Dos escribanas y un fiscal, en una megaestafa con escrituras
Una de las acusadas era la directora del Registro de la Propiedad Inmueble de Corrientes; fue procesada por falsificar títulos de terrenos que después se vendían Gustavo Carabajal
Utilizaron sus cargos en el Registro de la Propiedad y el Inmueble y la Dirección de Catastro para falsificar escrituras y vender los terrenos. Se trata de dos escribanas, un fiscal de juicio y otros quince acusados que fueron procesados por la Justicia correntina por una megaestafa concretada por este grupo de estafadores vip.
Los acusados manifestaban contar con protección de funcionarios de los tres poderes de Corrientes y vendían los terrenos que tenían herencias vacantes mediante la confección de escrituras apócrifas que se inscribían de forma ilegal en el Registro de la Propiedad y el Inmueble y en la Dirección de Catastro.
“Se estaría, en principio, ante la ejecución de una serie de hechos con identidad objetiva llevados a cabo por la escribana Gladys Dionisia Báez, quien sería la responsable de falsificar los objetos consignados en los diversos planos de mensuras colacionados y protocolizaría dicha adulteración en sus cuerpos de escrituras”, consignó la jueza de Garantías María Josefina González Cabañas, en la resolución de 633 páginas en la que se dictaron los procesamientos de los 18 imputados.
Además de la mencionada Báez, la lista de procesados se completó con la exdirectora del Registro de la Propiedad y el Inmueble escribana María Eugenia Demetrio; el exdirector de Catastro Narciso Santín Toffoletti y el fiscal de juicio Gustavo Edmundo Schmitt Breitkreitz.
“Se transfirieron derechos sobre propiedades a terceras personas, falsificando, además, la firma del magistrado y de la secretaria de la judicatura, para luego presentar toda esta documentación apócrifa ante el Registro de la Propiedad con un mismo fin: obtener ilícitamente la adjudicación de parcelas e inscripción de transferencias de dominio de inmuebles”, describió la magistrada en los fundamentos de la resolución.
La investigación que derivó en los procesamientos de los 18 imputados comenzó a partir de la denuncia presentada por un funcionario que se desempeñaba en el Departamento de Relatoría del Registro de la Propiedad Inmueble de Corrientes y advirtió sobre una serie de irregularidades en expedientes administrativos remitidos por la Dirección General de Catastro.
“Schmitt, en nombre y en representación de su hijo, adquirió los inmuebles situados en el antiguo Paraje Lomas Segunda Sección, individualizado como Lote 1 al 21 de la Manzana N° 9, inscribiéndolo en la matricula 71231. Esto fue posible mediante la configuración y realización de un primer testimonio de una supuesta escritura N° 122, otorgada el 25 de febrero de 2021, también configurada por Gladys Dionisia Báez”, describió el fiscal Gustavo Roubineau en los fundamentos de la acusación.
Actualmente, el fiscal acusado sigue en funciones. Debido a que está procesado en primera instancia en una resolución que, todavía, no fue confirmada ni revisada por un tribunal superior. Ante el hecho de que tampoco fue sometido a juicio oral ni condenado, se mantiene su presunción de inocencia.
“Es posible reconstruir la plataforma fáctica y en ese sentido es que en día indeterminado, pero ubicable temporalmente entre el 1° de octubre de 2020 y el 30 de octubre del mismo año, la escribana pública Gladys Dionisia Báez creó un documento mediante un proceso de imitación con todas las formas y signos que caracterizan a un documento original, escribiendo y generando una ficticia y falsa voluntad de los propietarios. Según el documento, le confirieron una representación a una persona otorgada por un notario público fallecido, Alberto Quiroz, para que esta última vendiera de manera total y definitiva las manzanas N° 3, 7, 8 y 9, del inmueble situado en el antiguo Paraje Lomas, Segunda Sección, inscripto al folio real matrícula N° 4572 del Departamento Capital, plano 8394-U. En suma, recreó e inventó un poder especial irrevocable que le dio base y soporte para poder configurar escritura N° 442, del 28 de octubre de 2020”, sostuvo la jueza al describir la maniobra.
