jueves, 25 de enero de 2024

HISTORIA DE "Droguería La Estrella, en La Paternal"



Buenos Aires perdida. De una de las droguerías porteñas más importantes a depósito, la reconversión de un imponente edificio de estilo inglés
El edificio donde funcionaba la Droguería La Estrella, en La Paternal
Fundada en 1836, La Estrella comenzó a funcionar como una farmacia, pero con los años se sumó a la industria de la producción de medicamentos; en 2006 cambio de dueños y se transformó en una compañía que ofrece espacios de guardado
Mauricio Giambartolomei
Apretados contras las vías del ferrocarril Urquiza los camiones hacen fila, incluso doble hilera, para ingresar al predio de cuatro hectáreas que aparece escondido en ese triángulo entre La Paternal y Parque Chas. ¿Será una empresa de logística? Podría ser. ¿Habrá un depósito de distribución de productos? Quizás. Pero la edificación de arquitectura inglesa desplegada entre sus edificios presume algo más: una historia que va más allá de unos simples módulos de carga y descarga para los camiones y camionetas utilitarias que esperan afuera.
Detrás de esos muros y portones que hoy se abren con una moderna tecnología se esconde la historia de Química Estrella, fundada hace 188 años por la familia Demarchi y reconvertida actualmente en un espacio para el almacenamiento de todo tipo de mercadería en las bauleras que se ofrecen en alquiler. Se promociona como un hotel industrial de 28.500 metros cuadrados, como se define a Espacios Estrella, el nuevo rumbo que tomó la farmacéutica que nació en el barrio de San Telmo antes de expandirse y mudarse.
La historia de Química Estrella se remonta a 1836 cuando Pablo Ferrari abrió la farmacia Santo Domingo en la calle Defensa, en Casco Histórico porteño. Dos años más tarde fue adquirida por Silvestre Demarchi, que comenzó con el legado familiar que acompañó a la empresa durante décadas.
Veinte años después de su nacimiento, y ya convertida en un pujante propulsor de la industria local, la farmacia Demarchi, que ya había cambiado el nombre, incorporó la producción de medicamentos al por mayor ya con la participación de los tres hijos de Silvestre, Antonio, Marcos y Demetrio.
Antes de llegar a La Paternal, la farmacia se mudó dentro de San Telmo a la esquina de Defensa y Alsina, y adoptó el nombre de La Estrella, denominación que volvió a cambiar en 1900 para llamarse Droguería La Estrella.
Vista aérea del edificio
La marca se transformó en sociedad anónima en 1906 cuando el gobierno local aprobó el acta de constitución de la Droguería de la Estrella Ltda., base de la Química Estrella, que comenzó a cotizar en la Bolsa de Buenos Aires en 1919. Ese fue el primer paso de la expansión al gran predio que hoy se convirtió en depósito, bauleras y refugio de un espacio gastronómico de alta cocina al que se llega solo por reserva y con acceso exclusivo por el mismo portón donde ingresan los vehículos de gran porte.
La fábrica
En el cruce de las avenidas Constituyentes y Chorroarín, cerca de donde más tarde se instalaría el predio deportivo del Club Atlético Argentinos Juniors y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la empresa de los Demarchi decidió comprar un lote de 40.000 metros cuadrados en 1921 para instalar allí la producción de los medicamentos. Pero la construcción de la fábrica no comenzó hasta tres años después.
El proyecto estuvo a cargo de los arquitectos italianos Alfredo y Alberto J. Olivari, quienes idearon un edificio que funcionara como un conjunto de pabellones unidos por puentes que intercomunican cada una de las secciones. De los trabajos también participaron ingenieros holandeses y alemanes.
Ladrillo prensado y un estilo de arquitectura inglesa fueron las características elegidas para llevar adelante la obra que finalizó cuatro años después. “La edificación es típicamente inglesa, una arquitectura funcional, un conjunto de pabellones unidos en el primer piso por medio de puentes que intercomunican cada una de las secciones. Está realizada en ladrillo prensado con grandes ventanales, que permiten una buena iluminación natural”, se destaca en la memoria descriptiva del lugar.
La droguería, por sus dimensiones, fue la más importante del país y se convirtió en un emblema de la región. Pero en 2006 la empresa cambió de manos, dejó de fabricar algodón, que se había convertido en su producto con mayor protagonismo, y la estructura edilicia comenzó un proceso de adaptación de la mano del grupo inversor Espacios Estrella.
Hoy, en el edificio funciona un depósito de bauleras
La transformación del espacio se inició en 2010 con la recuperación de la planta industrial y la preservación de los lineamientos y características arquitectónicas que se fueron adaptando a las nuevas necesidades. El máster plan, moderno y ambicioso, tuvo un aporte fundamental en la recuperación y jerarquización del patrimonio fabril que cambió de rumbo, aunque con la vigencia de los primeros años.
El hotel industrial resulta desconocido para los vecinos de La Paternal, Parque Chas y Agronomía, los barrios más cercanos. Dentro de los muros enigmáticos se despliegan calles, espacios verdes, depósitos y bauleras que resguardan los bienes de grandes empresas, pymes o clientes convencionales como cualquier familia que demanda un espacio de guardado. El lugar cuenta hasta con una sucursal bancaria y un local de pago de servicios.
El dibujo de la planta de Química Estrella a poco de ser inaugurada en 1928
Gastronomía casera

Espacios Estrella sumó, además, un rincón de cocina casera en una de las típicas torres que era utilizada como bufete de los trabajadores del predio y que ahora también aloja a empresas de logística. Stern, que significa estrella en alemán, es el restaurante de triple altura que encontró su lugar en la vieja droguería de los Demarchi.
“El lugar nos pedía una cocina abierta que hoy domina la planta baja. Siempre está viva, permite ver qué pasa y también que los clientes vean los procesos. En el mesón central exponemos todo lo que tenemos para dar”, le comentaba  Anabella Esposito, arquitecta que recuperó el espacio, modificó el salón y habilitó la cocina y sectores para reuniones y mesas compartidas.
Una mesa con comensales en el local gastronómico Stern, en Espacios Estrella

“Asumimos el compromiso de alimentar a personas que están trabajando, con alternativas caseras, de calidad e ingredientes de estación. La cebada es un cereal súper noble y es necesario ponerlo en valor, somos uno de los productores más importantes del mundo. Lo presentamos en un bowl fresco con palta, salmón ahumado y vegetales frescos”, agregaba Esposito.
Mermeladas, granola y leche de almendras, bowls con ingredientes frescos, bagel de salmón y queso crema, palta y queso brie, lomitos uruguayos, pizza con boconccinos y rúcula, pan jalá, sopa de boniato, variedad de cookies, alfajores de maicena, colaciones, budines, dulce de membrillo casero y café de especialidad son parte de un suculento menú que acompaña día a día a los trabajadores. Y también a quienes ingresan desde el exterior, si tienen la oportunidad de lograr una mesa y meterse en la historia de los Demarchi.


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