Milei llama a los gobernadores por la restitución de Ganancias
El Ministerio del Interior tuvo un encuentro con los mandatarios por el reclamo en la caída de la recaudación tras la reforma del impuesto; el Presidente los recibe el martes
Maia Jastreblansky
Javier Milei convocó ayer por primera vez a todos los gobernadores para tratar su reclamo por la caída en la coparticipación que provocó la reforma en el impuesto a las ganancias que se votó durante la campaña presidencial y que la mayoría de los mandatarios provinciales apoyó. El ministro del Interior, Guillermo Francos, mantuvo un encuentro virtual con la mayoría de los jefes provinciales y los invitó a una segunda reunión el martes próximo en la Casa Rosada, en la que participará el Presidente. Será el primer cara a cara institucional del flamante jefe del Estado con los mandatarios provinciales a nueve días de la asunción.
El encuentro de ayer entre Francos y los gobernadores se extendió durante casi dos horas. El diagnóstico que transmitieron los caciques provinciales fue unánime: “Que la caída de la recaudación del impuesto a las ganancias hizo mucho daño a las provincias”. Pero a la hora de trazar posibles soluciones, hubo discordancias.
Algunos mandatarios pretenden que, directamente, se dé marcha atrás con la reforma del impuesto que pesa sobre los salarios. Insistieron en esa alternativa, sobre todo, los de Juntos por el Cambio, un espacio que había votado en contra del proyecto de modificación en Ganancias que había enviado Sergio Massa al Congreso con cálculo electoral, para intentar revertir el resultado de las primarias de agosto. Otros gobernadores, en cambio, pretenden que haya una compensación a las provincias a través del impuesto al cheque. Con esta postura se encolumnan los mandatarios peronistas.
“Nadie está de acuerdo con aumentar impuestos, pero nosotros tenemos problemas para pagar los sueldos. En mi provincia perdimos el equivalente a 1,3% de la masa salarial”, dijo uno de los gobernadores al terminar el encuentro.
Según fuentes al tanto de la reunión, Francos tanteó en qué posición estaban los gobernadores y mostró “voluntad política para seguir dialogando”. “Las medidas adoptadas por el gobierno nacional se decidieron para evitar un daño mayor a todos los argentinos”, transmitió el ministro de Interior en el encuentro, en referencia al plan que describió el martes pasado el ministro de Economía, Luis Caputo.
Luego de el primer paquete de shock anunciado por Caputo, y de cara a las próximas medidas que tendrán forma de DNU y de proyectos de ley, Milei convocó a los gobernadores a una primera reunión oficial. El cónclave sería las 12 en la Casa Rosada.
Francos se contactó por vía virtual con la mayoría de los mandatarios provinciales, incluido el del distrito más importante, Axel Kicillof. Cuatro gobernadores de Juntos por el Cambio que estaban en Buenos Aires asistieron al encuentro preparatorio de forma presencial, en las dependencias del Ministerio del Interior en la planta baja de la Casa Rosada. Allí estuvieron Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Gustavo Valdés (Corrientes).
Por videoconferencia, en tanto, se conectaron Raúl Jalil (La Rioja), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Claudio Poggi (San Luis), Claudio Vidal (Santa Cruz), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Hugo Passalacqua (Misiones), Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando Figueroa (Neuquén), Ricardo Quintela (La Rioja), Martín Llaryora (Córdoba), Carlos Sadir (Jujuy), Rogelio Frigerio (Entre Ríos). También Gustavo Menna (vicegobernador de Chubut), Eber Solís (vicegobernador de Formosa) y José Vanini (secretario general de Gobierno de La Pampa)
Milei necesita que los gobernadores respalden el rumbo económico que tomó y cuyo corazón es el ajuste para alcanzar el déficit cero. El Presidente pedirá acompañamiento político a los caciques provinciales, especialmente porque ellos son los primeros en reclamar la restitución del impuesto a las ganancias por el impacto que tiene en la coparticipación. La reducción de ese impuesto había sido votada por Milei cuando era diputado y ahora necesita volver sobre sus pasos en un viraje que le resulta incómodo.
