domingo, 3 de diciembre de 2023

ADN DEL CRIMEN Y NARCO


“Escuché el ruido de cómo pegaba la cabeza contra el piso”
Un testigo que presenció el homicidio del taxista Jorge Gómez relató cómo fue la secuencia de la golpiza que le propinó el condenado a prisión perpetua
Gustavo Carabajalcaptura de videoGonzález Zablocki, en el medio, cuando era trasladado a la DDI de la Plata
Cuando lo mataron, Jorge Alberto Gómez tenía 52 años y manejaba un taxi marca Chevrolet Corsa modelo 2012. Trabajaba doce horas por día en una agencia situada en 125 y 50, en Ensenada. El 10 de julio de 2019 se dirigía a la central para realizar el primer viaje de la mañana. Allí lo esperaba un pasajero. Nunca llegó. A una cuadra de la agencia, en 126 y 50, fue interceptado por el conductor de una camioneta Volkswagen Amarok blanca que lo increpaba por una supuesta mala maniobra cuando circulaban por la calle 50.
Al cruzar la esquina, el semáforo todavía estaba en rojo. Según un testigo, el conductor de la camioneta no tenía habilitado el paso, por eso había logrado adelantarse al taxi. Jorge cruzó con su Chevrolet Corsa cuando el semáforo se puso en verde. No pudo avanzar mucho porque la Amarok le impedía el paso.
En ese momento, el conductor de la camioneta descendió del vehículo y, entre gritos e insultos, le exigió a Jorge que saliera del taxi.
“La persona que descendió de la Amarok blanca agredió a Jorge. Mi amigo se cayó y el conductor de la camioneta le empezó a pegar mazazos en la cabeza mientras estaba en el piso. Lo golpeaba con la mano, repetidamente. Hasta llegué a escuchar el ruido de la cabeza cuando se sacudía y golpeaba contra el piso. Tanto me afectó que quedé en shock”, expresó el testigo Héctor Centurión.
Para los jueces del Tribunal Oral N° 1, de La Plata, Esteban González Zablocki fue responsable del homicidio agravado del taxista Gómez. Los magistrados Ramiro Fernández Lorenzo, Cecilia Sanucci y Hernán Decastelli concluyeron que el agresor actuó sobre seguro, debido a que, según los relatos de los testigos y las grabaciones de las cámaras de seguridad, propinó una andanada de golpes cuando la víctima estaba en el piso, sin posibilidad de defenderse. A mediados de esta semana, los magistrados dictaron el veredicto condenatorio contra González Zablocki y le aplicaron la pena de prisión perpetua.
Por qué dejó de pegarle
González Zablocki dejó de pegarle a Gómez cuando una vecina le gritó desde su casa.
“Aproximadamente a las 6.15, observé que una persona descendió de una camioneta y le hizo señas a un taxi para que se detuviera. Me asomé por el paredón y, en ese momento, se bajaba el taxista. Entonces, comenzaron a discutir hasta que el conductor de la camioneta comenzó a pegar. En lugar de detenerse, el agresor continuó con la golpiza. Era evidente que iba a matarlo. Entonces grité: ‘Dejalo h... de p... , lo vas a matar. Así fue que el hombre que estaba encima de la persona que estaba en el piso se levantó, giró la cabeza, miró hacia donde estaba y dejó de pegar. No le pude ver la cara específicamente. Pero no tendría problemas en reconocerlo”, expresó la vecina.
Cuatro años después, la mujer fue convocada al juicio oral. El fiscal solicitó que se hiciera una rueda de reconocimiento con el imputado y otras tres personas con el objetivo de comprobar si la testigo podía confirmar que el conductor de la camioneta Amarok blanca que agredió al taxista era el acusado.
A pesar de que los defensores del imputado se opusieron a que se realice la rueda de reconocimiento, con el argumento de que la testigo hubiera visto alguna foto del acusado, los magistrados decidieron que la medida de prueba se concretara. La testigo identificó al imputado, ubicado en la fila con el número “2” como la persona que el 10 de julio de 2019 agredió a golpes a Gómez.
Se trató de una medida de prueba similar a la que se concretó con los ocho acusados de asesinar a golpes a Fernando Báez Sosa, durante el juicio oral que se realizó a principios de este año, en Dolores. En esa oportunidad, el Tribunal Oral N° 1, del mencionado Departamento Judicial, permitió que los testigos participen de los reconocimientos de cada uno de los acusados, a pesar de la oposición del defensor. Dichos reconocimientos se tomaron en cuenta y no se declararon nulos.
