Facundo Moyano. “Milei aún no asumió, no es momento de poner palos en la rueda”
El hijo del jefe camionero abre las puertas a debatir una reforma laboral y las privatizaciones; cuestionamientos al PJ y a la CGT
Nicolás Balinotti
Facundo Moyano fue crítico de la CGT por su pasividad ante una inflación de 150%
l 12 de agosto de 2021, antes del primer derrumbe electoral del Frente de Todos, Facundo Moyano renunció a su banca de diputado nacional después de casi una década en el Congreso. Fue por entonces una suerte de liberación para reforzar sus diferencias con el kirchnerismo y exigir a viva voz un debate puertas adentro del partido, que nunca se dio. El inmediato traspié del PJ en aquellas elecciones legislativas parecían haberle dado la razón. Hoy, poco más de dos años después, con Alberto Fernández y Cristina Kirchner en retirada y Javier Milei como presidente electo, uno de los hijos de Hugo Moyano vuelve a la carga con un planteo desafiante, que va desde el reclamo de un urgente recambio de dirigentes hasta un pedido interno para que no aflore un peronismo antropófago, capaz de engullirse a cualquier gobierno que no sea propio.
“No es momento de poner palos en la rueda, todavía no asumió el gobierno de Milei. Es democracia y hay que aceptar. La política se mide por los resultados: hay 150 por ciento de inflación y 50 de pobreza. Esta gestión fue un fracaso”, dice Facundo Moyano, sin medias tintas y con la sensación de haber anticipado el desenlace.
Rescata a Sergio Massa, su padrino político, pero envía mensajes cifrados para el kirchnerismo, sobre todo para “los muchachos” de La Cámpora que administran desde hace años cajas y poder. “Las gestiones de empresas públicas fueron desastrosas”, argumenta con datos a mano de lo que fueron las concesiones viales. Abre así la puerta a debatir sobre privatizaciones y reforma laboral, dos banderas que La Libertad Avanza expuso durante la campaña.
“Tengo muchas incertidumbres sobre lo que puede ser un gobierno de Milei, no espero que le vaya mal. Espero que le vaya bien”, dice Moyano durante una charla con la nacion, en la que tampoco ahorra críticas contra la CGT, en cuya conducción está su hermano Pablo.
–Hace dos años renunció a su banca de diputado por fuertes diferencias con La Cámpora. La situación política y económica desde entonces se agravó y Milei llegó a ser presidente…
–Mi renuncia no fue solo por diferencias con La Cámpora, sino por cuestiones más de fondo, como la falta de un proyecto político. No tenía injerencia ni siquiera en las políticas en las que había presentado proyectos, como concesiones viales. Había indefiniciones, falta de dirección y horizonte. Para obtener una respuesta tenías que hacer un tour por diferentes ministerios y tampoco así la tenías. Ni siquiera hablando con el Presidente [Alberto Fernández] la conseguías. Eso se tradujo a malos resultados en lo político, en una crisis institucional, que después tuvo una consecuencia electoral. Si tenés 140% de inflación y 50% de pobreza, no tuviste buenos resultados.
–¿El triunfo de Milei puede ser el fin del kirchnerismo?
–No lo sé. También se decía en 2015. Pero como no soy kirchnerista, soy peronista, aunque estuve cerca del kirchnerismo cuando interpreté que había medidas que beneficiaban a los trabajadores. Creo que en el peronismo nos debemos un debate profundo. Biológicamente hay dirigentes a los que la propia realidad y el electorado les han dicho que ya está.
–Hace bastante planteó la necesidad de activar un debate sobre la reforma laboral. ¿La llegada de Milei lo hace ahora inevitable?
–Indistintamente del triunfo de Milei, nos debemos un debate profundo del sistema laboral, pero no con esa posición defensiva que tienen muchos dirigentes gremiales al decir que no porque vienen por nuestros derechos y conquistas. La bandera tiene que ser cómo les damos derechos a los que hoy no los tienen. Eso indefectiblemente te lleva a debatir una reforma laboral.
–Es decir, ¿la CGT debería representar también a los trabajadores que están hoy en los movimientos sociales?
–La economía popular es precarización laboral, es un trabajador sin derechos. El Estado debe sacarlos de ese lugar, impulsando medidas y reformas para que tenga derecho a la seguridad social, a un sueldo digno. Pero ahí surge la otra discusión. Hay muchos trabajadores que están contemplados en la ley y que están hoy con salarios por debajo de la línea de pobreza.
