La inflación asfixia a los comedores y merenderos del conurbano
Contra la suba de precios, la escasez y el clima, en estos centros de resistencia se las ingenian para estirar la asistencia que reciben del Estado y completar la alimentación; la aparición del “hombre solo”
Federico González del Solar
Gabriela; Selene; Belén y Flavia suelen cocinar a leña para más de 100 personasEl jueves cayó una copiosa lluvia sobre Ezeiza e hizo intransitables los caminos de tierra del barrio “El Vecinal”, cerca de la autopista Cañuelas, del otro lado del penal. Allí funciona “La gran familia”, un comedor que los martes y viernes, en la última luz de la tarde, se prepara para abastecer a más de 100 bocas. Flavia, Belén, Selene y Gabriela le dan vida a una improvisada casilla sin puertas y, bajo dos foquitos que cuelgan del techo, cocinan a leña en dos grandes ollas para llenar los tuppers de los vecinos que desde las 18 se acercan para llevar a su casa la última comida.
A primera hora del viernes, cuando la mañana barrió con las dudas y las nubes de la jornada anterior, las mujeres decidieron no suspender su labor confiando en que el sol secaría la leña con la que cocinan. No ocurrió. Pero el comedor, que funciona desde la pandemia, hace caso omiso a las desventuras del clima y asiste. A sol y a lluvia.
“No se los puede dejar sin nada por la leña mojada. Ellos cuentan con esa comida”, explica Flavia, que recibe minutos antes de comenzar a repartir la mercadería a los vecinos: una bolsa con un paquete de polenta, otro de fideos “largos” y un poco de yerba. “Con un poquito de salsa que tengan, cocinan en la casa”, se esperanza Flavia. A pocos metros de la leña y la broza mojada desliza: “Ya no siento el humo”.
La entrada a "La gran familia", en EzeizaLos comedores y merenderos que se reparten por el extenso conurbano batallan la necesidad estirando el ingenio y la mercadería que reciben desde los distintos órdenes del Estado. Sin embargo, el continuo golpe de la inflación se siente en estos espacios de resistencia que, en la mayoría de los casos, tienen que salir por las suyas a agenciarse los insumos más básicos y encontrar variantes para que entre la pirámide social y la alimenticia no haya una correspondencia lineal.
Vaquitas, rifas, y plata del bolsillo son los modos para “darle creatividad”, ir más allá de las harinas, y ensanchar el estrecho menú que, con largas demoras -según se repite en distintos distritos- “baja desde Nación”.
“Pasas de uva, girasol pelado, leche, arroz, harina y polenta. Eso llegó”, grafica Eduardo Aguirre que maneja comedores en los municipios de Almirante Brown, San Vicente y Presidente Perón. Son los productos que luego de 4 meses de inasistencia Aguirre afirma haber recibido hace unas semanas. “Hacemos malabares”, grafica.
La lluvia no permitió prender el fuego, pero reparten mercadería para asistir de todos modosEs muy recurrente escuchar entre quienes tienen a su cargo este tipo de sostén barrial que la verdura, la proteína, la fruta y hasta la sal y el aceite corren siempre por propia cuenta. “Algunos ya no conocen la palabra carne”, indica Gabriel Omar que como Eduardo pero desde el Polo Obrero, maneja comedores en la zona.
“La situación de hoy es angustiante. Crítica”, describe Johana Gómez integrante de Libres del Sur con distintos merenderos bajo su ala en Esteban Echeverría. “En el gobierno de Macri también teníamos una discusión amplia por el tema de los recursos, pero la inflación no era tan alta. Dentro de todo sostuvimos con el sueldo de las compañeras. Hoy eso se está complicando muchísimo”, relata.
El patio de Zuni
La lluvia que acompasó la noche del jueves, esperada con ansias en la pampa húmeda, fue un azote para buena parte de “El Zaizar” en el distrito de Esteban Echeverría. No fue torrencial pero bastó para tener que dibujar largos zigzags al vadear las calles del barrio 9 de enero.
Como contraprestación del plan Potenciar Trabajo que recibe, los martes y jueves Felicia Zuni acostumbra a recibir a más de 60 chicos en el patio descubierto de su casa. La lluvia del jueves pasado le impidió abrir el merendero. No obstante, y pese a que procura ceñirse a los días y horarios pautados para no “mal acostumbrar”, eludió el dictamen climático, relevó el jueves por el viernes y abrió sus puertas de todos modos.
