lunes, 18 de septiembre de 2023

DILEMAS DE HOY "LOS CHICOS Y LA COMIDA "




Dilemas de hoy. ¿Podemos prevenir que nuestros hijos sufran trastornos de alimentación?
El momento de sentarse a la mesa no debe ser un espacio de críticas sobre la comida
Es clave poder conversar sobre la diversidad de los cuerpos y fortalecer la autoestima de los chicos; los cuadros responden a distintas causas, pero su base es biológica; cuáles son las señales de alerta a las que debemos estar atentos
Mariana Israel
Las épocas cambian y nuestras preocupaciones también. En esta serie,  acerca la opinión de expertos reconocidos en sus áreas de trabajo para sumar sus aportes a viejos y nuevos dilemas. La idea es contribuir a debates actuales con la perspectiva de prestigiosos profesionales que ayudan a ordenar ideas en tiempos convulsionados.
“La comida es una fuente de placer. Pero no todos vivimos placenteramente el acto de comer”, plantea la psiquiatra Juana Poulisis, especialista en trastornos alimentarios, en una charla TEDx. A la ya conocida obsesión por la delgadez, se sumaron trastornos como la ortorexia, es decir, la preocupación patológica por comer sano. Sin grasas trans, sin aditivos, sin conservantes, sin lácteos...En una cultura donde el cuerpo es protagonista, en nombre de la alimentación saludable se corre el riesgo de caer en una obsesión que puede costar la vida.
Preocupa también el crecimiento exponencial de estos trastornos a edades más tempranas, en chicos de 10 a 14 años. Por eso, el diálogo con nuestros hijos se torna fundamental y la pregunta que surge es: ¿qué posición debemos tomar para que desarrollen un vínculo sano con la comida?
Poulisis sostiene que el acento debería estar puesto en cómo fortalecer la autoestima, cómo mirarnos y de qué manera cambiamos la conversación sobre el cuerpo.



JUANA POULISIS

Médica Psiquiatra (Universidad de Buenos Aires)


Máster en Psiconeurofarmacología en la Universidad Favaloro

Docente de la Universidad Favaloro

Autora del libro Los Nuevos Trastornos Alimentarios

Expresidenta del Capítulo Hispanolatinoamericano de la AED (Academy for Eating Disorders)

Felllow de la AED

- ¿Desde qué edad deberían estar atentos los padres a la posible aparición de un trastorno alimentario?
- Se está viendo un crecimiento exponencial de los trastornos de alimentación en niños de 10 a 14 años. La adolescencia, en general, se adelantó: hay chicas menstruando a los 10 años por cuestiones hormonales. Uno de los desórdenes que podemos ver a una temprana edad es la TERIA (Trastorno de Evitación/Restricción de la Ingesta de Alimentos). Es una forma selectiva de comer que puede llevar a la desnutrición. No siempre es porque quieran bajar de peso, sino que puede aparecer por cuestiones de hipersensibilidad a ciertas texturas o colores, o por eventos traumáticos. Esos chicos pueden desarrollar después un trastorno de los conocidos, por ejemplo, anorexia.
- ¿Cómo deberíamos hablar con nuestros hijos sobre estos trastornos?
- En realidad, no deberíamos hablarles de trastornos alimentarios a los chicos. La forma de hacer prevención es conversar sobre la libertad de los cuerpos, la autoestima y modelar cómo nos hablamos a nosotros mismos. No hace falta estar hablando todo el tiempo de la comida, lo saludable y lo no saludable, porque esto puede promover una obsesión con respecto al tema.
No hace falta estar hablando todo el tiempo de la comida, lo saludable y lo no saludable, porque esto puede promover una obsesión con respecto al tema".
- “No se habla del cuerpo ajeno” es una máxima de muchos adolescentes...
- Hay que evitar hablar del cuerpo en términos de estética, si estamos delgados, musculosos... Si vamos a hablar del cuerpo, que sea desde un lugar positivo y desde todo lo que nos permite hacer: “Qué linda sonrisa tenés”, “Estás brillante”, “Me encanta cómo bailás”.
Del plato de comida del otro tampoco deberíamos hablar. Está demostrado que comer en familia puede ayudar a prevenir trastornos alimentarios, pero no en todos los casos. Cuando la mesa es un lugar de encuentro donde hablamos de emociones, de cómo nos fue en el día, y no cuando se convierte en un espacio de críticas sobre la comida o la porción que nos servimos, las dietas o los alimentos “malos y buenos”.
Otro mensaje que me parece importante inculcarles desde chicos es que las personas son diversas y que hay que aceptar al otro tal cual es. Enseñarles que nunca hay que burlarse del aspecto físico de alguien.
- ¿Qué papel juegan las redes sociales y que deberían hacer los padres?
- Las redes influyen todo el tiempo en cómo pensamos y nos vemos. Los chicos están expuestos desde una temprana edad a imágenes de cuerpos “perfectos” y a famosos que replican ese estándar de belleza. Entonces, una de las medidas de prevención de los trastornos de alimentación es la alfabetización de las redes: ayudar a los hijos a hacer una lectura crítica de lo que ven. Explicarles que hay imágenes retocadas, que no todos tenemos que ser de determinada manera y que eso no significa que seamos menos bellos o atractivos.
Una de las medidas de prevención de los trastornos de alimentación es la alfabetización de las redes: ayudar a los hijos a hacer una lectura crítica de lo que ven”.
- ¿Cómo pueden los padres modelar con su conducta una relación saludable con la comida?
- Lo primero que tenemos que pensar es cómo nos vemos a nosotros mismos. Cuando pasamos por un ascensor o un espejo: ¿le hablamos a nuestro cuerpo como si fuera nuestra mejor amiga? Cuando vemos una foto nuestra, ¿solo notamos los defectos? Tenemos que ser más amables con los mensajes que nos decimos y agradecer todo aquello que el cuerpo nos permite hacer. No poner tanto el énfasis en el aspecto físico, sino realzar otras virtudes. Tu cuerpo es tu casa: habitalo de forma compasiva.
Ser un modelo positivo de alimentación también implica ser flexible, comer de todo y moderadamente, con conciencia y con placer, escuchando nuestras señales de hambre y de saciedad. Los adultos, a veces, nos imponemos millones de dietas.

