viernes, 22 de diciembre de 2023

CHINA Y OPERATIVO POLICIAL


Por la tensión con China se demora la disponibilidad del swap con ese país
El embajador chino viajó a Pekín “para dar su informe anual”; mientras se negocia la ayuda financiera, también se dilata la designación del representante en el gigante asiático
Jaime RosembergIan Sielecki, Diana Mondino y Emmanuel Bonne, ayer, en el Palacio del Elíseo, París
Wang Wei, embajador de China en Buenos Aires, llegó hace pocos meses a su nuevo destino diplomático. Según pudo saber  de fuentes extraoficiales y con diálogo con funcionarios chinos, el representante del gigante asiático en el país partió hacia Pekín para dar “su informe anual de trabajo” al gobierno de Xi Jinping.
El viaje, que duraría casi un mes y que no coincide con el período de vacaciones en el otro extremo del planeta, se produjo en medio de las primeras tensiones entre China y el gobierno de Javier Milei, con el segundo tramo del swap de monedas, que la Argentina necesita como el agua en momentos de escasez de reservas, pendiente de resolución.
La semana pasada, Milei le envió una carta al presidente Xi en la que le solicitaba su mediación para acelerar la disponibilidad del swap, utilizable para pagar importaciones de ese país en moneda china y eventualmente también para hacer frente a pagos de la deuda con el FMI.
El Presidente mostró, en ese vínculo, su disposición a tener un contacto telefónico con Xi Jinping en el plazo más corto posible, y multiplicó sus gestos de acercamiento para dejar atrás sus declaraciones de campaña, en las que afirmó que no tendría vínculos de país a país con “gobiernos comunistas” como China, el segundo socio comercial del país, mientras privilegia su alianza con los Estados Unidos, Israel y “las democracias de Occidente”.
Milei entregó la carta a Xi en la Casa Rosada, ante una delegación del país asiático encabezada por Wu Weihua, vicepresidente del influyente Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de la República Popular China. Antes y después de esa reunión, de la que participó la canciller Diana Mondino, quedaron en claro los cortocircuitos que aún separan a China del gobierno de Milei, cuyas declaraciones de campaña molestaron en el gobierno asiático.
Pero no solo se trata de retórica. En el gobierno chino tomaron nota de la confirmación de distintos embajadores de la administración libertaria en países como los Estados Unidos, Israel o Brasil, mientras que la delegación en China aún espera el anuncio del reemplazo de Sabino Vaca Narvaja en Pekín. También trascendió, de fuentes extraoficiales, que la mención durante la reunión de Mondino a los derechos soberanos de Taiwán (que China considera parte de su territorio) no satisfizo a los enviados del gobierno chino.
No se trata de un detalle. La agencia oficial china Xin Hua celebró ayer una comunicación telefónica entre Xi Jinping y el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en el que el líder sandinista destacaba “los notables logros de China en materia de desarrollo, que han contribuido a la paz mundial y traído esperanza al mundo” y hacía su reconocimiento de “una sola China”, el eufemismo con el que Pekín proclama su soberanía sobre Taiwán. Como informó la semana pasada, la delegación argentina en Pekín quedó a cargo de Marcela Barone, diplomática con rango de secretaria, en uno de sus primeros destinos diplomáticos.
Mientras el embajador Wei, de buena sintonía con el kirchnerismo, bajaba el perfil al mínimo en coincidencia con la asunción del nuevo gobierno argentino, comenzaron a arreciar los rumores sobre la suspensión del acuerdo de línea de swap de divisas por valor de 6500 millones de dólares entre ese país y la Argentina.
“Me gustaría reiterar que China está comprometida con la cooperación con Argentina sobre la base de la igualdad y el beneficio mutuo”, afirmó el vocero de la cancillería china, Wang Wenbin, consultado sobre este acuerdo. Otra fuente oficial china, consultada por Jorge Malena, experto en el gigante asiático y director del posgrado en Estudios sobre China de la UCA, afirmó en relación al swap que “aún resta resolver las cuestiones técnicas entre los dos bancos centrales” para viabilizar el segundo tramo del swap.
En la Casa Rosada fueron cautos. Mientras desde la Cancillería evitaban dar precisiones sobre el swap, y el vocero Manuel Adorni reconocía no tener “novedades” sobre la negociación, fuentes del Ministerio de Economía, que encabeza Luis Caputo, relativizaron la tensión bilateral y calificaron la demora de “normal con el cambio de autoridad”, a la vez que reiteraron que “se sigue negociando” entre ambas autoridades monetarias para llegar a buen puerto.
Mientras Mondino culminaba ayer su primer día de gira por Francia (junto al próximo embajador en ese país, Ian Sielecki, se reunió con Emmanuel Bonne, jefe diplomático del presidente Emmanuel Macron y con la canciller Catherine Colonna, entre otros) la tensión con China sigue siendo palpable, aunque ninguno de los dos países parece querer, por el momento, escalar en el conflicto.

