Las casas del vino. Cómo se crearon las bodegas más reconocidas del país
Salentein, Séptima y Pulenta Estate, en Mendoza, fueron diseñadas por un mismo estudio que apostó a cúpulas, columnas, materiales nobles y vistas a la cordillera
Vivian Urfeig
Detrás de las bodegas mendocinas más reconocidas y premiadas internacionalmente está el estudio Bórmida & yanzón, que hace 50 años se especializa en arquitectura del vino. Monumentales, diseñadas para respetan el diálogo con el paisaje, revalorizan materiales autóctonos y contemplan la iluminación natural y la oscuridad necesaria que requiere el proceso de los mejores vinos cuyanos.
En el corazón de Mendoza, que produce más del 70% de los vinos del país, llevan desarrollados más de 30 proyectos premium. Detrás del estudio que también desembarcó en Uruguay están los pioneros, Mario Yanzón y Eliana Bórmida, el matrimonio de arquitectos que legó la pasión a su hija, Luisa Yanzón, arquitecta e interiorista, y Alejandro Grinberg, coordinador del estudio, el referente de la mejor cepa de diseño.
Además de contemplar situaciones vinculadas a las características del terreno, los proyectistas ponen la lupa en texturas, orientaciones, desniveles, visuales a la Cordillera de los Andes. Cada vez que encaran un proyecto se preguntan qué quiere contar esa bodega, cómo establece el proceso de vinificación, si están posicionadas o aspiran a impresionar. “Buscamos imprimir una identidad única en la región. Cuando arrancamos nos propusimos darle a las bodegas nuevas un marco de solidez. Muchas no querían ser tan grandilocuentes, pero hace 20 años teníamos que construir experiencias inolvidables. Nos asumimos como pavos reales, pura seducción”, explica Luisa Yanzón, segunda generación de arquitectos que dirige el área de interiorismo del estudio.
De su cosecha surgen cavas como catedrales, con cúpulas y columnas que remiten a los templos romanos. “Eliana (Bórmida, su mamá) es profesora de historia de la arquitectura, muy estudiosa. En la bodega Salentein desplegó una cruz griega con eje vertical donde se coloca la cúpula. Este eje se relaciona con el Eje Divino, conecta la Tierra con el Cielo y establece una analogía con los frutos y el clima”, señala Luisa Yanzón. Y agrega que el concepto pasa por crear espacios con intenciones que respeten el trabajo que lleva detrás el viñedo. “Las bodegas no son fábricas”, afirma.
Conectar con los sentidos desde la elegancia lleva un proceso minucioso, de investigación y relevamiento. “Para alcanzar la simpleza, hay que transitar lo complejo”, señalan los arquitectos, que entienden a la bodega como punto de encuentro para intercambiar experiencias. Este punto de vista es lo que destacan publicaciones especializadas como Conde Nast o Great Wine Capitals (GWC), la red mundial de ciudades de las grandes regiones vitivinícolas internacionalmente reconocidas (Burdeos, Ciudad del Cabo, Florencia, Maguncia, Mendoza, Oporto, Bilbao-rioja y San Francisco-napa Valley) que premió al Museo Killka, de Bodegas Salentein, como el mejor espacio de arte y cultura en bodegas del mundo. El estudio realizó el proyecto de los tres edificios (la bodega, la galería con obras de artistas holandeses y la capilla de gratitud). “Delineamos un portal con la cordillera como telón de fondo, una entrada majestuosa”, sintetizan.
Lujo y honestidad
En el GPS del Valle de Uco como escenario de obras monumentales que responden a las necesidades del vino también figura Diamandes, la bodega de Tunuyán que trabaja con un sistema de elaboración por gravedad, en desniveles, y requiere aislación térmica natural para la crianza de sus vinos. Con un diseño de luz controlada que asegura ambientes frescos, Diamandes figura entre las 50 bodegas que integran el ranking de The World’s Best Vineyards.
El turismo vitivinícola que pica en punta en Mendoza ofrece alojamientos de autor a la par de las mejores variedades de blancos y tintos. En este sentido, los hoteles y restaurantes que diseñan Bórmida&yanzón responden a un concepto de lujo vinculado a la honestidad: “El lujo es estar en un lugar donde te sientas bien, en términos de comodidad y sensatez. Es la sofisticación por contrastes, donde las texturas visuales inviten a una fiesta para los sentidos. Usar materiales disruptivos, pero sin estridencias. El lujo son las experiencias inolvidables”, define Luisa Yanzón, al frente del interiorismo de las bodegas.
