lunes, 12 de agosto de 2024

SALUD..“Explantadas”: crece la cifra de intervenciones para remover prótesis mamarias




Se hacen cada vez más cirugías para remover las prótesis mamarias
Desde 2019, aumentaron un 170%; la búsqueda de un cuerpo “natural”, una de las causas
Josefina Gil Moreira

“Sé que fue mi decisión y aún siento una culpa enorme, pero me siento nueva y, sobre todo, feliz”, señaló Paola Dessaner, una maquilladora de 56 años, luego de someterse a una intervención para que le removieran sus prótesis mamarias. No es la única. Según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética, el año pasado se realizaron 12.323 cirugías de este tipo en la Argentina, un 18% más que en 2022. Pero si se lo compara con 2019, esta clase de intervenciones aumentó un 170 por ciento.
Según las pacientes y los profesionales médicos consultados por LA NACION, la tendencia se origina en tres causas principales: la posibilidad de la aparición de una enfermedad autoinmune, el padecimiento de dolores y la búsqueda de una imagen corporal más “natural”.
“Sé que fue mi decisión y aún siento una culpa enorme, pero me siento nueva y, sobre todo, feliz”, escribió Paola Dessaner en su cuenta de X el 29 pasado, 13 días después de haber ingresado a un quirófano para que le quitaran las prótesis mamarias que tuvo implantadas durante 15 años. La publicación sumó más de 100 comentarios en pocas horas y recibió más de 600 mensajes privados, escritos en su mayoría por mujeres que le preguntaban por su experiencia para imitar sus pasos o que la entendían porque habían atravesado la misma situación.
La historia de Dessaner, una maquilladora de 56 años, es similar a la de muchas mujeres. En 2008, después de amamantar a su hijo y bajar mucho de peso, decidió colocarse implantes, pero desde el primer momento se sintió muy mal. “Se veían bonitas, pero no eran las mamas que había tenido. Eran dos objetos extraños. A los dos años me diagnosticaron hipertiroidismo y enfermedades autoinmunes. Me empezó a doler la espalda y perdí la movilidad del brazo izquierdo”, contó.
Con la llegada de la pandemia, el malestar se agudizó. “Tuve Covid y la pasé pésimo. Ya hacía dos años que no podía dormir del lado izquierdo por una contractura y se me hizo una gigantomastia. Estaba desesperada”, recordó.
Hasta que en noviembre de 2023, después de que se le rompiera una de las prótesis, comenzó lo que ella llama “el camino del explante”, un recorrido que incluyó la búsqueda de médicos especialistas, aceptar lo que le sucedía y encontrar una comunidad que la comprendiera. “Me las quise sacar desde el primer día, pero el año pasado ya no daba más y todo eclosionó: “Lloraba cuando volvía de trabajar por el dolor, tenía neblinas mentales, mal humor y no me acordaba de nada”.
Al día siguiente de quitarse las prótesis, ya se sentía mejor y hoy no solo recuperó el movimiento del brazo izquierdo, sino que además puede dormir, tiene mejor humor y se fueron las neblinas mentales: “Fue como si me abrieran los ojos. Para mí esto es un nuevo renacer. Recuperé parte de mi vida, volví a confiar en mí misma y ahora lo único que tengo en mente es ayudar”.
¿Se están realizando más cirugías para retirar prótesis mamarias que en años anteriores? ¿Cuáles son los motivos que llevan a que cada vez más mujeres decidan quitárselas?
De acuerdo con los datos más recientes de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética (Isaps), en 2023 se realizaron 12.323 cirugías para remover implantes mamarios en la Argentina, un 18% más que en 2022. Pero si se compara con 2019, esta intervención creció un 170%.
Jorge Ricardo Wetzel, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper), confirmó esas cifras: “Las estadísticas siempre son aproximadas, pero es cierto que hay un aumento y una tendencia a querer sacarse las prótesis, especialmente en mujeres que las tienen desde hace muchos años”.
“Antes venía una paciente con un implante roto y se lo cambiaba, ahora hay más mujeres que dicen: ‘Bueno, me lo saco para no tener un cuerpo extraño’. La gente hoy tiene un poco más de cuidado porque hay más información sobre, por ejemplo, el síndrome de ASIA”, sostuvo Wetzel, quien aclaró que un implante realizado bajo las normas apropiadas es seguro y que lo importante es tener sentido común para reconocer que no se necesita. “Lo mejor es no tener un cuerpo extraño en el organismo”.
