sábado, 2 de diciembre de 2023

IMPRESIONANTE ÉXITOS EN SUS SHOWS EN RIVER "EL DUKI "


Duki: el chico de Almagro que cumplió el sueño de todos
SHOWS. Con una trayectoria galáctica, similar a la de un crack de fútbol, el joven rapero de 27 años inicia hoy sus recitales con dos River agotados
Sebastián Chaves“Me da un poco de miedo, el hecho de quemar tantas etapas, que ya no haya un siguiente paso”, dice
“Si hay algo que le faltaba a mi generación es tachar eso de la lista, ¿no? Desempeñarnos en vivo realmente bien”, dice Duki en conferencia de prensa antes de los dos shows que dará en River hoy y el domingo, ambos con entradas agotadas. Y para mí es eso, dejar la vara en una altura digna. Lo veo como esa pelea para la cual me estuve preparando todos estos años”. El trapero nacido y criado en almagro alterna entre la primera persona del singular y la del plural como quien se reconoce parte fundamental de un movimiento. Desde que editó “No vendo trap”, su primera canción, a fines de 2016, se convirtió en la cara más visible y representativa de una música hasta entonces muy poco transitada en la argentina. De tocar para 50 personas a agotar dos River y extender la gira a España, donde ya agotó las entradas del Santiago Bernabéu para el año que viene. Todo en seis años. El trap y la música urbana no se mueven a la velocidad del rock, se mueven a la velocidad del pop. Y es esa velocidad la que también parece haber alcanzado a Duki.
¿Qué hay después de tocar en River para un músico de 27 años que ha hecho de los records su motor? “Cuando me pregunto qué sigue, ya no tengo respuesta”, dijo.
“Entonces, eso la verdad me genera bastante angustia. Me pone un poco mal porque sentí que todo ese recorrido de repente se te fue. Y va a llegar el sábado y el sábado voy a subir, voy a hacer el show y cuando me baje por ahí ni voy a caer. Eso sí me da un poco de miedo, el hecho de quemar tantas etapas, que ya no haya un siguiente paso y creo que ese es el problema de porque se vuelven loco los más grandes, los que en un momento tuvieron esa visión. Por eso trato de tener una vida bastante tranquila. Si llega un momento en el que cualquier cosa que querés la tenés, no existe el margen de frustración, no existe motivo para ser feliz porque ya tenés todo. Y creo que parte de la angustia que tengo va arraigada a eso, a que van a ser dos días y se me va a ir de las manos y no sé si quiero que sea ahora”.
Nacido el 24 de junio de 1996 como Mauro Ezequiel Lombardo, Duki catalizó el gusto de un público joven que había crecido escuchando trap, hip hop y reggaetón de otras tierras (los Estados Unidos pero también España y el Caribe) combinado con la explosión de las batallas de freestyle con El Quinto Escalón como epicentro de la escena local. Aunque nunca destacó por su espíritu competitivo, ganó una de las ediciones con el solo objetivo de usar el premio, la posibilidad de grabar una canción, como plataforma para dedicarse de lleno a la música.
Entre su talento y su carisma pero también con un contexto que lo ayudó y del que siempre se encarga de dar cuenta, comenzó una carrera a toda velocidad. Muchos shows y también muchos lanzamientos, por su propia cuenta o en colaboración. “She Don’t Give a FO”, el primer hit transversal del trap argentino y editado un año después de “No vendo trap”, es la canción número 23 en la carrera de Duki. Al día de hoy, la lista llega a 260.
En el medio, Duki se moldeó como una estrella. Una juventud de excesos, canciones que eran hits instantáneos, un disco debut inconsistente, polémicas de todo tipo y una carrera por profesionalizarse a medida que su éxito le pedía estar a la altura de las circunstancias. En 202, de hecho, le contaba a la nacion que una crisis en plena gira por los Estados Unidos le dio la pauta de que se tenía que profesionalizar, sobre todo para los shows en vivo, el gran desafío que tiene la música urbana a la hora de llevar el audio de sus canciones al contexto de recital.
Una de las soluciones fue sumar una banda para que las pistas no sean el único soporte sonoro y entonces los temas adquieran cuerpo. Si bien son varios los músicos de la escena que optaron por eso, en Duki la particularidad es que no se pierde el sonido trap, propio de las máquinas y no tanto de la tracción a sangre.
“Yo elegí de esa manera, en un futuro supongo que muchos van a optar por seguir los caminos que ya marcamos; algunos otros van a ser un poco más atrevidos y elegirán otras cosas”, contó al respecto en conferencia de prensa.
Esa combinación entre máquinas y música tracción a sangre le ayudó también a saldar una deuda generacional para los amantes de la música old school, que muchas veces acompañan a sus hijos a los shows de Duki: “De repente ves un padre con su hijo. Lo veo disfrutando la música y claramente al padre muchas veces le da igual la canción, pero lo ves moviéndose al ritmo de la música y disfrutándola. Por ese lado hay un poquito de presión y también un poco de goce. Pero supongo que cuando me pare ahí, todo cambia”.
En lo que respecta a sus lanzamientos, se pueden hacer varias categorías en relación a los formatos. Por un lado están los singles, esas canciones sueltas que se convirtieron en la unidad de sentido más cómoda para esta generación y que en el caso de Duki suelen darle los mejores resultados en términos de llegada. Están los temas más ocultos, esos piratas que deambulan por Youtube sin un lanzamiento oficial, entre los que figura “Astral” su única colaboración con Paulo Londra, el otro gran nombre de la escena.
Están los reggaetones, el terreno en el que Duki tiene menos cosas interesantes para decir pero con el que apunta a posicionarse en las playlists y sumar reproducciones. “Cada vez que tuvimos la oportunidad de hacer un reguetón algo para pegar unos pares de peso, lo hicimos, ¿no?”, bromeó al respecto en la conferencia de prensa. Y también están los discos, en donde publica canciones que buscan una unidad sonora (sobre todo en Desde el fin del mundo y Antes de Ameri) y que incluyen temas que en solitario no tendrían demasiado sentido.
En toda esa red de lanzamientos, Duki sabe que hay temas que van a correr con menos suerte que otros, y que no necesariamente el esfuerzo y la búsqueda se trasladen a los clics y la relevancia. Pero a fuerza de una prolificidad que sostiene casi como su propio tour de force, cada tema encuentra su espacio y le da razón de ser al ímpetu de Duki.
“Yo no le tengo miedo a eso, no le tengo miedo al no hit”, le dijo en 2021 también a la nacion.
Fue también en ese año post pandemia que Duki encontró un equilibrio para su vida privada y artística. Una relación estable con Emilia Mernes y una rutina alejada de las polémicas, que solo parecen tener lugar ahora en el fronteo interminable de sus canciones.
En la conferencia de prensa, dijo al respecto: “Soy una persona con una vida bastante tranquila, bastante promedio, nada, nada muy fuera de lo normal. Estoy en mi casa tranquilo, viendo alguna serie estando con Emilia y con mi perra. En mi casa estoy relajado, después sí, obvio, cada uno tiene sus demonios. Yo creo que a lo largo de todos estos años aprendí a tratarlos mejor. Entonces sí hay una presión si uno por el momento está angustiado, está mal, pero nada es tan grave y esto es un momento hermoso”.

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