–¿Qué reforma laboral se imagina?
–Hay debates sectoriales que se deben dar. Si hay consenso, se puede dar una discusión más general. No hay que tenerle miedo al debate. Acá se fijó una bandera que dice que la derecha viene por nuestros derechos. Pero lo que tenemos que hacer es preguntarnos de qué manera el peronismo o el gobierno que sea les da derechos a los que no los tienen. Hubo muchos trabajadores y pobres que votaron a Milei. La provincia de Buenos Aires es toda violeta salvo una franja del conurbano. Milei ganó prácticamente en todo el país. Esto nos debe hacer reflexionar. No hay una lucha de clases ni peronismo contra los que nos quieren sacar derechos. Hay muchos argentinos que se cansaron de perder su poder adquisitivo durante estos cuatro años, o seis, porque con Macri también hubo un retroceso. Hubo movilidad descendente durante los cuatro años de Alberto. Hubo en estos años temas en agenda, de minorías, como las cuestiones de género, que son importantes, pero que no pueden estar en el centro de la agenda con un 50% de pobreza.
–¿A la CGT la ve dispuesta a debatir una reforma laboral?
–He hablado con muchos dirigentes de gremios muy importantes que están abiertos al debate. Sectorialmente hay muchos que lo van a hacer por una propia necesidad de sus trabajadores. Hay que incluir en el debate a los trabajadores autónomos, al de Rappi, al cooperativista, al que está fuera de convenio.
–¿Cómo imagina la relación del movimiento obrero organizado con Milei?
–Lo primero que hay que hacer es organizar el movimiento obrero. Para mí no está organizado. Lamentablemente la CGT no ha tomado posiciones con el desgaste que tuvo el trabajador. La CGT no tuvo una posición fuerte ante una caída del poder adquisitivo del salario notable.
–Si hubiera habido un gobierno de otro signo político, ¿cree que la CGT hubiera avanzado hacia un paro general?
–Sin dudas.
–Uno de los integrantes del triunvirato de mando es Pablo Moyano, su hermano…
–No quiero personalizar. Más allá del parentesco, no determina mi posición política frente a la actitud de la CGT. Yo lo que evalúo es el funcionamiento de la CGT como institución. No estuvo a la altura.
–¿Cree que Milei tendrá un período de luna de miel?
–Ningún dirigente que no haya hablado durante el retroceso que tuvo el pueblo en términos de derechos, de salarios no debería tener autoridad para plantarse fuerte ahora. Por eso aplaudo actitudes como las de Fernando Gray, que plantea cambios en el PJ. Pero Fernando Gray no habla ahora que hubo una derrota electoral del peronismo, habló antes.
–¿Puede interpretarse el mensaje como un pedido de paciencia para dejar arrancar a Milei?
–Pero obviamente. El 56 por ciento de los argentinos votó a Milei, es democracia. Hay que aceptar. No es momento de poner palos en la rueda, todavía no asumió el gobierno. Además, ¿con qué autoridad, si muchos estuvieron callados durante todo este tiempo o fueron parte del fracaso?
–¿Esta postura de no poner palos en la rueda es personal o percibe que es algo generalizado entre sindicalistas o dirigentes del PJ?
–Lo percibo en muchos dirigentes, sobre todo en aquellos que tienen la responsabilidad de la gestión. Hay un sector del kirchnerismo que siempre se pone como víctima de los poderes. Nunca son poder ellos, pero gestionan empresas y organismos monstruosos, en términos de dinero y personal, pero que también definen políticas energéticas, aerocomerciales. Gestionan Aerolíneas Argentinas los muchachos. ¿Fue una gestión buena o mala? A partir de eso la gente votó. Desde las concesiones viales, que es lo que más conozco, las gestiones públicas fueron desastrosas.
–¿La Argentina está en condiciones de aceptar este tipo de cambios, donde la tecnología reemplace al trabajador, o el regreso de las privatizaciones?
–Hay una madurez de los dirigentes siempre y cuando se cuide la fuente de trabajo. Las experiencias de la gestión pública fueron desastrosas. Rompieron un sistema, y no lo digo ahora que se termina la gestión. Lo digo por Aubasa [depende de la provincia de Buenos Aires], que el último año tuvo ganancias porque metieron un tarifazo. Hay que pensar diferentes sistemas.
–¿Cómo imagina el fin de año?
–Ojalá que tranquilo. Tengo muchas incertidumbres sobre lo que puede ser un gobierno de Milei, no espero que le vaya mal. Espero que le vaya bien.
