Se bajó Ovejero y sigue sin definirse un nombre clave para las empresas
El exvicepresidente de General Motors encabezaba la transición en Industria; LLA aún no confirmó al futuro secretario
Francisco Jueguen
Federico Ovejero no será parte del gabinete económico
El exvicepresidente de General Motors (GM) y encargado hasta ahora de la transición con el gobierno de Alberto Fernández en el sector productivo, Federico Ovejero, rechazó ayer ser el próximo secretario de Industria. El exdirectivo de la automotriz estadounidense afirmó que no asumirá el cargo por “razones personales”, luego de una serie de cortocircuitos que habían salido a la superficie tras la reaparición de algunos hombres ligados a Francisco Cabrera, exministro de Producción de Mauricio Macri.
El secretario de Industria es un puesto clave en la relación entre los sectores productivos y el Estado. Pero además tendrá –si bien serán probablemente menos– fondos y bancos que forman parte de la constelación empresaria, como por ejemplo el BICE, entre otros instrumentos que sirven de “palancas” para la industria.
En La Libertad Avanza no confirmaron aún a nadie, pero las versiones hablaban de que Pablo Lavigne podría tener a su cargo Comercio e Industria. Otros nombres que revoloteaban eran el de Fernando Grasso y Esteban Marzorati (Comercio Exterior). Para las Pymes se hablaba de Marcos Ayerra. También se mencionaban a Javier Cardini. Ayer, cerca de Lavigne, se mofaban diciendo que pasaba más tiempo desmintiendo que trabajando.
“Los industriales están desesperados mandando WhatsApps a todos los que van apareciendo. Hicieron bien, aunque no parece haber sido calculado, en no definir secretario de Industria temprano. ¡Sabés el ablande que se hubiera comido ese hombre o mujer!”, ironizaba ayer un operador industrial.
Lavigne fue uno de los coordinadores de macroeconomía de la Fundación Pensar, que en su momento presidía Cabrera. Ingresó al Ministerio de Producción como director nacional de Facilitación del Comercio Exterior cuando Cabrera lo dirigía. El pensamiento del economista de la UCA con maestría en el CEMA está más cerca del que pregona el exsecretario de Comercio Miguel Braun que el que suelen expresar sus exempleadores Dante Sica (en su consultora Abeceb) y Hernán Lacunza (en su consultora Empiria).
Marzorati, excoordinador general de Facilitación de Comercio, director de Importaciones y director nacional de Empalme, suena fuerte también en el mundo industrial. Se acercó en junio pasado a los equipos que dirigía Sica con Patricia Bullrich, desde hace días ministra de Seguridad de Milei. Trabajó en cómo desarmar las SIRA (los permisos de importación).
Grasso fue secretario de Industria entre abril de 2018 y diciembre de 2019. El exhombre de Adimra ya había sido subsecretario del área entre diciembre de 2015 y marzo de 2018 en tiempos de Cabrera. Cerca de él afirman que está “para colaborar”.
“Les cuento que decidí no aceptar el ofrecimiento de ser secretario de Industria por razones estrictamente personales. Agradezco la confianza que depositaron en mí Nicolás Posse y su equipo”, escribió
Ovejero ayer en un mensaje enviado a sus colaboradores que llegó a los medios de comunicación.
“El nuevo responsable de la Secretaría de Industria, cuyo nombre será anunciado en breve, es un gran profesional con quien trabajamos juntos los planes que se llevarán a cabo. Lo mismo los equipos que asumirán con él. Confío en que será una nueva etapa en el país y que afortunadamente me encuentra cerca para poner mi granito de arena a la transformación que tanto necesitamos”, cerró. Ovejero venía trabajando desde hace meses con Hugo Pascarelli, Ornella Calvete, Carlos Oubiña, Miguel Ascárate, Jorge Colina, Javier Cardini y Pablo Pejlatowicz, entre otros técnicos puros. Ya se había reunido dos veces, por caso, con el actual secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren.
Quien se haga cargo de Industria tendrá que trabajar directamente con Juan Pazo, quien va a ser finalmente secretario de Coordinación de las Secretarías de Pymes, Bioeconomía, Agricultura, Industria y Comercio, según precisaron en el equipo de Luis “Toto” Caputo. Pazo, cercano al futuro titular del Palacio de Hacienda, había sido superintendente de Seguros en el gobierno de Mauricio Macri.
