miércoles, 20 de septiembre de 2023

CLAVES AMERICANAS Y DÍA MUNDIAL DE LA PAZ


África le ganó a América Latina
Andrés Oppenheimer
Cuando los jefes de Estado del grupo G-20 de las mayores economías del mundo se reunieron recientemente en Nueva Delhi, India, el gran titular al finalizar la reunión fue que invitaron a la Unión Africana, de 55 países, a ser un miembro permanente de dicha agrupación. La gran pregunta es por qué invitaron a África y no a América Latina.
No es una pregunta trivial. Ser parte del G-20 les dará a los países africanos una mayor voz en la toma de decisiones globales, mientras que los países latinoamericanos no tendrán ese privilegio como grupo. Aunque México, Brasil y la Argentina forman parte del G-20, ninguno de los muchos grupos latinoamericanos –incluyendo la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)– tendrá un asiento en la mesa del G-20.
La membresía permanente de la Unión Africana en el G-20 “significa que ha sido reconocida como un actor clave en el panorama económico mundial”, dijo el presidente de Zambia, Hakainde Hichilema, en X, anteriormente llamada Twitter. Muchos diplomáticos explican la decisión del G-20 diciendo que África es el continente de más rápido crecimiento y con la población más joven del mundo. África tiene 1400 millones de habitantes, más del doble de la población de América Latina. También cuenta con enormes recursos naturales, incluidos minerales de tierras raras, fundamentales para la producción de energías verdes.
Además, África tiene un acuerdo de libre comercio continental, el Área de Libre Comercio Continental de África, mientras que América Latina solo tiene acuerdos de libre comercio subregionales.
Pero una mejor explicación es que el jefe de Estado de India, Narendra Modi, que presidió la cumbre del G-20 el 10 de septiembre en Nueva Delhi, impulsó activamente la decisión de invitar a la Unión Africana a formar parte del G-20, y Estados Unidos aceptó la idea.
“Para unirse a cualquier foro internacional, un país o grupo regional necesita un padrino”, me dijo John Feeley, exembajador de Estados Unidos y director del Centro para la Integridad de los Medios, con sede en Washington. “El anfitrión del G-20, India, impulsó la membresía de la Unión Africana”.
La otra cara de la moneda es que América Latina no tuvo ningún padrinode importancia. La razón más probable es que varios presidentes latinoamericanos irritaron tonta y gratuitamente a EE.UU. durante la Cumbre de las Américas del año pasado en Los Ángeles.
En lugar de aprovechar la Cumbre de las Américas, que se celebra solo una vez cada tres o cuatro años y es la única reunión en la que los líderes latinoamericanos pueden sentarse en grupo con el presidente de Estados Unidos para discutir oportunidades de comercio e inversión, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, boicoteó la reunión. Dijo que México no participaría a menos que Cuba fuera invitada y pidió a otros países de la región que hicieran lo mismo. Otros, como el presidente argentino, Alberto Fernández, asistieron a la cumbre de Los Ángeles, pero se dedicaron a criticar a EE.UU. por no invitar a Cuba.
En comparación, casi 50 líderes africanos asistieron felices de la vida a una cumbre similar de Estados Unidos y África organizada por Biden en Washington en diciembre. Biden no había invitado a seis dictaduras africanas, pero eso no impidió que los líderes africanos vinieran a Washington y buscaran sacar el mayor provecho de la cumbre.
Aunque muchos países africanos tienen más vínculos económicos con China y Rusia que con Estados Unidos, aprovecharon la cumbre en Washington para buscar nuevas oportunidades comerciales y de inversión. “No hubo ninguna campaña de los africanos para boicotear la cumbre, como pasó con los latinoamericanos en la Cumbre de las Américas, y ninguna nación africana invitada condicionó su asistencia a que se invitara a países parias como Zimbabwe o Eritrea”, me dijo Feeley. Además, aunque África tiene profundas divisiones políticas, muchos diplomáticos dicen que les resulta más fácil trabajar con la Unión Africana que con la OEA o la Celac, me dijo el exembajador de Estados Unidos y profesor de la American University Earl A. Wayne.
Una vez más, el antiamericanismo miope de los presidentes populistas latinoamericanos le está costando caro a América Latina. Deberían aprender del pragmatismo de los presidentes africanos, para que América Latina como región pueda tener una mayor voz en los grandes temas económicos globales.

