Milei fue al cuartel de la Federal para monitorear la aplicación del protocolo
Dijo que el operativo “disuasión”, con inéditos controles en los accesos, desalentó la concurrencia; fuerte respaldo del Presidente
Matías Moreno
PresidenciaMilei estuvo en el centro de monitoreo de las fuerzas de seguridad
“Acá se terminó el vale todo. Es el inicio de una nueva etapa”. Cuando faltaban minutos para las 20, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, irrumpió en el salón de conferencias del departamento central de la Policía Federal con un aire triunfalista en el rostro. La escoltaba Vicente Ventura Barreiro, número dos en la cartera, y los jefes de las cinco fuerzas federales. Apenas tomó el micrófono, Bullrich hizo un balance positivo del estreno del nuevo protocolo antipiquetes en la primera marcha que enfrentó Javier Milei en el centro porteño.
Después de haber blindado los accesos a la Capital y haber extremado las medidas de seguridad en las estaciones de trenes para desalentar la concurrencia a la protesta, Bullrich se jactó de haber logrado el objetivo que se había trazado Milei mientras avanza con el shock de ajuste del gasto público: evitar el corte de calles y garantizar la libre circulación. “Hemos iniciado una manera distinta de tratar con los permanentes piquetes y cortes de calle que la Argentina sufre desde hace más de veinte años”, resaltó Bullrich durante la conferencia de prensa.
La ministra sintió como un espaldarazo la decisión del Presidente de asistir al edificio central de la Policía Federal, donde se montó el comando unificado de las cinco fuerzas que están bajo la órbita de Bullrich. Milei llegó acompañado por su hermana, Karina, a cargo de la secretaría General de la Presidencia, y se instaló en el centro de operaciones para visualizar el accionar de las fuerzas federales y la Policía de la Ciudad.
Cuando Milei llegó a la “sala de situación”, los manifestantes avanzaban por las avenidas Diagonal Norte y Sur para dirigirse a la Plaza de Mayo. “Hoy [ayer] hubo libre circulación en todo el país, tanto en la ciudad como en muchas ciudades del país”, detalló Bullrich. Se jactó de que no hubo cortes en los accesos ni rutas nacionales ni en el carril del metrobús en la avenida 9 de Julio y que los manifestantes no portaron palos ni estaban “encapuchados” ni se movilizaron con niños. “La gente pudo ir a sus actividades con total tranquilidad”, completó.
A lo largo de la jornada, miles de efectivos de la Policía Federal, la Prefectura Naval, la Gendarmería, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y del Servicio Penitenciario Nacional realizaron estrictos e inéditos controles en los ingresos a la Capital y en las estaciones de trenes, donde el Gobierno activó una campaña de comunicación para alertar a los posibles beneficiarios de planes sociales que perderían la asistencia en caso de cortar la circulación.
Se requisaron 700 colectivos, pero solo uno fue demorado en Pilar, por “incumplimiento de las normas vigentes”. Ordenaron bajar a los ocupantes que, según el reporte oficial, eran manifestantes. Hubo dos detenciones y un policía de la Ciudad sufrió heridas leves. Según Bullrich, hubo un accionar correcto de las fuerzas federales. Y, pese al cortocircuito con Diego Kravetz, a cargo del operativo porteño, destacó la actuación de la Policía de la Ciudad
En la cúpula de la cartera de Bullrich intuyen que la campaña de comunicación del Gobierno (“el que corta no cobra”) y los fuertes controles le quitaron fuerza a la marcha. “Logramos una disuasión con todo el aparato”, evaluaron. En el equipo de Bullrich celebraron como un triunfo que las organizaciones sociales apostaron por ingresar a la Capital desde provincia en transporte público y no en micros. “Decidieron el modelo ‘hormiga’ por los controles”, apuntaron.
