Mario Blejer: “Se puede llegar a 0% de inflación mensual a fin de año, pero no tiene lógica pagar el precio”
El expresidente del Banco Central sostuvo que le preocupa que la sociedad pierda la paciencia antes de que se logre la estabilidad y dijo que, para evitar eso, se debe reactivar la economía; su visión sobre el cepo, las reservas, el oro y el posible pacto con el FMI
Sofía Diamante
El economista y expresidente del Banco Central (BCRA) Mario Blejer dice que la volatilidad del mercado internacional podría complicar la situación económica de la Argentina, pero señala que el Gobierno tiene margen de maniobra para hacer adaptaciones a su programa. A su vez, considera que este contexto podría ser más favorable para negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los otros organismos multilaterales para conseguir financiamiento y apuntalar la quita del cepo. En una entrevista el economista elogia las medidas adoptadas por el Gobierno, pero hace hincapié en la necesidad de acumular reservas.
–¿Por qué hay tanta volatilidad en los mercados internacionales?
–En general, hay mucha volatilidad porque hay más riesgos. Hay más elementos sobre los que uno no tiene control y que varían más rápido. No hay un origen puramente económico, hay un contexto geopolítico en el que ha aumentado la percepción de riesgo, por situaciones como las de Medio Oriente, Ucrania y Taiwán.
–Pero no son eventos tan nuevos, y sin embargo la volatilidad llegó la semana pasada a los niveles que había en la pandemia.
–Sí, no son elementos nuevos, pero han confluido todos en el mismo momento. Hay una percepción de que las cosas no están bajo control. En Estados Unidos hay elecciones en noviembre y no está nada claro cuál va a ser el resultado y qué pasará en los distintos escenarios. Los mercados financieros no son tan inmediatos en analizar las cosas. Acá concluyó todo muy rápido, con el ataque a [Donald] Trump y la renuncia a la candidatura de [Joe] Biden.
–¿Estados Unidos podría entrar en una recesión?
–Sí, puede llegar a entrar en recesión si la Reserva Federal (Fed) no se maneja bien. Si para tener cuidado con los riesgos financieros siguen manteniendo la tasa de interés relativamente alta, puede haber un problema. La Fed tendría que bajar la tasa en la próxima reunión [de directorio, en septiembre].
–¿Coincide con las críticas que indican que se tardó mucho en subir la tasa en su momento y que ahora se tarda mucho en bajarla?
–Sí, está tardando mucho en bajarla y eso se debe también a que la Fed odia la inflación. Pero me parece que odia todavía más la recesión. Está con ese dilema, si bajar la tasa para apuntalar la recuperación, o si mantenerla alta para evitar un escape de la inflación.
–¿Cómo impacta que Japón haya subido su tasa de interés? ¿Era esperado?
–Era superesperado, lo que no era superesperado era cuándo. Los expertos del mercado de capital que conocen cómo actúan en Japón dicen que son lo más cautos que se puede ser. Si ellos tomaron esta medida es porque lo pensaron y porque analizaron todas las posibilidades. Nunca toman una medida así nomás. No digo que los demás tomen medidas así nomás, pero en Japón hay un nivel muy profundo de análisis y son bastante aversos al riesgo. Eso es psicológicamente indicativo y por eso los mercados reaccionaron fuerte sobre eso.
–¿Cómo afecta este contexto a la Argentina?
–La afecta por varios motivos. Si la economía mundial anda mal, la economía argentina no puede andar mucho mejor. Y en este período de recuperación es importante que no ande mal la economía mundial, porque se necesita el impulso externo para ayudarnos a salir de las famosas situaciones en las que entramos después de la asunción del nuevo gobierno. Al día de hoy hubo un cambio dramático en la parte inflacionaria, pero la recuperación está tardando. A mi juicio no está tardando más de lo que era de esperar. Pero, en la práctica, para el público está tardando. Si el entorno internacional no es bueno va a tardar más, porque es difícil salirse del contexto externo. La otra forma más directa de afectación es que hay más riesgo en los mercados de capitales, lo cual significa que las tasas de interés suben. Eso hace más caro el financiamiento. Y, para colmo, no se ha logrado bajar el riesgo país lo suficiente. La clave para la resolución de los problemas de la economía argentina está por el lado del mercado de capital. No es que no haya dónde invertir, es que no hay crédito para las firmas y las familias. Entonces, el riesgo país no bajó rápido y la tasa internacional es probable que quede alta por un tiempo.
–¿Pese a que Estados Unidos tal vez la baje?
