miércoles, 12 de junio de 2024

BOLSILLO, E INFLACIÓN


Salarios que rebotan, pero desde un nivel muy bajo
El Gobierno difundió ayer la mejora en el Ripte de abril
Esteban Lafuente
Los salarios durante la gestión de Javier Milei están en rojo: pese al cambio de tendencia y la recuperación de los últimos meses, se ubican en terreno negativo, con el poder adquisitivo más bajo en más de 10 años, según los indicadores que toma el propio Gobierno.
“Los sueldos están creciendo aproximadamente al doble de la inflación”, afirmó un comunicado de la Oficina del Presidente de la República Argentina (OPRA), que toma los datos del último registró del índice de Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte). Ese indicador mostró que en abril hubo un incremento del 16,1%, frente a una inflación del 8,8%. Abril fue, según este número, el segundo mes consecutivo en el que la variación fue superior a la inflación. Sin embargo, la tendencia más amplia muestra un desplome acumulado en la gestión de Milei por los efectos de la aceleración inflacionaria.
Según el Ripte, la variación de los salarios entre diciembre y abril (último disponible) es del 83%, con una inflación del 107% acumulada. Es decir, de acuerdo con esta variable, la pérdida suma 23 puntos porcentuales. Sin embargo, se trata de un índice que recibe cuestionamientos como reflejo de la dinámica salarial. El propio Gobierno dice que “el Ripte no refleja necesariamente la evolución de los salarios del empleo privado registrado”.
Los salarios, aun con la ligera recuperación de los últimos meses, están en su nivel más bajo desde 2009 en términos reales. “A pesar del eventual avance de abril, el nivel de salarios sigue siendo el peor en un tiempo largo. Más aún cuando uno mira la masa salarial real, donde además se adiciona la caída de los puestos de trabajo”, aclaró el economista Sebastián Menescaldi, director de la consultora Eco Go.
“Tras el fuerte ajuste contractivo de los salarios provocado por la necesidad de reacomodar el tipo de cambio de fines de 2023, los salarios privados se mantienen estables y con un retroceso de más del 15% en términos reales con respecto a los valores máximos alcanzados el año pasado”, agregó. “Hoy, con la demanda laboral en retroceso, no prevemos todavía una recomposición significativa, que podría venir recién hacia fin de año”.
El exministro de Economía Hernán Lacunza dijo: “El salario real perdió más de 20%. El nivel anterior era artificial, pero la gente no sabe si era artificial o no, y ve que el salario le rinde 20% menos en el supermercado. En el mejor de los casos la recuperación del salario va a ser muy lenta y parsimoniosa”.

