JxC no votará una medida “electoralista”
Advirtió que se trata de un “parche” que se financiará con inflación; insistió en que si gana las elecciones impulsará una reforma tributaria integral; inquietud en las provincias por la poda en la coparticipación
Laura Serra
Paradojas de la política: cuando en agosto de 2019 el entonces presidente Mauricio Macri dispuso rebajar el impuesto a las ganancias y el IVA en determinados productos de la canasta familiar, el Frente de Todos –que acababa de asestarle un durísimo golpe en las primarias a Juntos por el Cambio– tildó la medida de electoralista y, no contento con ello, una legión de gobernadores peronistas acudió en protesta a la Justicia, ya que ambos tributos son coparticipables. La Corte les terminó por dar la razón y Macri debió dar marcha atrás.
Cuatro años después, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunció que en octubre se implementará una suba del piso mínimo de Ganancias a más de $1.500.000 y prometió enviar un proyecto de ley para perpetuar esta medida desde el primer día de 2024. Ninguna originalidad: Massa, al igual que el Macri de entonces, teme que la crisis inflacionaria lo deje fuera del ballottage y apela a las mismas prácticas macristas que el peronismo aquella vez denostó.
Sugestivamente, esta vez los gobernadores no irán en tropel a la Justicia para evitar la poda que esta nueva alza del mínimo no imponible de Ganancias provocará en sus ingresos coparticipables. Los que sí salieron con los tapones de punta fueron los economistas y dirigentes de Juntos por el Cambio: no solo cuestionaron a Massa por el tono electoralista de la medida, sino que adelantaron que no la votarán en el Congreso.
Tal vez ese sea el objetivo buscado por Massa: dejar al desnudo la renuencia de la oposición a avalar un beneficio fiscal para poco más de 700.000 personas. En Juntos por el Cambio retrucan que el sistema tributario actual no merece más parches –menos aún, a 40 días de las elecciones–, sino una reforma integral seria y profunda.
“Lo que propone Massa con el impuesto a las ganancias es otra maniobra desesperada del oficialismo, un manotazo de ahogado. Avanzar en un proyecto de estas características ahora, cuando faltan solo tres meses para que asuma el nuevo gobierno, es inaudito. Solo genera más incertidumbre”, advirtió el jefe del bloque radical, Mario Negri.
“Parches y humo”
¿Pero no es que Juntos por el Cambio propone en su plataforma bajar impuestos? “Estamos a favor de bajar impuestos, pero hay que hacer las cosas bien, con seriedad. La Argentina no necesita más humo y parches del kirchnerismo. Al país se lo saca adelante con propuestas serias, con un plan real de estabilización y crecimiento”, respondió Cristian Ritondo, jefe del bloque de Pro. El diputado Luciano Laspina, del equipo de economistas de la candidata presidencial Patricia Bullrich, calificó de “mamarracho electoralista” la medida anunciada por Massa.
“La baja del impuesto a las ganancias se financiará con la suba del impuesto inflacionario. Resultado: 600.000 beneficiados, 47.000.000 de perjudicados. La medida es irresponsable, inequitativa y sumamente regresiva”, enfatizó Laspina, en línea con el tuit publicado por el economista Esteban Domecq.
En el radicalismo, el economista y diputado Martín Tetaz insistió en que Juntos por el Cambio apuesta por una reforma tributaria integral y, en ese contexto, objetó la modificación del impuesto a las ganancias, al que considera –por su carácter progresivo– uno de los más importantes del sistema impositivo argentino.
“No estamos de acuerdo con la propuesta de Massa porque se trata de una propaganda política burda en el medio de la campaña electoral –sostuvo Tetaz–. Nuestra propuesta tributaria consiste en quitar todos los impuestos a la producción y a las exportaciones, manteniendo un tributo a las ventas finales, que reemplace los ingresos brutos y que sea complementario al IVA, aunque con alícuotas más bajas, y un impuesto a las ganancias, también general y con alícuotas más progresivas que las de ahora. No deberíamos eliminarlo por su carácter justamente progresivo. Lo de Massa es demagógico y no lo vamos a votar”.
Entre los bloques provinciales prima cierta inquietud por el impacto que tendrá esta suba del mínimo no imponible en los ingresos coparticipables. “El 62% de la recaudación de Ganancias pertenece a las provincias. Cualquiera hace política con plata ajena”, cuestionó un hombre del interior que, no obstante, espera ver el proyecto una vez en el Congreso.
En el interbloque Federal, el jefe del espacio, Alejandro “Topo” Rodríguez, cuestionó tanto al oficialismo como a Juntos por el Cambio, porque en ambas gestiones se permitió que el impuesto a las ganancias alcanzara a un vasto sector de trabajadores.
“Los que gobiernan ahora y los que gobernaron antes se pasaron años cobrando Ganancias a los trabajadores y ahora, en medio de la campaña, parece que se iluminaron”, enfatizó Rodríguez.
“el gobierno propone bajar ganancias (1% del PbI) para que los pobres alivien a los ricos”
Hernán Lacunza
EXMINISTRO DE HACIENDA
“¿Ya salieron los gobernadores peronistas a declarar inconstitucional la rebaja del impuesto a las ganancias anunciada por Massa como hicieron con @mauriciomacri en 2019?”
