miércoles, 13 de septiembre de 2023

OPINIÓN Y LA REACCIÓN DE LA IGLESIA Y EL ESCENARIO


¿La locura es Milei o fue el kirchnerismo?
Luciana VázquezJavier Milei y Cristina Kirchner
El triunfo de Javier Milei y sus posturas más extremas venían produciendo un fenómeno curioso, la minimización de los efectos negativos de las políticas kirchneristas, algunas históricas y otras en marcha. Pero acaba de producirse un giro interpretativo. La semana pasada, la sentencia de la jueza Loretta Preska en el caso YPF llegó para reponer la desmesura de la gestión kirchnerista. Un ayuda memoria que obligó a Massa a quitarse el disfraz de la racionalidad económica, enunciar kirchnerismo explícito y justificar lo injustificable: “Viola y vulnera nuestra soberanía”, dijo del fallo.
Los excesos de Milei venían jugando en favor de la supuesta racionalidad massista. Como si la matriz ideológica conceptual del kirchnerismo se volviera algo digerible frente a un dirigente como Milei, que cuestiona algunos de los cimientos de la lógica política y democrática que opera desde hace 40 años. Por su capacidad de jugar al “como si” de la sociabilidad democrática, el kirchnerismo venía quedando del lado de la civilidad política frente a las salidas más intempestivas y las propuestas más discutibles del mileísmo. El silencio de Cristina Kirchner y su hijo Máximo venía contribuyendo a esa relativización de las consecuencias negativas del kirchnerismo: sin sus voces, las más divisivas y radicalizadas dentro del kirchnerismo, el escenario de la exorbitancia quedó todo del lado de Milei.
El fallo de YPF volvió a instalar en el debate la “locura” kirchnerista como problema estructural de la Argentina de las últimas décadas. Ahora, la decisión electoralista del ministro candidato Massa en torno al impuesto a las ganancias, una medida regresiva, contraria al bienestar de los sectores más vulnerables que el kirchnerismo dice representar, suma otro recordatorio.
La coyuntura argentina queda así atrapada en un paradigma imposible: una especie de rehén de dos tipos de locuras distintas, la más novedosa “locura” libertaria y la ya casi clásica “locura” kirchneristas que hegemonizó la Argentina de los últimos veinte años, y que empezaba a naturalizarse como un set de políticas plausibles en comparación con la escala de ruptura que propone Milei.
Esa suerte de miedo institucional y económico a Milei desplazó del primer plano de la escena política al rechazo del modus operandi del kirchnerismo y sus efectos duraderos sobre la Argentina. Quedó claro en una serie de episodios de acción colectiva de voces claves en la opinión pública, alineadas para señalar la preocupación en torno a Milei.
Por un lado, se conoció el documento que firmaron 170 economistas de distinta extracción teórica e ideológica para alertar sobre el “espejismo” de la dolarización y los riesgos graves que corre la Argentina en caso de que Milei sea presidente y avance esa opción, “hiperinflación y un estallido”. Por otro lado, el documento “Compromiso electoral: ante las amenazas a la democracia”, que lanzaron los intelectuales Alejandro Katz, Adrián Gorelik, Claudia Hilb y Hugo Vezzetti, con las firmas de Beatriz Sarlo, Pablo Alabarces, Roy Hora, entre otros tantos. La convocatoria, que hasta ayer a la noche sumaba unas trescientas firmas, plantea “el peligro para la democracia que representa Milei”. El documento es un llamado directo a votar contra Milei en octubre.
Alejandro Katz protagonizó otro episodio de esa saga de rechazo público a Milei. La semana pasada, Katz presentó su renuncia, con carta de cuatro páginas, al Consejo de Administración de Poder Ciudadano, en desacuerdo con la invitación al candidato Milei a la cena en conmemoración de los 40 años de democracia. Hubo debate en la organización, que apuntó a invitar a todos los candidatos a presidente, a diferencia de Katz, que quería excluir a Milei. En una votación en la que participaron los directivos de Poder Ciudadano y también Delia Ferreira Rubio, de Transparencia Internacional, Katz perdió 8 a 1. “Nunca hacemos política partidaria. Apoyamos el pluralismo”, sostuvo el presidente de Poder Ciudadano, Hugo Wortman Jofre.
“No es censura ni llamo a la proscripción de Milei. Es una acción política válida para alertar sobre una fuerza política que impugna el consenso democrático”, aclaró Katz. “Disiento con toda su base programática, pero mi problema no es con sus propuestas. Es con algo anterior a sus ideas políticas, la violencia contra el pacto democrático que alcanzó la Argentina desde el regreso a la democracia”, plantea. “Una organización de la sociedad civil que reivindica los valores democráticos no es el Estado, no tiene por qué ser neutral”, sostiene.