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ATE advierte que peligra el aguinaldo y denuncia un plan de ajuste
Los estatales activarán el 11 de diciembre la primera protesta contra Milei

Rodolfo Aguiar secretario general de ate el jefe de los estatales de ate activó medidas de fuerza preventivas y anunció una protesta para el 11 de diciembre, 24 horas después de la asunción de Javier Milei
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), uno de los dos gremios con peso en la administración pública, pronostica un fin de año conflictivo. En su plenario con dirigentes de todo el país, se informó que en las reuniones de transición en las que avanzan los equipos de la gestión saliente (la de Alberto Fernández) y la entrante (la de Javier Milei) se conversó sobre un “fuerte recorte sobre la planta de personal en diversos ministerios y organismos nacionales”. Ayer, su secretario general, Rodolfo Aguiar, lanzó otra advertencia al decir que “está en riesgo” el cobro del medio aguinaldo.
“Violentaría el orden público si es que no paga el aguinaldo. Milei dijo que dentro de la ley, todo, y que fuera de la ley, nada. El aguinaldo está dentro de la ley”, alertó ayer Aguiar en radio Zónica +. Además, el dirigente estatal, que reemplazó hace un mes en la conducción a Hugo Godoy, acusó al gobierno saliente y al entrante por el descontrol inflacionario. “Nos tienen de rehenes de una transición mientras que los precios de los alimentos vuelan en las góndolas”, dijo.
Aguiar anunció ayer que pidió una audiencia formal con el presidente electo. “Queremos conocer el contenido de las leyes que enviará al Congreso, saber si habrá un plan de ajuste. No me voy a quedar a esperar que me ajusticien”, dijo el sindicalista, que convocó a una protesta de estatales para el lunes 11 del mes en curso. Es decir, 24 horas después de la asunción de Milei.
“Hay unos 64.000 empleados estatales que están en peligro. Hubo un incumplimiento de la gestión actual en la regularización de muchas personas y ahora somos rehenes de una transición de la que nadie se quiere hacer cargo”, dijo Aguiar. ATE se disputa la representación de los estatales con UPCN, que tiene más peso en el sector y que está a cargo de Andrés Rodríguez, número tres de la CGT. Desde UPCN hay preocupación por los dichos de Milei, sobre todo los relativos al pago del aguinaldo, pero aguardan a que el presidente electo asuma y tome sus primeras medidas para definir una postura.
l 12 de agosto de 2021, antes del primer derrumbe electoral del Frente de Todos, Facundo Moyano renunció a su banca de diputado nacional después de casi una década en el Congreso. Fue por entonces una suerte de liberación para reforzar sus diferencias con el kirchnerismo y exigir a viva voz un debate puertas adentro del partido, que nunca se dio. El inmediato traspié del PJ en aquellas elecciones legislativas parecían haberle dado la razón. Hoy, poco más de dos años después, con Alberto Fernández y Cristina Kirchner en retirada y Javier Milei como presidente electo, uno de los hijos de Hugo Moyano vuelve a la carga con un planteo desafiante, que va desde el reclamo de un urgente recambio de dirigentes hasta un pedido interno para que no aflore un peronismo antropófago, capaz de engullirse a cualquier gobierno que no sea propio.
“No es momento de poner palos en la rueda, todavía no asumió el gobierno de Milei. Es democracia y hay que aceptar. La política se mide por los resultados: hay 150 por ciento de inflación y 50 de pobreza. Esta gestión fue un fracaso”, dice Facundo Moyano, sin medias tintas y con la sensación de haber anticipado el desenlace.
Rescata a Sergio Massa, su padrino político, pero envía mensajes cifrados para el kirchnerismo, sobre todo para “los muchachos” de La Cámpora que administran desde hace años cajas y poder. “Las gestiones de empresas públicas fueron desastrosas”, argumenta con datos a mano de lo que fueron las concesiones viales. Abre así la puerta a debatir sobre privatizaciones y reforma laboral, dos banderas que La Libertad Avanza expuso durante la campaña.
“Tengo muchas incertidumbres sobre lo que puede ser un gobierno de Milei, no espero que le vaya mal. Espero que le vaya bien”, dice Moyano durante una charla con la nacion, en la que tampoco ahorra críticas contra la CGT, en cuya conducción está su hermano Pablo.