Una treintena de chicos pueblan su patio por poco menos de una hora. Muchos de ellos llegan con botellas y bolsas de plástico para volver a su casa con los restos de la jornada: bollos, bizcochuelo y torta frita, un rebusque que tratan de evitar. “No se puede harina todos los días”, le dice Elena que trabaja a la par de Zuni, mientras balbucea algo sobre la obesidad.
Zuli no se hizo a tiempo de avisarle a todos los habitualmente asisten que abriría el viernes en lugar del jueves y el viernes recibió casi la mitad de chicosEl merendero solía funcionar de lunes a viernes, pero tuvieron que recortar la propuesta a dos días por semana. Zuni volcaba parte de la Asignación Universal por Hijo (AUH) en la compra de insumos para el merendero, pero el padre de sus hijos consiguió un trabajo en blanco y esa ayuda se vio interrumpida. Solo cuando hay “refuerzo” vuelven al antiguo régimen semanal.
“Pasen chicos. Pasen”, le suelta la dueña de casa a los primeros visitantes que esperan del otro lado de la reja. El teléfono suena constante durante la hora que recibe a chicos de entre 3 y 14 años, aproximadamente. No se hizo a tiempo de avisarles a todos los que asisten regularmente que finalmente abriría el viernes en lugar del jueves. “Sí, sí. Hay. Vení”, responde Felicia mirando al patio desde la ventana de su cocina. “Ese chico es nuevo”, señala.
Como todas aquellas acostumbradas a dirigir un comedor tiene un ojo avezado para racionar y no dejar a nadie con las manos vacías. “Siempre algo se llevan”, cuenta Flavia, que se hizo cargo del comedor de Ezeiza; una gesta vecinal que nació en la pandemia y no ha dejado de recibir gente desde entonces. Con el tiempo, Flavia hizo la transición culinaria del “reducido familiar” a cocinar para 120 personas; con leña. “El arroz no nos salía”, recuerda.
Zuni se ilusiona con poder abarcar más días de la semana en su merendero.En estos centros de servicio desafían el axioma según el cual la pobreza degrada la creatividad. “Pastel de polenta, tortillas de arroz. Se aprende a hacer mucho con muy poco”, describen. Una estrategia elástica, propia de “La Gran Familia”, es el Kippi, una comida turca que, mediada por la provincia de Tucumán -el terruño de Flavia-, consiste en agregarle a la carne picada bastante harina de maíz para darle volumen y consistencia a los platos. Para su preparación, un vecino presta su horno de barro. “Es más gruesa”, distinguen.
Sin embargo, los límites se corren o se desdibujan, pero no se borran. “No sabemos qué hacer con el girasol pelado que nos mandaron. Ni en los merenderos, ni en los comedores”, se lamenta Gómez. “Se da hasta donde se puede. A veces no alcanza”, explica Omar cuyos comedores dejaron de asistir los días viernes. “Estamos en retroceso”, define.
Milei y el hombre solo
Aunque no puedan precisar con exactitud su emergencia, una de las novedades que se registra en estos espacios es un nuevo tipo de visitante. A los jubilados, a los chicos, y a las jefas y jefas de familia, se suma la figura del “hombre solo”.
“Antes les daba vergüenza, ahora se acercan a los comedores. Un trabajador que gana 80 mil pesos no llega a fin de mes”, explica Omar. “Ya no golpea solo a la familia. Está golpeando a la gente sola”, agrega Gómez. “Viene gente grande. Eso no pasaba. Trabajan de changas, tienen que pagar un alquiler y no les alcanza”, resume.
Por fuera de la asistencia en estos espacios, Gómez y su agrupación realizan trabajos territoriales con otro tipo de abordajes. Son un sensible dron para detectar oleajes y necesidades. “Milei nos sorprendió. Sabíamos que tenía volumen político, pero no sabíamos que nos iba a afectar tanto en los sectores tan bajos”, relata Gómez. Jesús Escobar fue el candidato a la presidencia de Libres del Sur, una agrupación de izquierda que no pudo superar el piso electoral del 1,5%.
“En Echeverría hubo barrios en donde tuvo un gran caudal de votos y son lugares muy asistidos por diferentes organizaciones. No solo la nuestra, está La Cámpora y gente del municipio (Fernando Grey). Y votaron a Milei”, señala, confirmando el voto largo y profundo que recibió el libertario; en todo el espectro, en todo el país.