“Cuando la vecina gritó, el conductor de la camioneta blanca dejó de golpear a mi amigo. No obstante, lejos estuvo de calmarse. Comenzó a buscar a la mujer que le había gritado. Estaba desaforado, levantó la cabeza y comenzó a buscar. En ese momento se paró todo. Abordó la Amarok y huyó. Mientras que el resto de la gente que estaba en la escho quina comenzó a asistir a Jorge y lo llevaron para el hospital”, recordó el testigo Centurión.
Gómez agonizó durante dos días. Primero lo llevaron al Hospital Cestino, de Ensenada. Debido a la falta de un neurocirujano de guardia en dicho nosocomio, fue trasladado al Hospital Cuenca Alta, en Cañuelas, donde falleció el 12 de julio.
“Rancho ¿qué pasó?”
“Yo lo miraba. Tenía los ojos abiertos. Entonces le pregunté para sacarlo del estado de shock: ‘Ran¿que pasó?, ¿te pegaron?’. Me miró serio. Exhalaba, sin hablar y con la mano izquierda se frotaba la cara. Estaba sentando en el asiento del conductor, con la vista fija o perdida y los ojos abiertos. Ante la falta de respuestas le toqué la cabeza y noté que tenía un bulto, un chichón muy grande. Llamé a la ambulancia, Jorge nunca habló. Estaba sentado, miraba al frente, movía los ojos, pero sin girar la cabeza. El médico lo interrogó y tampoco le contestó. Le abrió la puerta. Cuando lo quiso bajar no respondía. Me pidió ayuda el camillero. Entonces, lo bajamos, lo pusimos en la camilla. Lo tomé de los hombros, cerró los ojos y nunca más los abrió”, recordó el testigo al describir en el juicio cómo encontró a la víctima después de la golpiza.
Además de los testigos y de las grabaciones de las cámaras de seguridad, otra de las claves para poder identificar al autor de la golpiza contra el taxista Gómez fue el testimonio de Gabriel Coronel, excompañero del colegio del acusado.
“Sentí los golpes de González Zablocki a Gómez en carne propia. Conmigo también se le salió la cadena”, aseguró Coronel.
Ante la difusión de las imágenes de la agresión, Coronel advirtió que el atacante del taxista Gómez era su viejo compañero del secundario que, una madrugada lo despertó a golpes y le fracturó el maxilar en el departamento que compartieron durante unas vacaciones en Mar del Plata.
“Le gustaba pelear. Una vez estábamos en Mar del Plata, de vacaciones, habíamos salido a cenar. Yo volví con una chica. Esteban regresó con otra. No sé por qué, se enojó. Estaba acostado y empezó a golpearme. Me pegó en el maxilar derecho. Después, dejó de pegarme y se fue a un rincón del departamento. Echó al resto de los chicos. Me tuve que ir porque no veía nada. Me atendieron en uno de los puestos sanitarios y me dijeron que no tenía nada, que era solo un golpe. Cuando llegué a La Plata, debido a que tenía la cara hinchada fui a un hospital y me revisaron. Me había fracturado el maxilar y el orbital. Por la actitud sí puedo pensar que fue él. Cómo le pegó al taxista cuando estaba en el piso. Hizo lo mismo conmigo. A mí también me golpeó cuando estaba en piso, sin ningún tipo de defensa”, expresó el testigo Coronel, según quedó consignado en los fundamentos de la sentencia.
González Zablocki nunca estuvo preso por el ataque contra Coronel, ocurrido en 2013. A raíz de la denuncia realizada por el muchacho golpeado, en una fiscalía de La Plata, se inició el sumario N° 06-00-5358-13. Debido a que el ataque ocurrió en Mar del Plata, un juez de Garantías declinó la competencia en una dependencia del Ministerio Público de esa ciudad.
Pero como ni el acusado ni la víctima vivían en Mar del Plata, el expediente se cerró. Esta irregularidad provocada por la burocracia judicial y la circunstancia de que la fiscalía calificara como lesiones leves el ataque que sufrió Coronel, permitieron que González Zablocki siguiera su vida en libertad. Hasta que seis años después se cruzó con el taxista Gómez y lo golpeó de la misma forma que agredió a su amigo Coronel, en Mar del Plata. El sumario contra González Zablocki había sido archivado el 14 de junio de 2014.