–Hay dudas de qué va a pasar en Estados Unidos. Depende de quién gane la pulseada dentro del directorio de la Fed, los que piensan que hay que ser cautos porque la inflación todavía no está dominada, o los que creen que hay que bajar la tasa precisamente para evitar la recesión. La situación de una subida en la tasa de interés en Japón le pone presión a Estados Unidos para la dirección de no bajar la tasa.
–¿Por qué el riesgo país en la Argentina se mantiene alto?
–Porque el riesgo argentino se mantiene alto. Está claro, para mí, que los inversores todavía no están convencidos de que realmente esto va a resolver el problema de la Argentina. Tienen reticencia a mover gran cantidad de capital a la Argentina. En ese contexto no es bueno que haya volatilidad internacional.
–Pero a fines de abril parecía que el riesgo país se encaminaba a los 1000 puntos y ahora parece cómodo por arriba de los 1500. ¿Qué mira el inversor?
–Creo que es esta falta de anclaje de las variables. La cosa se está armando, pero es más difícil hacerlo en un mar turbulento que en uno calmo. Hay una pregunta interesante que se hace mucha gente en el mercado: ¿qué relación hay entre el riesgo actual y la percepción del riesgo? No es cierto que el riesgo actual en realidad haya subido, que la probabilidad de default de la Argentina ahora sea mayor que la que era hace tres meses. Pero la percepción del nerviosismo la causa el asunto de la suba de la tasa de Japón. Hay mucha gente que perdió dinero. Son los que estaban en el carry trade, pero el que pierde dinero se pone más cuidadoso.
–¿Qué puede hacer el Gobierno para absorber el shock?
–El Gobierno tiene que ser consistente con hacer las cosas que tiene que hacer, y seguir adelante haciendo algunas adaptaciones. A lo mejor pospone algunos ajustes, pero no tiene que cambiar de modelo cada vez que hay un shock externo. No digo que acá toda la situación ha sido resuelta, pero ha habido un progreso en resolver las distorsiones y los desequilibrios que había en el país.
–¿Qué adaptaciones haría?
–Se podría ser más flexible con los programas de inversión que necesitan financiamiento externo, para evitar que haya mucha presión sobre el mercado en estos momentos de volatilidad. Es muy importante que el mercado local y el internacional vean que lo que hace el Gobierno lo hace con convicción. Es bien importante, porque enseguida se contagia dentro del sistema.
–¿Se están haciendo cambios? Porque primero se dijo que había que acumular reservas y después se anunció que se iban a usar para retirar pesos de circulación.
–Ha habido cambios puntuales, pero no en la dirección general. El tema de comprar pesos con dólares ha sido porque el Gobierno le da una prioridad tremenda a la inflación. Pero eso no va a la esencia del modelo monetario.
–¿Qué opina que usen las reservas para intervenir en los tipos de cambios paralelos?
–Yo no intervendría demasiado en el mercado paralelo. El sistema como funcionó hasta ahora estaba bien. No veo ninguna necesidad de usar las reservas para sacar pesos de circulación. Si esos pesos subieron porque están los dólares, es lo mismo que les des los dólares a la gente y se quede con los pesos. Lo que se venía haciendo antes me parece correcto, no hubiera cambiado.
–¿Por qué lo hicieron?
–Si sube la cantidad de pesos porque aumentaron los dólares al haber más exportaciones, no tendría que haber inflación. No sé para qué hacen toda esa vuelta.
–¿Para bajar la brecha?
–Sí, que es un indicativo de la situación externa. Y la brecha existe porque hay un cepo. Si a todo esto le tirás encima una restricción, como la del cepo, tenés que hacer una intervención. Pero están haciendo todo lo posible para ir retirando la restricción del cepo. El cepo actual es mucho menos restrictivo que hace solo tres meses.
–¿Se imaginaba este nivel de restricción a esta altura del año?
–Sí, pensaba que hasta fin de año no habría indicadores de recuperación, porque la teoría dice que en esto hay demora. No hay una teoría que diga que es fácil salir de un sistema totalmente distorsionado como había, tomando restricciones fiscales para no tener que financiar el déficit y para bajar la inflación. Es un proceso que lleva tiempo. La brecha cambiaria existe por el cepo, no porque haya otro problema en el mercado.
–¿Qué condiciones tiene que haber para que se saque el cepo?
–Una cantidad de reservas que te garantice que no va a haber una corrida. Eso es lo principal.
–¿Usted cree que, en la dicotomía de acumular reservas o que haya menos inflación, deberían priorizar acumular reservas?
–No creo que haya una dicotomía marcada en este momento.
–Para acumular reservas, ¿no se necesita un tipo de cambio más alto inicialmente?
