jueves, 14 de septiembre de 2023

EL ANÁLISIS ,LA PATOTA Y LA DISCUSIÓN EN LA OPOSICIÓN


Descaros, violaciones y llamativas suspicacias
Joaquín Morales SoláSergio Massa
Solo un país muy extraño puede observar, indiferente, que el candidato presidencial del oficialismo use su condición de ministro de Economía para hacer campaña electoral. La extrañeza se convierte en una extravagancia cuando un destacado candidato presidencial de la oposición le pide formalmente a ese mismo ministro de Economía que viole la ley. Fuentes de los tribunales dijeron que la Justicia Electoral no puede hacer nada para frenar la obscena acción de Sergio Massa como candidato y ministro.
El Código Electoral establece que el Gobierno debe abstenerse de hacer anuncios que puedan tener efectos electorales 15 días antes de las elecciones. La ley no prevé, en efecto, que el candidato presidencial sea ministro de Economía y que este reparta recursos públicos, porque ninguna ley puede anticipar todas las picardías de los funcionarios argentinos. Lo cierto es que el anuncio de Massa sobre el impuesto a las ganancias es tendencioso, sobre todo porque beneficia a sectores con altos ingresos mientras conserva el IVA con un porcentaje muy costoso, impuesto que deben pagar todos los sectores sociales.
El propio ministro señaló que la caída en la recaudación, producto de su decisión electoralista, será financiada con el impuesto PAIs a la compra de dólares, incluidos los dólares que la industria necesita para comprar insumos importados esenciales para la producción manufacturera. Por eso, la decisión de Massa significará una mayor recesión de la economía argentina (ya fácilmente constatable en todos los informes económicos) y, por lo tanto, una mayor vulnerabilidad de su candidatura presidencial. De todos modos, lo primero que debe subrayarse es la necesidad de que se realicen elecciones alejadas de cualquier sospecha. Las elecciones libres y limpias son la base del sistema democrático; aunque no es esa la única condición de la democracia, es, sí, la condición más elemental y básica del sistema político que rige entre los argentinos. El uso de los recursos estatales para hacer una campaña presidencial cubrirá con un manto de sospecha las elecciones por venir. Massa no es ni bueno ni malo; es así.
Deben observarse también otros aspectos de esa decisión. La resolución del ministro de Economía beneficiará solo a los trabajadores sindicalizados con altos ingresos. Los autónomos quedaron fuera del alcance de su decisión. Es un gran beneficio fiscal para unos pocos, aunque se trate, desde ya, de un impuesto esencialmente injusto. La necesaria reforma impositiva merece mayores dosis de amplitud y profundidad; no se puede agotar en una decisión aislada, destinada solo a conseguir rédito electoral. Analistas de opinión pública señalan que seguramente Massa buscó hurtarle votantes a Juntos por el Cambio, ya sea los que eligieron a Horacio Rodríguez Larreta el 13 de agosto pasado, y perdieron esas elecciones primarias, o los que lo hicieron por la propia Patricia Bullrich. Massa sabe que los votantes iniciales de Javier Milei no cambiarán fácilmente de opinión. También existe otra opinión generalizada entre tales analistas: la mayoría de los que tienen esos ingresos en blanco pertenecen a sectores sociales con una decisión ya tomada sobre las candidaturas, y también están en condiciones de señalar cuál fue el gobierno que provocó una inflación inmanejable y una de las devaluaciones más importantes de la historia argentina.
En síntesis, el ministro corre el riesgo de tensionar la relación con el Fondo Monetario, como bien lo señaló en el periodista Rafael Mathus Ruiz, solo para conseguir un puñado de votos más. La decisión de Massa significa sacrificar el 0,3% del PBI, pero ya había liquidado el 0,5 con los bonos extraordinarios que concedió a los privados y también a los empleados de la administración pública. Así las cosas, Massa corre el riesgo de no cumplir una vez más con los compromisos que firmó con el Fondo Monetario. El organismo multilateral podría negarse a enviar el desembolso previsto para fines de octubre de 3200 millones de dólares. La audacia del ministro nunca prevé cómo será el mañana.
