Patricia Bullrich criticó a Milei por su acercamiento a Barrionuevo
“Tenés que cambiar el statu quo”, señaló la candidata de JxC después de la reunión entre el sindicalista y el aspirante libertario
Cuando faltan menos de cuarenta días para votar, y tras haber emprendido una gira por la provincia de Buenos Aires y distintos puntos del país en un motorhome, la candidata presidencial de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, criticó a su contendiente de La Libertad Avanza, Javier Milei, por su acercamiento al sindicalista Luis Barrionuevo.
“No quiero tener de mi lado a Barrionuevo. Para cambiar a la Argentina tenés que cambiar el statu quo”, señaló la exministra de Seguridad en declaraciones a Radio Mitre. Fue después de que se conoció el encuentro, la semana pasada, entre el candidato libertario y el secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra), quien después de las PASO aseguró que Milei se impondrá “en primera vuelta”.
“Milei seguirá con su discurso, pero los actores son los mismos”, sentenció Bullrich al ser consultada acerca de los miembros de la política tradicional que se están sumando a la campaña del líder de La Libertad Avanza, y agregó: “Milei camina y va introduciendo actores que son los que armaron este país que no avanza. No está en condiciones de poner a la Argentina de pie. El kirchnerismo se comió a todos los partidos, la UCD, el comunismo, el Frepaso”.
Mostrar gobernabilidad
Como parte de su estrategia de querer mostrar experiencia para llevar adelante un “cambio viable”, Bullrich evocó su trayectoria política y de gestión: “Yo enfrenté los desafíos que tenía que enfrentar, me planté. Tengo una fuerza política que va a acompañar ese cambio. Si para suplir tu falta de gobernabilidad ponés a Barrionuevo, vas a terminar siendo Barrionuevo. Es lo que ha pasado en la historia argentina, cuando Alfonsín puso a un gremialista en el Ministerio de Trabajo”. Y sumó: “Es importante tener gobernadores, diputados, senadores e intendentes. Solo en Córdoba tenemos más de 250 intendentes”.
Respecto de su paso por la Juventud Peronista, la aspirante a llegar a la Casa Rosada hizo una autocrítica y criticó la postura del candidato libertario: “Yo aprendí desde muy joven que la violencia no te lleva a ningún lado. Si vos a los 50 años hacés lo mismo, allá vos, la sociedad necesita que la protejamos”.
Sobre la situación de Cristina Kirchner, que no apareció en público tras las PASO, Bullrich aseguró que el kirchnerismo “siempre se prepara para ganar las elecciones o impedir que el otro gobierne”. E insistió: “Estoy convencida de que los únicos que podemos frenarlos somos nosotros. Cristina se corre de la escena para no comprometerse con las medidas de Massa porque sabe que explota. Es estratégico ganar la provincia de Buenos Aires y no dejarles guarida”.
En medio de su caravana, su gran apuesta electoral para reconquistar adhesiones y garantizarse un lugar en el ballottage, Bullrich apunta a recuperar la mística e imprimirle un mayor fervor militante a su campaña.
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Corte Suprema. Certezas y preocupaciones ante el nuevo escenario político
En el tribunal miran con inquietud la gobernabilidad y se ven como garantes de la Constitución frente a eventuales medidas de Milei
Corte Suprema. Certezas y preocupaciones ante el nuevo escenario político
En el tribunal miran con inquietud la gobernabilidad y se ven como garantes de la Constitución frente a eventuales medidas de Milei
Hernán Cappiello
Rosenkrantz, Rosatti y Maqueda, en la cena de la Asociación de Magistrados de 2022
La Corte Suprema de Justicia tiene por estos días una inquietud y una certeza que trascienden su tarea judicial: se ve así misma como garante de la Constitución ante eventuales avances sobre los derechos, y en algunos despachos hay preocupación por la gobernabilidad de los meses que quedan por delante hasta el traspaso de mando presidencial, el 10 de diciembre.
Este diario habló con funcionarios judiciales cercanos a los jueces de la Corte que reconocieron que este es el clima, luego de que resolviera la semana pasada dejar cesante a la jueza de Casación Ana María Figueroa, que cumplió 75 años y no contaba con acuerdo del Senado.
La salida de Figueroa se resolvió en la Corte en 20 minutos, dos semanas después de que la Cámara de Casación le informara que “habría cesado en sus funciones”. Pese a que el 9 de agosto, cuando cumplió años, Figueroa les dijo a sus colegas que no iba a firmar más sentencias y que resignaba la presidencia, el Consejo de la Magistratura finalmente le liquidó el sueldo completo el 31 de agosto.