–Sí, se necesita un tipo de cambio más alto para acumular reservas, pero ese tipo de cambio más alto lo podrían tener también eliminando el cepo, reduciendo la restricción.
–Pero para eliminar el cepo hay que tener reservas…
–Hay que tener acceso a las reservas. Por eso, si la situación internacional está más complicada, el acceso al crédito en general de todo el mundo, incluyendo la Argentina, es más difícil. En este momento entiendo que no se puede hacer demasiado, pero tiene que haber acceso al financiamiento. Por ejemplo, el asunto del RIGI es extremadamente importante, porque de ahí depende mucho la sostenibilidad del modelo. Lo que te dice el modelo que está en la cabeza de los que diseñan la política económica es que hay que llegar de alguna forma con la inflación baja y con una actividad que deje de caer pronto, hasta que empiece a haber una dinámica de inversiones que den fruto. Hay que lograr que la Argentina pueda ganar competitividad en el mundo. Mencionaba recién lo de devaluar para tener mayores exportaciones y más competitividad. Pero la devaluación tiene el problema de que genera inflación. Habrá un momento en que, si las inversiones son suficientes y efectivamente productivas, se va a ganar competitividad porque vamos a ser más eficientes. Y eso reemplaza básicamente la necesidad de hacer todos estos trucos monetarios.
–¿Cuánto tiempo lleva ser más competitivo gracias a que tenemos mejores rutas o mejor tecnología?
–Lleva tiempo, pero no es imposible.
–Pero ¿hay tiempo sin dólares en el Banco Central?
–Hay tiempo si las cosas se hacen de forma ordenada. Esa es la forma como el resto de los países de América Latina eliminaron la inflación.
–¿Qué significa de forma ordenada?
–Significa que hay una idea de la dirección en la que van las cosas y que no hay una expresión política que no permite hacer los cambios estructurales que se necesitan para ser más eficiente. Por ejemplo, la reforma laboral. Es importante porque va a eliminar una gran cantidad de problemas que tiene el mercado de trabajo, por los cuales la mano de obra en la Argentina es cara. Si se logra eso, rápidamente vamos a tener una mejora. Pero en este momento lo que está frenando eso son las posiciones políticas de los sindicatos, que tienen sus propios intereses. La raíz del modelo, para tener éxito, está en las famosas reformas estructurales. En el ministerio de Federico Sturzenegger [el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado] está la clave del éxito.
–¿Se puede llegar a una inflación de 0% mensual para fin de año?
–Se puede, como cualquier cosa, pero no tiene lógica pagar el precio. Con una acción fiscal exagerada y subiendo todos los impuestos, se puede, pero no es lo lógico. Con que llegue a una inflación mensual del 1%, también va a estar muy bien para continuar la transición.
–El exfuncionario Joaquín Cottani dijo que tal vez habría que ceder y tener un poco más de inflación para que no se aprecie tanto el tipo de cambio. ¿Coincide?
–Puede ser. Acá hay un trade off entre la velocidad a la cual se pueden hacer las cosas y el costo. Si creés que importa poco tener 20% de desempleo, se puede ajustar muchísimo más rápido. Es un costo político y humano que no se quiere pagar.
–¿Y cómo ve ese trade off en este momento?
–No creo que esté bien establecido cuánto sería lo máximo que se puede hacer para bajar la inflación. Pero creo que la inflación tiene que tener cierta prioridad, porque es importante la percepción. Pero también hay que tener adaptabilidad a las condiciones internacionales sin que eso te arrastre.
–¿El contexto internacional puede complicar el pago de los vencimientos de deuda de 2025?
–No hay que preocuparse por la deuda del año que viene. Se va a poder pagar, porque todavía no hemos visto cuál es el plan de financiamiento real con las instituciones internacionales.
–¿Cuánto se puede conseguir?
–Realmente mucho más de lo que se dice, con el FMI incluido. Se habló de un máximo US$9000 millones, pero todo es negociable. El Fondo es un residuo de otras cosas de las que hemos hablado. Por ejemplo, el hecho de que la situación internacional esté peor, con respecto a la relación con el FMI es mejor para nosotros. En otras cosas se está peor, porque hay que ir a negociar con el mercado y todo es más difícil. Pero negociar con el Fondo cuando la situación geopolítica es mala te sube tus acciones, porque el Fondo no va a querer otro despelote en la Argentina.
–Se habló mucho de si se puede dar el oro como prenda para conseguir mejores tasas.
–Es una cuestión totalmente financiera. Preguntaría eso en el Trust Joyero [un joyería]. Me parece que es una tontería total discutir ese tema.