“Este hombre que se bajó de la camioneta le empezó a pegar salvajemente al otro, le pegaba piñas en el suelo, piñas en la cabeza y vi que lo pateó. La agresión era de tal importancia que le pegaba como si fuera una bolsa, un trapo, con saña, con mucha fuerza como para matar a alguien. Ya tirado en el piso, sin poder defenderse”, expresó una de las testigos que declaró en el juicio oral.
Según los forenses, Gómez falleció por los múltiples golpes que le provocaron un “hematoma intraparenquimatoso izquierdo; fractura del hueso temporal izquierdo y fractura de base del cráneo grave”.
La defensa del imputado había presentado dos peritos que intentaron poner en duda que la causa de la muerte del taxista fue la golpiza que le asestó González Zablocki
“Se concluyó que las lesiones producidas en la víctima fueron provocadas por los golpes que le propinó el imputado ferozmente en su cabeza fueron las que determinaron su muerte y no otras. Los dichos de los peritos de parte no fueron contundentes porque tampoco pudieron establecer a ciencia cierta que la causa del deceso por ellos esbozada sea la concluyente, sino más bien lo asentaron como una posibilidad”, sostuvieron los magistrados al detallar los fundamentos de la condena a prisión perpetua contra el agresor.
Esteban González Zablocki fue condenado a prisión perpetua por el homicidio del taxista Jorge Gómez
Para el Tribunal Oral N° 1, de La Plata, el acusado actuó sobre seguro y le pegó a la víctima mientras estaba indefensa, en el piso
En 2013, González Zablocki le asestó una golpiza similar a un amigo, pero nunca estuvo preso

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&


El Fantasma, el jefe narco que cobraba US$320.000 para “bombardear” cocaína
Granier Ruiz fue procesado por la Justicia Federal por tráfico de estupefacientes; usaba una empresa de taxis aéreos que decía llevar pasajeros, pero transportaba droga
Gabriel Di NicolaEl Fantasma es trasladado a una dependencia de la Policía Federal de Brasil
Cuando fue indagado, Jorge Adalid Granier Ruiz negó las acusaciones en su contra, sostuvo que era inocente y afirmó que no tiene antecedentes penales en ningún país. Pero para la Justicia hay pruebas suficientes para considerarlo autor del delito de transporte de estupefacientes agravado. Detrás del Fantasma, como conocen al narco, había una flota de taxis aéreos donde sus únicos “pasajeros” eran cargamentos de cocaína que eran abandonados en campos de Santa Fe.
“Este grupo criminal se dedicó a realizar transportes de clorhidrato de cocaína desde Bolivia y Paraguay hacia la Argentina y cobraba por ese servicio de taxi una comisión de aproximadamente 300.000 dólares”, afirmaron los fiscales federales Diego Iglesias y Eduardo Villalba, a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) y Procunar Regional NOA, respectivamente, en el dictamen donde solicitaron el procesamiento de Granier Ruiz.
En las últimas horas, el Fantasma, un ciudadano boliviano con DNI argentino, fue procesado con prisión preventiva por el delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de personas intervinientes. En su resolución, el juez federal de Salta Julio Bavio impuso un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 30.000.000 de pesos.
Granier Ruiz había sido detenido a fines de marzo pasado en un control de rutina de la Policía de Brasil en el estado de Río Grande do Sul. Estaba prófugo desde febrero de 2022. Fue extraditado a la Argentina hace 20 días. En el momento de ser identificado, el fugitivo llevaba un documento falso que, luego confesó, había comprado por 5000 reales en la ciudad de Pará, Brasil.
Tarifas en dólares



“La organización liderada por Granier Ruiz se dedica a realizar el transporte de cocaína desde Bolivia y Paraguay hacia la Argentina. Por ese servicio de ‘taxi’ cobraba una comisión de unos 300.000 dólares. Solicitaba un adelanto, salvo en los casos en que conocía a los clientes. Él no realizaba el transporte; lo hacía un piloto de su confianza y, al menos, parte de la droga era cargada en Paraguay.
“La organización solo realizaba los viajes cuando completaba el máximo de capacidad de la avioneta, entre 380 y 400 kilos de droga, reunidos de varios individuos dedicados al narcotráfico”, habían sostenido los fiscales Villalba e Iglesias en un dictamen firmado el 18 de febrero de 2022, cuando pidieron la detención de Granier Ruiz, también conocido como Nono.
Al pedir el procesamiento del sindicado narco, los representantes del Ministerio Público explicaron que el Fantasma “se valió de la intervención de los ciudadanos argentinos Adelaida Castillo, Fabián Pelozo e Ignacio Quintana entre otras personas que no pudieron ser identificadas”.