Ahora, la Corte y el Consejo le pagaron a todo el personal del Poder Judicial los sueldos con el aumento retroactivo al mes de julio. En el caso de Figueroa, se le depositó el aumento, pero se le descontaron los días desde el 9 de agosto hasta fin de mes, lo que equivale a unos 2,7 millones de pesos, dijeron en los tribunales.
En la Corte está el rumor de que el oficialismo intentará en una sesión, este miércoles o jueves, darle acuerdo a la exjueza y generar un conflicto de poderes con el tribunal, pero los jueces ya dictaron una resolución y para ellos el asunto está resuelto.
El otro terreno donde se juega el futuro de la vacante de Figueroa es el Consejo de la Magistratura. La semana pasada los consejeros se reunieron una hora, en privado. Acordaron posponer la decisión de llamar a un concurso nuevo para cubrir su vacante o si la sumaban a uno ya en trámite.
En ese concurso se busca elegir el reemplazo de los jueces de la Casación ya jubilados Liliana Catucci y Eduardo Riggi. Ese concurso avanzó con 40 postulantes que rindieron exámenes. Ya fueron corregidos, pero no se sabe la nota, porque no se revelaron las claves que identifican cada examen anónimo con su autor. Falta a su vez evaluar los antecedentes de esos postulantes antes de hacer la lista de candidatos según su orden de mérito.
Prescindencia electoral
De cara al proceso electoral, los jueces de la Corte buscan mostrarse prescindentes. Cada juez tiene su estilo. Horacio Rosatti, afirman en los tribunales, no se reunió con los candidatos presidenciales, aunque no faltaron los sondeos para que los recibiera. A Carlos Rosenkrantz lo buscaron para pedirle una audiencia y, si bien los conoce del pasado, no hubo ningún encuentro privado. Lo mismo ocurrió con Juan Carlos Maqueda, un hombre que viene de la política. Ricardo Lorenzetti, que fue presidente de la Corte durante 10 años, los conoce muy de cerca, tuvo contactos informales con alguno de ellos, como Patricia Bullrich, porque coincidieron en algún evento social o político.
En la vocalía de Rosenkrantz evitaron comentar el clima: “El juez no hace análisis políticos”, dijeron ante la consulta de este diario, y aclararon que “en este proceso electoral no se reunió con ninguno” de los candidatos.
En algunos despachos, allegados a los jueces dijeron que hay dos preocupaciones: la política económica en los próximos dos meses y una eventual falta de racionalidad en las políticas públicas en caso de que Javier Milei sea presidente.
En el pasado, interpretan en alguna de las vocalías, fueron el Poder Judicial y los medios los que pusieron coto al avance del kirchnerismo con medidas de inspiración “chavista”. En esos despachos ahora creen que “hay que mantenerse firme” y no caer en el otro extremo ideológico.
Los jueces de la Corte, indican estas fuentes, se ven entonces como responsables de la gobernabilidad, pero interpretada como el ejercicio de su función como garante de la Constitución.
Pero hay jueces que prefieren esperar a ver qué ocurre sin bajar la guardia. Están convencidos algunos de que en un próximo gobierno el rol de la Corte “va a ser muy importante” como garante de los derechos de los ciudadanos.
No obstante, los tranquilizaron los mensajes que llegaron de Milei para el Poder Judicial, con expresiones vinculadas a garantizar la independencia de los jueces, alejar a la política de las decisiones judiciales y asegurar la autarquía e independencia económica del funcionamiento del tribunal.
Lo mismo ocurre con Bullrich, que ha dicho que respetará la independencia judicial y, al igual que Milei, planteó la necesidad de un diálogo institucional. La Corte y el actual gobierno no dialogan desde la época en que Marcela Losardo era ministra de Justicia. Su sucesor, Carlos Soria, visitó a la Corte para leer un comunicado insultante y nunca más la vio.
En el tribunal entienden que el kirchnerismo intentó condicionarlos a través de su presupuesto y en la promoción del juicio político, y destacan que llevan un ritmo de 200 fallos semanales. Allí también causó sorpresa el resultado de las PASO, con un Milei cerca del 30 por ciento de los votos. Pero también advierten que el candidato va moderando sus promesas más disruptivas.
La Corte Suprema de Justicia tiene por estos días una inquietud y una certeza que trascienden su tarea judicial: se ve así misma como garante de la Constitución ante eventuales avances sobre los derechos, y en algunos despachos hay preocupación por la gobernabilidad de los meses que quedan por delante hasta el traspaso de mando presidencial, el 10 de diciembre.
Este diario habló con funcionarios judiciales cercanos a los jueces de la Corte que reconocieron que este es el clima, luego de que resolviera la semana pasada dejar cesante a la jueza de Casación Ana María Figueroa, que cumplió 75 años y no contaba con acuerdo del Senado.