Ajuste
Milei, además, podría brindar explicaciones sobre el paquete de medidas anunciadas esta semana, ya que muchas impacta directamente en las arcas de los gobernadores, porque se definió la reducción de las transferencias discrecionales a las provincias, además de la suspensión de la obra pública cuya ejecución no haya comenzado.
En la Casa Rosada esperan que los mandatarios provinciales se pongan en sintonía con el diagnóstico acuciante que hace Milei de la situación económica actual cuando habla de la necesidad de “evitar una hiperinflación”. Varios gobernadores manifestaron que tendrán dificultad para pagar los sueldos y los aguinaldos de los empleados públicos en diciembre. Otros, en cambio, ya se alinearon con la agenda del ajuste. El flamante gobernador de San Luis, Claudio Poggi, dijo que su distrito sufre una “crisis financiera” y anunció que los trabajadores estatales locales cobrarán los sueldos de diciembre y enero en dos cuotas.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Resistencia del PJ a la reinstauración del tributo al salario
Cierra filas en el Congreso para buscar que se coparticipe la mitad del impuesto al cheque
Laura Serra
El peronismo –no solo el kirchnerismo– se puso en guardia frente a las reformas que anunció el ministro de Economía, Luis Caputo, y que en breve ingresarán en el Congreso. Si el Gobierno piensa que podrá sumar votos peronistas con el señuelo de la reimplantación del impuesto a las ganancias, se ilusionaría en vano: desde las provincias, diputados y senadores peronistas –virtuales voceros de sus gobernadores– no parecen dispuestos a claudicar en la eliminación del tributo y le doblan la apuesta al oficialismo.
“Es cierto que la eliminación del impuesto a las ganancias provoca una merma importante en los ingresos por coparticipación de las provincias. En la mía se prevé una caída de $70.000 millones –admite un legislador oriundo de una provincia del norte–. Pero la solución no es restablecer el impuesto, sino que la Nación compense a las provincias con la coparticipación de la mitad de la recaudación del impuesto al cheque, que es la propuesta que firmamos todos los gobernadores, incluso los de Juntos por el Cambio.”
El ministro Caputo y el vocero presidencial, Manuel Adorni, confirmaron que es intención del Gobierno reinstaurar el tributo, aunque quedará supeditado a las negociaciones con los mandatarios provinciales. “Los gobernadores quieren –dijo Caputo–. Habrá que ver si se restablece, está negociándose. La expectativa que tienen muchas provincias es que eso se dé vuelta”.
En el peronismo interpretan que el Gobierno pretende utilizar la restitución del impuesto a las ganancias como carnada para que los gobernadores de los distintos signos políticos ordenen a sus respectivos legisladores que voten el paquete de reformas estructurales que enviará al Congreso. Como se sabe, el oficialismo –con apenas 38 diputados y 7senadores– necesita de los votos de las distintas bancadas de la oposición para aprobar sus leyes.
“Nuestro gobernador no está pidiendo que se restituya Ganancias a los trabajadores. Lo estarán haciendo otros mandatarios provinciales, pero no el nuestro”, avisó un legislador de La Pampa en nombre del gobernador Sergio Ziliotto.
La eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias se aprobó en septiembre, incluso con el apoyo del otrora diputado de La Libertad Avanza y hoy presidente Javier Milei. En la actualidad solo están gravados por el tributo aquellos trabajadores que perciben 15 salarios mínimos, vitales y móviles (SMVM), equivalentes a 2 millones de pesos mensuales. Según el cálculo gubernamental al momento de la aprobación de la ley, en la actualidad solo el 1% de los trabajadores están afectados por este impuesto.
Este alivio fiscal, sin embargo, provocó un impacto en los ingresos coparticipables; según la Oficina de Presupuesto del Congreso, este impacto ronda el 0,83% del PBI, representando una caída de recursos en $2927 billones.
“Esta medida les significa a las provincias resignar recursos por el equivalente a 0,48% del PBI. Este impacto representaría el 50% del impuesto a los créditos y débitos bancarios vigente”, precisó el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, de Juntos por el Cambio. Frigerio es el autor de la iniciativa para que se coparticipe la mitad del impuesto al cheque, la cual fue firmada por sus pares.