Antes, se había desempeñado como jefe de gabinete del presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF), Mariano Federici. En el sector privado, Pazo había trabajado como directivo de Las Blondas, la firma a cargo de comercializar la marca de indumentaria Rapsodia, vinculada a Francisco de Narváez.
Guillermo Plate será superintendente de Seguros, confirmaron además fuentes del próximo Palacio de Hacienda. Platees abogado y fue el número dos de la superintendencia entre 2017 y 2019. Antes había estado un año en Provincia ART y había trabajado en Wealth Management en el fondo RBC.
Por otra parte, en la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial estaría Fernando Blanco Muiño, quien fue parte del gobierno de Macri.
Además, como director nacional de Lealtad Comercial suena Jorge Surín, que viene de la ciudad de Buenos Aires, mientras que el director nacional de Defensa del Consumidor sería, según contaron, Leonardo Lepíscopo, que ya trabajó en el área.
La semana pasada, Caputo había anuncido que Joaquín Cottani, un exfuncionario de la gestión de Domingo Cavallo en el Palacio de Hacienda durante la década del 90, se sumaba al gabinete que arma el presidente electo Javier Milei para el área económica.
“¡Bienvenido Joaquín Cottani al equipo! Excelente economista, gran persona y uno de los artífices silenciosos de los mejores momentos de la década del 90”, señaló Caputo a través de su cuenta en la red social X. Entre 1991 y 1997, Cottani estuvo al frente de la Subsecretaría de Política Económica y, luego, como subsecretario de Hacienda y representante financiero en Estados Unidos y Canadá.
Anteayer fue confirmado Santiago Bausili como nuevo presidente del Banco Central. Bausili es el actual socio de Caputo en su consultora Anker. Parte de la misma firma son Martín Vauthier, Federico Furiase y también Felipe Berón. Entre estos nombres están quienes trabajan en la transición con Hacienda, que hasta ayer presidía un funcionario de carrera como Raúl Rigo.
“En el último día hábil de gestión, cumplimos con la obligación de rendir cuentas sobre lo actuado en la Secretaría de Industria y el Banco Argentino de Desarrollo BICE. Aquí los informes de gestión”, escribió ayer en la red social X De Mendiguren, y dejó los links a sendos informes. Su reemplazante aún no fue definido, mientras crece la ansiedad entre los industriales y sus lobbistas.
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Banco Mundial: con o sin dolarización, debe corregirse el déficit
En la entidad creen que es lo que se requiere para revertir el bajo crecimiento del país
El exvicepresidente de General Motors (GM) y encargado hasta ahora de la transición con el gobierno de Alberto Fernández en el sector productivo, Federico Ovejero, rechazó ayer ser el próximo secretario de Industria. El exdirectivo de la automotriz estadounidense afirmó que no asumirá el cargo por “razones personales”, luego de una serie de cortocircuitos que habían salido a la superficie tras la reaparición de algunos hombres ligados a Francisco Cabrera, exministro de Producción de Mauricio Macri.
El secretario de Industria es un puesto clave en la relación entre los sectores productivos y el Estado. Pero además tendrá –si bien serán probablemente menos– fondos y bancos que forman parte de la constelación empresaria, como por ejemplo el BICE, entre otros instrumentos que sirven de “palancas” para la industria.
En La Libertad Avanza no confirmaron aún a nadie, pero las versiones hablaban de que Pablo Lavigne podría tener a su cargo Comercio e Industria. Otros nombres que revoloteaban eran el de Fernando Grasso y Esteban Marzorati (Comercio Exterior). Para las Pymes se hablaba de Marcos Ayerra. También se mencionaban a Javier Cardini. Ayer, cerca de Lavigne, se mofaban diciendo que pasaba más tiempo desmintiendo que trabajando.
“Los industriales están desesperados mandando WhatsApps a todos los que van apareciendo. Hicieron bien, aunque no parece haber sido calculado, en no definir secretario de Industria temprano. ¡Sabés el ablande que se hubiera comido ese hombre o mujer!”, ironizaba ayer un operador industrial.