Bollos, torta frita y bizcochuelo, un menú que aunque procuran ampliar, se repiteSu voz le da amplitud a un reclamo permanente: la asistencia que baja desde los municipios, la provincia y el ministerio de Desarrollo Social, es dispar, tardía e insuficiente. En muchos comedores y merenderos señalan que solo recibieron tres o cuatro entregas en lo que va del año y algunos afirman que permanecieron durante cinco meses sin ningún tipo de asistencia del ministerio.
“Ahora recibimos 30 mil kilos de mercadería, pero se tienen que repartir entre los comedores de Florencio Varela, Lobos, Lanús y Ezeiza. Es muy difícil de sostener, casi imposible”, señala Gómez. En junio de este año, cuentan, recibieron pan dulce. “Todo es bienvenido, pero ya habían pasado las fiestas”, desliza Gómez.
A Felicia se le avivan los ojos con los chicos, pero parece ausentarse cuando recuerda Paraguay, de donde es oriunda, y cuando piensa en el futuro del comedor. “No sé qué voy a hacer si no puedo recibir más”. Contra toda intuición, su deseo es “crecer”: abarcar mayor parte del mes y transformar, aunque sea un día a la semana, el merendero en comedor, un costo que coordinadores estiman entre 100 y 150 mil pesos mensuales. “Con lo básico”, advierte Gómez.
Los chicos llevan bolsas de plástico para volver con los restos. Según el INDEC, en el primer semestre de 2022 la pobreza infantil superaba el 50%.Cerca de las 17 el movimiento y el griterío comienzan a amainar en el patio de Zuni. “Le dejamos todo impecable”, comparte una de las cocineras. Sin embargo, de un momento a otro, en su casa puede sonar el timbre. A veces, cuenta Zuni, son personas mayores que a destiempo del funcionamiento del merendero se acercan a pedir algo. “Es un lugar de refugio. Si tengo siempre les doy. Cuando tengo cerrado también”, comparte Zuni.
Pese a que busca evitar los timbrazos intempestivos, nunca descuelga el cartel con el nombre del merendero en la reja del patio de su casa: “Luz y esperanza”. Para este lunes, en Ezeiza y en Esteban Echeverría, como en otras zonas del conurbano, se esperan fuertes lluvias.
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Dura crítica de 170 economistas a la dolarización: “Es un espejismo”
Lo difundieron prestigiosos especialistas de distintas corrientes
Francisco Jueguen
Milei, en un discurso reciente
“Un espejismo que hay que evitar”. Un grupo de 170 economistas de diversas corrientes sintetizaron así su dura crítica a la estrategia de dolarización que propone Javier Milei en caso de resultar elegido presidente en los comicios de octubre. Economistas profesionales, profesores universitarios (de aquí y del exterior) y algunos con reconocidas posturas políticas señalaron que la propuesta de La Libertad Avanza “no es un sustituto adecuado de un firme compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas”, como lo demuestran las experiencias de Ecuador y El Salvador, países que aplicaron la dolarización.
Al mismo tiempo, alertaron que podría implicar un aumento “absurdo” de la deuda (por la carencia de los dólares suficientes para respaldar los depósitos) y un riesgo de “hiperinflación”. Tras la difusión del documento, Milei los acusó de “fracasados” y de actuar con “deshonestidad intelectual”.
En un duro documento, 170 economistas y profesores en universidades locales y del extranjero –muchos de ellos reconocidos en la arena pública– cuestionaron el plan de dolarización de Javier Milei, y alertaron por el aumento “absurdo” de la deuda que implicaría y un posible “estallido” de hiperinflación. “Las alquimias monetarias no son sustituto adecuado de un firme compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas”, advirtieron.
La carta alerta, además, tomando los ejemplos de Ecuador y El Salvador, sobre la dificultad de revertir la dolarización en el futuro. “La dolarización de la economía es un espejismo que hay que evitar”, estimaron los especialistas.
La semana pasada, Milei ratificó su plan de dolarización y dijo que se haría a precios de mercado, pese a que sus colaboradores más cercanos, como Carlos Rodríguez, Diana Mondino y Darío Epstein, mostraron cuáles son las dificultades de llevar a cabo ese plan inmediatamente. Juan Nápoli, candidato a senador de La Libertad Avanza, también releyó el plan del libertario de “incendiar” el Banco Central (BCRA) y habló de eliminar su función de política monetaria.
“Nuestro país se encuentra, una vez más, atravesando una difícil encrucijada: un estancamiento que lleva ya más de una década –que es, en realidad, una fuerte caída del ingreso por habitante– y un cuadro de crecientes desequilibrios macroeconómicos y descontrol inflacionario, con registros que ya se ubican en los dos dígitos mensuales”, comienza la carta firmada por los economistas. “La inestabilidad y la falta de crecimiento están en la base de la veloz expansión de la pobreza y de la desigualdad que afectan a nuestra sociedad”, estimó.
