La Casa Rosada, de la penumbra al frenesí
por Cecilia Devanna
La primera semana de Javier Milei en la Casa Rosada tuvo seis días. El mandatario la pisó por primera vez el mismo día de su asunción, en un hecho que no registra antecedentes, al menos, en la historia democrática reciente. Todos los presidentes de los últimos 40 años ya habían ido a Balcarce 50 antes de asumir. Milei, no. El outsider de la política entró pasado el mediodía del 10 y desde entonces volvió todos los días a pesar de haber anunciado que trabajaría desde la quinta de Olivos, a la que planea mudarse en las próximas horas.
A contramano de lo que venía pasando en la administración de Alberto Fernández, Milei arrancó sus jornadas temprano y terminó al atardecer. Pero además en la Casa Rosada hubo otra diferencia sustancial con lo que pasaba hasta hace una semana. Tan sencilla como representativa: volvió a haber gente y movimiento en los pasillos y dependencias, como no sucedía desde hacía tiempo. Una muestra lógica ante un cambio de gestión, pero que en este caso mostró aún más el despoder en el que terminó sumida la gestión de Fernández.
Porque si las internas nunca ayudaron al ahora exmandatario, la llegada de Sergio Massa, en agosto de 2022, al Palacio de Hacienda, menos. Eso terminó de vaciar políticamente a Fernández, y por carácter transitivo a la Casa Rosada, que en los últimos 16 meses vio menguar las visitas que hasta entonces eran habituales. Gobernadores, intendentes, legisladores, sindicalistas y empresarios pasaron de estacionar sus camionetas 4x4 o sus lujosos autos en la explanada de la avenida Rivadavia a que los esperaran en las puertas del edificio de Hipólito Yrigoyen, donde está Economía.
Esta semana la distancia de menos de doscientos metros entre uno y otro edificio la recorrió a pie y en más de una oportunidad el flamante titular de esa cartera, Luis “Toto” Caputo, el economista que eligió Milei para hacerse cargo de la silla más caliente del gabinete. Y quien este martes transmitió un durísimo mensaje anunciando medidas que impactarán de lleno en una sociedad ya golpeada económica y socialmente. Sobre eso, precisamente, se funda buena parte del futuro de lo que pueda venir en la administración de Milei. La otra, en lo que enviarán al Congreso de la Nación. Que en principio pareció ser una “ley ómnibus”, para reconocer después que “más que un ómnibus serán varias combis”.
Todo ocurría en medio de un intenso movimiento de empleados nuevos y annistros tiguos que entraban y salían. Entre los antiguos estaban parte de los que hasta ahora no asistían, al menos físicamente, a trabajar y que podrían quedar bajo la lupa de las revisiones de la planta del Estado que se avecinan. El movimiento se veía en la entrada, en los pasillos y en las distintas dependencias. También en el comedor, donde empezó a haber muchos más comensales de los que venía habiendo.
Mientras eso sucedía en la zona de libre circulación, en el área presidencial el mandatario desplegó una frenética actividad: recibió a su equipo de mitodas las mañanas y también a algunos de ellos por separado. Fue a la celebración de Janucá y el viernes se mostró en Instagram. La semana cerró con una avanzada de lo que será la reunión del martes con gobernadores de las 24 provincias. Todo con la mira puesta en lo que sucederá en el Congreso de la Nación con las leyes que el Gobierno busca que se traten. Expectativa e incertidumbre es lo que se respira en partes casi iguales.
En paralelo a eso, también se sucedieron imágenes que graficaban este momento de la política: los jóvenes libertarios que, como su líder, pisaban por primera vez la Casa Rosada se sacaban selfies en el Patio de las Palmeras o en el ingreso al edificio. Iñaki Gutiérrez, que acompaña a Milei en el área de redes, en uno de los primeros atardeceres movía el celular en uno de los costados del patio. Del otro lado de la videollamada estaba su papá, al que le mostraba, orgulloso, el edificio inaugurado oficialmente en 1898, casualmente durante la segunda presidencia del general Julio Argentino Roca, un antecesor al que Milei venera.
La postal de Gutiérrez fue el resumen perfecto de lo que vivió esta semana La Libertad Avanza (LLA), la fuerza que logró llegar a la presidencia de la Nación en tiempo récord. Hace poco más de dos años, Milei accedía a su primer cargo público, como diputado. Desde entonces encarriló cada vez más sus aspiraciones presidenciales. Esas que estratégicamente les servían a Unión por la Patria y Juntos por el Cambio, para menguar poder al otro. En medio de eso, el libertario creció y aterrizó en Balcarce 50 con un contundente porcentaje del 56% de los votos en el balotaje. Una experiencia inédita para la política argentina en general y la Casa Rosada en particular. Una experiencia que recién empieza y, como siempre sucede ante lo desconocido, despierta muchas incógnitas y reacomodamientos
Algunos jóvenes que integran el equipo de redes de Milei se sacaban selfies y transmitían “en vivo” para sus familias desde el Patio de las Palmeras
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Que la batalla de las palabras no se traslade a la calle
por Pablo Sirvén
Mucho se ha hablado en la semana que pasó del taxista entrevistado en una estación de servicio por C5N que, al contar sus recrudecidos padecimientos económicos –ahora agravados por el severo ajuste del nuevo gobierno–, rompía en llanto, pero que hacia el final de la nota parecía tentado. Creyendo que la cámara ya no lo tomaba, llegó a reírse sin disimulo, ante cierta incomodidad de la movilera y del personal en el piso, que le advertían que todavía estaba en el aire. “Yo soy de C5N, los veo todas las tardes”, remató Juan Bautista Morel, para colmo, inmediatamente antes de alejarse.