Lavigne fue uno de los coordinadores de macroeconomía de la Fundación Pensar, que en su momento presidía Cabrera. Ingresó al Ministerio de Producción como director nacional de Facilitación del Comercio Exterior cuando Cabrera lo dirigía. El pensamiento del economista de la UCA con maestría en el CEMA está más cerca del que pregona el exsecretario de Comercio Miguel Braun que el que suelen expresar sus exempleadores Dante Sica (en su consultora Abeceb) y Hernán Lacunza (en su consultora Empiria).
Marzorati, excoordinador general de Facilitación de Comercio, director de Importaciones y director nacional de Empalme, suena fuerte también en el mundo industrial. Se acercó en junio pasado a los equipos que dirigía Sica con Patricia Bullrich, desde hace días ministra de Seguridad de Milei. Trabajó en cómo desarmar las SIRA (los permisos de importación).
Grasso fue secretario de Industria entre abril de 2018 y diciembre de 2019. El exhombre de Adimra ya había sido subsecretario del área entre diciembre de 2015 y marzo de 2018 en tiempos de Cabrera. Cerca de él afirman que está “para colaborar”.
“Les cuento que decidí no aceptar el ofrecimiento de ser secretario de Industria por razones estrictamente personales. Agradezco la confianza que depositaron en mí Nicolás Posse y su equipo”, escribió
Ovejero ayer en un mensaje enviado a sus colaboradores que llegó a los medios de comunicación.
“El nuevo responsable de la Secretaría de Industria, cuyo nombre será anunciado en breve, es un gran profesional con quien trabajamos juntos los planes que se llevarán a cabo. Lo mismo los equipos que asumirán con él. Confío en que será una nueva etapa en el país y que afortunadamente me encuentra cerca para poner mi granito de arena a la transformación que tanto necesitamos”, cerró. Ovejero venía trabajando desde hace meses con Hugo Pascarelli, Ornella Calvete, Carlos Oubiña, Miguel Ascárate, Jorge Colina, Javier Cardini y Pablo Pejlatowicz, entre otros técnicos puros. Ya se había reunido dos veces, por caso, con el actual secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren.
Quien se haga cargo de Industria tendrá que trabajar directamente con Juan Pazo, quien va a ser finalmente secretario de Coordinación de las Secretarías de Pymes, Bioeconomía, Agricultura, Industria y Comercio, según precisaron en el equipo de Luis “Toto” Caputo. Pazo, cercano al futuro titular del Palacio de Hacienda, había sido superintendente de Seguros en el gobierno de Mauricio Macri.
Antes, se había desempeñado como jefe de gabinete del presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF), Mariano Federici. En el sector privado, Pazo había trabajado como directivo de Las Blondas, la firma a cargo de comercializar la marca de indumentaria Rapsodia, vinculada a Francisco de Narváez.
Guillermo Plate será superintendente de Seguros, confirmaron además fuentes del próximo Palacio de Hacienda. Platees abogado y fue el número dos de la superintendencia entre 2017 y 2019. Antes había estado un año en Provincia ART y había trabajado en Wealth Management en el fondo RBC.
Por otra parte, en la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial estaría Fernando Blanco Muiño, quien fue parte del gobierno de Macri.
Además, como director nacional de Lealtad Comercial suena Jorge Surín, que viene de la ciudad de Buenos Aires, mientras que el director nacional de Defensa del Consumidor sería, según contaron, Leonardo Lepíscopo, que ya trabajó en el área.
La semana pasada, Caputo había anuncido que Joaquín Cottani, un exfuncionario de la gestión de Domingo Cavallo en el Palacio de Hacienda durante la década del 90, se sumaba al gabinete que arma el presidente electo Javier Milei para el área económica.
“¡Bienvenido Joaquín Cottani al equipo! Excelente economista, gran persona y uno de los artífices silenciosos de los mejores momentos de la década del 90”, señaló Caputo a través de su cuenta en la red social X. Entre 1991 y 1997, Cottani estuvo al frente de la Subsecretaría de Política Económica y, luego, como subsecretario de Hacienda y representante financiero en Estados Unidos y Canadá.
Anteayer fue confirmado Santiago Bausili como nuevo presidente del Banco Central. Bausili es el actual socio de Caputo en su consultora Anker. Parte de la misma firma son Martín Vauthier, Federico Furiase y también Felipe Berón. Entre estos nombres están quienes trabajan en la transición con Hacienda, que hasta ayer presidía un funcionario de carrera como Raúl Rigo.