Antes, los curas villeros también habían abandonado la neutralidad con la organización de la misa en desagravio al Papa, calificado duramente por el libertario. Este fin de semana se abrazaron, además, con el candidato Massa.
En ese clima de época, el fallo de YPF volvió a instalar en el debate la “locura” kirchnerista como problema estructural de la Argentina de las últimas décadas. En ese punto, Bullrich acaba de encontrar una oportunidad.
El domingo en Santa Fe, Bullrich se encontró con el modelo de cambio con el que buscará consolidar su identidad política hasta la elección de octubre. Lejos de las polémicas que dispara Milei, sus propuestas y sus contradicciones, Bullrich decidió retomar el sendero de la polarización histórica, que parece estar llegando a su fin, para reponerla en el centro de la estrategia electoral: la dupla kirchnerismo vs. antikirchnerismo ocupó el centro de su discurso después del triunfo. “Es momento de destruir el kirchnerismo para que no vuelva más una ideología que ha generado un mal terrible en el país. Es el momento histórico de cambiar para siempre”, sostuvo en Santa Fe.
Días antes, el fallo de YPF le había ofrecido la primera oportunidad en ese sentido. La figura de Bullrich resistió el archivo: su rechazo a la estatización de YPF en el Congreso en 2012 se volvió meme. Hubo libertarios que le reconocieron el gesto.
La candidata de Juntos por el Cambio volvió a poner al kirchnerismo como su enemigo, y a su eventual triunfo como la superación de ese modelo hegemónico. Entre sus enemigos electorales disponibles, Milei y los libertarios o Massa y el kirchnerismo, Bullrich optó por el realismo y los efectos colaterales comprobables de cuatro gobiernos kirchneristas. En ese marco conceptual, Milei es, por ahora, una especulación futura. Y, además, su cuestionamiento acarrea riesgos electorales que la candidata de Juntos por el Cambio prefiere no correr. El triunfo electoral de Santa Fe es el paradigma del triunfo deseado de Juntos por el Cambio: derrota histórica del kirchnerismo en el nivel Ejecutivo provincial y también en Legislativo, con el ascenso del socialismo y de la fuerza de Amalia Granata, lo más mileísta posible en estas elecciones santafesinas, que resulta lo más potable para Maximiliano Pullaro, porque también contribuyeron al fracaso del kirchnerismo en la provincia.
Con YPF, el kirchnerismo se reencontró con el peor de sus espejos, un sistema de decisiones políticas basadas en mala praxis, retórica nacionalista sobrecargada y, eventualmente, sospechas de corrupción y facetas judiciables. También, con la justificación de lo injustificable. Después del fallo, economistas kirchneristas buscaron relativizar la pérdida de 16.000 millones de dólares, lo que deberá pagar la Argentina como una consecuencia menor de una decisión estratégica sensata, para tener al Estado en un sector estratégico como Vaca Muerta.
Del lado de Milei, la “locura” se codifica en un temperamento exaltado, en explicaciones teóricas que desafían la lógica de la disciplina académica y en las contradicciones entre sus ideas de hace meses y el presente o entre las ideas de sus asesores. En las últimas horas, por ejemplo, entre la postura pro Fuerzas Armadas de Victoria Villarruel y las de Diana Mondino, con su postura polémica sobre Malvinas y la autodeterminación, tan contraria a la posición de los militares argentinos.
Milei representa un dilema para el juego y el debate democrático. Su rechazo y condena abierta se chocan con la legitimidad que le dan los votantes. Por eso lo interpela al kirchnerismo más directamente que a JxC. Para el kirchnerismo, la democracia es el gobierno de las mayorías antes que el juego delicado de mayorías y minorías. La concepción hegemónica de la política por parte del kirchnerismo lo hace recular frente a un fenómeno de mayorías. Si parte del kirchnerismo pudo descalificar el triunfo de Cambiemos con Mauricio Macri como “dictadura”, fue porque en esa victoria vio el voto de los sectores menos vulnerables. Milei es otra cosa: su transversalidad llega incluso al voto popular. El kirchnerismo se enfrenta a la contradicción constante en la crítica a Milei.
La irrupción del factor Milei también obliga a la oposición de JxC a revisar sus premisas. En este caso, el interrogante es dónde colocar los cuestionamientos a la desmesura del kirchnerismo y dónde, a los excesos de Milei.