Según fuentes de la investigación, los terrenos mencionados están en una zona conocida como Santa Ana, cerca del aeropuerto de la ciudad de Corrientes, un área en la que durante los últimos años se instalaron varios countries.
“En dicha escritura se determinó la quimérica voluntad de la propietaria original y del comprador identificado por sus iniciales como
S. D. B haciendo aparecer a este último como adquirente del inmueble. Los inmuebles que adquirió S. D. B fueron inscriptos de manera definitiva en el Registro de la Propiedad Inmueble el 22 de enero de 2021. Esta acción de creación por parte de Báez no pudo haberse realizado sin que antes la escribana adscripta al registro notarial del fallecido Quiroz le proporcionara escrituras auténticas para que concretara la falsificación para generar actos apócrifos”, se consignó en la resolución, dictada por la jueza González Cabañas.
El fiscal Schmitt sigue el proceso en libertad. Además, continúa como representante del Ministerio Público ante el Tribunal oral N° 2, de Corrientes. Al resolver su situación procesal, la magistrada lo acusó de ser el presunto responsable de “estafa, en concurso ideal con uso de documento público falso en perjuicio de los herederos de Domingo Gómez Sierra y de Guillermo Ezcurra.
“Una vez inscriptos los terrenos en el Registro de la Propiedad Inmueble y con conocimiento de la falsedad de la escritura 442, Schmitt, en nombre y en representación de su hijo, adquirió los terrenos situados en el antiguo Paraje Lomas Segunda”, manifestó la magistrada en la resolución.
Lo insólito del caso fue que el supuesto vendedor de esos lotes, identificado como S. D. B. nunca se enteró de que había comprado los mencionados terrenos y que después los había vendido.
El escándalo, conocido en Corrientes como la megacausa del Registro de la Propiedad Inmueble, quedó al descubierto el 11 de agosto de 2022, cuando los efectivos de la Delegación Corrientes de la Prefectura allanaron la mencionada dependencia.
Durante los allanamientos solicitados por el fiscal Roubineau, los efectivos de la Prefectura Naval Argentina detuvieron a dos funcionarios del Registro de la Propiedad Inmueble y de Catastro junto a otros cinco sospechosos que en ese momento fueron acusados de una presunta estafa con ventas de terrenos. También fueron apresados la directora del Registro de la Propiedad Inmueble de la provincia, María Eugenia Demetrio, y el director de Catastro provincial, Narciso Tofoletti.
Demetrio es escribana, durante un año también ocupó el cargo de presidenta del Consejo Federal de Registros de Propiedad Inmueble de la Argentina. Junto con Toffoletti y los otros cinco sospechosos, Demetrio fue imputada en un expediente que instruyó por una supuesta asociación ilícita que cometía estafas y falsedad ideológica.
Al profundizar la pesquisa, el fiscal Roubineau y la jueza González Cabañas identificaron a otros quince imputados, entre los que figuraba el mencionado fiscal Schmitt. De los 23 acusados, al tamizar las pruebas y los testimonios, la magistrada decidió procesar a 18 acusados y dictar la falta de mérito para otros cinco imputados.
Una sospechosa, prófuga
Según fuentes judiciales, actualmente, la única acusada detenida es la escribana Báez. Mientras que la acusada, que habría sido identificada por fuentes de la investigación como Teresa olinda Vázquez, sería la única prófuga.
Vázquez habría actuado como nexo en varias de las ventas de los inmuebles que fueron inscriptos con escrituras falsas en el Registro de la Propiedad Inmueble de Corrientes. Al presentar su descargo, el fiscal Schmitt responsabilizó a Vázquez.
“Cuando Teresa dijo ‘yo llevo y traigo porque es época de pandemia y yo lo voy a hacer firmar a él’, nosotros no teníamos dudas porque ella traía el protocolo y era habitual y normal que la escribana que trabajaba con ella le entregara una hoja de protocolo para que para que firmemos. No había dudas, simplemente con los antecedentes vimos que tenía un poder extraordinario, bastante desprolija la escritura. Eso vimos en el primer testimonio cuando en agosto del año siguiente, perdón, en febrero de 2021, el primer testimonio estaba encimado. Yo le pregunté y ella me dijo que se olvidó eso que yo quería ver el folio real porque se anotó primero provisoriamente. Esto está en la escritura”, explicó el fiscal Schmitt, en su defensa, según consta en la resolución judicial.