Llamó más la atención que el candidato que ganó las elecciones primarias, Javier Milei, le haya pedido formalmente al propio Massa que postergue el envío del presupuesto hasta después de las elecciones que se harán el 22 de octubre. La ley de administración financiera establece claramente que el Gobierno debe mandar el presupuesto del año siguiente al Congreso el 15 de septiembre, haya elecciones o no. La reacción del jefe del bloque de diputados radicales, Mario Negri, fue especialmente dura en su contenido implícito: “Deben conocer al menos la ley”, dijo. sucede a menudo con Milei: deja en evidencia que sus conocimientos se encogen solo a las cuestiones económicas. De hecho, cayó muy mal en la Corte suprema de Justicia que el candidato libertario anunciara que, si llegara a la presidencia, consensuará el nombre de su ministro de Justicia con los jueces del máximo tribunal.
El principio de la división de poderes convierte en herejía constitucional ese anticipo. El presidente de la Nación, sea quien fuere, debe designar sin consultar con otro poder del Estado al ministro de Justicia; solo debe tener en cuenta que se tratará de una persona que respetará la división de los poderes y que el eventual ministro será especialmente cuidadoso de su relación con la Corte como cabeza del Poder Judicial.
La persona de Milei viboreó, de manera implícita o explícita, en las declaraciones públicas de Mauricio Macri el lunes último. El expresidente fue enfático en su apoyo a la candidatura de Patricia Bullrich. Pero ¿por qué quien fue presidente de la Nación por Juntos por el Cambio debe aclarar que su solidaridad política está con la candidata de Juntos por el Cambio? ¿Por qué no es obvio?
Macri llamó a Milei para felicitarlo el domingo 13 de agosto. Ahora aclaró que lo hizo porque considera conveniente una buena relación entre partidos políticos con algunas ideas más o menos parecidas. Dirigentes cambiemitas le reprochaban que haya hecho ese llamado en las primeras y menos importantes de las elecciones que terminarán con la selección del próximo presidente. Luego, Milei dijo que le ofrecería a Macri un cargo si él fuera presidente. Los colaboradores del exmandatario rechazaron públicamente la propuesta.
Pero es cierto que Macri también está preocupado por la inestabilidad política que podría significar la eventual elección de un presidente como Milei, que tendría solo el 15 por ciento de la Cámara de Diputados y apenas el 10 por ciento del senado. El expresidente hizo público, del mismo modo, que no está de acuerdo con el estilo violento y agresivo que a veces expresa el candidato libertario cuando disiente con alguien. Con esos modos, se pregunta el expresidente, ¿será posible una ayuda parlamentaria de Juntos por el Cambio a Milei si este accediera al poder? No, se responde frente al espejo.
Lo que Macri nunca dice, ni en público ni en privado, es que también teme que en una eventual presidencia de Milei aparezca sergio Massa como telonero del espectáculo libertario. Esa es una versión que recorre todas las entretelas de Juntos por el Cambio: Massa tiene, sostienen, una relación con Milei que se desarrolla fuera de la luz pública. No sería una sorpresa. El ministro de Economía no dejó rincón de la política por hurgar: desde Cristina Kirchner hasta Margarita stolbizer, que paradójicamente denunció por corrupción a la vicepresidenta; desde el propio Macri en 2013 hasta Máximo Kirchner en tiempos más recientes; desde Alberto Fernández hasta Daniel scioli, a quien vituperó y luego sedujo con la misma vocación. Con todos ellos, Massa tuvo tiempos de cercanías y de lejanías, pero a cada uno le sacó provecho en su momento. ¿Por qué Milei sería una excepción?
Es igualmente verdadero que Patricia Bullrich venía reclamándole a Macri una mayor claridad sobre su elección electoral, fundamentalmente después de los confusos intercambios de mensajes entre el expresidente y Milei. En Juntos por el Cambio dedujeron siempre que esa fue una treta de Milei para pescar entre los votantes de la coalición opositora. El lunes fue solo el comienzo de un período de intensa gestión de Macri para ayudar a Bullrich. Incluso se irá dos días a Córdoba para decirles a los cordobeses que deben volver a creer en la alianza del viejo Cambiemos, como se llamaba la coalición en 2015; en esa provincia, donde Macri sacó en 2015 los votos que lo hicieron presidente, Juntos por el Cambio acaba de sufrir una sangría importante de sufragios que se fueron con Milei.
