domingo, 17 de septiembre de 2023

SALUD....VIVIR UN EMBARAZO CRÍPTICO....ALGO POCO COMÚN










“No tenía panza”
El trastorno de las mujeres que no detectan su embarazo hasta el día del parto


 María Nöllmann

Sofía Gallardo (24) solo recuerda destellos de aquella mañana. Sabe que despertó temprano en la casa de su novio, en San Isidro. Que sentía dolores punzantes y una rigidez extraña en el estómago, y que lo primero que pensó cuando palpó un bulto entre sus piernas era que tenía un tumor. Fue su novio quien, mitad dormido, mitad en shock, tuvo que explicarle que en verdad se trataba de una cabeza. A partir de ese momento comienzan los borrones mentales. Gallardo tiene flashes de su novio llenando la bañadera, googleando tutoriales de cómo tener un parto domiciliario, diciéndole que pujara. Lo próximo que recuerda con nitidez es estar dentro de la bañadera con su bebé en brazos. “Mi novio me miraba, sentado sobre el bidet. Yo estaba paralizada, no entendía nada. Los dos estábamos en shock. El bebé lloró en el momento. Eso nos reconfortó. Fuimos en auto al hospital y en el camino se me cruzaron un montón de cosas por la cabeza: ¿Cómo le digo a mis papás? ¿Cómo le digo a mi gente, que me vio hace tres días como si nada? ¿Los médicos me van a creer que es mi hijo? Además, había sido un embarazo sin controles. ¿Estará sano? Lo veía sano, pero yo había tomado alcohol, había fumado cigarrillo los primeros meses de embarazo, tomaba pastillas anticonceptivas todos los días. Fue muy fuerte todo. Un día antes yo era ‘hija de’ y de repente era ‘mamá de’”, recuerda cinco meses después del parto, con el humor que le permite el tiempo transcurrido, y también innumerables sesiones de terapia. Gallardo llegó al hospital pensando que los médicos no comprenderían su situación. Pero cuando llegó se dio cuenta de que el suyo era un caso más: según le informaron, ella era la sexta mujer que recibían en una condición similar en el último año. También le explicaron que lo que le sucedió −parir a término después de un embarazo sin panza, y hasta con pérdidas que simulan la menstruación− tiene un nombre: embarazo críptico. Según los especialistas, es un trastorno psicológico y no médico. “Se lo conoce generalmente como trastorno de negación de embarazo. Son esas situaciones en las que una persona está embarazada y no lo sabe, no lo descubre hasta muy avanzada la gestación o, en algunos casos, hasta el momento mismo del parto. Puede parecer muy raro, pero realmente existe. No son los casos más habituales, pero cada tanto aparecen”, explica Ileana Contrera, psicóloga del Hospital Balestrini, quien ha tratado en este centro médico a varias mujeres tras embarazos de este tipo.
UNA SEMANA ANTES DE PARIR
“Fue muy fuerte todo. Un día antes yo era ‘hija de’ y de repente era ‘mamá de’”