Con respecto a la escribana Báez, continúa detenida por 15 hechos de estafas reiteradas, falsificación y uso de diversos documentos públicos, agravados por su calidad de funcionaria pública y fraude en perjuicio de la administración pública.
“Entiendo que la realización del fraude fue realizada por los imputados Báez, Schmitt y Virginia Aquino, ayudando a la inscripción en la Dirección General de Catastro, a cargo de Toffoletti. De la masa probatoria ya antedicha y su análisis, se puede inferir razonablemente el codominio del hecho. Cada uno de los involucrados tuvo en sus manos el poder de decisión sobre el curso causal dañino sobre la propiedad de Ezcurra y los herederos de Domingo Gómez Sierra”, concluyó la jueza.
El expediente tiene a 18 procesados, entre los que figuran el fiscal Edmundo Gustavo Schmitt y el director de Catastro de Corrientes, Narciso Santín Toffoletti
Solo sigue en prisión la escribana Gladys Dionisia Báez, acusada de 15 casos en los que se confeccionaron títulos de propiedad apócrifos; el resto de los imputados está en libertad
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Cuatro colombianos fueron detenidos por agentes de la Policía de la Ciudad al ser allanado el departamento donde se fabricaba la droga sintética conocida como tusi
Gabriel Di Nicola
Por la presentación y el uso de colorantes, la droga tusi es llamada “cocaína rosa”
La encomienda tenía como destino la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos. El paquete, supuestamente, solo tenía libros de cuentos. Pero, en realidad, llevaba una carga no declarada e ilegal: estupefacientes ocultos en dobles fondos de las contratapas de las publicaciones. Once meses después del hallazgo y tras una exhaustiva investigación, se descubrió, en el piso 17 de un edificio situado en el barrio porteño de Villa Crespo, un laboratorio donde una organización criminal, liderada por ciudadanos colombianos, producía tusi, droga también conocida como cocaína rosa.
Los narcos tenían una variante de tusi que también elaboraban en “la cocina” que habían instalado en el departamento que alquilaban por 500 dólares mensuales en Villa Crespo y que no pasó desapercibida por los detectives de la Policía de la Ciudad que hicieron el allanamiento ordenado por el juez en lo penal económico Pablo Yadarola, magistrado a cargo de la causa, sobre todo por el color: lila
Así lo informaron a la nacion calificadas fuentes judiciales y policiales. Si bien se conoció en las últimas horas, la semana pasada personal de la División Investigaciones de Organizaciones Criminales (DIOC) de la Policía de la Ciudad detuvo a cuatro sospechosos, tres hombres y una mujer. Todos de nacionalidad colombiana, que estaban detrás de la elaboración y distribución de la cocaína rosa y lila.
“El ‘cocinero’ encargado de producir la droga conocida como Tusi fue detenido en el departamento donde había sido instalado el laboratorio”, explicaron fuentes policiales. Los jefes de la banda, un hombre y una mujer, fueron apresados en una casa que alquilaban en un exclusivo country de Escobar.
Fueron ocho los allanamientos ordenados por el juez Yadarola. Los detectives policiales, además de detener a los cuatro sospechosos, secuestraron “un kilo de sustancia tusi molida, de color rosa y lila, lista para su venta y una gran cantidad, en versión granulada y de máxima pureza, sin ser estirada y pastillas de MDMA, droga sintética también conocida como éxtasis”, dijeron las fuentes consultadas.
La investigación está delegada en el Ministerio Público, representado por la fiscal María Gabriela Ruiz Morales.
En la cocina de tusi también se secuestraron bidones con ketamina, elementos de corte tales como maltoderina y cafeína anhidra, bidones con de sustancias químicas, potes con colorantes y saborizantes, balanzas de precisión, medicamentos de todo tipo en cápsulas y pastillas picadas, entre otras cosas.
“Si bien la investigación comenzó para determinar quiénes estaban detrás de la encomienda de los libros de cuentos donde ocultaron la cocaína que quisieron enviar a Nueva York, el avance de la investigación permitió descubrir una organización narco que tenía distintos puntos de venta para comercializar la droga que elaboraban en el laboratorio que habían instalado en Villa Crespo”, sostuvo una fuente con acceso al expediente.