El peronismo en el Congreso reflotará esta alternativa cuando el paquete de reformas impositivas aterrice para su debate parlamentario. Todo esto se discutió en la última reunión de bloque que mantuvieron los diputados de Unión por la Patria el miércoles pasado. Los legisladores coincidieron en trazar un diagnóstico lapidario sobre las medidas que lanzó el ministro Caputo, que incluyen una devaluación de la moneda del 55%.
En un comunicado conjunto, alertaron que las medidas del ministro de Economía representan la “profundización” del rumbo de los “históricos planes de ajuste en Argentina” y subrayaron que “perjudicarán a la inmensa mayoría del pueblo argentino”.
“La paralización de la obra pública implica menos obras de infraestructura sanitaria, educativa, vial, energética, sociocomunitarias. Esto generará un estancamiento del desarrollo argentino, la pérdida de puestos de trabajo y un negativo impacto directo a lo largo y ancho del territorio nacional, afectando severamente a las provincias y los municipios”, explicaron. En esa línea, los legisladores plantearon que “la hiperdevaluación del 118%, excediendo incluso las más duras exigencias del propio FMI, es un golpe al ingreso de los asalariados, los formales e informales, trabajadores de la economía social, popular y solidaria, cuentapropistas y autónomos, así como de jubilados y pensionados”.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Volverían a pagar el impuesto los que ganen a partir de $974.000
El Gobierno apuesta a dejar sin efecto la ley sancionada que reformó Ganancias para distribuir recursos a las provincias
Silvia Stang
El gobierno de Javier Milei tiene en sus planes lograr que haya una marcha atrás con la última reforma del impuesto a las ganancias, según confirmó el vocero presidencial, Manuel Adorni. Para eso, debería lograr la aprobación de una ley del Congreso. Las modificaciones que, en busca de votos y sin prever una contrapartida por los efectos negativos en la recaudación, impulsó meses atrás Sergio Massa, entonces ministro de Economía y candidato a presidente, tienen, en rigor, dos etapas, y su instrumentación se previó con diferentes medidas para cada una de ellas.
Los cambios tendieron a una mejora significativa para el bolsillo de los asalariados de ingresos medios y altos, a la vez que agravaron algunas distorsiones del sistema y redujeron los recursos del Estado en un contexto de desequilibrio fiscal, con un efecto fuerte para las cuentas de las provincias, ya que se trata de un tributo coparticipable, cuya recaudación se reparte entre la Nación y las diferentes jurisdicciones del país. A partir de la evidencia de los efectos de los cambios, de hecho, los gobernadores comenzaron a pedir que el Estado nacional le quite recursos a la Anses, usados para las jubilaciones, para dárselos a sus administraciones.
Por un lado, en el período que abarca desde los salarios devengados en octubre (en su mayoría, cobrados en noviembre) y hasta los percibidos en diciembre, rigen modificaciones hechas por decreto que, por la manera en que fueron establecidas, si no resultan ratificadas por el Congreso de la Nación y salvo que haya una decisión política en contrario, representarán una deuda de los asalariados con la AFIP, que eventualmente deberían saldar en los próximos meses.
Para los sueldos cobrados a partir de enero de 2024, en tanto, está prevista la vigencia de una ley aprobada a fines de septiembre, votada por los legisladores afines al gobierno anterior y también por el actual presidente, Javier Milei, que ahora buscará revertirla.
La similitud de lo dispuesto en esa normativa con lo vigente ahora es que se prevé continuar con un piso de ingresos, para que un dependiente o un jubilado quede alcanzado por Ganancias, equivalente al salario mínimo, vital y móvil multiplicado por 15. Al valor actual (nada se dijo sobre una eventual actualización de esa variable para el mes próximo) se trata de una remuneración bruta mensual de $2.340.000.
Es decir, mientras que hoy tienen descuento por Ganancias los empleados con salarios brutos superiores a $1.980.000 (el equivalente al salario mínimo de octubre multiplicado por 15), a partir de lo cobrado el mes próximo y según la letra de la ley 27.725, ese monto sería de $2.340.000. El esquema aprobado tiene, además, varios cambios respecto de cómo funcionó hasta ahora el gravamen; por ejemplo, se dispone que un determinado grupo (al cual se lo define según los cargos ejercidos) siga tributando con el viejo sistema. Y que quienes entren en el nuevo (asalariados en general con un ingreso mayor a la cifra mencionada) ya no puedan hacer deducciones por familiares a cargo o por gastos en determinados rubros, como servicio doméstico, salud o alquileres. El cálculo del impuesto también se prevé con tablas de alícuotas diferentes a las que rigieron hasta ahora.
