El presidente de Poder Ciudadano alertó sobre el riesgo de caer en una “democracia erosionada”: económicamente exitosa, pero sin institucionalidad
El politólogo Martín D’Alessandro sostiene que “hoy no hay golpes de Estado con tanques, pero la democracia se va lastimando” y dice que las redes sociales “obturan el procesamiento intelectual de los problemas políticos”Suscriptores
Hernán Cappiello
Martín D'Alessandro, politólogo y presidente de la fundación Poder CiudadanoEl politólogo Martín D’Alessandro, presidente de la fundación Poder Ciudadano, advierte sobre los riesgos para la calidad democrática del gobierno de Javier Milei, denuncia el rol de la redes sociales como obturadoras del procesamiento intelectual de los problemas políticos y alerta que ninguno de los presidentes de América latina que tuvieron minoría en el Congreso y confrontaron con él terminaron el mandato.
D‘Alessandro es profesor en la UBA, investigador del Conicet y expresidente de la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP), además de exvicepresidente de la International Political Science Association (IPSA).
Para D’Alessandro, el disruptivo gobierno de Milei no fue un simple ejemplo de alternancia en el poder, sino que irrumpió como un cambio de época que encontró condiciones inéditas con el peronismo dinamitado y Juntos por el Cambio, que se creyó que tenía ganada la elección.
-¿Y si sale bien el proyecto de Milei? ¿puede funcionar?
-Habría que medir el éxito según los parámetros que el Gobierno considera. El Gobierno manifiesta que tiene dos objetivos centrales: bajar la inflación y reducir el déficit. No es poca cosa, porque son dos problemas endémicos de la Argentina. Si eso finalmente se logra, puede sentar las bases para después pensar otro tipo de desarrollo, de otras políticas públicas. Por ahora el Gobierno no manifiesta qué país quiere. Si le va bien, puede después pensar un modelo de país y un programa de desarrollo. La Argentina es un caso inédito de declinación en prácticamente todos los indicadores que se nos puedan ocurrir en términos de la vida social de las personas, salvo uno que es justamente la institucionalidad democrática. El Gobierno tiene una gran fortaleza en cargar la responsabilidad de todos estos fracasos que conocemos bien. Pero tiene un problema de sintonía fina. Porque en ese listado de responsables incluye todo lo que se le cruza por delante, incluso algunas razones relevantes del régimen democrático y el pacto de convivencia. Si el éxito del Gobierno incluye la persecución a los periodistas, el recorte poco sofisticado e indiscriminado, la opacidad gubernamental, el descrédito de los partidos políticos, entonces ese éxito ya no sería demasiado beneficioso ni para la democracia ni para la ciudadanía. Tendríamos una paradoja de un Gobierno que es exitoso en lo económico, elegido por el voto popular, pero carente de virtudes democráticas.
Martín D'Alessandro-¿Cómo se llaman esas democracias?
-Populistas, liberales. Son democracias erosionadas. Hoy no hay quiebres democráticos, golpes de Estado con los tanques saliendo a la calle y de un día para el otro la democracia no existe más. Ahora la democracia se va lastimando, de a poquito se va desgastando, se va erosionando. Los que más la erosionan son precisamente los gobernantes elegidos democráticamente. Es un patrón común, está bastante estudiado. Son exitosos económicamente. Estados Unidos es siempre la gran vidriera de muchos fenómenos políticos en todo el mundo. Es un tema de mucha preocupación porque democracia de calidad finalmente es lo que llevó a un orden internacional de relativa paz y a la convivencia.
-Con garantías para los perdedores...
-Claro, que los que pierden tengan la certeza de que van a tener una nueva oportunidad en el próximo turno electoral o de que podrán, en el próximo ciclo, impulsar sus propias preferencias, sus opiniones y sus intereses. Si eso se clausura, empieza una dinámica de radicalización y polarización que puede terminar en la violencia.
-El valor libertad se presenta como valor supremo en el Gobierno, ¿cómo se articula con otros valores democráticos como la igualdad, la justicia social?