Uno de los puntos de venta de la banda era un departamento situado en el barrio de Recoleta
Un detective de la Policía de la Ciudad que participó de la investigación sostuvo que la organización habría enviado varias encomiendas con “libros” a Hong Kong y que interceptaron un paquete que tenía como destino España.
“Para identificar a los integrantes de la banda, los detectives policiales realizaron tareas de campo, analizaron escuchas telefónicas y e hicieron peritajes tecnológicos, además de entrecruzamientos de movimientos bancarios para lograr establecer los roles de cada uno de los integrantes de la organización, la procedencia de las sustancias estupefacientes y la forma de distribución, tanto a nivel local como internacional”, informaron voceros del Ministerio de Seguridad porteño.
Para avanzar en la investigación fue clave la identificación del IP desde el que se monitoreaba el estado de la encomienda despachada, explicaron fuentes del caso.
Conexiones internacionales
En los operativos, personal de la DIOC, dependiente del Departamento de Lucha Contra el Crimen Organizado de la Policía de la Ciudad, secuestraron US$1580, $1.186.000, una máquina para contar billetes, dos balanzas de precisión, 16 teléfonos celulares y varios chips, notebooks, tablets, automóviles, varios cuadernos con anotaciones “de interés para la causa”, tarjetas bancarias cuyos titulares son los detenidos, una visa de los Estados Unidos a nombre de uno de los imputados, documentación de retiro y envió de encomiendas y recibos de recepción de dinero desde el extranjero.
“La investigación aún no terminó. Por las pruebas reunidas en el expediente, se puede decir que la organización criminal tiene conexiones en los Estados Unidos, Chile y Colombia”, explicaron las fuentes consultadas.
Además de los puntos de venta detectados por los detectives policiales, para distribuir la producción de tusi y otros estupefacientes que comercializaba, la banda de Los Intelectuales, como se conoce a la organización narco, por ocultar la cocaína en libros de cuentos, utilizaban motoqueros que simulaban ser deliveries de comida.
El tusi, cuyo nombre proviene de una deformación de la pronunciación en inglés de la sigla 2C-B es una mezcla de varias sustancias como la ketamina (un poderoso analgésico usado) para animales y MDMA. Tiene un alto poder adictivo y produce efectos alucinógenos.
Según fuentes de la Policía de la Ciudad, el gramo de tusi puede ser vendido a $30.000. La investigación que derivó en las detenciones de las cuatro sospechosos se inició en noviembre pasado, tras la denuncia hecha por la empresa de encomiendas internacionales Western Unión al detectar un paquete sospechoso, los libros con la carga oculta.
La sustancia ilegal que fue decomisada es una mezcla de ketamina y éxtasis
La encomienda tenía como destino la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos. El paquete, supuestamente, solo tenía libros de cuentos. Pero, en realidad, llevaba una carga no declarada e ilegal: estupefacientes ocultos en dobles fondos de las contratapas de las publicaciones. Once meses después del hallazgo y tras una exhaustiva investigación, se descubrió, en el piso 17 de un edificio situado en el barrio porteño de Villa Crespo, un laboratorio donde una organización criminal, liderada por ciudadanos colombianos, producía tusi, droga también conocida como cocaína rosa.
Los narcos tenían una variante de tusi que también elaboraban en “la cocina” que habían instalado en el departamento que alquilaban por 500 dólares mensuales en Villa Crespo y que no pasó desapercibida por los detectives de la Policía de la Ciudad que hicieron el allanamiento ordenado por el juez en lo penal económico Pablo Yadarola, magistrado a cargo de la causa, sobre todo por el color: lila
Así lo informaron a la nacion calificadas fuentes judiciales y policiales. Si bien se conoció en las últimas horas, la semana pasada personal de la División Investigaciones de Organizaciones Criminales (DIOC) de la Policía de la Ciudad detuvo a cuatro sospechosos, tres hombres y una mujer. Todos de nacionalidad colombiana, que estaban detrás de la elaboración y distribución de la cocaína rosa y lila.