Los efectos de una reversión
Si se revirtiera esa reforma y se volviera al régimen previo, habría una actualización de la base salarial para comenzar a tributar, según un mecanismo que se puso en vigencia en 2018. En ese caso, el salario más bajo a partir del cual se pagaría el tributo sería de aproximadamente $974.476 (en lugar de los $2.340.000). Siempre dependiendo, claro, de cómo quede la letra chica de una eventual nueva medida, luego de que en la última gestión se complejizó el cálculo del impuesto.
La cifra mencionada es el resultado de actualizar la que estaba vigente en el inicio de 2023, aumentándola en el mismo porcentaje de la variación que tuvo entre los últimos meses de octubre la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), que es el parámetro fijado por ley para el reajuste anual de las variables que definen el tributo. Con esa modalidad, se actualizó el valor del salario más bajo sujeto al tributo en el comienzo de este año.
La marcha atrás llevaría, de esa manera, a una caída de los ingresos netos de personas que se habían visto beneficiadas en estos meses con los últimos cambios. Y con respecto a la situación del período actual, ¿por qué se entiende que se genera una deuda con la AFIP? Existen dos decretos que dispusieron actualizaciones en los valores de la tabla usada para definir de cuánto son los descuentos sobre los salarios en concepto de Ganancias (las retenciones que pueden leerse en los recibos). Sin embargo, la normativa no modificó la manera de calcular el impuesto propiamente dicho. Y una cosa son las retenciones y otra cosa es el impuesto.
Se logró, así, que de los ingresos mensuales se descuenten cifras más bajas que antes, pero no se estableció explícitamente la reducción del monto del tributo. Y eso deriva en el surgimiento posterior de saldos a pagar; es decir, en deudas de las personas con el fisco que se evidenciarán cuando se haga la liquidación de Ganancias por 2023, algo que ocurrirá, de no mediar cambios, con los salarios de abril de 2024.
“Massa dejó dos baches enormes para la liquidación del impuesto de este año, porque los decretos cambian la forma de calcular la retención mensual, pero la modificación de la tabla para la determinación del impuesto solo se puede hacer por ley”, puntualiza la contadora Florencia Fernández Sabella, del estudio Laiún, Fernández Sabella & Smudt. De no corregirse la situación, agrega, “los empleados se van a encontrar con una terrible deuda con la AFIP” dentro de unos meses.
El decreto 415, de agosto último, le encomendó a la AFIP subir un 35% los valores de los tramos de la tabla de alícuotas, “a los fines de reducir el monto de las retenciones”. Y dispuso que se recalcularan con ese esquema actualizado los descuentos correspondientes a los meses previos, a partir de enero. Esa normativa alcanzó a todos los asalariados que habían tenido retenciones por Ganancias en uno o en más meses desde el inicio de 2023. La medida provocó la devolución de parte del dinero antes retenido a muchos empleados. En los considerandos del decreto se señalaba que el Poder Ejecutivo enviaría un proyecto de ley al Congreso para procurar que se estableciera que la tabla con los valores incrementados fuera la usada para calcular el impuesto (y no solo las retenciones).
El decreto 473, por su parte, dispuso la vigencia de tablas especiales para las retenciones por los salarios devengados desde octubre y percibidos hasta el 31 de diciembre. Esto alcanza a quienes siguen pagando Ganancias en estos meses, que son quienes tienen remuneraciones brutas superiores a $1.980.000 (hasta los sueldos de septiembre, el piso había sido de $800.875). Esos empleados tienen descuentos reducidos en comparación con las previas.
“Se modificaron las escalas ad hoc, para un período determinado y para que peguen menos las retenciones. Pero el impuesto en sí, de no aprobarse nuevas escalas por ley, es el mismo que con la escala de antes”, explica Diego Fraga, abogado especializado en materia tributaria, socio de Expansion Business.