Massa se hace filmar para la televisión en vivo y en directo, en medio de la Plaza de Mayo y entre dirigentes sindicales, mientras reparte dinero que no es suyo. Milei, un supuesto candidato opositor, le pide al Gobierno que viole la ley en beneficio del propio Milei. La ley de administración financiera existió bajo muchos gobiernos y todos cumplieron con ella; en años de elecciones, los nuevos gobiernos encontraron luego el camino para acomodar sus necesidades presupuestarias (enviaron luego al Congreso, por ejemplo, una modificación sustancial del presupuesto). Macri debió salir públicamente a despejar las suspicacias que se habían instalado en Juntos por el Cambio sobre su relación con Milei. Esa relación no existe, aseguró, y su única apuesta electoral es Patricia Bullrich. Faltan casi 40 días para las elecciones que definirán, al menos, el boceto del próximo presidente. La línea del horizonte se dibuja todavía muy lejana, diseñada con trazos aún muy imprecisos.
Ninguna ley puede anticipar todas las picardías de nuestros funcionarios
Massa se hace filmar para la TV mientras reparte dinero que no es suyo
Macri debió salir a despejar suspicacias que se habían instalado sobre su relación con Milei
En Juntos por el Cambio sostienen que Massa tiene una relación con Milei que se desarrolla fuera de la luz pública

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La patota de Moyano, en la campaña del ministro
El ministro recurrió a militantes de camioneros para la organización del acto por Ganancias y el control de precios en los supermercados
Nicolás Balinotti
Grupos vinculados a la barra brava de Independiente estuvieron a cargo del acto
Sergio Massa tal vez no se dio cuenta de que detrás de la jornada celebratoria que le organizaron anteayer los gremios por el hachazo al impuesto a las ganancias la seguridad del acto corrió por cuenta de los militantes del sindicato de los camioneros. Uno de los que estuvieron a cargo de la organización y de que no hubiera desbordes en la Plaza de Mayo fue Roberto “Polaco” Petrov, exjefe de la barra brava de Independiente y que está conchabado en el gremio de los Moyano desde hace años, según consta en sus registros fiscales.
Petrov, que en el día a día oficia de guardaespaldas a sueldo de los dirigentes sindicales, recuperó hace casi dos años la libertad tras haber estado preso en la causa que investigó una presunta asociación ilícita entre la dirigencia de Independiente, cuando el club estaba a cargo de los Moyano, y la barra brava. Se trata del mismo expediente que estuvo a punto de sentar a Pablo Moyano en el banquillo por sus nexos con los hinchas y el mercado de venta ilegal de entradas. En Camioneros relativizaron la presencia de Petrov en el acto que encabezó el ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria. “Participó más como activista que trabajando”, dijo un vocero.
Si bien el montaje de anteayer en la puerta del Palacio de Hacienda estuvo a cargo de la CGT, fue el sector sindical que comulga con Pablo Moyano el que impulsó mayormente la movida. El acoplado del camión que sirvió como escenario móvil lo aportó el moyanismo, así como la seguridad y el vallado en los alrededores de la sede del ministerio, a donde se agolparon casi 30.000 personas. Camioneros, claro, fue uno de los que más militantes aportaron a la manifestación callejera. Massa, de hecho, sufrió parte del asedio de los militantes y hasta en algún momento se lo vio molesto por el amontonamiento y los empujones.
Massa es un hombre de fútbol y conoce que se expone a situaciones como la de Petrov. Recientemente, antes de las PASO, según contó un puntero peronista debió reflotar su relación con el “Negro Fiorucci”, un histórico jefe de la barra brava de Tigre, para garantizarle el acceso a Malena Galmarini a dos villas calientes de la zona para hacer recorridas de campaña. La versión fue desmentida por los voceros de la titular de AySA, que reconocieron que la entonces candidata recorrió Villa Garrote, pero sin la compañía de los barras.
Control de precios
El apretón de manos de Massa con los Moyano no es novedoso. A principio de este año, cuando el ministro de Economía todavía no era candidato presidencial y prometía una inflación que comenzara con el 3% a partir de abril, acordó con los popes camioneros reforzar el control de los precios en las grandes cadenas de supermercados que realiza la Secretaría de Comercio, a cargo de Matías Tombolini.