–¿Qué es lo que más le preocupa del Gobierno?
–Que no puedan evitar que la reacción del público sea negativa mientras se hace el ajuste. Que se pierda la paciencia antes de que logren estabilizar. Para eso tiene que reactivar la economía. No necesariamente habría que quitar el cepo para eso, pero ayudaría
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Susan Segal: “Veo con optimismo a la Argentina, pero también soy cauta; debe haber continuidad en el plan económico”
La CEO del Council of the Americas, que sigue de cerca la situación del país desde hace 40 años, valoró en un diálogo las políticas económicas que desarrolla el Gobierno de Javier Milei, pero dijo que es importante ver si avanzarán las reformas
Sofía Diamante
Susan Segal: "La inversión va a necesitar de dólares y los inversionistas deben saber que pueden tener sus dólares"Fue elegida presidenta y CEO de Americas Society y Council of the Americas en 2003, después de trabajar en el sector privado en América Latina por más de 30 años; previamente, fue socia del grupo Chase Capital, la banca minorista del JP Morgan, donde se enfocó en el manejo de la mesa de bonos de mercados emergentes
Susan Segal, la presidenta y CEO de Americas Society y de Council of the Americas, sigue la situación de la Argentina desde hace 40 años, primero desde su rol de banquera en el JP Morgan y luego como anfitriona de la tradicional conferencia que lleva adelante la organización empresarial que preside, en asociación con la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).
El miércoles próximo se llevará a cabo la vigésima primera edición de esa actividad, que contará con la presencia del presidente Javier Milei; los ministros de Economía, Luis Caputo; del Interior, Guillermo Francos, y de Relaciones Exteriores, Diana Mondino. También estarán el presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Sergio Díaz-Granados; varios gobernadores, incluido el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, y varios empresarios, entre ellos, el presidente de la CAC, Natalio Mario Grinman.
A diferencia de otras ediciones, en la de este año habrá un panel dedicado especialmente a la inteligencia artificial, que tendrá exponentes de las principales empresas tecnológicas internacionales, como Amazon Web Services y Meta (empresa madre de Facebook, Instagram y WhatsApp).
En una entrevista, Segal valoró las políticas económicas llevadas adelantes por el Gobierno, pero dijo que todavía hay que ser “cautos” hasta ver que haya una continuidad de las medidas a lo largo del tiempo. También señaló la importancia de impulsar reformas estructurales para mejorar la situación económica y para que la Argentina vuelva a crecer.
–¿Qué análisis hace de los primeros meses de gobierno de Javier Milei?
–Estoy detrás de la Argentina desde hace más de 40 años y creo que el presidente Milei entiende los problemas económicos y estructurales del país. Los entiende muy bien. La Argentina tenía este problema desde hace décadas y el Presidente y su equipo lo están enfrentando, y están tomando las medidas económicas que comienzan a tener resultados positivos. Está bajando la inflación y hay una reducción del déficit fiscal. Pero esto hay que sostenerlo. La sostenibilidad del programa es muy importante. No es un programa para implementar en seis meses, sino que lleva su tiempo. La Argentina tiene un problema desde hace décadas, entonces toma un poco de tiempo demostrar que está arreglado a largo plazo. Pero creo que los inversionistas están muy impresionados. Estoy viendo este proceso en un modo muy positivo. El Presidente, además, tiene un equipo muy fuerte, que sabe exactamente lo que hay que hacer para tener éxito. Deben continuar implementando el programa y demostrar sostenibilidad para que derive en otra etapa para la economía y para la Argentina.
–¿Qué significa sostenibilidad? Porque algunos inversionistas pedían gestos de gobernabilidad también, y el Gobierno logró la aprobación en el Congreso de dos megaproyectos de ley sin tener mayoría legislativa.
–Fue muy importante la aprobación de esas leyes para tener el impacto que necesita el plan económico. Creo que implementar un programa económico y tener éxito no es un proceso que dure solo seis meses y después se vaya en otra dirección y con otro plan. Un plan sostenible se entiende que no es de corto plazo, que requiere una implementación a mediano y largo plazo para tener los resultados que se necesitan.
Susan Segal: "Implementar un programa económico y tener éxito no es un proceso que dure solo seis meses–¿Qué lecciones puede aprender el Gobierno de la gestión de Mauricio Macri, en la cual también hubo inicialmente mucho entusiasmo de parte de los inversores?