¿Qué pasa si el Congreso no aprueba esas ratificaciones? “Alterar la retención sin alterar el impuesto es una desprolijidad propia de la forma de hacer las cosas de Massa –afirma el exdiputado Alejandro Cacace-. Eso va a tener que ser enmendado eventualmente para evitar que la liquidación salga con saldo a pagar”. Según quien fue legislador hasta el 10 de diciembre, la corrección podría aprobarse luego de finalizado este año, porque cuando lo dispuesto es a favor del contribuyente, “nadie objeta ni la forma ni la retroactividad”. Según apunta Fraga, también podría ocurrir que la AFIP postergue el pago de los saldos eventuales hasta que sea aprobada una nueva ley.
El gobierno de Javier Milei tiene en sus planes lograr que haya una marcha atrás con la última reforma del impuesto a las ganancias, según confirmó el vocero presidencial, Manuel Adorni. Para eso, debería lograr la aprobación de una ley del Congreso. Las modificaciones que, en busca de votos y sin prever una contrapartida por los efectos negativos en la recaudación, impulsó meses atrás Sergio Massa, entonces ministro de Economía y candidato a presidente, tienen, en rigor, dos etapas, y su instrumentación se previó con diferentes medidas para cada una de ellas.
Los cambios tendieron a una mejora significativa para el bolsillo de los asalariados de ingresos medios y altos, a la vez que agravaron algunas distorsiones del sistema y redujeron los recursos del Estado en un contexto de desequilibrio fiscal, con un efecto fuerte para las cuentas de las provincias, ya que se trata de un tributo coparticipable, cuya recaudación se reparte entre la Nación y las diferentes jurisdicciones del país. A partir de la evidencia de los efectos de los cambios, de hecho, los gobernadores comenzaron a pedir que el Estado nacional le quite recursos a la Anses, usados para las jubilaciones, para dárselos a sus administraciones.
Por un lado, en el período que abarca desde los salarios devengados en octubre (en su mayoría, cobrados en noviembre) y hasta los percibidos en diciembre, rigen modificaciones hechas por decreto que, por la manera en que fueron establecidas, si no resultan ratificadas por el Congreso de la Nación y salvo que haya una decisión política en contrario, representarán una deuda de los asalariados con la AFIP, que eventualmente deberían saldar en los próximos meses.
Para los sueldos cobrados a partir de enero de 2024, en tanto, está prevista la vigencia de una ley aprobada a fines de septiembre, votada por los legisladores afines al gobierno anterior y también por el actual presidente, Javier Milei, que ahora buscará revertirla.
La similitud de lo dispuesto en esa normativa con lo vigente ahora es que se prevé continuar con un piso de ingresos, para que un dependiente o un jubilado quede alcanzado por Ganancias, equivalente al salario mínimo, vital y móvil multiplicado por 15. Al valor actual (nada se dijo sobre una eventual actualización de esa variable para el mes próximo) se trata de una remuneración bruta mensual de $2.340.000.
Es decir, mientras que hoy tienen descuento por Ganancias los empleados con salarios brutos superiores a $1.980.000 (el equivalente al salario mínimo de octubre multiplicado por 15), a partir de lo cobrado el mes próximo y según la letra de la ley 27.725, ese monto sería de $2.340.000. El esquema aprobado tiene, además, varios cambios respecto de cómo funcionó hasta ahora el gravamen; por ejemplo, se dispone que un determinado grupo (al cual se lo define según los cargos ejercidos) siga tributando con el viejo sistema. Y que quienes entren en el nuevo (asalariados en general con un ingreso mayor a la cifra mencionada) ya no puedan hacer deducciones por familiares a cargo o por gastos en determinados rubros, como servicio doméstico, salud o alquileres. El cálculo del impuesto también se prevé con tablas de alícuotas diferentes a las que rigieron hasta ahora.
Los efectos de una reversión
Si se revirtiera esa reforma y se volviera al régimen previo, habría una actualización de la base salarial para comenzar a tributar, según un mecanismo que se puso en vigencia en 2018. En ese caso, el salario más bajo a partir del cual se pagaría el tributo sería de aproximadamente $974.476 (en lugar de los $2.340.000). Siempre dependiendo, claro, de cómo quede la letra chica de una eventual nueva medida, luego de que en la última gestión se complejizó el cálculo del impuesto.