Luego afirma que el principal desafío de la próxima administración será estabilizar la economía como una condición necesaria para recuperar el crecimiento. Y recuerda que, en el marco de las propuestas de campaña presentadas por los diferentes candidatos a la presidencia, se empezó a considerar en la discusión pública “la posibilidad de que la Argentina cierre su Banco Central y adopte el dólar estadounidense como única moneda de curso legal”.
“Quienes firmamos este documento (...) consideramos que un intento de dolarización formal sería una desacertada iniciativa de política para hacer frente a los complejos desafíos con que debe lidiar la economía argentina. Aunque la promesa de contar con una moneda estable ha generado seguramente la esperanza de amplios sectores de la población castigados por la continua erosión del poder adquisitivo de sus ingresos, la experiencia internacional y la propia situación de nuestra economía indican que la propuesta en cuestión está lejos de ser una panacea y que, por el contrario, podría generar múltiples dificultades para nuestro desempeño inmediato y futuro”, advirtieron.
Los economistas marcan un primer obstáculo clave: “Carecemos de los dólares necesarios para rescatar la base monetaria y ofrecer un respaldo razonable a los depósitos bancarios”. Luego aclaran: “Las propuestas existentes para reparar esta escasez de divisas suponen incrementos absurdos de la deuda pública que comprometerían aún más la percepción de insostenibilidad de las finanzas gubernamentales. La única alternativa, entonces, sería dolarizar a un tipo de cambio tan elevado que provocaría una espiralización adicional de la inflación como consecuencia del colapso de la demanda real de dinero que presumiblemente gatillaría el solo anuncio de avanzar en esa dirección. Provocar un estallido( hiper) inflacionario no parece un comienzo muy auspicioso para ‘estabilizar’ la economía”.
Pero además explicaron que, aun en “régimen” y luego de pagados estos innecesarios y enormes costos iniciales, el funcionamiento del esquema de dolarización “es enteramente inapropiado para las características de una economía compleja y muy poco correlacionada con el ciclo macroeconómico estadounidense como la argentina”.
“Aunque la credibilidad brindada por el ancla monetaria podría provocar una eventual convergencia en algún momento a los registros inflacionarios de EE.UU., el funcionamiento macroeconómico estaría plagado de rigideces y dificultades. Con escasa flexibilidad nominal, inexistente integración con los mercados de factores del emisor de la moneda y ausencia de transferencias fiscales compensatorias, la ocurrencia de shocks externos adversos nos sometería a recurrentes períodos recesivos y de elevado desempleo con vistas a recuperar competitividad externa, tal como ocurrió en el final del régimen de convertibilidad y como muestra la evidencia de los países de la región que han dolarizado recientemente”, dijeron.
Además, indicaron que más lejos en el tiempo una de las mayores falencias de los esquemas de patrón oro era su rigidez para lidiar con la fase descendente del ciclo, provocando una dolorosa contracción deflacionaria.
“Del lado fiscal, debe sumarse el hecho de que las alquimias monetarias no son sustituto adecuado de un firme compromiso con el equilibrio intertemporal de las cuentas públicas”, indicaron en un reparo similar al que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó entrever durante la última semana en una entrevista con el diario español El País.
“En efecto, el esquema se basa en la fantasía de que –eliminada la posibilidad del financiamiento monetarioel Gobierno estará obligado a equilibrar inmediatamente su presupuesto, algo que también desmienten nuestra propia experiencia pasada y, por ejemplo, el caso de Ecuador, que ha experimentado ya un par de episodios de default desde que adoptó el dólar como moneda. Otro tanto ocurre en el caso de El Salvador, una economía pequeña y en principio más asociada al ciclo norteamericano, pero que, sin embargo, exhibe recurrentes problemas fiscales, una deuda con una trayectoria insostenible y que, en un contexto de irresuelta fragilidad, ha reformado recientemente su sistema de pensiones a cambio de financiamiento de corto plazo, comprometiendo su sustentabilidad intertemporal”, ejemplificaron.
“Por último, aunque no menos importante, cabe considerar que la dolarización formal de una economía es muy difícilmente reversible por sus elevados costos de salida”, advirtieron los especialistas, que opinaron que el “chaleco de fuerza” de la dolarización termina siendo una debilidad y anticiparon la “proliferación de cuasimonedas”.