El síndrome de ASIA –sigla en inglés que significa síndrome autoinmune inducido por adyuvantes– es una reacción inflamatoria y autoinmune a la presencia de un elemento extraño en el organismo, que, de acuerdo con Gustavo Prezzavento, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Alemán, es “muy poco frecuente”. Y agregó: “Cada vez más pacientes consultan para retirarse sus prótesis mamarias y se observa un incremento en este tipo de cirugía a lo largo de estos últimos años. Las causas pueden ser psicológicas –por ejemplo, una paciente me dijo: ‘Ya cumplieron su etapa’– u orgánicas, en relación con el síndrome de ASIA”.
En el Hospital Británico, por ejemplo, precisaron que en 2023 realizaron un 30% más de explantaciones que en 2022. Joaquín Nazar Anchorena, jefe de Cirugía Plástica, y Juan Martín Di Bitonto, médico del staff de Cirugía Mamaria de la institución, identificaron tres causas principales que motorizan la decisión: “Pacientes en posmenopausia con aumento del tamaño de las glándulas mamarias que optan por la extracción, pacientes que sufrieron múltiples complicaciones y reiteradas cirugías mamarias y pacientes que no se sienten cómodas con los implantes y el resultado final”.
Desde el Hospital Universitario Austral, Rodolfo Cucchiani, jefe de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, también confirmó la tendencia. Allí, mientras la cantidad de implantes que se colocan se ha mantenido estable, el pedido de extracción aumentó.
María Cristina De Tomasso tiene 51 años y es médica. En 2010 fue a consultar con un cirujano plástico para corregir una cicatriz en su abdomen, pero el especialista la convenció para, además de quitar la cicatriz, ponerse implantes: “En ese momento recién se empezaba a hablar de casos de enfermedades autoinmunes relacionadas con los implantes. Me operé y no tuve complicaciones inmediatas, pero nueve años después comencé a sentirme muy decaída. No podía dormir de noche, se me empezó a caer el pelo, tenía problemas articulares y las uñas se me descamaban”.
Ante tantos síntomas, Cristina empezó a hacerse estudios y se encontró con un diagnóstico que no esperaba. Tenía lupus, una enfermedad autoinmune. “Para mí, fue un antes y un después. En 2020 le comenté al reumatólogo que tenía implantes y que eso podía estar relacionado con lo que me pasaba y ahí me dijo que fuera pensando en sacarlos”, dijo.
De Tomasso se explantó en diciembre de 2023 con un cirujano joven que estaba al tanto del síndrome de ASIA y ya había operado a dos mujeres con historias similares. “Soy yo de vuelta. No tengo más esa sensación de agotamiento y aunque no puedo volver del lupus, hoy está inactivo”, indicó.
Ayeray Juan De Val es médica cirujana y hace seis años que extrae cada vez más prótesis. “Las chicas están tomando conciencia de lo maravilloso y sagrado del cuerpo y lo tóxico de querer cambiarlo. Hace cinco años, cuando empecé a explantar, eran en su mayoría mujeres con enfermedades y dolores. Hoy hay de todo. Chicas jóvenes que se operaron de muy chicas y hoy toman conciencia, mujeres más grandes después de tener hijos que ya superaron una etapa y mujeres posmenopausia que quieren volver a su cuerpo. Eso habla de una evolución en la sociedad”, dijo.
La historia de Angie Monasterio, fotógrafa de 39 años, es, quizá, la que dio el primer gran paso para iniciar un movimiento de concientización y generar red entre mujeres que estaban atravesando situaciones similares. En 2018, después de sufrir durante años lo que por entonces no sabía que era el síndrome de ASIA, se sacó sus prótesis y todos los dolores y molestias que sentía “desaparecieron”.
“Mi historia es igual a la de todas. Tuve implantes durante 15 años y casi desde el principio tuve síntomas que no estaban vinculados a la zona local. Tenía problemas digestivos, inmunológicos, infecciones crónicas y me diagnosticaron fibromialgia, artritis reumatoidea y alergias alimentarias, pero nadie me sabía decir por qué. A partir de la explantación decidí contar mi historia, crear un grupo con información confiable y en español y desde entonces todos los días me contactan un montón de mujeres”, dijo.

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