La cifra mencionada es el resultado de actualizar la que estaba vigente en el inicio de 2023, aumentándola en el mismo porcentaje de la variación que tuvo entre los últimos meses de octubre la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), que es el parámetro fijado por ley para el reajuste anual de las variables que definen el tributo. Con esa modalidad, se actualizó el valor del salario más bajo sujeto al tributo en el comienzo de este año.
La marcha atrás llevaría, de esa manera, a una caída de los ingresos netos de personas que se habían visto beneficiadas en estos meses con los últimos cambios. Y con respecto a la situación del período actual, ¿por qué se entiende que se genera una deuda con la AFIP? Existen dos decretos que dispusieron actualizaciones en los valores de la tabla usada para definir de cuánto son los descuentos sobre los salarios en concepto de Ganancias (las retenciones que pueden leerse en los recibos). Sin embargo, la normativa no modificó la manera de calcular el impuesto propiamente dicho. Y una cosa son las retenciones y otra cosa es el impuesto.
Se logró, así, que de los ingresos mensuales se descuenten cifras más bajas que antes, pero no se estableció explícitamente la reducción del monto del tributo. Y eso deriva en el surgimiento posterior de saldos a pagar; es decir, en deudas de las personas con el fisco que se evidenciarán cuando se haga la liquidación de Ganancias por 2023, algo que ocurrirá, de no mediar cambios, con los salarios de abril de 2024.
“Massa dejó dos baches enormes para la liquidación del impuesto de este año, porque los decretos cambian la forma de calcular la retención mensual, pero la modificación de la tabla para la determinación del impuesto solo se puede hacer por ley”, puntualiza la contadora Florencia Fernández Sabella, del estudio Laiún, Fernández Sabella & Smudt. De no corregirse la situación, agrega, “los empleados se van a encontrar con una terrible deuda con la AFIP” dentro de unos meses.
El decreto 415, de agosto último, le encomendó a la AFIP subir un 35% los valores de los tramos de la tabla de alícuotas, “a los fines de reducir el monto de las retenciones”. Y dispuso que se recalcularan con ese esquema actualizado los descuentos correspondientes a los meses previos, a partir de enero. Esa normativa alcanzó a todos los asalariados que habían tenido retenciones por Ganancias en uno o en más meses desde el inicio de 2023. La medida provocó la devolución de parte del dinero antes retenido a muchos empleados. En los considerandos del decreto se señalaba que el Poder Ejecutivo enviaría un proyecto de ley al Congreso para procurar que se estableciera que la tabla con los valores incrementados fuera la usada para calcular el impuesto (y no solo las retenciones).
El decreto 473, por su parte, dispuso la vigencia de tablas especiales para las retenciones por los salarios devengados desde octubre y percibidos hasta el 31 de diciembre. Esto alcanza a quienes siguen pagando Ganancias en estos meses, que son quienes tienen remuneraciones brutas superiores a $1.980.000 (hasta los sueldos de septiembre, el piso había sido de $800.875). Esos empleados tienen descuentos reducidos en comparación con las previas.
“Se modificaron las escalas ad hoc, para un período determinado y para que peguen menos las retenciones. Pero el impuesto en sí, de no aprobarse nuevas escalas por ley, es el mismo que con la escala de antes”, explica Diego Fraga, abogado especializado en materia tributaria, socio de Expansion Business.
¿Qué pasa si el Congreso no aprueba esas ratificaciones? “Alterar la retención sin alterar el impuesto es una desprolijidad propia de la forma de hacer las cosas de Massa –afirma el exdiputado Alejandro Cacace-. Eso va a tener que ser enmendado eventualmente para evitar que la liquidación salga con saldo a pagar”. Según quien fue legislador hasta el 10 de diciembre, la corrección podría aprobarse luego de finalizado este año, porque cuando lo dispuesto es a favor del contribuyente, “nadie objeta ni la forma ni la retroactividad”. Según apunta Fraga, también podría ocurrir que la AFIP postergue el pago de los saldos eventuales hasta que sea aprobada una nueva ley.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.