Tres discos homenaje que dejan con ganas de más
Mauro Apicella
Víctor Jara y Hamlet Lima Quintana
Para los que creen que se construye futuro observando el pasado y el presente, las últimas semanas se publicaron varios álbumes dedicados a recordar a dos figuras de la música popular de América latina. Las fechas, los aniversarios, siempre suelen ser buenas excusas o primeros motores para embarcarse en proyectos de este tipo. En este caso, los 50 años del asesinato del cantautor chileno Víctor Jara y el 100° aniversario del nacimiento de Hamlet Lima Quintana.
“El canto tiene sentido cuando palpita en las venas”, se escucha en la inmensa voz de la folklorista María de los Ángeles Ledesma. Suena en el último track de uno de los tributos que se publican para recordar al artista chileno.
Registros de Cultura publicó Víctor Jara, a 50 años. Y en estas versiones se puede descubrir esa potencia que está en la raíz de cada tema.
Porque hay interpretaciones jóvenes, como la de Ledesma, y otras más de época, como la “Plegaria para un labrador”, en un registro histórico, en vivo, del grupo chileno Quilapayún. También aparecen instrumentales, como “La partida”, con una precisa versión del dúo Malosetti-Goldman, y rarezas como aquel tema que Jara le dedicó a la tejedora mapuche Angelita Huenumán y que la cantante Anahí Mariluan tradujo a lengua mapudungún. En ese sentido, otra joya es el disco Nano Stern canta a Víctor Jara.
El cantautor, uno de los grandes nombres de la canción de autor chilena de este siglo, ha hecho un sentido homenaje de guitarra y voz. Conviene darse una vuelta por plataformas de música y escuchar este álbum, antes de la visita que el músico hará a Buenos Aires para un show dedicado justamente a Jara, mañana. Sin prisa ni pausas, recorre lo más representativo del cancionero de Jara, con todos los matices que aparecen en su obra. Nano ha sabido transmitir tanto la fragilidad como las tensiones de la obra.
“Hay gente que con solo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma”. Esta frase que Hamlet Lima Quintana escribió para su poema “Gente necesaria” seguramente también lo incluya a él. Ese fue el texto que, en su propia voz, se eligió para el álbum en dos volúmenes que se compiló para conmemorar el centenario de su nacimiento. Canciones para no morir (título que evoca a su “Zamba para no morir”) es el nombre del trabajo completo, que se produjo sin fines de lucro, solo para contribuir con el homenaje al poeta. El último fin de semana se publicaron 18 tracks y cerca de fin de año se conocerá el resto. Se rescataron temas que algunos artistas grabaron hace mucho tiempo. También hay obras inéditas y versiones que se registraron especialmente para esta producción. En todos los casos (y más allá de un notorio eclecticismo), predominan las voces y las guitarras y la buena factura. Se lucen joyas como “Yo no me voy de la vida”, tan cuyana, por el dúo mendocino Orozco Barrientos; “Cada vuelta que doy”, por Julio Lacarra; “Cantando un sueño”, con la voz de Lidia Barroso, la armónica de Franco Luciani y la guitarra de Lucho González. A medida que el álbum avanza, es difícil quedarse con alguna versión.
La yapa la deja Ricardo Mollo, que canta “La amanecida”, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Mendoza. Se trata de un registro que tiene varios años, donde también participó el charanguista Jaime Torres. La curiosidad de este tema es que lleva letra y música de Lima Quintana y Mario Arnedo Gallo, padre de Diego Arnedo (el socio de Mollo en la banda Divididos).
Lo importante, más allá de los arreglos, es que no hay lucimientos personales que se hayan puesto delante de la poesía de Lima Quintana. En esto radica la calidad de la producción y la selección. El objetivo no se pierde. Y es muy buena la manera de descubrir o de redescubrir a este notable poeta que fue musicalizado desde el folklore argentino.