-La libertad y la igualdad son los dos grandes ideales del ser humano desde que el ser humano piensa en sus problemas sociales. Y durante mucho tiempo se pensó que son excluyentes. Eso dio lugar a gobiernos autoritarios. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, se pudieron compatibilizar grados razonables de libertad con grados razonables de igualdad. Si la libertad es absoluta, no se puede convivir. Y si la igualdad está directamente ausente tampoco se puede convivir. Está en el ser humano buscar ambas cosas a la vez. En este sentido el discurso del Presidente es extremista. Por supuesto que es importante la libertad. Pero no se puede descuidar la igualdad y además es un poco limitado porque en el discurso del Presidente la libertad individual parece estar enfocada exclusivamente en la libertad económica. Y no en otras libertades como la libertad de opinar siendo uno periodista o sin ser atacado por el poder. Hay cierta confusión conceptual o por lo menos cierta mutilación del concepto de libertad.
-¿La elección de Milei en los últimos comicios fue un cambio propio de la alternancia o hubo un cambio de época?
Entrevista con Martín D' Alessandro, politólogo y presidente de la fundación Poder Ciudadano-La elección de Milei fue otra cosa, fue muy disruptiva. Porque desde hace 80 años la dinámica de la competencia política se dio entre el peronismo y el no peronismo. Naturalmente si el peronismo es el partido mayoritario tiene las mayores chances de ganar, pero el no peronismo puede hacer un esfuerzo teniendo un gran candidato o haciendo algunas alianzas y puede ganar. La última expresión de eso fueron dos coaliciones: el Frente de Todos versus Juntos por el Cambio. En las elecciones de la historia del peronismo es predominante el voto de la mitad de la pirámide social para abajo y medios bajos. Y el no peronismo, en sectores medios altos. ¿Por qué es disruptiva la elección de Milei? Porque rompió con esa mecánica que se venía dando desde hacía décadas. Milei “roba” votos de los dos. En segundo lugar, es el único líder no peronista que disputa los votos pobres al peronismo. No quiere decir que Milei sea el fundador de una nueva mecánica de competencia política, como lo fue Perón en su momento, pero la elección sí fue rupturista.
-¿Esto habla de un cambio social o de características propias de Milei?
-Siempre la irrupción de fenómenos novedosos se explica por el contexto en el que surgen. Los líderes disruptivos surgen casi exclusivamente en momentos de crisis; segundo, el gobierno de Alberto Fernández dinamitó todas las fortalezas históricas del peronismo. Juntos por el Cambio interpretó mal, creyó que la elección la tenía ganada y acá viene el tercer factor. El desmanejo político, la interna descontrolada y desleal de Juntos por el Cambio, con un referente que era Macri apostando a que ganara Milei. Entonces ni los factores estructurales, ni los factores de responsabilidad de los actores colaboraron. No hubo uno solo que no haya colaborado para que emergiera un actor disruptivo. De un lado había sectores atrofiados, del otro había uno que jugaba en contra. Está luego este estilo de liderazgo personalista polarizante que tiene Milei.
-¿Este liderazgo es local o refleja un fenómeno global más amplio?
-Venimos estudiando los efectos no controlados de la globalización económica. Con la crisis de las ideologías, con el desgaste de los partidos políticos, con la superficialidad cultural de la posmodernidad y con la velocidad de la información a partir de los adelantos tecnológicos. Han ganado peso las críticas a cualquier cosa que implique un establishment. Ahora la incógnita global es que va a ocurrir en las elecciones de Estados Unidos. Si gana Trump, va ser una seria derrota del ideal democrático para todo el mundo y eso va a tener consecuencias políticas. Probablemente algunos líderes, cortados con esta nueva tijera de los tiempos, se sientan más cómodos en un mundo menos mediatizado por las instituciones y más transmitido por la comunicación.
Entrevista con Martín D' Alessandro, politólogo y presidente de la fundación Poder Ciudadano-Este gobierno no habla de corrupción, pero está queriendo modificar la Corte y propone a un candidato sobre el que hay dudas por su conducta. ¿Por qué cree que no aparece la corrupción en el discurso de Milei?