En la Argentina digital, la que se mueve al ritmo de las polémicas en redes sociales y en la opinión pública, Milei marca la agenda. La pregunta central sobre el futuro inmediato es cómo van a converger esas dos realidades en las elecciones de octubre. Si el votante se moverá en favor de la tendencia que inauguró Santa Fe o si confirmará el dominio político de Milei en la virtualidad nacional. Porque además de un voto rabioso o un voto libertario basado en un cuentapropismo individual expandido a todas las esferas, lo que lleva Milei a dominar la conversación pública y el voto nacional es un voto carismático: las fuerzas libertarias necesitan del aura de Milei en persona para tener chances analógicas en las elecciones de esta Argentina 2023. ●
La semana pasada, Katz presentó su renuncia al Consejo de Administración de Poder Ciudadano en desacuerdo con la invitación a Milei a la cena por los 40 años de democracia

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Dura réplica de la Iglesia a Milei por su ataque al Papa
Monseñor Ojea apuntó a los “insultos” y “falsedades” del candidato y reclamó “respeto” hacia Francisco
Los agravios de Javier Milei contra el papa Francisco motivaron una fuerte reacción de la Iglesia local. Después de que los curas villeros celebraron una misa de desagravio, ahora el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, pidió “respeto” por el Papa como “jefe de Estado”. Para el también obispo de San Isidro, las declaraciones del líder de La Libertad Avanza fueron “insultos irreproducibles” que incluyeron “falsedades”.
Los dichos del libertario Javier Milei contra el papa Francisco calaron hondo en la Iglesia local. Después de que los curas villeros realizaron una misa de desagravio, ahora llegaron expresiones del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea. Para el también obispo de San Isidro, las declaraciones del líder de La Libertad Avanza fueron “insultos irreproducibles” que incluyeron “falsedades”. Asimismo, aseguró que el Sumo Pontífice es “un jefe de Estado al que se le debe un respeto particular”.
Las afirmaciones de Ojea se hicieron a través de una entrevista que fue publicada en la página oficial de la Conferencia Episcopal, que reúne a un centenar de obispos de todo el país. Milei había catalogado a Francisco como un “personaje impresentable, nefasto y representante del maligno en la Tierra”.
Ojea sostuvo que “muchas veces” el Papa se vio “maltratado sistemáticamente” por algunos medios, y consideró que eso contribuyó a que se difunda menos su palabra y pensamiento, para detenerse en “pequeñeces muy buscadas con mala intención” por un sector de la prensa.
Sin nombrar directamente a Milei, pero en una clara alusión al postulante libertario, aseguró: “En ese contexto también uno de los candidatos se ha expresado con insultos irreproducibles y con falsedades. Como expresó monseñor Gustavo Carrara [vicario general de la Arquidiócesis de Buenos Aires y responsable de la Pastoral en las Villas], el Papa es para nosotros un profeta de la dignidad humana en un tiempo de violencia y exclusión. Pero, por otra parte, también es un jefe de Estado al que se le debe un respeto particular”.
Asimismo, el obispo de San Isidro recordó la declaración conjunta que la Iglesia y otras confesiones religiosas publicaron el 22 de agosto, tras las PASO, e hizo énfasis en ciertos preceptos que transmitieron en ese documento, como la imposibilidad de “construir un país sin diálogo y con insultos, gritos y descalificaciones”. Bajo esa postura, Ojea acotó: “Nos preguntábamos cómo se va a gobernar un país dividido. Y afirmábamos que el clima de violencia en las expresiones de los candidatos no ayuda a la paz social”.
Además, Ojea sostuvo que en este tiempo de “desesperanza y decepción” ante la creciente pobreza, su preocupación es que haya aparecido un “clima de autodestrucción”, al que definió como “un deseo de que todo se desborde para caer en el vacío”.
Así marcó que la declaración de agosto sigue vigente y está dirigida a todos los que compiten por cargos en estos comicios y explicó que contiene “principios irrenunciables” para la Iglesia. “En primer lugar, el cuidado de la vida de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas. Para nosotros la vida debe ser cuidada desde el inicio de la concepción, pasando por todas las etapas de su desarrollo hasta la muerte natural”, sostuvo.
Y siguió con su enumeración: “En segundo lugar, la opción preferencial por los pobres y excluidos. (...) Jesús se identifica con ellos, por lo tanto, es imposible que la Iglesia renuncie a estar junto a ellos”. Sobre esto, Ojea indicó que “no es hacer pobrismo” intentar pedidos como los que encabezó la Iglesia en estos años, vinculados a que exista un Estado presente; al respeto por las economías solidarias; y a la creación de trabajo genuino y digno. “Pensarlo así [que es hacer pobrismo] sería desconocer todo el trabajo para la promoción humana que realiza la Iglesia buscando crear las condiciones para una vida más humana y más justa. Ante cualquier gobierno que sea electo, la Iglesia no va a renunciar a reclamar los derechos de los últimos, porque esto sería traicionar el Evangelio”, indicó.