En Pulenta Estate, por ejemplo, diseñaron un sistema de iluminación para las piletas de hormigón, que rara vez visitan los turistas. Y en Garzón, en Uruguay, partieron de las colinas y la propia inclinación del terreno para proyectar el restaurante dirigido por Francis Mallmann, el espejo de agua que se emplaza sobre las terrazas escalonadas y el sistema que genera energía eólica. La bodega uruguaya de 20 mil m2, uno de los establecimientos que obtuvo certificación LEED, obtuvo el premio World Best Vineyard por su arquitectura.
Por otra parte, la revista National Geographic incluyó a The Vines Resort & Spa entre los “100 lugares que cambiarán tu vida”. Sobre el emprendimiento premium de 260 hectáreas que cuenta con spa y el restaurante Siete Fuegos, la publicación dijo: “Es un imán para quienes deseen ser enólogos por un día, donde el violeta oscuro de la uva Malbec es el rey”. Emplazada como una fortaleza de piedra natural, el estudio se inspiró en el sistema constructivo ancestral de la pirca, utilizado por el pueblo originario Huarpes, que construían sus edificaciones mediante el apilamiento de piedras de la zona de diversos tamaños y formas encastradas manualmente. “El sistema es clave para lograr el aislamiento térmico necesario”, explican los arquitectos. La impronta de la bodega Séptima, en Agrelo, Luján de Cuyo, anticipa las laderas rocosas de la precordillera con explanadas y jardines, ripios, piedras de río y pastos rústicos. Se distingue en el paisaje por sus terrazas y escaleras que se integran al entorno y establecen una continuidad entre la bodega y la montaña. “La convivencia de un ecosistema integrado”, resumen los proyectistas.
“Los materiales auténticos transmiten su propia energía. No desarrollamos hoteles de aeropuerto. Construimos identidades propias, relaciones estrechas con el paisaje”, concluye Luisa Yanzón, la arquitecta que diseña templos emblemáticos para el vino.
Detrás de las bodegas mendocinas más reconocidas y premiadas internacionalmente está el estudio Bórmida & yanzón, que hace 50 años se especializa en arquitectura del vino. Monumentales, diseñadas para respetan el diálogo con el paisaje, revalorizan materiales autóctonos y contemplan la iluminación natural y la oscuridad necesaria que requiere el proceso de los mejores vinos cuyanos.
En el corazón de Mendoza, que produce más del 70% de los vinos del país, llevan desarrollados más de 30 proyectos premium. Detrás del estudio que también desembarcó en Uruguay están los pioneros, Mario Yanzón y Eliana Bórmida, el matrimonio de arquitectos que legó la pasión a su hija, Luisa Yanzón, arquitecta e interiorista, y Alejandro Grinberg, coordinador del estudio, el referente de la mejor cepa de diseño.
Además de contemplar situaciones vinculadas a las características del terreno, los proyectistas ponen la lupa en texturas, orientaciones, desniveles, visuales a la Cordillera de los Andes. Cada vez que encaran un proyecto se preguntan qué quiere contar esa bodega, cómo establece el proceso de vinificación, si están posicionadas o aspiran a impresionar. “Buscamos imprimir una identidad única en la región. Cuando arrancamos nos propusimos darle a las bodegas nuevas un marco de solidez. Muchas no querían ser tan grandilocuentes, pero hace 20 años teníamos que construir experiencias inolvidables. Nos asumimos como pavos reales, pura seducción”, explica Luisa Yanzón, segunda generación de arquitectos que dirige el área de interiorismo del estudio.
De su cosecha surgen cavas como catedrales, con cúpulas y columnas que remiten a los templos romanos. “Eliana (Bórmida, su mamá) es profesora de historia de la arquitectura, muy estudiosa. En la bodega Salentein desplegó una cruz griega con eje vertical donde se coloca la cúpula. Este eje se relaciona con el Eje Divino, conecta la Tierra con el Cielo y establece una analogía con los frutos y el clima”, señala Luisa Yanzón. Y agrega que el concepto pasa por crear espacios con intenciones que respeten el trabajo que lleva detrás el viñedo. “Las bodegas no son fábricas”, afirma.