SOFÍA GALLARDO
24 AÑOS, VIVE EN RAMOS MEJÍA
La especialista destaca que el hecho de convertirse en madre de un día para el otro implica un proceso de extrema complejidad emocional y psicológica. “La verdad es que a la mayoría de las personas que tenemos capacidad de gestar el cuerpo nos da nueve meses para ir haciéndonos la idea y acomodándonos mentalmente, psíquicamente y emocionalmente a todo eso que se viene. Y en estos casos muchas veces se enteran al final del embarazo, entonces es muy poco el tiempo que tienen para procesar”, suma. Según especialistas, el embarazo críptico puede darse tanto en mujeres primerizas como en aquellas que ya han tenido hijos, y tanto en la adultez como en la adolescencia. “Me preguntaban qué nombre iba a tener y yo estaba muda. Me decían: ‘amamantalo y no sabía cómo. Pensaba: si hace dos días estaba planeando el viaje de egresados en el colegio, jugando al básquet a lo bruto, ¡y ahora soy mamá! Era una locura”, recuerda Clara Figun, pastelera y estudiante de magisterio, desde su casa, en General Pico. Hoy tiene 23 años, pero tenía tan solo 16 cuando se enteró, ya con el embarazo a término, de que iba a ser madre. A diferencia de Gallardo, ella sí experimentó síntomas. Cada mes, la balanza marcaba que había engordado uno o varios kilos. Se veía más rellena, aunque su abdomen permanecía chato. “Los médicos me mandaban a hacer dieta y bajaba en un mes solo 700 gramos. Al mes siguiente volvía a engordar. Me hice análisis de sangre y me dio el colesterol por las nubes. Entonces, me maté haciendo dietas y deporte. Hacía básquet, gimnasio, boxeo, salía a correr, a caminar. Pero no bajaba”, recuerda. Luego apareció la hinchazón de piernas, y entonces, ya realmente preocupada, volvió al hospital a hacerse más estudios. La incógnita terminó al día siguiente, cuando, mientras se hacía una ecografía, el médico le anunció, sorprendido, que tenía un embarazo a término. Tras el shock de la noticia, que la dejó “literalmente sin palabras”, llegó el momento de llamar al padre del bebé, su ex novio, a quien había dejado de ver hacía cinco meses. “El tema era avisarle a él. Yo no dije ni una palabra porque, como te digo, estaba muda. Le pedí a mi mamá que le avisara. Él lo tomó re bien, por suerte. A la hora ya estaba en la clínica”, recuerda Figun siete años después. Necesitó años de terapia para procesar todo lo que le había sucedido, pero hoy está segura de que la llegada de Abel fue el mejor regalo que le dio la vida. En ese entonces, ella todavía vivía en el pueblo de su infancia, La Maruja, en La Pampa. “Lo primero en que pensé fue en el qué dirán. Soy de un pueblo re chiquito. Me sentí re vulnerable. La gente me preguntaba: ‘Pero, ¿te fajaste, lo ocultaste?’ ‘¡No! ¿Cómo voy a ocultar semejante cosa?’”, recuerda. Actualmente vive con Abel en General Pico.
CASOS.
El hijo de Clara Figun (arriba), de ahora siete años, nació en noviembre de 2016. Fabiana Caballero (abajo) se enteró de que estaba embarazada de Malek al mes siete de gestación, por un estudio de rutina
Según los especialistas, son varios los factores que, de manera yuxtapuesta, pueden llevar a que una mujer no sea consciente de su embarazo. Contrera explica que el hecho de que no desarrollen una típica panza de embarazada a veces tiene que ver con cuestiones muy específicas de la ubicación de la placenta, ya que el feto queda posicionado hacia la espalda de la madre. En otros casos, afirma, está relacionado con la contextura física de la madre. Esto último se da en casos de mujeres con sobrepeso. Pero, además, a veces quienes desarrollan este tipo de embarazo son mujeres que están acostumbradas a tener ciclos irregulares, lo que explica que no vean como una señal de alerta el haber dejado de menstruar. En otros casos, según explica la bióloga sanitaria y embrióloga Silvia Azaña Gutiérrez en un artículo académico, “es posible que una mujer que esté experimentando un embarazo críptico tenga ciertas pérdidas o sangrados que pueden ser confundidos con la menstruación, lo que contribuye a que el embarazo permanezca oculto”. A su vez, señala: “El posible aumento de peso puede ser atribuido a un período de estrés o ansiedad y a una mala alimentación. De igual modo, los movimientos fetales pueden ser confundidos con gases o con algún malestar intestinal”. Las razones de fondo detrás de este trastorno no están del todo claras, pero se cree que hay aspectos tanto físicos como psicológicos que pueden incidir en que una mujer no sepa que está embarazada. “A veces hay cuestiones psicológicas, pero no me gusta generalizar. Entiendo que cada trastorno psíquico y cada síntoma psíquico se entrama, sobre todo, con la historia vivencial de cada persona, cada quien con sus determinantes psicológicos. Muchas veces hay situaciones traumáticas que preceden a ese embarazo y hacen que la mujer esté más desconectada con su cuerpo. Aunque no siempre es tan claro el evento traumático, no siempre lo podemos ubicar. Hay que ver caso por caso y por qué a cada quién le pasó lo que le pasó”, explica Contrera. Según Azaña Gutiérrez, en ciertos casos se debe a “un mecanismo de defensa del organismo que trataría de esconder el embarazo y de minimizar los síntomas”. “En verdad lo que sucede es que estas mujeres tienen una percepción de la realidad diferente. Cuando vos les decís que están embarazadas, empiezan a tener todos los síntomas juntos, porque lo pudieron objetivar”, afirma Natalia Basualdo, jefa de la Unidad de Embarazos de Alto Riesgo del Sanatorio Finochietto, a la vez que asegura que este trastorno es cada vez menos frecuente y que en los últimos cinco años ha tratado apenas un embarazo de este tipo. “Es más común en las adolescentes y en personas que habían pensado una vida sin hijos”, suma.
CAUSAS
Factores que pueden influir para que se de un embarazo críptico