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De manera dispar, las jubilaciones recuperan poder adquisitivo
Caputo afirmó que este mes los haberes superiores al mínimo son, en términos reales, un 3% más altos que los de noviembre; cómo se llega a esa cifra y cuáles fueron los aumentos
Silvia StangEn el primer semestre del año la suba de los haberes llega a 95,7%
Sin considerar el bono que cobran quienes tienen los ingresos más bajos del sistema, las jubilaciones son este mes un 137% nominalmente más altas que las cobradas en noviembre de 2023, según lo afirmado por el ministro de Economía, Luis Caputo. En una entrevista televisiva en LN+, el funcionario sostuvo el domingo que eso se traduce en que, en el citado período, el poder de compra de los jubilados y pensionados de la Anses que no perciben bono (por tener ingresos superiores al básico) mejoró un 3%, en tanto que la capacidad adquisitiva de quienes tienen el haber mínimo y el refuerzo mensual de $70.000 “está 3% abajo” respecto del penúltimo mes del año pasado.
¿Qué dicen los números oficiales y qué conclusiones pueden sacarse sobre los bolsillos de los jubilados, más allá de los límites para que alguien se sienta identificado en la estadística? Una primera aclaración: aún no se conocen los índices de inflación de mayo y junio, en tanto que, de acuerdo con los datos publicados por el Indec, entre diciembre y abril la inflación fue de 107%. Por eso, los cálculos para llegar a las cifras mencionadas por Caputo incluyen la estimación de una inflación de alrededor de 5% para el mes pasado y para el actual.
Las jubilaciones subieron en ese lapso de siete meses un 136,6% (en caso de haber seguido la fórmula anterior habrían subido bastante menos, un 117,5%). Ese es un dato confirmado, que surge de lo que se expone a continuación. En diciembre de 2023 hubo una suba de 20,87% por la aplicación, con tope, de la fórmula de movilidad del gobierno anterior (el cálculo daba más de 28%, pero el incremento –oficializado en la gestión de Alberto Fernández– se redujo significativamente, a causa de que la ley votada en 2020 previó un nivel máximo anual para aumentar las jubilaciones, atado a la evolución de la recaudación de recursos).
En enero y febrero de este año, dos meses en los cuales la inflación acumuló un 36,5%, los ingresos quedaron congelados. En marzo llegó la primera suba bajo la gestión actual y fue de 27,18%, porque ese fue el resultado de la fórmula de la ley 27.609. En abril comenzó la vigencia de los cambios dispuestos por el DNU 274: el aumento fue de 27,4% ese mes y de 11,01% en mayo, en tanto que es de 8,83% en junio.
Ahora bien, si se estima una inflación mensual de alrededor de 5% para mayo y junio, se llegaría a un índice acumulado en 7 meses de alrededor de 129%. Bajo ese supuesto, el aumento de haberes de 136,6% se condice, según cálculos hechos 
 con una recuperación de 3,3% del poder adquisitivo para este mes respecto de noviembre en el caso de las jubilaciones sin bono (las superiores a la mínima). Para quienes perciben el ingreso básico más el refuerzo, el poder de compra aún no estaría recuperado, sino que sería 2,8% inferior (las cifras coinciden con lo señalado por el ministro).
Según una publicación de la Subsecretaría de Seguridad Social, quienes cobran un ingreso equivalente al haber mínimo más el bono son 2,68 millones, el 45% del total de beneficiarios del sistema. Según dijo Caputo, en ese grupo están quienes “no aportaron”. En rigor, lo que indican los datos es que la gran mayoría de quienes perciben el haber mínimo –el 95%– requirió de una moratoria por aportes no hechos. Pero el universo de casos es muy heterogéneo, y estar en ese grupo no equivale a no haber contribuido nunca, sino a no haberlo hecho según los requisitos del sistema: hay quienes no aportaron y hay quienes, por ejemplo, aportaron por más de 20 años, pero no llegaron a los 30 exigidos por la ley.
Para quienes tienen el haber mínimo, la recomposición es más modesta en los últimos meses que para quienes perciben más que la mínima (que son los jubilados que más perdieron en los últimos años). Esto es así porque el bono de $70.000 se mantiene igual desde marzo.
La caída interanual
En comparación con un año atrás, los haberes (que empezaron a perder poder de compra a fines de 2017) tienen todavía un poder adquisitivo mucho más reducido. Entre abril de 2023 y abril de este año, el índice de precios al consumidor (IPC) avanzó 289,4%, mientras que los haberes propiamente dichos (sin considerar el bono) subieron un 192%.
Eso determina que los jubilados sin cobro adicional tuvieron en el cuarto mes un poder de compra un 25% más bajo que el de abril de 2023. Y en el caso de los que perciben el haber mínimo más el refuerzo la caída fue de 16% (pesa el hecho de que el bono subió, en algunos meses de 2023, más que el índice de precios).
Para este mes, con una proyección de inflación total de 10,25% en mayo y junio, puede estimarse que se estaría alrededor de un 22% por debajo del poder de compra de un año atrás. Y en el caso de los jubilados que cobran el haber mínimo y el bono, la pérdida de la capacidad adquisitiva rondaría el 14%.
Si se considera lo ocurrido entre enero y abril, el alza de haberes llegó a 62% frente a una inflación de 65%. De ello se desprende que los haberes del cuarto mes fueron un 1,8% más bajos, en términos de su valor real, que los de diciembre de 2023. Para quienes tienen la mínima y, por tanto, cobran el bono cuyo valor quedó congelado, en el primer cuatrimestre del año el ingreso total perdió un 9% de su valor real en comparación con diciembre.
En tanto, en el primer semestre se acumula un incremento de las jubilaciones de 95,7%. Y el ingreso conformado por el haber mínimo más el bono aumentó un 72,3%. La inflación estimada para el período es de entre 80% y 90%.
En 2023 las jubilaciones y pensiones tuvieron una pérdida de poder de compra de entre 14,2% (la mínima), 32,3% (las que nunca tuvieron bono) y 37,4% (las que tuvieron bono hasta agosto y luego lo perdieron). Si se considera el período de 2020 a 2023 (el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner), el valor real de los ingresos se deterioró en hasta más de 44%. Y si se toma como punto de partida septiembre de 2017 las pérdidas hasta fines de 2023 acumularon hasta 55%.
La disparidad en la evolución del valor real de los ingresos entre 2020 y 2023 tiene dos razones: por un lado, el pago discrecional del bono, que no llega a todos los jubilados, pese al deterioro generalizado de haberes; por el otro, en 2020 se otorgó una recomposición desigual cuando, para poder aplicar un ajuste a la baja en las jubilaciones, el gobierno de entonces logró una ley que suspendió la aplicación de la ley de movilidad que había regido hasta 2019.

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