“Con dificultades prácticamente insalvables para ingresar en las actuales circunstancias (no hay reservas de divisas), sin cláusulas de escape no disruptivas, un desempeño tortuoso ‘bajo régimen’ y sin atacar de manera directa el principal problema que está detrás de nuestra exacerbada inestabilidad macroeconómica (el desequilibrio fiscal), la dolarización de la economía es un espejismo que hay que evitar”, cuestionaron los economistas.
Y concluyeron: “Hemos llegado hasta aquí por desatender equilibrios macroeconómicos básicos, despilfarrando alegremente bonanzas de términos de intercambio y condiciones favorables del financiamiento externo. Nada nos distingue esencialmente de otros países de la región que en las últimas décadas han recuperado grados de libertad en el manejo monetario a partir de un creciente compromiso con la disciplina fiscal y el logro de la estabilidad macro/financiera, en el marco de una economía crecientemente integrada a los mercados internacionales. No permitamos que, por miopía y desesperación, la difícil situación en que nos encontramos nos lleve a tomar un falso atajo que solo nos conduzca a una nueva y más dramática frustración”.
“Un espejismo que hay que evitar”. Un grupo de 170 economistas de diversas corrientes sintetizaron así su dura crítica a la estrategia de dolarización que propone Javier Milei en caso de resultar elegido presidente en los comicios de octubre. Economistas profesionales, profesores universitarios (de aquí y del exterior) y algunos con reconocidas posturas políticas señalaron que la propuesta de La Libertad Avanza “no es un sustituto adecuado de un firme compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas”, como lo demuestran las experiencias de Ecuador y El Salvador, países que aplicaron la dolarización.
Al mismo tiempo, alertaron que podría implicar un aumento “absurdo” de la deuda (por la carencia de los dólares suficientes para respaldar los depósitos) y un riesgo de “hiperinflación”. Tras la difusión del documento, Milei los acusó de “fracasados” y de actuar con “deshonestidad intelectual”.
En un duro documento, 170 economistas y profesores en universidades locales y del extranjero –muchos de ellos reconocidos en la arena pública– cuestionaron el plan de dolarización de Javier Milei, y alertaron por el aumento “absurdo” de la deuda que implicaría y un posible “estallido” de hiperinflación. “Las alquimias monetarias no son sustituto adecuado de un firme compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas”, advirtieron.
La carta alerta, además, tomando los ejemplos de Ecuador y El Salvador, sobre la dificultad de revertir la dolarización en el futuro. “La dolarización de la economía es un espejismo que hay que evitar”, estimaron los especialistas.
La semana pasada, Milei ratificó su plan de dolarización y dijo que se haría a precios de mercado, pese a que sus colaboradores más cercanos, como Carlos Rodríguez, Diana Mondino y Darío Epstein, mostraron cuáles son las dificultades de llevar a cabo ese plan inmediatamente. Juan Nápoli, candidato a senador de La Libertad Avanza, también releyó el plan del libertario de “incendiar” el Banco Central (BCRA) y habló de eliminar su función de política monetaria.
“Nuestro país se encuentra, una vez más, atravesando una difícil encrucijada: un estancamiento que lleva ya más de una década –que es, en realidad, una fuerte caída del ingreso por habitante– y un cuadro de crecientes desequilibrios macroeconómicos y descontrol inflacionario, con registros que ya se ubican en los dos dígitos mensuales”, comienza la carta firmada por los economistas. “La inestabilidad y la falta de crecimiento están en la base de la veloz expansión de la pobreza y de la desigualdad que afectan a nuestra sociedad”, estimó.
Luego afirma que el principal desafío de la próxima administración será estabilizar la economía como una condición necesaria para recuperar el crecimiento. Y recuerda que, en el marco de las propuestas de campaña presentadas por los diferentes candidatos a la presidencia, se empezó a considerar en la discusión pública “la posibilidad de que la Argentina cierre su Banco Central y adopte el dólar estadounidense como única moneda de curso legal”.
“Quienes firmamos este documento (...) consideramos que un intento de dolarización formal sería una desacertada iniciativa de política para hacer frente a los complejos desafíos con que debe lidiar la economía argentina. Aunque la promesa de contar con una moneda estable ha generado seguramente la esperanza de amplios sectores de la población castigados por la continua erosión del poder adquisitivo de sus ingresos, la experiencia internacional y la propia situación de nuestra economía indican que la propuesta en cuestión está lejos de ser una panacea y que, por el contrario, podría generar múltiples dificultades para nuestro desempeño inmediato y futuro”, advirtieron.