Conectar con los sentidos desde la elegancia lleva un proceso minucioso, de investigación y relevamiento. “Para alcanzar la simpleza, hay que transitar lo complejo”, señalan los arquitectos, que entienden a la bodega como punto de encuentro para intercambiar experiencias. Este punto de vista es lo que destacan publicaciones especializadas como Conde Nast o Great Wine Capitals (GWC), la red mundial de ciudades de las grandes regiones vitivinícolas internacionalmente reconocidas (Burdeos, Ciudad del Cabo, Florencia, Maguncia, Mendoza, Oporto, Bilbao-rioja y San Francisco-napa Valley) que premió al Museo Killka, de Bodegas Salentein, como el mejor espacio de arte y cultura en bodegas del mundo. El estudio realizó el proyecto de los tres edificios (la bodega, la galería con obras de artistas holandeses y la capilla de gratitud). “Delineamos un portal con la cordillera como telón de fondo, una entrada majestuosa”, sintetizan.
Lujo y honestidad
En el GPS del Valle de Uco como escenario de obras monumentales que responden a las necesidades del vino también figura Diamandes, la bodega de Tunuyán que trabaja con un sistema de elaboración por gravedad, en desniveles, y requiere aislación térmica natural para la crianza de sus vinos. Con un diseño de luz controlada que asegura ambientes frescos, Diamandes figura entre las 50 bodegas que integran el ranking de The World’s Best Vineyards.
El turismo vitivinícola que pica en punta en Mendoza ofrece alojamientos de autor a la par de las mejores variedades de blancos y tintos. En este sentido, los hoteles y restaurantes que diseñan Bórmida&yanzón responden a un concepto de lujo vinculado a la honestidad: “El lujo es estar en un lugar donde te sientas bien, en términos de comodidad y sensatez. Es la sofisticación por contrastes, donde las texturas visuales inviten a una fiesta para los sentidos. Usar materiales disruptivos, pero sin estridencias. El lujo son las experiencias inolvidables”, define Luisa Yanzón, al frente del interiorismo de las bodegas.
En Pulenta Estate, por ejemplo, diseñaron un sistema de iluminación para las piletas de hormigón, que rara vez visitan los turistas. Y en Garzón, en Uruguay, partieron de las colinas y la propia inclinación del terreno para proyectar el restaurante dirigido por Francis Mallmann, el espejo de agua que se emplaza sobre las terrazas escalonadas y el sistema que genera energía eólica. La bodega uruguaya de 20 mil m2, uno de los establecimientos que obtuvo certificación LEED, obtuvo el premio World Best Vineyard por su arquitectura.
Por otra parte, la revista National Geographic incluyó a The Vines Resort & Spa entre los “100 lugares que cambiarán tu vida”. Sobre el emprendimiento premium de 260 hectáreas que cuenta con spa y el restaurante Siete Fuegos, la publicación dijo: “Es un imán para quienes deseen ser enólogos por un día, donde el violeta oscuro de la uva Malbec es el rey”. Emplazada como una fortaleza de piedra natural, el estudio se inspiró en el sistema constructivo ancestral de la pirca, utilizado por el pueblo originario Huarpes, que construían sus edificaciones mediante el apilamiento de piedras de la zona de diversos tamaños y formas encastradas manualmente. “El sistema es clave para lograr el aislamiento térmico necesario”, explican los arquitectos. La impronta de la bodega Séptima, en Agrelo, Luján de Cuyo, anticipa las laderas rocosas de la precordillera con explanadas y jardines, ripios, piedras de río y pastos rústicos. Se distingue en el paisaje por sus terrazas y escaleras que se integran al entorno y establecen una continuidad entre la bodega y la montaña. “La convivencia de un ecosistema integrado”, resumen los proyectistas.
“Los materiales auténticos transmiten su propia energía. No desarrollamos hoteles de aeropuerto. Construimos identidades propias, relaciones estrechas con el paisaje”, concluye Luisa Yanzón, la arquitecta que diseña templos emblemáticos para el vino.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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