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Un fuerte operativo acotó la marcha piquetera
El despliegue policial consiguió reducir los cortes de calles durante la manifestación de izquierda
Delfina Celichini
Militantes del MST avanzan por Diagonal Norte hacia la Plaza de Mayo, frente a un cordón de efectivos de la policía porteña
El gobierno nacional y la ciudad de Buenos Aires desplegaron ayer un fuerte operativo policial, con unos 5000 efectivos, que logró limitar los cortes de calles durante la movilización encabezada por el PoloObrero. De esa forma, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sorteó el primer desafío piquetero al gobierno de Javier Milei.
Hubo controles en los accesos a la ciudad, que permitieron mantener abierto el Puente Pueyrredón, y también se impidió cortar la avenida 9 de Julio. Los mayores momentos de tensión se vivieron cuando los manifestantes cortaron las diagonales que desembocan en la Plaza de Mayo, donde se registraron algunos forcejeos con las fuerzas policiales. “Se terminó el vale todo”, concluyó Bullrich, en la conferencia de prensa posterior a la movilización.
Al cabo de una jornada marcada por la tensión en las calles de la ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Javier Milei pudo acotar el impacto de la marcha de los piqueteros de izquierda, que llegaron a la Plaza de Mayo pero no consiguieron colmarla. El debut del protocolo antipiquetes estuvo marcado por un inusualmente numeroso despliegue policial, supervisado por el propio jefe del Estado y por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Aunque el mensaje que buscó dar la administración libertaria fue que ya no habrá zonas liberadas para las protestas, y simbolizar de ese modo un cambio de época, también se abrieron interrogantes sobre la efectividad de los controles de futuras manifestaciones.
“Las cosas han cambiado, se acabaron los punteros dueños de los planes”, advirtió tras la marcha la ministra Bullrich, aunque la movilización pareció más nutrida por la izquierda tradicional que por beneficiarios de programas sociales. El Frente de Izquierda y los diferentes movimientos sociales y piqueteros lograron llegar a la Plaza de Mayo y leer un documento en un clima de tensión con las fuerzas federales y de la ciudad. “Para nosotros fue un éxito. Nos detuvieron a dos compañeros, nos reprimieron, pero logramos penetrar en la Plaza de Mayo y leer el documento”, dijeron  en el equipo de Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero y uno de los líderes de la convocatoria.
Previamente, en plena puja por llegar a las inmediaciones de la Casa Rosada, el dirigente piquetero había criticado en duros términos el accionar del gobierno nacional. “Hemos tenido en el día de hoy un operativo digno de una guerra, de un Estado de sitio contra lo que es una manifestación pacífica. Desde la mañana están aterrorizando a la población, que sin embargo viene pacíficamente. No le vamos a permitir a la ministra Bullrich que establezca un Estado de sitio”, indicó, para poner en duda la validez de un protocolo basado en una resolución ministerial frente al derecho constitucional a protestar.
En el Gobierno la lectura fue diametralmente opuesta: Milei y Bullrich concluyeron que por el despliegue de las fuerzas de seguridad no hubo cortes en los accesos a la ciudad de Buenos Aires ni tampoco bloqueos en el interior del país.
Si bien la declaración que hicieron los movimientos sociales en la Plaza de Mayo se tituló “Abajo el plan motosierra de ajuste de Milei y el FMI”, la discusión de fondo era otra. Mientras los sectores de izquierda subrayaron el derecho constitucional a manifestarse y acusaron al flamante gobierno de promover un accionar de las fuerzas al borde de la ilegalidad, Bullrich habló de “poner orden” y de no afectar la libre circulación en las calles. A las disposiciones de la ministra de Seguridad se sumó su par de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien anteayer buscó desalentar la convocatoria advirtiendo a los manifestantes que perderían la asistencia social si bloqueaban el tránsito.