“El ‘cocinero’ encargado de producir la droga conocida como Tusi fue detenido en el departamento donde había sido instalado el laboratorio”, explicaron fuentes policiales. Los jefes de la banda, un hombre y una mujer, fueron apresados en una casa que alquilaban en un exclusivo country de Escobar.
Fueron ocho los allanamientos ordenados por el juez Yadarola. Los detectives policiales, además de detener a los cuatro sospechosos, secuestraron “un kilo de sustancia tusi molida, de color rosa y lila, lista para su venta y una gran cantidad, en versión granulada y de máxima pureza, sin ser estirada y pastillas de MDMA, droga sintética también conocida como éxtasis”, dijeron las fuentes consultadas.
La investigación está delegada en el Ministerio Público, representado por la fiscal María Gabriela Ruiz Morales.
En la cocina de tusi también se secuestraron bidones con ketamina, elementos de corte tales como maltoderina y cafeína anhidra, bidones con de sustancias químicas, potes con colorantes y saborizantes, balanzas de precisión, medicamentos de todo tipo en cápsulas y pastillas picadas, entre otras cosas.
“Si bien la investigación comenzó para determinar quiénes estaban detrás de la encomienda de los libros de cuentos donde ocultaron la cocaína que quisieron enviar a Nueva York, el avance de la investigación permitió descubrir una organización narco que tenía distintos puntos de venta para comercializar la droga que elaboraban en el laboratorio que habían instalado en Villa Crespo”, sostuvo una fuente con acceso al expediente.
Uno de los puntos de venta de la banda era un departamento situado en el barrio de Recoleta
Un detective de la Policía de la Ciudad que participó de la investigación sostuvo que la organización habría enviado varias encomiendas con “libros” a Hong Kong y que interceptaron un paquete que tenía como destino España.
“Para identificar a los integrantes de la banda, los detectives policiales realizaron tareas de campo, analizaron escuchas telefónicas y e hicieron peritajes tecnológicos, además de entrecruzamientos de movimientos bancarios para lograr establecer los roles de cada uno de los integrantes de la organización, la procedencia de las sustancias estupefacientes y la forma de distribución, tanto a nivel local como internacional”, informaron voceros del Ministerio de Seguridad porteño.
Para avanzar en la investigación fue clave la identificación del IP desde el que se monitoreaba el estado de la encomienda despachada, explicaron fuentes del caso.
Conexiones internacionales
En los operativos, personal de la DIOC, dependiente del Departamento de Lucha Contra el Crimen Organizado de la Policía de la Ciudad, secuestraron US$1580, $1.186.000, una máquina para contar billetes, dos balanzas de precisión, 16 teléfonos celulares y varios chips, notebooks, tablets, automóviles, varios cuadernos con anotaciones “de interés para la causa”, tarjetas bancarias cuyos titulares son los detenidos, una visa de los Estados Unidos a nombre de uno de los imputados, documentación de retiro y envió de encomiendas y recibos de recepción de dinero desde el extranjero.
“La investigación aún no terminó. Por las pruebas reunidas en el expediente, se puede decir que la organización criminal tiene conexiones en los Estados Unidos, Chile y Colombia”, explicaron las fuentes consultadas.
Además de los puntos de venta detectados por los detectives policiales, para distribuir la producción de tusi y otros estupefacientes que comercializaba, la banda de Los Intelectuales, como se conoce a la organización narco, por ocultar la cocaína en libros de cuentos, utilizaban motoqueros que simulaban ser deliveries de comida.
El tusi, cuyo nombre proviene de una deformación de la pronunciación en inglés de la sigla 2C-B es una mezcla de varias sustancias como la ketamina (un poderoso analgésico usado) para animales y MDMA. Tiene un alto poder adictivo y produce efectos alucinógenos.
Según fuentes de la Policía de la Ciudad, el gramo de tusi puede ser vendido a $30.000. La investigación que derivó en las detenciones de las cuatro sospechosos se inició en noviembre pasado, tras la denuncia hecha por la empresa de encomiendas internacionales Western Unión al detectar un paquete sospechoso, los libros con la carga oculta.
La sustancia ilegal que fue decomisada es una mezcla de ketamina y éxtasis
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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