Una preocupación que crece por el estilo agresivo y extremista
Mariano de VediaEl obispo Oscar Ojea, presidente del episcopado
La necesidad de visibilizar las urgencias sociales y el avance de Javier Milei, que lo potencia como un firme candidato a la presidencia, son los motivos que llevaron a la Iglesia a alertar sobre el candidato de La Libertad Avanza. Un discurso extremista que niega la ayuda social del Estado y un estilo agresivo y desafiante, que lo ubica como un agitador de la grieta.
Desde los curas villeros hasta la jerarquía del Episcopado expusieron su malestar por los agravios al Papa, nunca desmentidos ni explicados por el candidato.
Así lo explicaron a fuentes  eclesiásticas, que confirmaron que el Equipo de Curas de Villas y Barrios Populares se reunió con el candidato oficialista, Sergio Massa (Unión por la Patria), y que hoy se encontrará con Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio).
“Es muy difícil una reunión con Milei. No hubo ningún acercamiento y tampoco pedido de disculpas”, dijo la fuente consultada. En esa agenda, es probable que se defina un encuentro con Juan Schiaretti (Hacemos por Nuestro País).
El malestar de la Iglesia adquirió un carácter más institucional con las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea, quien exigió “respeto” a la figura del Papa.
No se conocen en los 40 años de democracia pronunciamientos tan contundentes de la Iglesia para advertir sobre los puntos negativos de un candidato presidencial. Un antecedente es la prédica de sacerdotes de varias parroquias bonaerenses que antes de la elección de gobernador de 2015 intensificaron sus mensajes contra el avance de la droga y el narcotráfico. La estrategia tuvo influencia en el triunfo de María Eugenia Vidal y postergó las chances de Aníbal Fernández. No hubo solo de sermones. También, una presencia activa en las redes. Algunos lo atribuyeron a preocupaciones que venían de Roma.
“Agresiones continuadas”
“A la gente no le tiene que extrañar que la Iglesia exprese hoy su preocupación por las descalificaciones de Milei, que vienen de hace varios años. Una cosa es que se exprese en contra del Papa una persona común y corriente y otra muy distinta es un candidato a la presidencia. Esa condición merece un cuidado diferente de lo que se dice y se expresa”, consideró una fuente eclesiástica 
En la Iglesia evalúan que los insultos y los agravios de Milei fueron permanentes y crecieron, con falsas acusaciones. Definió a Francisco como un personaje impresentable, nefasto, defensor del comunismo y representante del maligno en la Tierra. “Nunca hubo una explicación y mucho menos un pedido de disculpas”, argumentó a el padre José María “Pepe” Di Paola, referente de los curas villeros.
Frente a la propuesta de reducir el Estado, la Iglesia defiende –en forma más enérgica y decidida que en otros turnos electorales– la necesidad de una “mirada inteligente del Estado, que no significa desperdiciar recursos públicos, sino organizarlos de tal manera que sirvan para los que más necesitan y menos tienen”, confía el padre Pepe.
En el Episcopado extienden su preocupación más allá de los exabruptos de Milei y ponen foco en una mirada crítica de los medios. “Muchas veces Francisco se ha visto maltratado sistemáticamente por algunos medios de comunicación: eso contribuye a que se lo lea poco y se difunda menos su palabra, deteniéndonos en pequeñeces muy buscadas con mala intención por un sector de la prensa”.
Las reacciones de la Iglesia se transmiten en momentos en que Francisco dejó trascender su intención de viajar a la Argentina en 2024, año en que no habrá elecciones en el país.
“Hubo una apertura de Massa a las inquietudes que le planteamos. Nosotros hablamos de la agenda de los barrios populares, los temas que atañen a la gente de los barrios y sus necesidades, porque las vivimos en lo cotidiano”, dijo el sacerdote a Télam, al revelar el encuentro con el candidato del oficialismo.
El padre Pepe percibe que existe un agravio a lo que significa el trabajo con los más pobres. “Uno sabe que es un tema atravesado por los recursos que tiene el Estado y el candidato de La Libertad Avanza simplifica la realidad y despliega el drama en un pizarrón, como si se tratara de cosas insignificantes. Ahí se juega la vida de la gente”, concluyó

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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