–Hace dos años renunció a su banca de diputado por fuertes diferencias con La Cámpora. La situación política y económica desde entonces se agravó y Milei llegó a ser presidente…
–Mi renuncia no fue solo por diferencias con La Cámpora, sino por cuestiones más de fondo, como la falta de un proyecto político. No tenía injerencia ni siquiera en las políticas en las que había presentado proyectos, como concesiones viales. Había indefiniciones, falta de dirección y horizonte. Para obtener una respuesta tenías que hacer un tour por diferentes ministerios y tampoco así la tenías. Ni siquiera hablando con el Presidente [Alberto Fernández] la conseguías. Eso se tradujo a malos resultados en lo político, en una crisis institucional, que después tuvo una consecuencia electoral. Si tenés 140% de inflación y 50% de pobreza, no tuviste buenos resultados.
–¿El triunfo de Milei puede ser el fin del kirchnerismo?
–No lo sé. También se decía en 2015. Pero como no soy kirchnerista, soy peronista, aunque estuve cerca del kirchnerismo cuando interpreté que había medidas que beneficiaban a los trabajadores. Creo que en el peronismo nos debemos un debate profundo. Biológicamente hay dirigentes a los que la propia realidad y el electorado les han dicho que ya está.
–Hace bastante planteó la necesidad de activar un debate sobre la reforma laboral. ¿La llegada de Milei lo hace ahora inevitable?
–Indistintamente del triunfo de Milei, nos debemos un debate profundo del sistema laboral, pero no con esa posición defensiva que tienen muchos dirigentes gremiales al decir que no porque vienen por nuestros derechos y conquistas. La bandera tiene que ser cómo les damos derechos a los que hoy no los tienen. Eso indefectiblemente te lleva a debatir una reforma laboral.
–Es decir, ¿la CGT debería representar también a los trabajadores que están hoy en los movimientos sociales?
–La economía popular es precarización laboral, es un trabajador sin derechos. El Estado debe sacarlos de ese lugar, impulsando medidas y reformas para que tenga derecho a la seguridad social, a un sueldo digno. Pero ahí surge la otra discusión. Hay muchos trabajadores que están contemplados en la ley y que están hoy con salarios por debajo de la línea de pobreza.
–¿Qué reforma laboral se imagina?
–Hay debates sectoriales que se deben dar. Si hay consenso, se puede dar una discusión más general. No hay que tenerle miedo al debate. Acá se fijó una bandera que dice que la derecha viene por nuestros derechos. Pero lo que tenemos que hacer es preguntarnos de qué manera el peronismo o el gobierno que sea les da derechos a los que no los tienen. Hubo muchos trabajadores y pobres que votaron a Milei. La provincia de Buenos Aires es toda violeta salvo una franja del conurbano. Milei ganó prácticamente en todo el país. Esto nos debe hacer reflexionar. No hay una lucha de clases ni peronismo contra los que nos quieren sacar derechos. Hay muchos argentinos que se cansaron de perder su poder adquisitivo durante estos cuatro años, o seis, porque con Macri también hubo un retroceso. Hubo movilidad descendente durante los cuatro años de Alberto. Hubo en estos años temas en agenda, de minorías, como las cuestiones de género, que son importantes, pero que no pueden estar en el centro de la agenda con un 50% de pobreza.
–¿A la CGT la ve dispuesta a debatir una reforma laboral?
–He hablado con muchos dirigentes de gremios muy importantes que están abiertos al debate. Sectorialmente hay muchos que lo van a hacer por una propia necesidad de sus trabajadores. Hay que incluir en el debate a los trabajadores autónomos, al de Rappi, al cooperativista, al que está fuera de convenio.
–¿Cómo imagina la relación del movimiento obrero organizado con Milei?
–Lo primero que hay que hacer es organizar el movimiento obrero. Para mí no está organizado. Lamentablemente la CGT no ha tomado posiciones con el desgaste que tuvo el trabajador. La CGT no tuvo una posición fuerte ante una caída del poder adquisitivo del salario notable.
–Si hubiera habido un gobierno de otro signo político, ¿cree que la CGT hubiera avanzado hacia un paro general?
–Sin dudas.
–Uno de los integrantes del triunvirato de mando es Pablo Moyano, su hermano…
–No quiero personalizar. Más allá del parentesco, no determina mi posición política frente a la actitud de la CGT. Yo lo que evalúo es el funcionamiento de la CGT como institución. No estuvo a la altura.
–¿Cree que Milei tendrá un período de luna de miel?