“Mucha gente no va a venir porque tiene miedo de perder el plan”, dicen cerca de Bullrich. En la Casa Rosada argumentan que pudieron evidenciar el modelo “extorsivo” de las organizaciones sociales con la habilitación de la línea telefónica 134, donde los beneficiarios de asistencia pueden denunciar si son obligados a participar de las marchas por los encargados de tomar asistencia en las cooperativas de trabajo. Según informó el Gobierno, ya recibieron unas 8760 denuncias. Seguridad subrayó en un comunicado que 660 del total fueron catalogadas como relevantes.
En los últimos días Bullrich intentó copar la agenda mediática del Gobierno con los temas de seguridad. Mientras la clase media diluye el golpe del ajuste fiscal que dispuso Milei para reordenar la economía y frenar la crisis inflacionaria, la Casa Rosada puso el foco en la batalla con los piqueteros por el control de la calle. En ese contexto, Bullrich asumió un fuerte protagonismo. “Esta es una batalla cultura”, les dijo a sus colaboradores.
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Tensión con la Ciudad por la intervención de efectivos federales
Kravetz negó haber pedido ayuda y señaló a Bullrich, que no confiaba en la “firmeza” del operativo porteño
“Acá se terminó el vale todo. Es el inicio de una nueva etapa”. Cuando faltaban minutos para las 20, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, irrumpió en el salón de conferencias del departamento central de la Policía Federal con un aire triunfalista en el rostro. La escoltaba Vicente Ventura Barreiro, número dos en la cartera, y los jefes de las cinco fuerzas federales. Apenas tomó el micrófono, Bullrich hizo un balance positivo del estreno del nuevo protocolo antipiquetes en la primera marcha que enfrentó Javier Milei en el centro porteño.
Después de haber blindado los accesos a la Capital y haber extremado las medidas de seguridad en las estaciones de trenes para desalentar la concurrencia a la protesta, Bullrich se jactó de haber logrado el objetivo que se había trazado Milei mientras avanza con el shock de ajuste del gasto público: evitar el corte de calles y garantizar la libre circulación. “Hemos iniciado una manera distinta de tratar con los permanentes piquetes y cortes de calle que la Argentina sufre desde hace más de veinte años”, resaltó Bullrich durante la conferencia de prensa.
La ministra sintió como un espaldarazo la decisión del Presidente de asistir al edificio central de la Policía Federal, donde se montó el comando unificado de las cinco fuerzas que están bajo la órbita de Bullrich. Milei llegó acompañado por su hermana, Karina, a cargo de la secretaría General de la Presidencia, y se instaló en el centro de operaciones para visualizar el accionar de las fuerzas federales y la Policía de la Ciudad.
Cuando Milei llegó a la “sala de situación”, los manifestantes avanzaban por las avenidas Diagonal Norte y Sur para dirigirse a la Plaza de Mayo. “Hoy [ayer] hubo libre circulación en todo el país, tanto en la ciudad como en muchas ciudades del país”, detalló Bullrich. Se jactó de que no hubo cortes en los accesos ni rutas nacionales ni en el carril del metrobús en la avenida 9 de Julio y que los manifestantes no portaron palos ni estaban “encapuchados” ni se movilizaron con niños. “La gente pudo ir a sus actividades con total tranquilidad”, completó.
A lo largo de la jornada, miles de efectivos de la Policía Federal, la Prefectura Naval, la Gendarmería, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y del Servicio Penitenciario Nacional realizaron estrictos e inéditos controles en los ingresos a la Capital y en las estaciones de trenes, donde el Gobierno activó una campaña de comunicación para alertar a los posibles beneficiarios de planes sociales que perderían la asistencia en caso de cortar la circulación.
Se requisaron 700 colectivos, pero solo uno fue demorado en Pilar, por “incumplimiento de las normas vigentes”. Ordenaron bajar a los ocupantes que, según el reporte oficial, eran manifestantes. Hubo dos detenciones y un policía de la Ciudad sufrió heridas leves. Según Bullrich, hubo un accionar correcto de las fuerzas federales. Y, pese al cortocircuito con Diego Kravetz, a cargo del operativo porteño, destacó la actuación de la Policía de la Ciudad
En la cúpula de la cartera de Bullrich intuyen que la campaña de comunicación del Gobierno (“el que corta no cobra”) y los fuertes controles le quitaron fuerza a la marcha. “Logramos una disuasión con todo el aparato”, evaluaron. En el equipo de Bullrich celebraron como un triunfo que las organizaciones sociales apostaron por ingresar a la Capital desde provincia en transporte público y no en micros. “Decidieron el modelo ‘hormiga’ por los controles”, apuntaron.