- La sociedad civil en gran parte y Poder Ciudadano objetó la nominación del juez [Ariel] Lijo. Cuando los escándalos de corrupción aparecen golpean mucho y particularmente a los presidentes minoritarios en el Congreso. Todos los presidentes minoritarios de América Latina que decidieron confrontar con el Congreso, ninguno terminó su mandato y en muchos de esos casos el disparador fue un caso de corrupción.
- ¿Qué implica la idea que propone de la autolimitación en el ejercicio del poder como un remedio para ciertos males de la democracia?
- Impide la polarización porque se respetan las reglas del juego, las garantías a la oposición. Si yo constato que los gobernantes se extralimitan, entonces constato que van a querer torcer las reglas de juego. Entonces voy a creer que mis intereses, mis preferencias y mis opiniones nunca van a tener la chance de volver a ganar. Si yo tengo enfrente alguien que no respeta las reglas, yo como oposición me siento un tonto por respetar las reglas cuando el gobernante no la respeta y me está aplastando... entonces, ¿qué tengo que hacer? Bueno, yo tampoco las respeto, trato de elevar el tono de la discusión de cara a la ciudadanía y a mi propia coalición como una garantía de que esos intereses y esas preferencias van a ser defendidos con convicción, incluso más allá de las reglas. Es un círculo vicioso que genera discursos extremos de polarización.
-¿Las redes sociales están en el origen?
-No, no creo que sea en el origen porque este juego, este círculo vicioso, es tan viejo como la política. Las redes sociales obturan el procesamiento intelectual de los problemas políticos. Las redes ayudan a los políticos a renunciar a pensar, a convertir todo en una batalla de entre identidades que incentivan el impulso fanático. Los valores de la Ilustración y del gran desarrollo del pensamiento occidental permitieron desarrollar la conversación, la argumentación y la política pacífica para evitar la guerra civil. En cambio, las redes sociales incentivan de a poco la distancia. Casi no hay conversación en las redes, son todas cámaras de eco entre grupos que opinan igual y que no leen, no escuchan a los que opinan distintos. En las redes siempre todo tiene que ser muy cortito, entonces calza como anillo al dedo con un clima de época y con la intención de algunos líderes de generar estas divisiones en las sociedades con provecho propio.
-Se aprobó en el Congreso la ley de boleta única y se habla de que esto va a reducir el costo de las elecciones y va a contribuir a la transparencia, ¿qué opina?
-Lo primero es que me parece muy desacertado pensar si las cosas son caras o no cuando hay cuestiones que tienen que ver con la calidad de la democracia y de la representación. En segundo lugar, la boleta única sí hace un aporte de transparencia porque elimina el truco de recibir un ingreso del Estado para imprimir boletas que habilita micro emprendimientos y partidos chiquititos que después usan la plata para otra cosa. Pero la boleta única no es un cambio en el sistema electoral. No elimina las “listas sábanas”; es decir, las listas largas de candidatos. Las esconde. El efecto político que va a tener es que va a ser un poco más prolijo el sufragio, no el escrutinio. No se si va a significar un ahorro de dinero porque la boleta única es a color, es más grande y es más cara. Y no creo que vaya a tener mayores efectos políticos. Sí, al desdoblarse la elección de los cargos nacionales de los cargos provinciales los intendentes van a tener mayor autonomía respecto de los liderazgos nacionales. Pero ya hace 20 años que venimos hablando de que los intendentes dan la boleta corta, que traicionan a sus jefes para ir con el candidato a gobernador del otro partido que mide más. No creo que vayamos a ver nada nuevo y segundo no sé si es algo bueno que los líderes locales se puedan independizar de los líderes nacionales de los partidos porque yo tiendo a creer que pocos partidos bien unificados verticalmente desde el liderazgo nacional hasta los liderazgos locales favorecen la gestión de la elaboración de leyes, la negociación de los acuerdos para las políticas de Estado.
-¿Cuáles son los riesgos de la judicialización de la política?
