dos segundos a esa mirada y esa visión porque cualquier dirigente de JXC tiene que tener su cabeza concentrada un 100% en el 22 de octubre.
–¿Macri dejó de ser el garante de la unidad de JXC o lo nota comprometido con Bullrich?
–Sí, lo veo comprometido. Él ha dado muestras de eso. Hay una reconfiguración de liderazgos en JXC. Y si ganamos, Patricia va a ejercer un liderazgo mucho más abarcativo que el que existió en 2015.
–¿El doble juego de Macri con Milei le hizo daño a Bullrich?
–Hay pequeñas lecturas de la conducta de cada uno, pero yo no tengo muchas ganas de meterme en eso.
–¿La UCR debería haber tenido un candidato a presidente?
–Quizás se hubiera diluido esa pelea tan feroz en Pro, pero no hay que llorar sobre la leche derramada.
–Si Bullrich no pasa a segunda vuelta, ¿vota a Milei o a Massa?
–Yo voy a votar a Bullrich en la segunda vuelta, claro. [Risas]

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Bullrich ajusta su campaña a las demandas de los focus groups
Las consultas revelan que sus potenciales votantes le piden orden, firmes posturas antikirchneristas y ponerle freno a Milei
Matías Moreno
Patricia Bullrich siente que está a tiro. Después de cavilar durante tres semanas sobre el inesperado triunfo de Javier Milei (La Libertad Avanza) en las PASO, la precandidata presidencial de Juntos por el Cambio relanzó su campaña con la certeza de que mantiene chances de ingresar al ballottage. Pese a que varios sondeos pronostican que podría hundirse en el tercer puesto, detrás de Milei y Sergio Massa (Unión por la Patria), confía en lograr la remontada.
La ilusión de Bullrich se basa en los resultados de los focus groups que encargó el consultor Derek Hampton, el arquitecto intelectual de la estrategia de campaña, después del terremoto político de las primarias. De bajo perfil y con cada vez mayor influencia, Hampton transmitió optimismo tras analizar los datos de los estudios cualitativos. “Hay muchos votos para ir a buscar”, se entusiasma uno de los consejeros de Bullrich.
A pesar de que el desánimo se apoderó de la mayoría de los referentes territoriales, Bullrich y su estratega evalúan que podrán consolidar el 28% de los votos que obtuvo en las PASO y crecer unos cuatro o cinco puntos. Si logran superar el umbral del 32%, repiten sus armadores, la presencia de JXC en el ballottage estará garantizada.
Según datos de los focus groups, los potenciales votantes de JXC demandan “orden” y tienen un profundo sentimiento antikirchnerista. Por esa razón, Bullrich reforzó su perfil opositor al gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Dará esa impronta en sus mensajes en las redes, discursos y contactos con la gente. No es casual que en sus últimas apariciones haya recordado que ella enfrentó a los Moyano, denunció hechos de corrupción en el gobierno de los Kirchner, el pacto con Irán y el supuesto “asesinato” del fiscal Alberto Nisman. O que reclamó el fin de las restricciones sanitarias y la reapertura de escuelas en la pandemia. Es el espíritu que busca imprimirle a su gira electoral, a bordo de un motorhome, para recuperar la épica y motivar a la tropa.
“No hay que confrontar con Milei porque lo alimentamos. El adversario es el kirchnerismo y Massa. Esa es nuestra lógica”, apunta uno de los leales de la exministra.
De hecho, Bullrich comenzó su caravana “Vamos por la Argentina” en el aeropuerto de El Palomar, que el gobierno de Fernández cerró, e hizo una parada en el hospital Posadas, centro del escándalo del vacunatorio VIP.
El lema de la campaña de Bullrich ya no será “si no es todo, es nada”, que utilizó para confrontar en la interna con Horacio Rodríguez Larreta, sino “terminar con el kirchnerismo”. Con la cruzada antikirchnerista, Bullrich pretende aglutinar el espectro de votantes opositores más amplio posible. Y contrastar con la figura de Milei, a quien acusa de haber estado ausente durante el auge de poder de los Kirchner o de tener conexiones y pactos subterráneos con Massa.
El “temor” a Milei
Además de reclamar “orden” –en materia de seguridad, economía y educación– y poner fin al ciclo del kirchnerismo en el poder, de los trabajos realizados por Hampton, especialista en comunicación política estratégica de la consultora Move, surge que en la cantera de posibles votantes de Bullrich hay “temor” a las propuestas de Milei, como los vouchers educativos o el cierre del Conicet.
Al analizar la composición del voto de Milei, detectaron que hay seguidores del libertario que no están fidelizados y podrían inclinarse por Bullrich, ante el “miedo” que genera un experimento como el de Milei, por la falta de sustento legislativo y estructura política. El factor gobernabilidad.
En cambio, aseguran cerca de Bullrich, el economista consolida su influencia sobre el segmento de los jóvenes. Por su parte, la exministra logra atraer a los adultos mayores y tiene chances de captar adhesiones en el universo de las mujeres, en quienes el mensaje de Milei genera rechazo.
Si bien Bullrich evitará el cuerpo a cuerpo con Milei, seguirá marcando sus diferencias, como hizo con la defensa de la educación pública, la dolarización, la visión de la política exterior y el vínculo con el papa Francisco y la Iglesia.
La prioridad de Bullrich, dicen sus armadores, no es recuperar votantes que se habrían mudado al campo de Milei, sino lograr una mayor movilización de los seguidores de JXC que no fueron a sufragar en agosto. Se aferran al antecedente de Macri en 2019, cuando creció casi ocho puntos –2,7 millones de votos– en los comicios generales respecto de las PASO. Uno de los distritos a los que irá para recolectar esos feligreses es Córdoba.
La exministra delegó en Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Mario Negri la manija de la campaña en Córdoba. E irá al menos tres veces a esa provinciaplanea llegar con referentes de JXC, como María Eugenia Vidal, José Luis Espert, Miguel Pichetto y Ricardo López Murphy. Necesita ponerle épica a su cruzada para alcanzar el ballottage.
También empoderará a los gobernadores electos Claudio Poggi (San Luis), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Marcelo Orrego (San Juan) e Ignacio Torres (Chubut) para que gestionen las campañas en sus distritos.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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