“En el último día hábil de gestión, cumplimos con la obligación de rendir cuentas sobre lo actuado en la Secretaría de Industria y el Banco Argentino de Desarrollo BICE. Aquí los informes de gestión”, escribió ayer en la red social X De Mendiguren, y dejó los links a sendos informes. Su reemplazante aún no fue definido, mientras crece la ansiedad entre los industriales y sus lobbistas.
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Banco Mundial: con o sin dolarización, debe corregirse el déficit
En la entidad creen que es lo que se requiere para revertir el bajo crecimiento del país
Carlos Manzoni
El Banco Mundial (BM) ve con preocupación que, pese a su enorme potencial, la Argentina muestra un crecimiento muy bajo desde hace cinco años por culpa de grandes desequilibrios que traban su economía, entre los que destacaron el fiscal. Por eso, aunque comparten el diagnóstico que transmitieron desde el equipo del presidente electo, Javier Milei, afirman: “Con dolarización o sin dolarización, el rumbo no se va a encaminar si no se corrige el déficit fiscal”.
Estas y otras conclusiones sobre la economía local fueron vertidas por Felipe Jaramillo, vicepresidente del BM, y Marianne Fay, directora de la entidad para la Argentina, Paraguay y Uruguay, en una conferencia de prensa. Ambos funcionarios estuvieron reunidos con Luis Caputo, Guillermo Ferraro y Sandra Pettovello, futuros integrantes del elenco de ministros del presidente electo.
En ese encuentro, así como también en el que tuvo Jaramillo la semana pasada en Washington con Caputo, quedó en claro que el diagnóstico económico que tiene la administración que asumirá el domingo es el adecuado y que el BM comparte la preocupación por la pobreza existente en el país, para lo cual ofreció su apoyo con financiación y asistencia técnica.
“El diálogo ha sido positivo y le propusimos profundizar en las distintas áreas en las que el nuevo gobierno va a necesitar ayuda. En términos generales, la economía argentina ha sido de crecimiento muy bajo en los últimos cinco años, muy por debajo del resto de la región [0,2% del PBI, contra 1,3% respectivamente]. Si se mira la última década, también se ve que el país creció muy por debajo de su potencial”, comentó Jaramillo.
Esta debilidad preocupa al BM porque el crecimiento es lo que determina, en gran parte, la capacidad de un país para eliminar la pobreza, ofrecer empleo y mejorar la calidad de vida. “Hay un desequilibrio fiscal grande, que es algo crónico de la Argentina, una economía acostumbrada a vivir con enormes y persistentes déficits fiscales en su historia”, afirmó Jaramillo.
Este desequilibrio, explicaron, se origina en “la tremenda expansión” del gasto público. “Esto se aceleró en los últimos 20 años, principalmente desde 2000 hasta 2015, donde pasó de un promedio de 23% del PBI a 38%. Esto ha generado toda una serie de problemas a la economía, sobre todo, por la necesidad de financiarlo y la necesidad de buscar financiaciones que no han sido del todo sanas, como la emisión monetaria o la creación de impuestos poco sostenibles en el tiempo”, dijo el directivo.
Ambos funcionarios del BM destacaron que las herramientas con las que el nuevo gobierno buscará solucionar este tema les parecieron adecuadas. Sin embargo, a la hora de evaluar la conveniencia de una dolarización, tal como anticipó Milei en su campaña, Fay señaló: “Hay países de la región a los que les resultó y otros que han podido encaminar su economía sin apelar a eso. Pero al final, con dolarización o sin dolarización, se debe arreglar el problema fiscal”.
Para el BM, el gasto no es malo per se, pero ocurre que en la Argentina su expansión no tuvo como correlato una mejora de muchos de los sectores a los que se destinó ni en el crecimiento general. “Hoy el empleo público representa casi 10% del PBI, con provincias donde representa más de la mitad del empleo. Y eso es gastar mal, porque no te hace crecer ni te mejora el servicio público”, opinó Fay.
¿Dónde recortar ese gasto?, se les preguntó. “Es claro que no se puede cortar a un área completa, ni tampoco es posible de un día para el otro. Por ejemplo, es obvio que hay que bajar los subsidios, pero no se pueden eliminar completamente de una sola vez. Y lo mismo sucede en muchas otras cosas. Creo que hay que determinar cuáles son los gastos más ineficientes y luego cortar un poco de uno y un poco de otro”, respondió Fay.