“Mucha gente no va a venir porque tiene miedo de perder el plan”, dicen cerca de Bullrich. En la Casa Rosada argumentan que pudieron evidenciar el modelo “extorsivo” de las organizaciones sociales con la habilitación de la línea telefónica 134, donde los beneficiarios de asistencia pueden denunciar si son obligados a participar de las marchas por los encargados de tomar asistencia en las cooperativas de trabajo. Según informó el Gobierno, ya recibieron unas 8760 denuncias. Seguridad subrayó en un comunicado que 660 del total fueron catalogadas como relevantes.
En los últimos días Bullrich intentó copar la agenda mediática del Gobierno con los temas de seguridad. Mientras la clase media diluye el golpe del ajuste fiscal que dispuso Milei para reordenar la economía y frenar la crisis inflacionaria, la Casa Rosada puso el foco en la batalla con los piqueteros por el control de la calle. En ese contexto, Bullrich asumió un fuerte protagonismo. “Esta es una batalla cultura”, les dijo a sus colaboradores.
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Tensión con la Ciudad por la intervención de efectivos federales
Kravetz negó haber pedido ayuda y señaló a Bullrich, que no confiaba en la “firmeza” del operativo porteño
Matías Moreno
XKravetz, ayer, durante el operativo
El operativo de seguridad para evitar que los manifestantes cortaran las calles en la primera marcha desde que el gobierno de Javier Milei oficializó el nuevo protocolo antipiquetes provocó un cortocircuito entre Patricia Bullrich y la administración de Jorge Macri.
Las diferencias se hicieron evidentes alrededor de las 16, cuando el grueso de los manifestantes se concentraban en las inmediaciones de la Plaza de Mayo y se producían los primeros forcejeos con los efectivos policiales. Fue el secretario de Seguridad porteño, Diego Kravetz, a cargo de la Policía de la Ciudad, quien hizo público su malestar con Bullrich por la presencia de la Policía Federal y la Gendarmería durante el procedimiento.
En la previa, Bullrich había informado que solo desplegaría fuerzas federales en las zonas que se encuentran bajo jurisdicción federal –edificios públicos, rutas nacionales, autopistas, accesos a la Capital y estaciones de tren– y que solo aplicaría el nuevo protocolo en el territorio porteño en caso de recibir un requerimiento formal de Jorge Macri. Para no violar la ley de seguridad interior, el Ministerio de Seguridad de la Nación requiere de un convenio o un pedido de ayuda de los gobiernos provinciales para intervenir con las fuerzas federales.
Mientras caminaba por la calle para monitorear el operativo de la Policía de la Ciudad en los puntos de concentración que había consensuado con las organizaciones sociales, Kravetz se mostró molesto cuando lo consultaron por la presencia de gendarmes y policías federales. Ante una pregunta de un cronista de C5N, dijo que no había solicitado esos refuerzos. “Preguntale a Patricia Bullrich, no a mí. No voy a catalogar nada. No es pedido nuestro”, remarcó.
De inmediato, los voceros de la Ciudad intentaron sacarles relevancia a los dichos de Kravetz. Lo vincularon a las “tensiones” que provoca un operativo “complejo” y “de magnitud” entre distintas fuerzas. Y machacaron con que hubo un esquema “conjunto” entre el gobierno porteño y la Nación, pero no confirmaron si hubo un pedido formal de ayuda para que intervinieran las fuerzas federales.
Minutos antes de las 19, Jorge Macri difundió un mensaje en la red social X en el que calificó de un “éxito” el operativo y le agradeció al Presidente por “la colaboración de las fuerzas federales”.
