viernes, 22 de diciembre de 2023

LICITACIÓN Y BALANZA




El Gobierno se financió a tasas menores a las fijadas por el Banco Central
El aluvión de ofertas por la LEDE derrumbó la tasa al 8,66%; arrancó la migración de pasivos monetarios hacia deuda del TesoroJ
Javier BlancoEl ministro Luis Caputo y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno
El proceso de migración de los millonarios y caros pasivos monetarios del Banco Central (BCRA) al Tesoro comenzó formalmente ayer al captar del mercado el Gobierno $2,96 billones en una licitación de deuda en la que les llovieron 12.828 pedidos de compra por poco más de $13 billones.
Dicho previsible aluvión de ofertas, muy mayoritariamente de bancos, y rechazadas en un 76,5%, le permitió colocar la primera letra de descuento (LEDE) en pesos a tasa fija de la era Milei, el papel “estrella” de esta subasta a una tasa “pura” del 8,66%, medio punto inferior a la del 9,16% que pasó a rendir el plazo fijo tradicional luego del recorte de tasas dispuesto días atrás por el ente monetario, aunque algo por encima de la del 8,55% promedio mensual que reciben los bancos por sus inversiones en pases pasivos a un día al 100% nominal anual.
El resultado de la subasta confirma que una de las apuestas de la administración Milei pasa por salir de la borrachera monetaria de los últimos años licuando ahorros en pesos, ya que las tasas vigentes quedan muy rezagadas respecto de una inflación general que, avisan las mediciones privadas y admite el propio Gobierno, irá del 20 al 30% mensual.
“En una economía con aceleración inflacionaria, donde las estimaciones de diciembre están arriba del 30%, no hay instrumentos de renta fija (salvo plazo fijo UVA) que le gane a la inflación. Un riesgo que puede terminar con la calma en los dólares y la caída de la brecha”, advirtió al respecto el analista financiero Cristhian Buteler.
“No veo cómo este diferencial entre tasas e inflación puede ser virtuoso en el mediano plazo”, coincidió al respecto el economista Federico Moll.
La muy elevada demanda que hubo por los papeles del Tesoro (la licitación incluyó la oferta de dos bonos ajustables por inflación (CER) pero por vencer en 420 y 1054 días y que cotizaban en la previa con rendimientos negativos del -18 y -6,7%, respectivamente) no sorprendió al mercado, que había empezado en las últimas horas a incorporar este escenario luego de que el BCRA terminara de allanar el camino para estimular la transferencia de pasivos monetarios a deuda del Tesoro.
Esa estrategia comenzó a quedar delineada con la baja dispuesta en las tasas de interés que el BCRA paga por los pases pasivos (del 126% al 100% nominal anual) y la posterior eliminación de las licitaciones para colocar las letras de liquidez (Leliq), a 28 días muy mayoritariamente, y ofrecidas hasta entonces a una tasa del 133% anual (casi 11% mensual). Desde ese punto de vista, el costo de financiamiento del Estado versus el que pagaba hasta hace una semana el BCRA por esterilizar se redujo en más de 2 puntos mensuales, en promedio.
Dicho incentivo vía precios impulsó a los bancos a lanzarse masivamente a suscribir la LEDE que hoy ofrecía a 27 días el Gobierno, aunque de la información divulgada por el Ministerio de Economía no surge aún cuánto de los 11,7 billones de ofertas fueron por ese papel, del que solo adjudicó poco más de $2,1 billones (prorrateo del 39,38%). “Es el único recurso que les quedaba para mitigar la pérdida con colocaciones similares a la duration de esos depósitos”, explicaron desde la consultora Outlier.
Claro que a esa señal del BCRA había agregado, en las últimas horas, toda una reingeniería de normas para asegurar que ese incentivo funcione:
- Con la Comunicación “A” 7921 removió el límite de financiamiento que los bancos podían darle al Sector Público Nacional (era 50% de la Responsabilidad Patrimonial Computable -RPC-) para cuando incorporen a sus carteras títulos vendidos por el Tesoro, pero con opciones de recompra (PUT) otorgados por BCRA.