-Cuando los gobernantes, que son los que mayor responsabilidad tienen, no respetan las reglas de juego y se extralimitan en el ejercicio del poder, la ciudadanía y la oposición recurre a hacer denuncias sobre hechos que normalmente serían decisiones políticas que se tramitan políticamente. Pero como esas instancias no funcionan, no funciona el autocontrol, la rendición de cuentas; no funciona la autolimitación, entonces lo que hay que hacer es denunciar a ver si los jueces pueden frenar a los gobernantes. Cuando se hace de esto una práctica extendida, es esperable que los políticos de cualquier partido quieran controlar la Justicia para que no los investiguen mañana a ellos. Pero la columna vertebral para controlar lo que hace, para que no se tiranice un gobernante, está en la independencia del Poder Judicial que le pueda decir esto no se puede hacer, porque no está en la Constitución, porque usted no está habilitado para hacerlo. Si se pierde la independencia, se cae esa columna vertebral y directamente va a desaparecer la democracia. Vamos a entrar de lleno en una oligarquía, donde hay un grupo que controla todos los resortes del poder y todos los demás vamos a tener que aceptar incluso hasta los caprichos de cualquier gobernante. Frente a ese peligro, la sociedad civil, la ciudadanía y los periodistas son los que tienen que luchar.
-¿Mauricio Macri y Cristina Kirchner son los dos líderes de la oposición?
-Bueno, son los dos más importantes porque son dos expresidentes. Pero ya no son líderes absolutos. Cristina Kirchner fue una líder absoluta del peronismo, esto no quiere decir que no haya tenido algún tipo de resistencia, pero Macri no fue un líder absoluto de Juntos por el Cambio. Y a estos personajes tan importantes que han llegado a la presidencia, es difícil renovarlos. Parece bastante evidente que la oposición, frente a la revolución que implica Milei, tiene que generar algún tipo de cambio, una renovación dirigencial. El peronismo no lo puede tener con Cristina porque es un símbolo de una cosa que pasó hace 20 años y si lo hace, es lo mismo con otra intensidad. Lo demás es un desafío raro e interesante porque por un lado yo creo que el escenario es como un partido de truco. Se trata de ver quien está usando a quien: si Milei está usando a Macri porque le da milanesas y al otro día lo humilla poniéndolo en la situación de estar pidiéndole cargos en el gobierno. O si es Macri el que está usando a Mieli esperando el momento de soltar finalmente la mano y decir: “Bueno yo acompañe, pero no se dejó ayudar”. Hay una demanda de renovación. No necesariamente de sellos partidarios, pero sí de ideas, de caras y sobre todo de discursos.
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Claudio Irigoyen, economista jefe del Bank of America, dijo que la inflación mundial está bajando y que la actividad está creciendo al 3% del PBI, pero advirtió por el déficit de la macro estadounidense
Sofía Diamante
Claudio Irigoyen, economista jefe del Bank of AmericaClaudio Irigoyen es economista jefe de Bank of America, una de las entidades bancarias más grandes de Estados Unidos. Trabaja allí hace 12 años, pero hace 16 está radicado en Nueva York, donde llegó contratado por el Deustche Bank. Era el año 2007 y acababa de renunciar al Banco Central (BCRA), donde había sido economista jefe.
“El mundo está cambiando muy rápido. En algunas cosas para mejor, por todas las mejoras tecnológicas que estamos viendo. En otras cosas, no tanto. La dinámica geopolítica es más complicada. Hace algunos años no se discutía el comercio libre y ahora hay dimensiones nuevas de seguridad nacional y esa es la bandera para hacer más proteccionismo. Todas estas cosas se volvieron más relevante en las negociaciones en Estados Unidos. Por lo tanto, el mundo se está volviendo un poco más complicado. Tan complicado que Bank of America tuvo que poner un argentino”, dijo entre risas, a modo de introducción, en las Jornadas Monetarias y Bancarias 2024, que organizó el BCRA.