Los trastornos de alimentación se observan a edades cada vez más tempranas
- ¿Cuáles son los errores más frecuentes en la relación con la comida que deberían evitar los adultos?
- Usar la comida como un premio o un castigo, y poner a los chicos a dieta. La clave es enseñarles a comer de manera regular y moderada, sin alimentos “buenos y malos” ni prohibiciones. El comienzo de un régimen restrictivo desde una edad temprana puede ser la vía de acceso hacia un trastorno alimentación. Un chico puede tener la predisposición genética, pero si no empieza una dieta restrictiva, el trastorno no va a desarrollarse.
Al hacer régimen, este factor genético puede “encenderse” y disparar pensamientos obsesivos. El entorno empieza a actuar de refuerzo positivo con comentarios como “estás más flaca”, “te veo más fina” o “estás más fit”.
Ser un modelo positivo de alimentación también implica ser flexible, comer de todo y moderadamente, con conciencia y con placer".
- ¿A qué señales de alarma debemos estar atentos?
- Hay chicos que empiezan a mirarse más al espejo, que se prueban mucha ropa y nada les gusta, que empiezan a hablar mal de su cuerpo, que restringen las comidas o reducen las porciones, que se empiezan a tapar para que no se les vea el cuerpo o que mienten para evitar sentarse a comer. El trastorno más frecuente es por atracón, lo más común es que coman a escondidas y compulsivamente.
- ¿Qué hacer ante una sospecha de que un hijo tiene un problema? ¿Cómo abordarlo?
- El primer paso será sentarse a conversar, sin enojarse. Retarlo puede ser la primera reacción: “¿Cómo estás haciendo esto? Sentate y empezá a comer”. Pero no sirve y, además, corremos el riesgo de que nuestro hijo se cierre. Los trastornos alimentarios responden a distintas causas, pero su base es biológica, como en la diabetes, el hipertiroidismo o cualquier otra enfermedad. Acá no hay un capricho, no me lo está haciendo a propósito.
A veces, el comienzo de un trastorno es para intentar controlar las emociones negativas, comer para anestesiarse".
Una buena estrategia para abordar el tema es preguntarle qué le está pasando, indagar en los sentimientos, sin acusaciones que lo avergüencen. A veces, el comienzo de un trastorno es para intentar controlar las emociones negativas, comer para anestesiarse.
El segundo paso será hablar con el pediatra, quien puede hacer la derivación a un especialista. No hay que esperar para consultar. El diagnóstico precoz y el tratamiento a tiempo hacen que un paciente salga rápido adelante. Si no, el trastorno se instala.
- Estamos en medio de una epidemia de obesidad y, a la vez, en la cultura del fitness y la comida sana. ¿Cómo fomentar un estilo de vida saludable en casa sin caer en los extremos?
- La vida saludable fue, es y será necesaria para evitar los riesgos de la obesidad, especialmente en esta época. El problema es cuando la vida saludable te toma la vida. Una alimentación sana tiene que ver con comer de todo, de manera equilibrada y rico.
La pirámide alimentaria en la punta tiene comida divertida. Hay que erradicar las palabras “prohibido” y “dieta” de nuestro vocabulario. La salud incluye al placer. Si no hay placer, no hay vida. Y la comida es uno de esos placeres que no deberíamos perder.

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