- Con la Comunicación “A” 7923 eliminó la exigencia de plazo mínimo que debían tener los títulos “elegibles” que los bancos podían usar para integrar encajes prudenciales lo que, a los efectos prácticos, les permitirá usar para ello las letras de descuento (LEDE) llamadas a heredar a las Leliq.
- Y, con la Comunicación “B” 12692, anunció la licitación de los mencionados PUT para que los bancos puedan incorporar los títulos comprados al Gobierno en licitaciones primarias sin incumplir las reglas vinculadas al límite en relación a su RPC.
Al comunicar los resultados de la licitación, el Ministerio de Economía informó ayer que con “los pesos resultantes de esta licitación procederá a realizar una oferta de recompra de la deuda del Tesoro Nacional en cartera del Banco Central de la República Argentina”, un proceso con el que intenta acelerar el proceso de saneamiento de su castigada hoja de balance.
Al respecto detalló que los montos y títulos por recomprar, a precio de cierre del día de hoy, son:
-Bonos de la República Argentina con descuento en pesos 5,83% 2033 (DICP) – Valor nominal actualizado (**) $950,4 mil millones.
-Bono de la nación argentina en moneda dual vencimiento 28 de febrero de 2024 - Valor nominal actualizado $1.967,4 mil millones.
De esta manera, se confirma que la estrategia oficial para sanear al BCRA tiene varias aristas, además de la mencionada licuación.
Al respecto vale recordar que la fuerte devaluación del peso dispuesta la semana pasada ya había reducido a más de la mitad el valor en dólares del stock de los pasivos remunerados del BCRA (pases más Leliq) de US$60.000 millones a unos US$27.800 millones.
“Si la idea es sanear el balance del Banco Central hubiera sido mejor que cancelen Adelantos Transitorios que se le licuan y no pagan nada. No los bonos indexados. Así le sacás títulos que le rinden y no se le licuan y que podría hasta usar para operar en el mercado”, juzgó respecto de esta decisión oficial el economista Gabriel Caamaño, de Estudio Ledesma.

Pago de deuda al Fondo Monetario
El Ministerio de Economía, que dirige Luis Caputo, pagará hoy un vencimiento de capital de US$900 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI), según fuentes en el Palacio de Hacienda. Para eso, usará parte del crédito que le asignó la semana pasada la CAF por US$960 millones. El Gobierno enfrentará además vencimientos de intereses de bonos globales y bonares por US$1500 millones el 9 de enero próximo y otro vencimiento de capital por US$1920 millones con el FMI el 16 de enero.

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El déficit comercial sumó US$615 millones en noviembre
El rojo en el comercio exterior acumula US$8000 millones en el año; fuerte caída de las exportaciones
Carlos Manzoni
El comercio exterior empieza a cerrar un año para el olvido. En once meses, acumuló el décimo registro mensual negativo. En lo que se convirtió en una constante en 2023, la balanza comercial volvió a arrojar déficit en noviembre pasado, esta vez, de US$615 millones. Así, ya se acumula un rojo de US$8000 millones en el año.
Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el penúltimo mes del año, las exportaciones alcanzaron US$4872 millones y las importaciones, US$5487 millones. “El intercambio comercial (exportaciones más importaciones) disminuyó 19,6% con relación a igual mes del año anterior, y alcanzó un monto de US$10.359 millones”, agregó el organismo oficial.
Si se compara con el saldo comercial de igual período del año pasado, el déficit se incrementó en US$1975 millones, debido a un efecto neto negativo de las cantidades de US$1350 millones, y de un efecto neto negativo de los precios de US$625 millones.
