domingo, 24 de septiembre de 2023

SALUD Y DESPEDIDA


Más de 30 asociaciones médicas avalan cobrar al menos $6000 la consulta
Advirtieron en un comunicado que lo que no cubran obras sociales y prepagas será exigido a los pacientes
Más de 30 asociaciones profesionales y sociedades científicas difundieron un comunicado en el que afirman que no hay “motivos para celebrar” en el Día de la Sanidad, que se conmemoró ayer. A la vez, advierten a las autoridades, los financiadores y la comunidad que implementarán un honorario médico ético mínimo de $6000 para las consultas. La diferencia entre el honorario que les abonan las coberturas y ese valor mínimo lo pagará el paciente.
“No es un coseguro. No es un adicional. No es un copago –señalan las 33 entidades firmantes–. Dicha diferencia es un ‘bono complementario no reintegrable’. Dicho valor será ajustable bimestralmente teniendo como referencia el índice inflacionario en todo el territorio nacional”.
El reclamo de los profesionales por la actualización del valor de los honorarios escaló en los últimos meses, como viene publicando
 El principal argumento es que aquellas especialidades en las que la práctica cotidiana depende de una gran cantidad de insumos importados, como lo plantearon los patólogos o los bioquímicos, lo que perciben no les permite enfrentar los costos de esos materiales con listas de precios que se van actualizando en dólares.
“Este 21 de septiembre, en el Día de la Sanidad, los médicos de la República Argentina no tenemos motivos para celebrar. Estamos atravesados por una triste realidad: una crisis que ha llevado los honorarios médicos al nivel más bajo de la historia”, afirman en el comunicado, que, por primera vez, suscriben las principales asociaciones, federaciones y sociedades científicas del país. También expresaron su apoyo al pronunciamiento el Consejo Argentino de Oftalmología, las federaciones argentinas de Radiología y Cardiología, y las sociedades argentinas de Radiología, de Medicina Interna General y de Ultrasonografía en Medicina y Biología.
“La consulta médica es un acto fundamental en el que atendemos las necesidades de nuestros pacientes, diagnosticamos enfermedades y trabajamos en su recuperación. También es el acto mediante el cual percibimos un honorario profesional que nos permite vivir dignamente –continúan–. Tradicionalmente, este servicio era valorado por los financiadores de salud, pero nunca hemos tenido la capacidad de fijar su valor nosotros mismos. Nunca pudimos los profesionales determinar cuánto debemos percibir por esta labor y cuándo debemos recibirlo”.
Como vienen manifestando los referentes de las distintas especialidades, esa pérdida del valor de la consulta se arrastra desde hace años hasta ubicarse “en uno de los más bajos de la región”, a diferencia de lo que sucedía históricamente.
“En los últimos meses –advierten las entidades–, esta situación se ha agravado y se suma el retraso en el pago de honorarios entre dos y seis meses después de prestar nuestros servicios. Insostenible para los profesionales de la salud en la actualidad con el alto nivel inflacionario existente. Hoy, los médicos decimos: ¡basta! A partir de este momento, el precio del servicio, el valor de nuestros honorarios estará en manos de los propios médicos, a través de nuestras asociaciones, cámaras, consejos, federaciones y sociedades médicas que nos representan”. Es el modelo que, hasta ahora, aplicaba la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación.
El comunicado –que está dirigido a “las autoridades gubernamentales, el Ministerio de Salud, la Superintendencia de Servicios de Salud, a todos los financiadores y gerenciadores de salud, incluidas las obras sociales, las empresas de medicina prepaga, los seguros, los sanatorios, las clínicas, los consultorios, incluidos todos los ámbitos donde se desarrollan las consultas y las prácticas médicas”, además de “a toda la población argentina”– informa que los profesionales empezarán a percibir ese honorario mínimo común a todas las especialidades de inmediato.
“Se implementa a partir de la presente [comunicación] un valor ético mínimo de la consulta médica y el ‘honorario médico ético mínimo’ al que hemos arribado para mantener un piso arancelario federal digno de $6000 –definen–. La diferencia entre lo que percibamos del sistema (gerenciadores, obras sociales, prepagos, sanatorios, clínicas, etcétera) como valor de consulta y dicho ‘honorario médico ético mínimo’ deberá ser abonado por el paciente en la consulta” en concepto de bono complementario y no reintegrable. Así, no quedaría ese cobro encuadrado en el concepto de coseguro, adicional o copago que vienen rechazando las empresas de medicina prepaga con el argumento de que estaría fuera de lo convenido por contrato y el sistema de prestaciones, como respondieron a a propósito del reclamo de los bioquímicos.
A la vez, según anticipan los médicos, ese valor mínimo federal se ajustará cada dos meses de acuerdo con la inflación en el país.