–Lo que está haciendo el Gobierno es muy importante y muy valiente. Está tratando de corregir la dirección económica del país. No podemos mirar atrás, sino que sabemos que llegamos adonde estamos por varias medidas tomadas durante mucho tiempo. En los 40 años que estuve observando la Argentina he visto muchos gobiernos, mucha política económica, mucho cambio. Para mí es importante ver que el Gobierno continúa implementando las medidas necesarias para tener éxito en el plan económico. Estas dos leyes recientemente aprobadas demuestran que el Gobierno entiende que no es solamente un problema de corto plazo, no es solamente un problema de déficit fiscal y que se necesitan cambios estructurales. El Gobierno está dedicado no solamente a las medidas de corto plazo, sino también a las de mediano plazo y a las estructurales. Las nuevas leyes son cosas estructurales, que son muy importantes para la economía.
–Usted mira desde hace 40 años a todos los países de la región. ¿Por qué la Argentina no creció como el resto?
–Durante estos 40 años hubo épocas de crecimiento fuerte en la Argentina. Hubo momentos de ajuste, de reformas micro y macro, con varias privatizaciones y otras cosas. Hay muchas razones y vamos a leer la historia de por qué la Argentina tuvo esta trayectoria económica y por qué está donde está. Pero, para mí, tenemos que concentrarnos en la oportunidad que hay enfrente. Es más clara que nunca y está alrededor de varias cosas, no solamente de la parte económica, sino que las instituciones democráticas del país, que son fortísimas. Uno mira que estuvo el gobierno de Cristina Kirchner, después el de Mauricio Macri, el de Alberto Fernández y, ahora, el del presidente Milei. Hay una fortaleza de las instituciones democráticas muy importante y un gobierno que entiende que necesita hacer las reformas económicas, con un plan bien detallado. Eso es muy importante. Y por fin la Argentina tiene lo que necesita el mundo. Tiene energía, no solamente tradicional, como gas y petróleo, sino también la renovable. Tiene un fuerte desarrollo del sector agrícola. Tiene también minería, y no solo litio, sino también cobre y otros minerales especiales. Y tiene una comunidad de emprendedores que es notable. Muchas de las empresas más importantes de América Latina hoy en día son de argentinos. Todas esas cosas juntas hacen que se mire a la Argentina con un optimismo fuerte.
–Muchas de esas oportunidades estaban hace años, ¿por qué esta vez es distinto?
–Por varias razones. Primero, es otro momento en el mundo. Segundo, los minerales y el potencial de la Argentina son mucho más conocidos hoy en día. Antes no se sabía de Vaca Muerta, es relativamente nuevo. Lo mismo con la importancia del cobre y del litio, que antes no estaba. Y tampoco antes estaba tan fuerte el sector de emprendedorismo, ni la tecnología ni la educación. Es el sector que puede tener centros de tecnología en la Argentina, que hace 30 años no era tan importante. Por fin, hay un gobierno que entiende la importancia de la tecnología. Este momento del mundo y lo que está pasando en la Argentina es una combinación importantísima. También, que el Presidente esté viajando por el mundo y que tenga un equipo de primera son cosas importantes.
–Usted dijo que el mundo es distinto. ¿En qué sentido cambió? Vemos un mercado financiero con muchísima más volatilidad.
–Antes la Argentina no era vista como un actor relevante para la energía, no estaba tan desarrollada hace 30 años. Los sectores del emprendedorismo y de la tecnología no estaban muy bien definidos, por cómo era entonces el mundo. La necesidad de cobre y de litio plantea también algo bien distinto. La energía renovable tampoco era tan importante hace 30 años. Estamos viviendo un momento histórico y es muy importante para la Argentina. Hoy en día se valora mucho más lo que tiene la Argentina. En la parte agrícola, el país también tiene un sector de biotecnología que es muy interesante.
–¿Qué le preocupa de la Argentina? ¿A qué cuestiones habría que prestarles mayor atención?
–Me preocupa que la Argentina no siga haciendo las reformas. Si sigue haciendo el plan que tienen el Presidente y los ministros va a ser otro momento para el país. Creo que la cosa importante que me da preocupación es que no haya continuidad del programa económico. La inversión va a necesitar de dólares y los inversionistas deben saber que pueden tener sus dólares. La única manera de lograrlo es implementar las reformas económicas. Otra cosa muy importante es que con el tiempo la Argentina tiene que volver a crecer. Eso es superimportante. No solamente bajar el déficit fiscal, algo que se ha hecho de una manera muy importante, y bajar la inflación, pero se tiene que continuar haciendo las reformas estructurales y también se tiene que lograr que la Argentina vuelva a crecer. Todo eso es para tener un mejor país para los argentinos. Veo a la Argentina con optimismo, pero también con una cierta cautela, porque debe haber continuidad en el plan económico para que el país salga adelante y crezca.
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