La salida de Figueroa se resolvió en la Corte en 20 minutos, dos semanas después de que la Cámara de Casación le informara que “habría cesado en sus funciones”. Pese a que el 9 de agosto, cuando cumplió años, Figueroa les dijo a sus colegas que no iba a firmar más sentencias y que resignaba la presidencia, el Consejo de la Magistratura finalmente le liquidó el sueldo completo el 31 de agosto.
Ahora, la Corte y el Consejo le pagaron a todo el personal del Poder Judicial los sueldos con el aumento retroactivo al mes de julio. En el caso de Figueroa, se le depositó el aumento, pero se le descontaron los días desde el 9 de agosto hasta fin de mes, lo que equivale a unos 2,7 millones de pesos, dijeron en los tribunales.
En la Corte está el rumor de que el oficialismo intentará en una sesión, este miércoles o jueves, darle acuerdo a la exjueza y generar un conflicto de poderes con el tribunal, pero los jueces ya dictaron una resolución y para ellos el asunto está resuelto.
El otro terreno donde se juega el futuro de la vacante de Figueroa es el Consejo de la Magistratura. La semana pasada los consejeros se reunieron una hora, en privado. Acordaron posponer la decisión de llamar a un concurso nuevo para cubrir su vacante o si la sumaban a uno ya en trámite.
En ese concurso se busca elegir el reemplazo de los jueces de la Casación ya jubilados Liliana Catucci y Eduardo Riggi. Ese concurso avanzó con 40 postulantes que rindieron exámenes. Ya fueron corregidos, pero no se sabe la nota, porque no se revelaron las claves que identifican cada examen anónimo con su autor. Falta a su vez evaluar los antecedentes de esos postulantes antes de hacer la lista de candidatos según su orden de mérito.
Prescindencia electoral
De cara al proceso electoral, los jueces de la Corte buscan mostrarse prescindentes. Cada juez tiene su estilo. Horacio Rosatti, afirman en los tribunales, no se reunió con los candidatos presidenciales, aunque no faltaron los sondeos para que los recibiera. A Carlos Rosenkrantz lo buscaron para pedirle una audiencia y, si bien los conoce del pasado, no hubo ningún encuentro privado. Lo mismo ocurrió con Juan Carlos Maqueda, un hombre que viene de la política. Ricardo Lorenzetti, que fue presidente de la Corte durante 10 años, los conoce muy de cerca, tuvo contactos informales con alguno de ellos, como Patricia Bullrich, porque coincidieron en algún evento social o político.
En la vocalía de Rosenkrantz evitaron comentar el clima: “El juez no hace análisis políticos”, dijeron ante la consulta de este diario, y aclararon que “en este proceso electoral no se reunió con ninguno” de los candidatos.
En algunos despachos, allegados a los jueces dijeron que hay dos preocupaciones: la política económica en los próximos dos meses y una eventual falta de racionalidad en las políticas públicas en caso de que Javier Milei sea presidente.
En el pasado, interpretan en alguna de las vocalías, fueron el Poder Judicial y los medios los que pusieron coto al avance del kirchnerismo con medidas de inspiración “chavista”. En esos despachos ahora creen que “hay que mantenerse firme” y no caer en el otro extremo ideológico.
Los jueces de la Corte, indican estas fuentes, se ven entonces como responsables de la gobernabilidad, pero interpretada como el ejercicio de su función como garante de la Constitución.
Pero hay jueces que prefieren esperar a ver qué ocurre sin bajar la guardia. Están convencidos algunos de que en un próximo gobierno el rol de la Corte “va a ser muy importante” como garante de los derechos de los ciudadanos.
No obstante, los tranquilizaron los mensajes que llegaron de Milei para el Poder Judicial, con expresiones vinculadas a garantizar la independencia de los jueces, alejar a la política de las decisiones judiciales y asegurar la autarquía e independencia económica del funcionamiento del tribunal.
Lo mismo ocurre con Bullrich, que ha dicho que respetará la independencia judicial y, al igual que Milei, planteó la necesidad de un diálogo institucional. La Corte y el actual gobierno no dialogan desde la época en que Marcela Losardo era ministra de Justicia. Su sucesor, Carlos Soria, visitó a la Corte para leer un comunicado insultante y nunca más la vio.
En el tribunal entienden que el kirchnerismo intentó condicionarlos a través de su presupuesto y en la promoción del juicio político, y destacan que llevan un ritmo de 200 fallos semanales. Allí también causó sorpresa el resultado de las PASO, con un Milei cerca del 30 por ciento de los votos. Pero también advierten que el candidato va moderando sus promesas más disruptivas.
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