–Ningún dirigente que no haya hablado durante el retroceso que tuvo el pueblo en términos de derechos, de salarios no debería tener autoridad para plantarse fuerte ahora. Por eso aplaudo actitudes como las de Fernando Gray, que plantea cambios en el PJ. Pero Fernando Gray no habla ahora que hubo una derrota electoral del peronismo, habló antes.
–¿Puede interpretarse el mensaje como un pedido de paciencia para dejar arrancar a Milei?
–Pero obviamente. El 56 por ciento de los argentinos votó a Milei, es democracia. Hay que aceptar. No es momento de poner palos en la rueda, todavía no asumió el gobierno. Además, ¿con qué autoridad, si muchos estuvieron callados durante todo este tiempo o fueron parte del fracaso?
–¿Esta postura de no poner palos en la rueda es personal o percibe que es algo generalizado entre sindicalistas o dirigentes del PJ?
–Lo percibo en muchos dirigentes, sobre todo en aquellos que tienen la responsabilidad de la gestión. Hay un sector del kirchnerismo que siempre se pone como víctima de los poderes. Nunca son poder ellos, pero gestionan empresas y organismos monstruosos, en términos de dinero y personal, pero que también definen políticas energéticas, aerocomerciales. Gestionan Aerolíneas Argentinas los muchachos. ¿Fue una gestión buena o mala? A partir de eso la gente votó. Desde las concesiones viales, que es lo que más conozco, las gestiones públicas fueron desastrosas.
–¿La Argentina está en condiciones de aceptar este tipo de cambios, donde la tecnología reemplace al trabajador, o el regreso de las privatizaciones?
–Hay una madurez de los dirigentes siempre y cuando se cuide la fuente de trabajo. Las experiencias de la gestión pública fueron desastrosas. Rompieron un sistema, y no lo digo ahora que se termina la gestión. Lo digo por Aubasa [depende de la provincia de Buenos Aires], que el último año tuvo ganancias porque metieron un tarifazo. Hay que pensar diferentes sistemas.
–¿Cómo imagina el fin de año?
–Ojalá que tranquilo. Tengo muchas incertidumbres sobre lo que puede ser un gobierno de Milei, no espero que le vaya mal. Espero que le vaya bien.
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ATE advierte que peligra el aguinaldo y denuncia un plan de ajuste
Los estatales activarán el 11 de diciembre la primera protesta contra Milei
Rodolfo Aguiar secretario general de ate el jefe de los estatales de ate activó medidas de fuerza preventivas y anunció una protesta para el 11 de diciembre, 24 horas después de la asunción de Javier Milei
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), uno de los dos gremios con peso en la administración pública, pronostica un fin de año conflictivo. En su plenario con dirigentes de todo el país, se informó que en las reuniones de transición en las que avanzan los equipos de la gestión saliente (la de Alberto Fernández) y la entrante (la de Javier Milei) se conversó sobre un “fuerte recorte sobre la planta de personal en diversos ministerios y organismos nacionales”. Ayer, su secretario general, Rodolfo Aguiar, lanzó otra advertencia al decir que “está en riesgo” el cobro del medio aguinaldo.
“Violentaría el orden público si es que no paga el aguinaldo. Milei dijo que dentro de la ley, todo, y que fuera de la ley, nada. El aguinaldo está dentro de la ley”, alertó ayer Aguiar en radio Zónica +. Además, el dirigente estatal, que reemplazó hace un mes en la conducción a Hugo Godoy, acusó al gobierno saliente y al entrante por el descontrol inflacionario. “Nos tienen de rehenes de una transición mientras que los precios de los alimentos vuelan en las góndolas”, dijo.
Aguiar anunció ayer que pidió una audiencia formal con el presidente electo. “Queremos conocer el contenido de las leyes que enviará al Congreso, saber si habrá un plan de ajuste. No me voy a quedar a esperar que me ajusticien”, dijo el sindicalista, que convocó a una protesta de estatales para el lunes 11 del mes en curso. Es decir, 24 horas después de la asunción de Milei.
“Hay unos 64.000 empleados estatales que están en peligro. Hubo un incumplimiento de la gestión actual en la regularización de muchas personas y ahora somos rehenes de una transición de la que nadie se quiere hacer cargo”, dijo Aguiar. ATE se disputa la representación de los estatales con UPCN, que tiene más peso en el sector y que está a cargo de Andrés Rodríguez, número tres de la CGT. Desde UPCN hay preocupación por los dichos de Milei, sobre todo los relativos al pago del aguinaldo, pero aguardan a que el presidente electo asuma y tome sus primeras medidas para definir una postura.
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