Sobrepeso y obesidad
Un índice de masa corporal alto puede hacer que una mujer no distinga la panza de embarazada durante los primeros meses. A su vez, puede provocar alteraciones en el ciclo menstrual.

Menstruaciones irregulares
A veces, quienes desarrollan este tipo de embarazo son mujeres que que suelen tener ciclos irregulares, lo que explica que no vean como una señal de alerta el haber dejado de menstruar.

Pérdidas en el embarazo
En algunos casos, la mujer embarazada puede tener pérdidas o sangrados que pueden llegar a confundir con la menstruación, lo que puede contribuir a que el embarazo permanezca oculto.

Aspectos psicológicos
Según especialistas, muchas veces hay situaciones traumáticas que preceden al embarazo y hacen que la mujer esté más desconectada con su cuerpo. Este evento no siempre es fácil de ubicar.
Este último caso es el de la uruguaya Fabiana Caballero, que tuvo un embarazo críptico a los 39 años. “Yo me había hecho la idea de que nunca iba a quedar embarazada. Durante años, no había podido quedar embarazada por temas hormonales míos. Entonces con mi marido, hace seis años decidimos ir por el camino de la adopción, y adoptamos a nuestra hija. Como estaba segura de que no me podía quedar embarazada, esa parte mía estaba como bloqueada. Y bueno, ahora se tuvo que desbloquear -se ríe-. Por eso no tuve síntomas ni nada”. Caballero dio a luz a su hijo Malek hace dos meses. Se enteró del embarazo de casualidad. “Me hice una ecografía de rutina y me dijeron: ‘Estás embarazada’. Yo no lo podía creer, estaba re emocionada, lloraba, todo. Y ahí, en el momento, me dijeron ‘estás de siete meses’. Tampoco lo podía creer. Cuando le dije a mi marido, no me creyó. Pensó que era una joda. Recién cayó cuando le mostré la ecografía. Fue todo un shock para todos, pero un shock bueno. En dos meses lo tuve. Fue muy loco. Al principio, asimilar todo eso de una me costó. Igual, lo asimilé bien y ahora estamos felices de la vida”, dice. Al igual que se ve en el caso de Caballero, según una reciente investigación liderada por la psiquiatra Diana Lynn Barnes, referente mundial en el campo de la salud mental reproductiva de las mujeres, la mayoría de las personas con trastorno de negación del embarazo no utilizaban ningún método anticonceptivo al momento de quedar embarazadas, lo cual, según ella, sugiere la hipótesis de una correlación entre este trastorno y la negación de la fertilidad. Por otra parte, sostiene que “es muy difícil establecer un perfil de personalidad específico, debido a la falta de datos suficientes y a la discrepancia de los resultados sobre estas mujeres, especialmente en cuestiones de edad y estatus socioeconómico”. No existen datos a nivel nacional que den cuenta de la incidencia del embarazo críptico. Aunque según el psicólogo italiano y especialista en el tema Marco del Giudice, profesor asociado del departamento de psicología de la Universidad de Nuevo México, estudios epidemiológicos recientes muestran que esta afección tiene una incidencia mucho mayor de lo que se pensaba anteriormente; alrededor de 1:475.


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