Los economistas marcan un primer obstáculo clave: “Carecemos de los dólares necesarios para rescatar la base monetaria y ofrecer un respaldo razonable a los depósitos bancarios”. Luego aclaran: “Las propuestas existentes para reparar esta escasez de divisas suponen incrementos absurdos de la deuda pública que comprometerían aún más la percepción de insostenibilidad de las finanzas gubernamentales. La única alternativa, entonces, sería dolarizar a un tipo de cambio tan elevado que provocaría una espiralización adicional de la inflación como consecuencia del colapso de la demanda real de dinero que presumiblemente gatillaría el solo anuncio de avanzar en esa dirección. Provocar un estallido( hiper) inflacionario no parece un comienzo muy auspicioso para ‘estabilizar’ la economía”.
Pero además explicaron que, aun en “régimen” y luego de pagados estos innecesarios y enormes costos iniciales, el funcionamiento del esquema de dolarización “es enteramente inapropiado para las características de una economía compleja y muy poco correlacionada con el ciclo macroeconómico estadounidense como la argentina”.
“Aunque la credibilidad brindada por el ancla monetaria podría provocar una eventual convergencia en algún momento a los registros inflacionarios de EE.UU., el funcionamiento macroeconómico estaría plagado de rigideces y dificultades. Con escasa flexibilidad nominal, inexistente integración con los mercados de factores del emisor de la moneda y ausencia de transferencias fiscales compensatorias, la ocurrencia de shocks externos adversos nos sometería a recurrentes períodos recesivos y de elevado desempleo con vistas a recuperar competitividad externa, tal como ocurrió en el final del régimen de convertibilidad y como muestra la evidencia de los países de la región que han dolarizado recientemente”, dijeron.
Además, indicaron que más lejos en el tiempo una de las mayores falencias de los esquemas de patrón oro era su rigidez para lidiar con la fase descendente del ciclo, provocando una dolorosa contracción deflacionaria.
“Del lado fiscal, debe sumarse el hecho de que las alquimias monetarias no son sustituto adecuado de un firme compromiso con el equilibrio intertemporal de las cuentas públicas”, indicaron en un reparo similar al que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó entrever durante la última semana en una entrevista con el diario español El País.
“En efecto, el esquema se basa en la fantasía de que –eliminada la posibilidad del financiamiento monetarioel Gobierno estará obligado a equilibrar inmediatamente su presupuesto, algo que también desmienten nuestra propia experiencia pasada y, por ejemplo, el caso de Ecuador, que ha experimentado ya un par de episodios de default desde que adoptó el dólar como moneda. Otro tanto ocurre en el caso de El Salvador, una economía pequeña y en principio más asociada al ciclo norteamericano, pero que, sin embargo, exhibe recurrentes problemas fiscales, una deuda con una trayectoria insostenible y que, en un contexto de irresuelta fragilidad, ha reformado recientemente su sistema de pensiones a cambio de financiamiento de corto plazo, comprometiendo su sustentabilidad intertemporal”, ejemplificaron.
“Por último, aunque no menos importante, cabe considerar que la dolarización formal de una economía es muy difícilmente reversible por sus elevados costos de salida”, advirtieron los especialistas, que opinaron que el “chaleco de fuerza” de la dolarización termina siendo una debilidad y anticiparon la “proliferación de cuasimonedas”.
“Con dificultades prácticamente insalvables para ingresar en las actuales circunstancias (no hay reservas de divisas), sin cláusulas de escape no disruptivas, un desempeño tortuoso ‘bajo régimen’ y sin atacar de manera directa el principal problema que está detrás de nuestra exacerbada inestabilidad macroeconómica (el desequilibrio fiscal), la dolarización de la economía es un espejismo que hay que evitar”, cuestionaron los economistas.
Y concluyeron: “Hemos llegado hasta aquí por desatender equilibrios macroeconómicos básicos, despilfarrando alegremente bonanzas de términos de intercambio y condiciones favorables del financiamiento externo. Nada nos distingue esencialmente de otros países de la región que en las últimas décadas han recuperado grados de libertad en el manejo monetario a partir de un creciente compromiso con la disciplina fiscal y el logro de la estabilidad macro/financiera, en el marco de una economía crecientemente integrada a los mercados internacionales. No permitamos que, por miopía y desesperación, la difícil situación en que nos encontramos nos lleve a tomar un falso atajo que solo nos conduzca a una nueva y más dramática frustración”.
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