Alfonso Prat-Gay
EXMINISTRO DE ECONOMÍA “solo en 4 países (de 170) no se cobra este impuesto: arabia saudita, omán, Qatar y emiratos Árabes”
Julián Folgar ECONOMISTAS FCE-UBA “la medida es irresponsable, inequitativa y sumamente regresiva. Un mamarracho electoralista”
Esteban Domecq
ECONOMISTA, DIRECTOR DE INVECQ
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El salario promedio, medido en dólar libre, cayó a los niveles de otras crisis históricas
Ronda los US$444, muy cerca de los US$411 y los US$419 alcanzados tras el Rodrigazo, en 1975, o la implosión del 1 a 1, en 2001/2002Melisa Reinhold
El salario de los argentinos, medido en dólares, marca un nuevo piso, acercándose a los valores mínimos que se registraron durante la crisis de 2001 y el Rodrigazo, en 1975.
En agosto, entre la incertidumbre electoral y la posterior devaluación, los dólares libres consolidaron la corrida cambiaria que arrastraban desde comienzos de julio y marcaron récords históricos. Hoy, aunque esas cotizaciones dan signos de estabilizarse, la capacidad de ahorro en moneda dura de los trabajadores quedó deteriorada.
La semana pasada se conoció la actualización del salario promedio de los trabajadores registrados (Ripte) públicos y privados. En julio, último dato disponible, los ingresos aumentaron un 7,4% (cifra que se encontró por encima de la inflación de ese mes, que fue del 6,3%). Llegó a $324.997,28 brutos.
Al trasladar esa cifra al dólar contado con liquidación (CCL, también llamado cable) libre, una cotización que sirve como una suerte de “termómetro” de la economía del país (alejado del cepo, los controles e intervenciones del Gobierno), significó un ingreso promedio de US$444.
El monto fue estimado por Fernando Marull, economista de FMyA, tras comparar el salario promedio durante los últimos 50 años al tipo de cambio paralelo, descontando la inflación norteamericana acumulada.
La cifra queda muy lejana del pico que se alcanzó en 2017, cuando los argentinos cobraban en torno de los US$1832 brutos.
Es decir que actualmente se percibe una cuarta parte respecto de hace cinco años. “¿Qué factores explican esta caída? La Argentina pos-2015 empezó a hacer algunos ajustes fiscales, monetarios y de reservas. Pero el país se quedó sin financiamiento y esto impactó en 2018/19. En ese período se observa el primer golpe, cuando los salarios caen de US$1800 a US$1000, mientras que tras las PASO de 2019 tocaron los US$450, valor que se mantuvo en los últimos cuatro años”, explicó.
Para Marull, el escenario actual se explica por la falta de una moneda confiable, el desorden fiscal que atraviesa la macroeconomía argentina, la escasez de reservas en el Banco Central, la actual crisis cambiaria y una inflación que supera los tres dígitos anuales.
Ese conjunto de factores impactó en un salto del dólar paralelo, movimiento que no acompañaron los ingresos de los trabajadores.
En mínimos históricos
Al observar qué sucedió con los salarios en los últimos cincuenta años,losvaloresactualesseencuentran cercanos al piso que se alcanzó duranteelRodrigazo,en1975,cuando fue de US$411. Algo similar sucedió en la crisis de 2001, cuando los sueldos tocaron los US$419.
La cifra más baja fue en la hiperinflación de 1989, cuando se ganaba en torno de los US$134.
“En el Rodrigazo había un déficit fiscal muy alto, problemas de gobernabilidad; no había moneda, faltaban reservas, había congelamientos de precios. En 1989 se atravesaron dos hiperinflaciones y un cambio de gobierno, que fue la transición de Raúl Alfonsín a Carlos Menem. Si bien hoy la crisis es diferente a la de esos momentos, sobre todo porque actualmente hay mayor gobernabilidad, al analizar la macroeconomía surgen algunos paralelismos”, señaló Marull.
También se registraron picos históricamente altos. Si bien el último se dio en 2017, durante la convertibilidad en los años 90 el salario promedio tocó los US$1840. Mientras que en 1981, en pleno período de “plata dulce”, los trabajadores llegaron a cobrar una cifra cercana a los US$3000 por mes. Duró poco. Meses después, hubo un ajuste que llevó los ingresos a mínimos.
De acuerdo con el economista de FMyA, en los últimos 50 años se pueden ver reflejados los momentos del “boom” argentino, pero que después terminaron en crisis por la “falta de sostenibilidad de estos procesos de recuperación” de los salarios dolarizados. Así se llega a momentos como el de hoy, considerados de “explosión”, donde se encuentra debajo de los US$450.
“En el caso de ‘la plata dulce’, se retrasó mucho el tipo de cambio y el salario en dólares era muy alto para el resto de los países. Los argentinos salían al mundo a comprar cosas. En la convertibilidad pasó lo mismo. Pero si la Argentina es muy cara en dólares, termina teniendo el problema de que fiscalmente requiere endeudamiento. Se aprecia el tipo de cambio, las importaciones crecen más que las exportaciones y se empiezan a perder reservas. Esto termina en crisis cambiarias; es lo que pasó siempre. ¿Cómo se resuelve esto? Con un plan de estabilización exitoso, donde se alcance un punto de equilibrio, que en el país estaría cerca de los US$1000 [el salario promedio]”, concluyó.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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