Claro que el BM entiende que el déficit fiscal crónico es el más evidente de los desequilibrios, pero no el único. “Hay muchísimas distorsiones en esta economía. Por ejemplo, la Argentina tiene el sistema financiero más pequeño de toda América Latina. No hay manera de que una economía crezca con ese sistema financiero, que aquí presta el 7,9% del PBI, mientras que en la región esa cifra es del 39%”, dijo Jaramillo.
“¿Cómo hacer que crezca el sistema financiero?”, se le preguntó. “Es imposible sino se cuenta con estabilidad.Además, aquí el negocio de los bancos está tremendamente regulado, con tasas de interés no fijadas por el mercado, sino por diferentes regulaciones ”, respondió Jara mil lo. Y añadió que vio una gran decisión del próximo gobierno de eliminar todas estas distorsiones.
Además, los funcionarios señalaron que el problema de la inflación en el país ha sido causado por la emisión monetaria destinada a financiar el déficit fiscal. “Si se ataca eso, se resuelve la inflación. Por supuesto, esto no será inmediato y habrá un período de transición donde los precios seguirán subiendo. Esto se debe a que hay muchos precios indexados y es muy probable que haya una variación de la tasa de cambio”, subrayó Jaramillo.
Por su parte, Fay mencionó que otro de los grandes problemas del país es que tiene una economía extremadamente cerrada. “Es el único país del mundo que tiene un impuesto a la exportación”, destacó.
A la hora de hablar sobre posibles desembolsos del BM en la Argentina, los funcionarios destacaron que, en principio, tiene una cartera en ejecución de US$8600 millones, de los cuales aún no están entregados US$4500 millones, que se irán entregando en los próximos cuatro años (a su vez, el país debe devolver a ese organismo unos US$1000 por año). Pero Jaramillo agregó: “Dada su preocupación por familias que ya están en la pobreza y otras que pueden caer en ella en el próximo año, hemos ofrecido programas reforzados de contención social. Nos preocupa que el nivel de pobreza se pueda acentuar”.
La intención específica, insistió Fay, es ayudar en cuestiones de pobreza y en proyectos que impliquen el crecimiento de la economía. “Vamos a seguir mucho en detalle el índice de pobreza para ofrecer soluciones en ese sentido”, concluyó.
El Banco Mundial (BM) ve con preocupación que, pese a su enorme potencial, la Argentina muestra un crecimiento muy bajo desde hace cinco años por culpa de grandes desequilibrios que traban su economía, entre los que destacaron el fiscal. Por eso, aunque comparten el diagnóstico que transmitieron desde el equipo del presidente electo, Javier Milei, afirman: “Con dolarización o sin dolarización, el rumbo no se va a encaminar si no se corrige el déficit fiscal”.
Estas y otras conclusiones sobre la economía local fueron vertidas por Felipe Jaramillo, vicepresidente del BM, y Marianne Fay, directora de la entidad para la Argentina, Paraguay y Uruguay, en una conferencia de prensa. Ambos funcionarios estuvieron reunidos con Luis Caputo, Guillermo Ferraro y Sandra Pettovello, futuros integrantes del elenco de ministros del presidente electo.
En ese encuentro, así como también en el que tuvo Jaramillo la semana pasada en Washington con Caputo, quedó en claro que el diagnóstico económico que tiene la administración que asumirá el domingo es el adecuado y que el BM comparte la preocupación por la pobreza existente en el país, para lo cual ofreció su apoyo con financiación y asistencia técnica.
“El diálogo ha sido positivo y le propusimos profundizar en las distintas áreas en las que el nuevo gobierno va a necesitar ayuda. En términos generales, la economía argentina ha sido de crecimiento muy bajo en los últimos cinco años, muy por debajo del resto de la región [0,2% del PBI, contra 1,3% respectivamente]. Si se mira la última década, también se ve que el país creció muy por debajo de su potencial”, comentó Jaramillo.