Para los que creen que se construye futuro observando el pasado y el presente, las últimas semanas se publicaron varios álbumes dedicados a recordar a dos figuras de la música popular de América latina. Las fechas, los aniversarios, siempre suelen ser buenas excusas o primeros motores para embarcarse en proyectos de este tipo. En este caso, los 50 años del asesinato del cantautor chileno Víctor Jara y el 100° aniversario del nacimiento de Hamlet Lima Quintana.
“El canto tiene sentido cuando palpita en las venas”, se escucha en la inmensa voz de la folklorista María de los Ángeles Ledesma. Suena en el último track de uno de los tributos que se publican para recordar al artista chileno.
Registros de Cultura publicó Víctor Jara, a 50 años. Y en estas versiones se puede descubrir esa potencia que está en la raíz de cada tema.
Porque hay interpretaciones jóvenes, como la de Ledesma, y otras más de época, como la “Plegaria para un labrador”, en un registro histórico, en vivo, del grupo chileno Quilapayún. También aparecen instrumentales, como “La partida”, con una precisa versión del dúo Malosetti-Goldman, y rarezas como aquel tema que Jara le dedicó a la tejedora mapuche Angelita Huenumán y que la cantante Anahí Mariluan tradujo a lengua mapudungún. En ese sentido, otra joya es el disco Nano Stern canta a Víctor Jara.
El cantautor, uno de los grandes nombres de la canción de autor chilena de este siglo, ha hecho un sentido homenaje de guitarra y voz. Conviene darse una vuelta por plataformas de música y escuchar este álbum, antes de la visita que el músico hará a Buenos Aires para un show dedicado justamente a Jara, mañana. Sin prisa ni pausas, recorre lo más representativo del cancionero de Jara, con todos los matices que aparecen en su obra. Nano ha sabido transmitir tanto la fragilidad como las tensiones de la obra.
“Hay gente que con solo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma”. Esta frase que Hamlet Lima Quintana escribió para su poema “Gente necesaria” seguramente también lo incluya a él. Ese fue el texto que, en su propia voz, se eligió para el álbum en dos volúmenes que se compiló para conmemorar el centenario de su nacimiento. Canciones para no morir (título que evoca a su “Zamba para no morir”) es el nombre del trabajo completo, que se produjo sin fines de lucro, solo para contribuir con el homenaje al poeta. El último fin de semana se publicaron 18 tracks y cerca de fin de año se conocerá el resto. Se rescataron temas que algunos artistas grabaron hace mucho tiempo. También hay obras inéditas y versiones que se registraron especialmente para esta producción. En todos los casos (y más allá de un notorio eclecticismo), predominan las voces y las guitarras y la buena factura. Se lucen joyas como “Yo no me voy de la vida”, tan cuyana, por el dúo mendocino Orozco Barrientos; “Cada vuelta que doy”, por Julio Lacarra; “Cantando un sueño”, con la voz de Lidia Barroso, la armónica de Franco Luciani y la guitarra de Lucho González. A medida que el álbum avanza, es difícil quedarse con alguna versión.
La yapa la deja Ricardo Mollo, que canta “La amanecida”, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Mendoza. Se trata de un registro que tiene varios años, donde también participó el charanguista Jaime Torres. La curiosidad de este tema es que lleva letra y música de Lima Quintana y Mario Arnedo Gallo, padre de Diego Arnedo (el socio de Mollo en la banda Divididos).
Lo importante, más allá de los arreglos, es que no hay lucimientos personales que se hayan puesto delante de la poesía de Lima Quintana. En esto radica la calidad de la producción y la selección. El objetivo no se pierde. Y es muy buena la manera de descubrir o de redescubrir a este notable poeta que fue musicalizado desde el folklore argentino.
VÍCTOR JARA, A 50 AÑOS; NANO STERN CANTA A VÍCTO JARA: CANCIONES PARA NO MORIR
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.