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DÍA MUNDIAL DE LA PAZ
Norberto Frigerio

Casi podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la historia del hombre está directamente entrecruzada, fuerte e íntimamente, con la historia de las guerras. Han sido socias, hasta hoy, sin solución de continuidad. Siempre. Vida y muerte, atrapadas la una con la otra, sin poder romper un vínculo inexorable y fatídico.
Hombre y guerra. Donde va uno, allá estará la otra esperándolo, encubierta o frontalmente, por distintas causas. Ideologizadas o simplemente expansionistas; regionales, mundiales o de facciones; con mercenarios o profesionales. Tierra, aire, mar, comunicaciones o el universo cibernético, todo se impregna y derrama por esta horrible condena que, casi como la vida misma, no tiene fecha cierta de inicio ni de final.
La paz es una verdadera quimera que el hombre ha perseguido sin alcanzar jamás. Una utopía siempre vigente. En 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) decidió instaurar el 21 de septiembre como el Día Mundial de la Paz. Proclamó que esa jornada estaría dedicada a fortalecer los ideales de la paz universal, respetando (aunque por ese solo día) la no violencia, el alto al fuego y los armisticios vigentes.
Toda guerra produce devastación,pobreza, hambre, destrucción de sociedades y ciudades, desplazamientos migratorios de millones de personas, lesiones, mutilaciones. El infierno mismo en la Tierra. Sus secuelas son graves y dolorosas. No solo la muerte de hombres, mujeres, niños y ancianos, sino también de etnias, costumbres, poblaciones enteras en zonas rurales. No hay límites ciertos o previsibles. Todo es horror y caos generalizado.
Y ante tanto drama, un gesto. El 8 de junio de 1954, Japón obsequió a la ONU una inmensa campana, fundida con infinidad de monedas donadas por más de 60 naciones del mundo, como testimonio del anhelo de vivir en paz que yace en el corazón mismo de la humanidad. En su costado, 8 caracteres japoneses que dicen: “Larga vida a la paz mundial absoluta”. La campana se toca dos veces al año: en primavera y en la jornada de apertura de la Asamblea General del organismo mundial, en Nueva York. Apenas un gesto que humaniza a la condición humana. Tal vez un segundo de inspiración para los líderes mundiales. Un símbolo, una simple campana, cuyo sonido convoca a reflexionar sobre lo trascendente: afrontar aun lo que nos parece imposible, reforzar la determinación de vivir en armonía.
Por eso, ante un nuevo 21 de septiembre corresponde también evocar al inolvidable músico catalán Pablo Casals, quien, por invitación del entonces secretario general de la ONU, U-Thant, aceptó componer un himno para las Naciones Unidas, en 1970. Fenomenal sinfonía que fue reconocida mundialmente y nos muestra que por distintos caminos –el infinito universo de las artes, el consenso, el diálogo fértil– se pueden obtener respuestas que lleguen en nuestro auxilio, para evitar la atroz realidad de las guerras y sus trágicas consecuencias. Solo debemos levantar la vista y mirar el conflicto que enfrenta hoy, en pleno siglo XXI, a Ucrania y a Rusia.
Tal vez evocar a dos constructores de la paz sirva de iluminación a todos. Mahatma Gandhi dijo: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”. Y Nelson Mandela, desde su inigualable lugar en la historia universal: “La paz no es simplemente la ausencia de conflictos. La paz es la creación de un entorno en el que todos podamos prosperar independientemente de la raza, el color, el credo, el sexo, la clase, casta o cualquier otra característica social que nos distingue”.
Sirvan estas pocas líneas como un modesto llamado colectivo a la cordura para poner fin al infinito ejercicio de los hombres de matarse entre sí

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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