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Insigne sanitarista y exministro de Salud del retorno a la democracia
Fabiola Czuba
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Ayer a la madrugada, a los 92 años, falleció Aldo Neri, exministro de Salud de Raúl Alfonsín y fundador del Grupo PAIS (Pacto Argentino por la Inclusión en Salud), desde donde un centenar de profesionales de múltiples disciplinas e instituciones dedicadas a la salud pública consensuaron, a pesar de sus diferencias políticas, propuestas normativas para intentar lograr un sistema de atención más integrado y equitativo.
Estaba casado con Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), con quien se conocieron en 1973 en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que Neri llegó a dirigir.
Había nacido el 19 de octubre de 1930 en Bahía Blanca. Tres décadas más tarde, recibió el título de médico de la Facultad de Medicina de la UBA y se especializó en salud pública.
Interesado en la política nacional, se incorporó en los años 70 a la Unión Cívica Radical (UCR). Lo hizo dentro del Movimiento de Renovación y Cambio, que lideraba Alfonsín. Fue consultor de organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud.
En diciembre de 1983 asumió al frente del Ministerio de Salud y Bienestar Social de la Nación. Tuvo a su cargo la implementación en 1984 del Plan Alimentario Nacional, más conocido popularmente como Cajas PAN, por cómo se entregaban alimentos a los beneficiarios. También impulsó el Fondo de Asistencia en Medicamentos por el que el Estado abastecía a los hospitales de todas las provincias con una canasta esencial de fármacos y, en el Congreso Nacional, promovió la sanción de una ley para crear un seguro nacional de salud (SNS), que en ese momento recibió un fuerte rechazo de la oposición y los gremios.
Era la segunda vez que intentaba una reforma del sistema de salud argentino. La primera vez había sido durante la última presidencia de Juan Domingo Perón, cuando participó en el diseño de un sistema nacional integrado de salud (SNIS) liderado por el entonces secretario de Salud Domingo Liotta.
En entrevistas a propósito de la respuesta del sistema a la pandemia de Covid-19, reflexionó sobre el fracaso de ambos intentos de reforma. Dijo a ElDiario.Ar: “Me permitieron entender que el poder sindical era más fuerte que el político, tanto en un gobierno peronista como en el de otro signo político, como el radicalismo”.
Tras su salida del ministerio, en 1986, presidió la comisión nacional que se encargaría del Proyecto Patagonia para trasladar la capital del país a Viedma (Río Negro) y fue diputado nacional por la Capital en dos períodos (1987-1991 y 20012005), primero por la UCR y luego por la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación. Integró la Comisión de Salud de la cámara, donde participó activamente de los debates.
En 2018, cuando durante el gobierno de Mauricio Macri se anunció la fusión de los ministerios de Salud y Desarrollo Social, Neri habló desde la experiencia al frente de una cartera que se volvía a unir a su “vecina” del edificio compartido sobre la avenida 9 de Julio. Fue en medio de las críticas a esa decisión que exigían que Salud no pasara al rango de secretaría en el organigrama del Estado.
“Es oportuno vincular las acciones (de los dos ministerios)”, dijo en la entrevista que accedió a dar a la nacion, a pesar del bajo perfil público que cultivaba en esos momentos.
“Hace mucho a la armonía de los programas de ambos ministerios que, en realidad, se complementan –explicó–. Las divisiones son posibles en la medida en que la especialización lo demande, pero dentro del Estado hay muchas divisiones que son artificiales y costosas”. En 1983, hubo que adecuar la estructura ministerial heredada del gobierno militar para cumplir con la Constitución Nacional, que hablaba de ocho ministerios. Entonces, se creó un ministerio que unificó cinco secretarías: Salud, Vivienda, Promoción Social, Familia y Minoridad, y Deporte.
En 2019, Neri recibió la Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento del Senado de la Nación, entre otros premios que destacaron su trayectoria como sanitarista. “El período que cambió mi vida fueron los años en que fui médico rural en el sur árido de Río Negro. Eso me hizo aprender no solo medicina, sino que había otras sociedades dentro de la sociedad argentina que respondían a distintos patrones culturales y diferentes reglas de juego –dijo al recibir la distinción–. Mi segunda gran experiencia fue conocerlo a Alfonsín”.
Tras conocerse su fallecimiento, en las redes sociales se multiplican los mensajes qued estacaron sus valores y principios durante su paso por la función pública y su legado. “En el Día de la Sanidad, despedimos a un gran maestro y referente de la salud pública argentina que inspiró y formó infinidad de profesionales”, expresó Fernán Quirós, ministro de Salud de la ciudad, en la red X. Neri también fue secretario de Salud porteño.


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