Así fue como el funcionario massista apeló a Oscar Alejandro Borda, un dirigente camionero que está a cargo de la estratégica rama de logística e integra el círculo de confianza de los Moyano desde hace casi una década. Borda, que en enero pasado irrumpió a pedido de Massa con su tropa en un centro de distribución de Coto para fiscalizar el cumplimiento del programa oficial Precios Justos, suele ser el fronting de los bloqueos a empresas, una metodología que los Moyano patentaron casi como propia.
Como lo hizo Alberto Fernández en sus inicios, Massa busca sostener su proyecto presidencial con los gobernadores del PJ y los sindicatos enrolados en la CGT y la CTA. Es parte de lo que se escenificó el fin de semana en Tucumán. La decisión anunciada anteayer de reformar el impuesto que pesa sobre los salarios más altos es una medida dirigida a mantener firme una de esas vigas, más allá de que deba ceder ocasionalmente las llaves de la campaña electoral a la patota de los Moyano.


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La rebaja de Ganancias abre un debate en la oposición
Un sector de Juntos por el Cambio cuestiona la medida por “electoralista” y pide revisar el déficit, pero otro apoyó la baja del impuesto
Delfina Celichini
El anuncio que hizo el ministro de Economía y precandidato presidencial Sergio Massa por el que se dispuso la suba del piso mínimo a partir del que se tributará el impuesto a las ganancias, así como el envío de un proyecto al Congreso para su posterior derogación, generó incomodidad dentro del equipo económico de Juntos por el Cambio.
Mientras un sector del campamento bullrichista calificó la medida de “electoralista” y señaló sus consecuencias inflacionarias, otro apoyó la baja de impuestos aunque solo “si es acompañada de una reducción del déficit”. A pesar de que se cuestionó la contradicción del gobierno respecto de su postura en 2019, cuando se opuso a una baja del impuesto impulsada por Mauricio Macri, no hubo una autocrítica sobre su propio cambio de posición.
Con dificultades para encontrar su lugar en la discusión pública tras la irrupción de Javier Milei en la escena política, los dirigentes que acompañan a Patricia Bullrich en su carrera hacia la Casa Rosada mostraron diferencias en sus pronunciamientos y quedaron expuestos los problemas para integrar la totalidad de voces que componen el armado. “Estoy a favor de la baja de impuestos y de la eliminación de todos los impuestos de la Argentina. Pero tiene que tener en cuenta el punto de partida: tenemos un déficit fiscal difícil de financiar, no estamos lejos de un ‘rodrigazo’, y este anuncio tiene en el medio un acuerdo con el FMI, que es ley, que tenemos que respetar”, señaló el diputado liberal José Luis Espert, parte del equipo que acompañó a Horacio Rodríguez Larreta en su candidatura presidencial y que hoy se encolumnó detrás de la postulación de la exministra de Seguridad.
A través de un video en sus redes sociales, Espert, que es economista, explicó sus reparos para acompañar en el Congreso la medida anunciada por Massa: “Voy a apoyar toda baja de impuestos, más en esta circunstancia, solo si viene acompañada con una baja del gasto público”.
Por su parte, el diputado Cristian Ritondo, quien forma parte del equipo de campaña de Bullrich, había toreado públicamente a Massa para que mande el proyecto de ley al Congreso después de que el ministro de Economía y candidato presidencial dijera que en su eventual gobierno eliminaría ese impuesto. “Podés hacerlo ahora. Mandá la ley que la votamos”, chicaneó el legislador, quien ejerce como presidente del bloque Pro y del interbloque de Juntos por el Cambio en la Cámara baja. Este gesto, propio de la campaña electoral, quedó en offside después de que muchos de sus compañeros de bancada criticaron la decisión del ministro y comunicaron que no acompañarán la medida.
“El impuesto a las ganancias es el más importante dentro de todo el sistema tributario y vamos a impulsar su reforma para que sea mucho más progresivo. Con menos exenciones de las que tiene, no puede ser que si sos trabajador de un banco o de YPF no pagues, hay un tratamiento muy discrecional”, señaló el diputado nacional Martín Tetaz quien sentenció: “Tiene que ser el impuesto principal de un sistema tributario equilibrado, progresivo y sin privilegios para nadie”. 

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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