Esta debilidad preocupa al BM porque el crecimiento es lo que determina, en gran parte, la capacidad de un país para eliminar la pobreza, ofrecer empleo y mejorar la calidad de vida. “Hay un desequilibrio fiscal grande, que es algo crónico de la Argentina, una economía acostumbrada a vivir con enormes y persistentes déficits fiscales en su historia”, afirmó Jaramillo.
Este desequilibrio, explicaron, se origina en “la tremenda expansión” del gasto público. “Esto se aceleró en los últimos 20 años, principalmente desde 2000 hasta 2015, donde pasó de un promedio de 23% del PBI a 38%. Esto ha generado toda una serie de problemas a la economía, sobre todo, por la necesidad de financiarlo y la necesidad de buscar financiaciones que no han sido del todo sanas, como la emisión monetaria o la creación de impuestos poco sostenibles en el tiempo”, dijo el directivo.
Ambos funcionarios del BM destacaron que las herramientas con las que el nuevo gobierno buscará solucionar este tema les parecieron adecuadas. Sin embargo, a la hora de evaluar la conveniencia de una dolarización, tal como anticipó Milei en su campaña, Fay señaló: “Hay países de la región a los que les resultó y otros que han podido encaminar su economía sin apelar a eso. Pero al final, con dolarización o sin dolarización, se debe arreglar el problema fiscal”.
Para el BM, el gasto no es malo per se, pero ocurre que en la Argentina su expansión no tuvo como correlato una mejora de muchos de los sectores a los que se destinó ni en el crecimiento general. “Hoy el empleo público representa casi 10% del PBI, con provincias donde representa más de la mitad del empleo. Y eso es gastar mal, porque no te hace crecer ni te mejora el servicio público”, opinó Fay.
¿Dónde recortar ese gasto?, se les preguntó. “Es claro que no se puede cortar a un área completa, ni tampoco es posible de un día para el otro. Por ejemplo, es obvio que hay que bajar los subsidios, pero no se pueden eliminar completamente de una sola vez. Y lo mismo sucede en muchas otras cosas. Creo que hay que determinar cuáles son los gastos más ineficientes y luego cortar un poco de uno y un poco de otro”, respondió Fay.
Claro que el BM entiende que el déficit fiscal crónico es el más evidente de los desequilibrios, pero no el único. “Hay muchísimas distorsiones en esta economía. Por ejemplo, la Argentina tiene el sistema financiero más pequeño de toda América Latina. No hay manera de que una economía crezca con ese sistema financiero, que aquí presta el 7,9% del PBI, mientras que en la región esa cifra es del 39%”, dijo Jaramillo.
“¿Cómo hacer que crezca el sistema financiero?”, se le preguntó. “Es imposible sino se cuenta con estabilidad.Además, aquí el negocio de los bancos está tremendamente regulado, con tasas de interés no fijadas por el mercado, sino por diferentes regulaciones ”, respondió Jara mil lo. Y añadió que vio una gran decisión del próximo gobierno de eliminar todas estas distorsiones.
Además, los funcionarios señalaron que el problema de la inflación en el país ha sido causado por la emisión monetaria destinada a financiar el déficit fiscal. “Si se ataca eso, se resuelve la inflación. Por supuesto, esto no será inmediato y habrá un período de transición donde los precios seguirán subiendo. Esto se debe a que hay muchos precios indexados y es muy probable que haya una variación de la tasa de cambio”, subrayó Jaramillo.
Por su parte, Fay mencionó que otro de los grandes problemas del país es que tiene una economía extremadamente cerrada. “Es el único país del mundo que tiene un impuesto a la exportación”, destacó.
A la hora de hablar sobre posibles desembolsos del BM en la Argentina, los funcionarios destacaron que, en principio, tiene una cartera en ejecución de US$8600 millones, de los cuales aún no están entregados US$4500 millones, que se irán entregando en los próximos cuatro años (a su vez, el país debe devolver a ese organismo unos US$1000 por año). Pero Jaramillo agregó: “Dada su preocupación por familias que ya están en la pobreza y otras que pueden caer en ella en el próximo año, hemos ofrecido programas reforzados de contención social. Nos preocupa que el nivel de pobreza se pueda acentuar”.
La intención específica, insistió Fay, es ayudar en cuestiones de pobreza y en proyectos que impliquen el crecimiento de la economía. “Vamos a seguir mucho en detalle el índice de pobreza para ofrecer soluciones en ese sentido”, concluyó.
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