¿Nervios o mala actuación? La patria mediática polemizó al respecto: el canal kirchnerista, con una ardorosa defensa de la veracidad de la nota; de la vereda de enfrente, con burlas y memes sin fin. Un detalle no menor: la cuenta de Javier Milei reprodujo el tuit del periodista Luis Gasulla que denunciaba “el relato al desnudo” y adjuntaba el malogrado video. El Presidente tiene que cuidarse con sus tuits y RT: ya no es el panelista escandaloso que supo ser, con licencia para decir cualquier codejó sa. Su palabra ahora pesa y repercute de otra manera. No debe olvidarlo por nada del mundo.
Si hay algo que llamó la atención en estos primeros días de la f lamante administración es que, ante la requisitoria periodística al paso en la calle, una porción llamativa de entrevistados, sin desconocer la compleja situación para sus castigados bolsillos, expresaban su apoyo a las duras medidas que comenzaron a implementarse.
Más significativo que el señor que pasó del llanto a la risa sin escalas fue la nota que también C5N realizó en vivo entre los pasajeros de un tren: cuatro personas no quisieron responder, pero las cinco que sí lo hicieron destacaron la necesidad del drástico cambio en marcha. También salieron TN y Crónica TV, entre otros medios, a hacer sondeos callejeros por el estilo y las respuestas obtenidas fueron muy similares: plena conciencia y conocimiento de las decisiones ya comunicadas y la necesidad de bancarlas, pese al sufrimiento, para ver si en un tiempo significan un alivio a la situación de catástrofe en que las cuentas el cuarto gobierno kirchnerista.
Si ya resultó llamativo que casi un 56% del electorado inclinara su voto hacia el candidato que en la campaña electoral no disimuló nunca el plan durísimo que pensaba ejecutar, no deja de sorprender que cuando el draconiano plan empieza a rodar y la inflación se profundiza, el ciudadano de a pie se mantenga firme, como cuando votó la última vez, bancando ese escenario ante las cámaras de televisión con tal convicción. Un contrapunto marcado con las organizaciones sindicales y piqueteras que salieron a pegar duro pocas horas después de que comenzara la nueva gestión, que hoy cumple su primera semana en el poder.
Alfredo Leuco subrayó una contradicción interesante desde la pantalla de LN+ al preguntarse en voz alta por qué se les daba tanto espacio en los medios a expresiones que en las urnas obtienen resultados tan insignificantes, lo que sobredimensiona sus puntos de vista al equipararlos con las voces que, en cambio, sí recibieron un abrumador respaldo popular. La dinámica de confrontación instalada en las señales de noticias –que replica con matices la belicosidad de las redes sociales– se vale de esos contrastes sin importarle mayormente cuán dispar sea la relevancia real de los contendientes.
El protocolo antipiquetes, anunciado con bombos y platillos por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fogonea esa pelea desigual que los medios audiovisuales ponen en un pie de igualdad para denostar a un bando o a otro, según su inclinación ideológica. Instalan así una pelea que es más virtual que real y del todo ajena al común de la gente.
Tensar al máximo en vísperas de otro aniversario del luctuoso 20 de diciembre de 2001 también es jugar con fuego y darles aire a dirigentes que no tienen empacho en exponer a adultos y menores de humilde condición como carne de cañón. Eduardo Belliboni, del Polo Obrero, habló de que Milei tiene “planes de asesinato”. El gobernador riojano, Ricardo Quintela, no se quedó atrás y dijo que el nuevo presidente producirá un “genocidio social”. Cuidar las palabras en un momento tan delicado resulta indispensable, más allá de cualquier bandería.
El oficialismo y sus aliados deberían dar el ejemplo sin caer en provocaciones parecidas que solo complican encontrar la salida de los problemas pendientes. El diputado José Luis Espert, por ejemplo, debería archivar, en vez de reflotarla una vez más, su deplorable consigna “cárcel o bala”. Pasar de los insultos y de las declaraciones incendiarias a las argumentaciones fundadas ayudaría, al menos, a transitar estos tramos amargos con una mayor e imprescindible serenidad.ß
Funcionarios y prensa deberían cambiar la contienda pirotécnica por argumentaciones serenas que procuren soluciones
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.