viernes, 15 de septiembre de 2023

ECONOMÍA KKK...DRAMA ANUNCIADO...


Un viaje al pasado que agita fantasmas
José Luis Brea
El gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner podrá anotarse desde ayer un nuevo hito en su olvidable legado: haber alcanzado una inflación de dos dígitos mensuales. Los argentinos deberán escarbar en la memoria para toparse con cifras de ese calibre –abril de 2002 había sido la última, con 10,4%–, que conectan el presente con los episodios más críticos de la historia económica de los últimos 50 años.
Los más jóvenes serán arrastrados a territorio desconocido, el mismo que a otros les resultará, en cambio, insoportable mente familiar. Años de crisis convirtieron a muchos argentinos en expertos en sismología: saben que primero se retira el mar (la devaluación) y luego solo es cuestión de tiempo para que llegue el tsunami (la inflación). Y la ola llegó, como atestigua el 12,4% de agosto.
Un dato pinta la gravedad del nivel alcanzado actualmente por el índice de precios al consumidor (IPC): el grado de deterioro económico y político hoy hace que la situación se empariente más con episodios como la implosión de la tablita de Martínez de Hoz, en 1981; la del plan Austral, en 1987; la del plan Primavera, en 1989, o de la convertibilidad, en el verano de 2002, que al escenario post-PASO de 2019, aunque siempre con un denominador común: una marcada debilidad política en los gobiernos de turno.
Mientras en 2019 el IPC trepaba del 2,2% en julio al 5,9% de septiembre y ya resultaba traumático, en los 80 y a principios de este siglo, los saltos posdevaluatorios fueron mucho más bruscos: del 8,9% de enero del 89 al 17% de marzo de ese año y del 3,1% en febrero de 2002 al 10,4% de abril de ese año, por poner solo dos ejemplos.
No sorprende entonces que el debate haya empezado en la academia e inevitablemente continúe en los medios y en la calle: ¿existe el riesgo de que la situación se espiralice y se llegue a la hiperinflación? Hay argumentos técnicos a favor y en contra de que el fantasma se materialice, pero el disparador de las crisis de esa envergadura siempre es político. Es en parte lo que explica que haya una sociedad en vilo y variables económicas en suspenso ante las elecciones del próximo mes.
Las híper tienen la mala costumbre de no avisar con demasiado tiempo y, luego, de acelerarse en su dinámica infernal. En el otoñoinvierno de 1989, por caso, apenas se necesitó un cuatrimestre para llegar a un IPC mensual de 197%. De las expectativas que genere el próximo gobierno, o de lo que haga o deje de hacer, dependerá si se logra conjurar la tormenta o si se escribe otra página negra en la historia del país.
Fue en septiembre también, pero de hace cuatro años. Alberto Fernández, que tras arrasar en las PASO del mes anterior ya se sentía presidente, hizo el crudo balance del moribundo gobierno de Mauricio Macri. “Vinieron a terminar con el cepo y nos dejan el cepo, vinieron a terminar con el default y nos dejan en default, vinieron a llenar las reservas y se van con las reservas vacías, vinieron a acabar con la inflación y dejan el doble de inflación”, disparó desde el escenario
El deterioro económico actual hace que la situación se empariente con episodios traumáticos de décadas atrás
El denominador común es la debilidad política que muestran los gobiernos de turno
en un acto en Salta. Y, en un tono exaltado que, tras años de intervenciones televisivas, era desconocido para la mayoría, soltó una frase ya célebre: “Lo que nos dejan es tierra arrasada”.
Lejos estaba el entonces candidato de imaginarse este final de mandato tan dramático, con un empeoramiento de prácticamente todas las variables económicas que por entonces enumeró el hoy presidente testimonial. Si había tierra arrasada, aún se podía quemar el subsuelo.
De todas las consignas que los militantes enarbolaban en sus carteles según las crónicas del mitín –“no al FMI”, “con Fernández-Fernández vuelve la alegría”, “fuerza Cristina”– Alberto solo podrá irse cumpliendo con una: “Vuelve la primavera”.

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Tras estar amesetada, la carne le empató a la inflación anual
Fernando Bertello
El precio de la carne vacuna subió en agosto, en promedio, un 30,2%, según un relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva). De esta manera, este fue el incremento registrado luego del alza que tuvo el valor de la hacienda, que terminó repercutiendo en los mostradores. En julio, el producto al público se había encarecido un 2,4%. El anterior mayor despegue para la carne había sido en febrero, con un 28,9%.
Vale recordar que los cortes que toma el Indec para su medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) tuvieron una suba impactante el mes pasado: carne picada común, 39,4%; paleta, 34,1%; cuadril, 33,3% y nalga, 32,8%.
“Los precios de los distintos cortes de carne vacuna han registrado una variación del 30,2% en agosto 2023 con respecto al mes anterior. La variación interanual se ubica en un 124,9%”, remarcó el Ipcva. El ente público-privado relevó en Capital Federal y Gran Buenos Aires 80 carnicerías de manera telefónica y 40 supermercados de forma presencial. Por productos, las principales alzas se detectaron en picada común (39,9%), osobuco (32,3%) y tortuguita (34,3%). El asado se incrementó un 31,6%, a $2509,5 el kilo. De acuerdo al Ipcva, el valor promedio de todos los cortes quedó en $2603,9 el kilo.
Hasta antes de la suba, la carne venía mostrando un retraso respecto de la inflación general interanual. Sin embargo, ahora, al quedar en 124,9%, quedó prácticamente empatada a la inflación interanualizada informada por el Indec: 124,4%.
Anteayer, en un informe, la Sociedad Rural Argentina (SRA) dio cuenta de que si se considera un período de tiempo más extenso, 20 meses, la carne vacuna seguía por debajo de la inflación. Según su comparación, que abarcó desde enero de 2022 hasta septiembre de 2023 como proyección, se observó un incremento del 219% en el valor del ganado. En contraste, el precio de la carne al consumidor aumentó el 241% y la inflación general, un 270%.
Respecto del comportamiento en agosto pasado en carnicerías y supermercados, el informe del Ipcva distinguió: “Si se analiza el precio de la carne vacuna en las carnicerías, exhibió alzas del 36,2% durante agosto 2023, y 126,9% con respecto al mismo mes de 2022. Por otro lado, el precio promedio de la carne vacuna en supermercados mostró una variación del 17,4% con respecto al mes anterior y del 120,8% con respecto a agosto 2022”.
El reporte del Ipcva también se focalizó en evaluar dónde algunos cortes fueron más caros o económicos. Esto marcó notorios contrastes en ciertos productos.
“Actualmente, cortes como el peceto tienen un precio superior de $274,9 (8,3%) en supermercados vs. las carnicerías, al igual que la colita de cuadril: $167,2 (5,1%)”, señaló. Luego indicó que, en cambio, la falda tiene una diferencia de $793,6 (45,6%). Es “más económico en los supermercados que en las carnicerías, así como también la picada común, en $763,1 (40,1%)”, señaló el informe.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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