Sin embargo, las palabras de Kravetz provocaron malestar en el Ministerio de Seguridad de la Nación. Según fuentes oficiales, Bullrich decidió reforzar la presencia de fuerzas federales porque sospechaba que la Ciudad no actuaría con firmeza. “Nosotros tenemos la orden de que no se puede ceder y ellos, como quedó demostrado, iban a ceder”, señaló un interlocutor habitual de Bullrich.
Por la tarde, en conferencia de prensa, Bullrich buscó relativizar la intervención de las fuerzas federales sin un pedido formal. “La Policía de la Ciudad estaba en las calles y en la Plaza de Mayo y el Congreso se ubicaron las fuerzas federales. Cuando quisieron desordenarse [los manifestantes] fueron en apoyo para encauzar y acompañar para que se cumpla a rajatabla el protocolo”, dijo. Ese “avance” hacia la Casa Rosada, interpretó, justificaba la intervención.
El operativo de seguridad para evitar que los manifestantes cortaran las calles en la primera marcha desde que el gobierno de Javier Milei oficializó el nuevo protocolo antipiquetes provocó un cortocircuito entre Patricia Bullrich y la administración de Jorge Macri.
Las diferencias se hicieron evidentes alrededor de las 16, cuando el grueso de los manifestantes se concentraban en las inmediaciones de la Plaza de Mayo y se producían los primeros forcejeos con los efectivos policiales. Fue el secretario de Seguridad porteño, Diego Kravetz, a cargo de la Policía de la Ciudad, quien hizo público su malestar con Bullrich por la presencia de la Policía Federal y la Gendarmería durante el procedimiento.
En la previa, Bullrich había informado que solo desplegaría fuerzas federales en las zonas que se encuentran bajo jurisdicción federal –edificios públicos, rutas nacionales, autopistas, accesos a la Capital y estaciones de tren– y que solo aplicaría el nuevo protocolo en el territorio porteño en caso de recibir un requerimiento formal de Jorge Macri. Para no violar la ley de seguridad interior, el Ministerio de Seguridad de la Nación requiere de un convenio o un pedido de ayuda de los gobiernos provinciales para intervenir con las fuerzas federales.
Mientras caminaba por la calle para monitorear el operativo de la Policía de la Ciudad en los puntos de concentración que había consensuado con las organizaciones sociales, Kravetz se mostró molesto cuando lo consultaron por la presencia de gendarmes y policías federales. Ante una pregunta de un cronista de C5N, dijo que no había solicitado esos refuerzos. “Preguntale a Patricia Bullrich, no a mí. No voy a catalogar nada. No es pedido nuestro”, remarcó.
De inmediato, los voceros de la Ciudad intentaron sacarles relevancia a los dichos de Kravetz. Lo vincularon a las “tensiones” que provoca un operativo “complejo” y “de magnitud” entre distintas fuerzas. Y machacaron con que hubo un esquema “conjunto” entre el gobierno porteño y la Nación, pero no confirmaron si hubo un pedido formal de ayuda para que intervinieran las fuerzas federales.
Minutos antes de las 19, Jorge Macri difundió un mensaje en la red social X en el que calificó de un “éxito” el operativo y le agradeció al Presidente por “la colaboración de las fuerzas federales”.
Sin embargo, las palabras de Kravetz provocaron malestar en el Ministerio de Seguridad de la Nación. Según fuentes oficiales, Bullrich decidió reforzar la presencia de fuerzas federales porque sospechaba que la Ciudad no actuaría con firmeza. “Nosotros tenemos la orden de que no se puede ceder y ellos, como quedó demostrado, iban a ceder”, señaló un interlocutor habitual de Bullrich.
Por la tarde, en conferencia de prensa, Bullrich buscó relativizar la intervención de las fuerzas federales sin un pedido formal. “La Policía de la Ciudad estaba en las calles y en la Plaza de Mayo y el Congreso se ubicaron las fuerzas federales. Cuando quisieron desordenarse [los manifestantes] fueron en apoyo para encauzar y acompañar para que se cumpla a rajatabla el protocolo”, dijo. Ese “avance” hacia la Casa Rosada, interpretó, justificaba la intervención.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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