El economista rosarino hizo un repaso de la situación económica internacional. Dijo que la inflación está bajando y que el mundo está creciendo a una tasa promedio de 3% del PBI y que los dos países que más sorprendieron para mejor en comparación a las proyecciones iniciales de crecimiento fueron Estados Unidos e India. El país que tiene una dinámica distinta es China.
“China tiene una realidad de crecimiento que parece de otro planeta con respecto al resto de las regiones, sin embargo, con respecto a las metas que puso su propio gobierno está por debajo, y eso es importante porque el modelo chino se basa justamente en poder lograr las metas que se prometen. Cuando están debajo del target, tienen que hacer algo al respecto, y lo que han estado haciendo hasta ahora es relativamente poco y relativamente lento, con lo cual las expectativas de los consumidores en China y de los hombres de negocio están por el piso”, contó.
El otro país para seguir de cerca es Estados Unidos, ya que junto con China y Europa representan el 60% del PBI global. “En Estados Unidos no estamos viviendo una recesión”, afirmó. “La economía está bien. El consumo está muy fuerte. Los balances de las familias están bastante sólidos. Lo que me preocupa de la economía de Estados Unidos es el sector público, si uno quiere buscarle un ‘talón de Aquiles’”, agregó.
Irigoyen dijo que el país tuvo el año pasado un déficit primario de 5% del PBI y el financiero (sumado los intereses de la deuda) de 7,5% del producto. “No es que me preocupe mucho eso, porque Estados Unidos es completamente diferente a cualquier otro país, el dólar es la única reserva del mundo, pero lo que me preocupa es que cuando veo cómo eso se va a corregir, no soy muy optimista”, comentó.
"El mundo se está volviendo un poco más complicado. Tan complicado que Bank of America tuvo que poner un argentino”, bromeó Claudio Irigoyen, economista jefe de la entidadEn este sentido, se refirió a las elecciones presidenciales del próximo mes. “Desde el punto de vista de las elecciones, hay cuatro implicancias económicas que puede haber, según quién sea elegido presidente: son la política comercial, la fiscal, la migratoria y la de regulación o desregulación”, dijo.
En lo que se refiere a la política fiscal, indicó que es un tema fundamentalmente del Congreso. “En un Congreso dividido, uno no debería esperar ni mucha mejora ni mucho empeoramiento. En un Congreso controlado por los demócratas, uno debería esperar un empeoramiento del déficit por el lado de mayor gasto, pero si uno esperara que ganaran los republicanos, quizás tengamos un empeoramiento del déficit por el lado de menores impuestos. Pero el Congreso controlado por un partido, probablemente empeoraría”, comentó.
Si Estados Unidos quiere bajar sus gastos, señaló que el 70% es inflexible, porque está destinado a seguridad social. “La única forma de hacer una consolidación fiscal en Estados Unidos es una reforma del sistema de seguridad social que le diga a la gente que tiene que ahorrar por 75 años. Ningún político va a hacer eso. El punto clave entonces es: ¿a dónde van las tasas de interés? ¿Vamos a volver a los niveles de tasas que teníamos antes de la pandemia? Mi opinión es que no. Entonces, o tenemos tasas de interés reales más altas, o tenemos inflación más alta, o tenemos más represión financiera”, dijo.
Por último, dijo que México tiene “una oportunidad muy grande” de tomar ciertos negocios que estaban en China en esta nueva dinámica geopolítica, pero señaló que no es tan negativo con respecto a la desglobalización. “La dinámica de desglobalización va a cambiar. Antes estaba basada en producir donde era más barato, en términos de eficiencia. Hoy es más un argumento de risk management: quiero producir en donde sea seguro hacerlo, no quiero estar expuesto a un shock global, que haga que dependa de ciertos insumos críticos para mi proceso de producción que están en el otro lado del mundo, porque hay un problema geopolítico”, dijo.
Por ejemplo, dijo que si China invade Taiwán y una empresa se queda sin chips para producir autos, lo mejor es tener la cadena de producción lo más cerca posible. “Esto va a tener seguramente implicancias para el tipo de negociaciones que pueda haber post elecciones en Estados Unidos”, concluyó.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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