Por eso, la nueva doctrina de la Casa Rosada para impedir piquetes enfrentó ayer una prueba de fuego. Bullrich se puso al frente desde temprano del estricto operativo que desplegaron efectivos de la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura en los accesos a la Capital y las estaciones de trenes, especialmente en la terminal de Constitución. En todos lados se intentó confiscar palos u otros elementos contundentes y se requisaron vehículos o se controló documentación, para lograr un efecto disuasivo y desalentar la concurrencia de manifestantes. En total, unos 5000 efectivos fueron parte del megaoperativo desplegado ayer.
Sin embargo, los manifestantes lograron sortear el operativo de seguridad a través de diferentes estrategias. Una de ellas fue diversificar los puntos de concentración de la militancia (ver página 16), que terminaron congregándose en la avenida Belgrano y Diagonal Sur y en Diagonal Norte y Maipú. La segunda, contener a las personas que salieron a la calle para evitar enfrentamientos directos con la policía. Uno de los puntos de mayor tensión se dio en la intersección de la avenida Belgrano y Diagonal Sur, cuando la columna del Polo Obrero trataba de avanzar hacia la Plaza de Mayo. Un cerco de la Policía Federal, en conjunto con la Gendarmería, bloqueó el paso y la tensión escaló.
“Fuera, fuera, fuera Bullrich, fuera”, gritaban los manifestantes ante el bloqueo. Los efectivos de las fuerzas federales se terminaron replegando y dejaron un cordón de tránsito hacia la Plaza de Mayo. El operativo montado por la ministra se concentró entonces en contener la protesta y cercar a los manifestantes. Cuando arribaron a la Plaza de Mayo, la Gendarmería, apostada en fila en la calle Hipólito Yrigoyen, bloqueó las salidas por Defensa, Bolívar y Balcarce. En tanto, la Policía Federal cerró el ingreso y egreso por Diagonal Sur. Del otro lado de la plaza, por Rivadavia, no había efectivos de seguridad. Un equipo numeroso de la Federal custodió la Casa Rosada.
El saldo de la movilización fue un final pacífico, destacaron desde el Gobierno, mientras los piqueteros denunciaron hechos de intimidación y agresiones. Solo dos personas fueron detenidas. A una lo arrestaron en Diagonal Norte y a la otra, en Diagonal Sur. En ambos casos, el Gobierno alegó que fueron detenidos por “atentado, resistencia a la autoridad y lesiones” a la policía.
“Uno de ellos es Héctor Adolfo Ganzo, de 63 años, sin actuaciones previas. El otro es Ulises Nicolás Fernández, de 25 años, sin actuaciones previas”, indicaron. Ganzo, que maneja una cooperativa de limpieza y merenderos en el barrio Santa Lucía, de Monte Grande, había hablado  antes de ser detenido. “Estamos manifestándonos por lo que pasó en 2001. Es una conmemoración, pero no está de más venir porque esto va a ser un control por parte del Estado cada vez más exhaustivo. Dicen que somos violentos, pero los violentos son ellos. Nadie te da bolilla si te quedas en tu casa. Los comedores no dan abasto: no podés pretender que la gente se quede tranquila cuando no alcanza la plata para nada”, dijo 
El documento leído en la Plaza de Mayo incluyó fuertes críticas al protocolo antipiquetes de Bullrich, a quien acusaron de “criminalizar la protesta social”. Además, los piqueteros les reclamaron a las tres centrales obreras –la CGT y las dos CTA, ausentes ayer– que activen un paro general. Luego de la lectura del documento, empezó la desconcentración desde la Plaza de Mayo. Los manifestantes que se retiraron por las diagonales Norte y Sur lo hicieron caminando por la calle.
En medio del operativo quedaron expuestas las diferencias entre Bullrich y la Ciudad, que no adhirió al protocolo y aplicó uno propio. Diego Kravetz, jefe de la policía porteña, apuntó a Bullrich por la intervención de los efectivos federales sin un pedido expreso (ver aparte).
Al caer la noche, el Gobierno destacó también que no se cortaron puentes estratégicos –como el Pueyrredón– ni tampoco accesos o rutas en el interior del país. En rigor, el puente que une las ciudades de Neuquén y Cipoletti (Río Negro) fue bloqueado ayer al mediodía. La ministra celebró que fue por el accionar de la Gendarmería. Desde el Frente Popular Darío Santillán afirmaron que se desmovilizaron por voluntad propia.
El Gobierno desplegó un fuerte operativo y lo presentó como un cambio de época
La izquierda logró llegar a la plaza y acusó a Bullrich de criminalizar la protesta social
Hubo dos detenidos, acusados de atentar contra la policía

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