Para el economista Luis Palma Cané, mientras no se corrija totalmente el tipo de cambio, el país va a seguir con déficit de su balanza comercial. “Conceptualmente, con un tipo de cambio atrasado, se rompe el sector externo, porque las exportaciones se perjudican cada vez, las importaciones se favorecen, y en forma simultánea crece la subfacturación de exportaciones y la sobrefacturación de importaciones. Eso lleva a un saldo comercial negativo y solo puede corregirse con un tipo de cambio que favorezca las ventas externas y permita hacer las compras en el exterior”, concluyó el especialista.
Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales, enfatizó que el saldo negativo responde principalmente a una muy fuerte caída de las exportaciones (casi 25% en el año); un derrumbe que a su entender no es todo culpa de la sequía en el agro. “Es razonable que debido al mal clima caigan las ventas externas de productos primarios del campo, pero sí, como ocurrió acá, disminuyen también las de manufacturas de origen agropecuario, como aceites y harinas, ya no se puede atribuir el mal resultado a eso”, analizó.
Elizondo cuestionó que la retracción de manufacturas de origen agropecuario se deba exclusivamente a la falta de insumos por impacto de la sequía. “En un país normal, si no tenés materia prima, la importás. En nuestro caso se podrían haber importado granos desde Brasil o Paraguay; pero como no tenemos una economía normal, eso no fue posible, por falta de dólares”, explicó el especialista. “Esto muestra un fracaso estrepitoso de la política de aislamiento comercial”, concluyó.
En efecto, según detalló el Indec, todos los rubros de las exportaciones disminuyeron: los productos primarios (PP), 54,2%; las manufacturas de origen agropecuario (MOA), 37,5%; las manufacturas de origen industrial (MOI), 15%; y los combustibles y energía (CyE), 9,5%. “Las exportaciones cayeron 31,6% respecto a noviembre de 2022 (-US$2250 millones), debido a una baja de 22,1% en las cantidades y de 12,2% en los precios”, añadió el organismo estadístico, en su informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA).
Si la retracción de las exportaciones, de US$2250 millones, se descompone en la parte que es atribuible al comportamiento de los precios y la correspondiente a las cantidades, se obtiene que -US$738 millones se debieron a un efecto precio y -US$1512 millones, a un efecto cantidad. “Las exportaciones descendieron en doce de los últimos trece meses, acompañado de un efecto negativo de las cantidades, que predominó sobre el efecto precio en diez oportunidades”, destacó el Indec.
Baja participación
Según precisó Elizondo, con el mal resultado de las exportaciones durante este año, la Argentina va a tener la más baja participación relativa en el comercio internacional de la historia. “Va a captar solo 0,25% del total mundial, luego de haber tenido promedios anuales de 0,32. Cada vez estamos más lejos del 0,40% que teníamos a principios de este siglo”, indicó el especialista.
Claro que también las importaciones cayeron, afectadas por el agravamiento del cepo a las compras en el exterior en medio de un mes electoral. Las cifras oficiales muestran que descendieron 4,8%, respecto a noviembre de 2022 (-US$275 millones), debido a una caída de 2% en los precios y de 2,9% en las cantidades.
En términos desestacionalizados, las compras al exterior aumentaron 1,2%, mientras que la tendencia-ciclo cayó 0,7% con relación a octubre de 2023. “A nivel de uso económico, se redujeron las importaciones de vehículos automotores de pasajeros, 62,3%; bienes de capital, 19,2%; y combustibles y lubricantes, 14,9%. Resto aumentó 72%, fundamentalmente por la mayor compra de bienes despachados mediante servicios postales (couriers); bienes intermedios, 3,4%; bienes de consumo, 0,8%; y piezas y accesorios para bienes de capital, 0,5%”, detalló el Indec en su informe.
Las importaciones de noviembre pasado, comparadas con las de igual período del año anterior, registraron un descenso de US$275 millones, por efectos negativos de precios y cantidades de -US$111 millones y -US$164 millones, respectivamente. “El efecto negativo de los precios se observó en los últimos ocho meses, mientras que el efecto negativo de las cantidades se presentó en ocho de los últimos trece meses”, se indicó en el documento del organismo.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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