Pelozo, un narco rosarino que está detenido en el penal de Ezeiza, era uno de los engranajes claves de las operaciones del Fantasma en el Gran Rosario, donde se encuentran las principales terminales portuarias del país. Se detectó que Pelozo e integrantes del clan Loza, una organización criminal que durante tres décadas abasteció de cocaína a bandas narco y lavó dinero del tráfico de drogas, más de 800.000.000 de pesos, tenían lugares de acopio de cargamentos de cocaína en Ibarlucea, al norte de Rosario.
Se trata de una modalidad delictiva que también aplicaba, por ejemplo, una organización narcocriminal formada por un grupo de argentinos y colombianos. Los efectivos de la Gendarmería habían decomisado un country de Campo Timbó tres avionetas, un remolcador, vehículos, armas de fuego, dinero en efectivo, dispositivos tecnológicos y documentación.
Con respecto a la banda del Fantasma, se supo que Pelozo había quedado preso en marzo de 2022 luego de que una investigación federal y de la fiscalía de Criminalidad Organizada de Rosario lo había vinculado con el triple crimen que se produjo el 29 de enero de ese año, cuando fueron acribillados una pareja y una beba de un año y medio a la salida del casamiento de los narcos Esteban Rocha y Brisa Leguizamón, que se realizó en Ibarlucea.
Pelozo también fue mencionado por el testigo Carlos Argüelles, asesinado en septiembre de 2022 tras declarar como arrepentido en la causa contra el narco Esteban Alvarado, condenado a prisión perpetua. Ese mecánico advirtió que Pelozo era parte del clan del narco Alvarado y que ambos habían asesinado a Nahuel Fernández, que está desaparecido desde agosto de 2018.
Además, según fuentes judiciales, el Fantasma habría alojado en un departamento de Rodríguez Peña 1057, Recoleta, a uno de los líderes más poderosos del PCC, Gilberto Aparecido Dos Santos, alias Fuminho, que fue detenido por la DEA y la Policía Federal de Brasil en Mozambique al inicio de la pandemia.
Granier Ruiz fue indagado por “haber organizado el transporte de estupefacientes realizado el día 24 de septiembre de 2020 de trece bultos envueltos en bolsa tipo arpillera conteniendo en su interior la cantidad de 367 paquetes con un total de 389 kilos de una sustancia que se sabe es cocaína, que fueron trasladados en la caja de una camioneta Ford, marca Ranger, tipo pick up, cabina doble, blanca. Esa conducta la habría realizado junto con Castillo, mediante comunicaciones telefónicas y encuentros presenciales en varias oportunidades, donde le indicó que una persona, que luego se determinó era Pelozo, le entregaría la droga en la ciudad de Rosario”.
Para comunicarse con sus cómplices, el Fantasma utilizó aplicaciones de mensajería encriptadas como Surespot y Wickr Me y cuatro líneas telefónicas, que “descartaba progresivamente como medida de seguridad”.
Sin embargo, los investigadores judiciales y de la Gendarmería Nacional pudieron recuperar chats que mantuvo con Castillo, a la que tenía agendada como “madre”, “madrecita” y “mamita”.
Mensajes crípticos
“A grandes rasgos, de los mensajes que el imputado intercambió con Castillo surge con claridad que la sustancia estupefaciente era transportada en avionetas, al menos desde Paraguay, y que el origen de esa droga sería peruano”, explicaron los fiscales al solicitar el procesamiento del sospechoso.
Los representantes del Ministerio Público resaltaron varios mensajes entre Castillo y Granier Ruiz. En uno de ellos, uno donde el Fantasma le avisó a su interlocutora que “mañana las chicas están por mi zona”. Para los fiscales, el sospechoso hacía referencia al envío de un cargamento de cocaína.
En otro de los chats, Castillo le preguntó a Granier Ruiz cuánto cobraba: “Madre, yo cobro 320.000 dólares ” y le aclaró que 50.000 dólares debían ser pagados por adelantado.
“Lo expuesto hasta aquí expone con suma claridad la habitualidad de las maniobras, ya que varios de los mensajes que intercambiaron Granier Ruiz y Castillo refieren a que las cosas se hicieron ‘como la vez anterior’ o que las personas con las que hablan o se encuentran ya se conocen ‘el amigo que usted conoce, el que iba siempre en la gorda, la chata que era de usted’ todo lo cual refleja que era algo que acostumbraban hacer”, explicaron Villalba e Iglesias para describir la operatoria del Fantasma y sus taxis aéreos.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.