Con 18 gobernadores, Milei definió el pacto como un “cambio de época”
Desde Tucumán, consideró que los diez puntos firmados implican un hito central de su gestión y las bases para “reconstruir la nación”; cuestionó las “anteojeras ideológicas” de los dirigentes y sindicalistas ausentes
Jaime Rosemberg
El Presidente, flanqueado por los gobernadores, frente a la Casa Histórica de la Independencia captura
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.– Tras meses de trajinada negociación, incluida la reciente sanción de la Ley Bases y del paquete fiscal, Javier Milei logró anoche la foto que estaba buscando: 18 gobernadores, dos expresidentes, su gabinete en pleno, legisladores propios y opositores moderados firmaron los diez puntos del Acta de Mayo, dentro de la Casa Histórica de la independencia nacional. Un paso que el Presidente considera un “hito central” de su gestión y los pilares sobre los cuales planea “reconstruir la nación”.
“La Argentina se encuentra ante un punto de inflexión. Los puntos de quiebre en la historia de una nación no son momentos de paz y tranquilidad, son momentos de dificultad y conflicto, donde todo parece cuesta arriba. Son momentos en los que el abismo se hace tan claro que el cambio se convierte en una obligación y una urgencia”, afirmó el Presidente.
Aunque cuidando el tono, dejó críticas a dirigentes y sindicalistas ausentes, como el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, por sus “anteojeras ideológicas”, a la vez que agradeció la “valentía y grandeza” de los presentes, al declarar: “Que esto sea posible hoy es sin duda símbolo de un cambio de época”.
No asistió al acto la vicepresidenta Victoria Villarruel, afectada por un cuadro gripal.
En su discuro, Milei elogió la “valentía” de los dirigentes que deponen “egoísmos” en pos del progreso nacional y trazó paralelismos entre la situación actual y los enfrentamientos entre federales y unitarios. “No es la primera vez que después de años de guerras intestinas representantes de los distintos confines del mapa político se reúnen para deponer las armas y encontrarse en torno a un nuevo orden”, afirmó. Comparó, además, el Pacto de Mayo con la Constitución de 1853.
“Fue ese gesto patriótico de quienes depusieron las armas para convenir un proyecto de nación el puntapié inicial de un proceso asombroso: la erupción de la Argentina como un volcán, desde las profundidades del abismo hasta los cielos”, agregó.
“Quiero agradecer a todos los presentes por congregarse aquí después de décadas de pendular entre proyectos antagónicos que nos han hecho cada vez más pobres”, siguió, para destacar la “generosidad” y “grandeza” de los mandatarios presentes. “Que esto sea posible hoy es sin duda símbolo de un cambio de época”, completó. No se olvidó de los ausentes.“Hay muchos dirigentes políticos, sociales y sindicales que no están aquí. En algunos casos, porque sus anteojeras ideológicas los hacen desconocer la raíz del fracaso argentino. En otros, por miedo o vergüenza de haber persistido en el error durante tantotiempo.Y,lamentablemente,en muchos casos, por obstinación por no querer ceder los privilegios que el viejo orden les brindaba”.
“No es casualidad que entre estos últimos se encuentren quienes han intentado e intentan cotidianamente boicotear a este gobierno y conspiran para que fracase”, prosiguió el Presidente, apenas levantando la voz, pero sin quitar la mirada del texto. No cerró la puerta a esos dirigentes: dijo que está abierto a abrazar a aquellos que quieran “redimirse”.
Luego, Milei fue repasando los diez puntos del Acta de Mayo. Desde el primero, que alude al respeto a la propiedad privada, hasta el último, sobre la necesidad de abrirse al comercio internacional.
El tercer punto, la reducción del gasto público, lo devolvió a su arena preferida. “Nos enfrentamos a problemas de proporciones bíblicas. Bajar drásticamente el peso del Estado en nuestra economía es nuestra misión más importante y más difícil. Por eso convocamos a este pacto, para que todos los que tenemos respando ponsabilidad en la materia hagamos nuestra parte”, afirmó.
Y apuntó a los gobernadores: “El 44% del gasto del Estado corresponde a las provincias y los municipios. Por cada empleado nacional hay cinco provinciales. Llegar a un peso del Estado razonable de 25 puntos del PBI requiere que todos los niveles del Estado hagan su parte”, completó, sin mirar a los destinatarios de su mensaje, que escuchaban el discurso con gesto adusto.
“No vinimos aquí a construir relato, sino a construir una nación”, agregó hacia el cierre, para recordar que el Consejo de Mayo será el encargado de convertir en proyectos de ley los principios del acta de Mayo.
Casi una hora antes, al comenzar el acto y la cadena nacional, mientras el Himno sonaba de fondo, Milei se paró junto al gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, frente a las puertas de la Casa de la Independencia. Sentados, a ambos lados se ubicaron los 17 gobernadores restantes.
Todos ellos, al culminar el Himno, ingresaron a la sala histórica. Ubicándose a izquierda y derecha del salón, formaron un pasillo, con Milei al fondo, detrás del escritorio donde, uno por uno, fueron estamsu firma en el Acta de Mayo. El último en firmar fue el Presidente, que estampó su rúbrica en la parte superior del documento.
Las setecientas sillas ubicadas frente a la puerta principal de la Casa Histórica estuvieron completas al comenzar la ceremonia, rodeada por un fuerte operativo policial, con cerca de 3000 efectivos.
Después de distintas marchas y contramarchas, la lista de los gobernadores fue completándose durante la tarde y quedó en 18, con seis ausencias, la de Vidal y los cinco mandatarios kirchneristas que anticiparon su rechazo: Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Ricardo Quintela (La Rioja), todos con críticas al contenido del acta y las intenciones del Gobierno para impulsarla. Tampoco se sumaron al pacto los cuatro miembros de la Corte Suprema, los líderes sindicales de la CGT y representantes de la Iglesia, todos con algún nivel de conflicto con el Poder Ejecutivo.
Antiguamente agrupados en Juntos por el Cambio, estuvieron sentados en la primera fila los macristas Ignacio Torres (Chubut), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Jorge Macri (ciudad de Buenos Aires); los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Alfredo Cornejo (Mendoza), Gustavo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco) y Carlos Sadir (Jujuy), más los independientes Claudio Poggi (San Luis) y Marcelo Orrego (San Juan). Antes de ingresar, Valdés debió enfrentar a los medios, sin poder dar certezas sobre la búsqueda del pequeño Loan Peña, desaparecido hace 25 días en la localidad correntina de Nueve de Julio.
Aliados del oficialismo en distintas votaciones, también llegaron los gobernadores de partidos provinciales Alberto Weretilneck (Río Negro), Hugo Passalacqua (Misiones), Martín Llaryora (Córdoba), Rolando Figueroa (Neuquén) y Gustavo Sáenz (Salta). Además del anfitrión, el peronista Osvaldo Jaldo, firmaron el acta el peronista catamarqueño Raúl Jalil y el santiagueño Gerardo Zamora, cuya presencia estuvo en duda hasta última hora.
A ellos se sumaron dos expresidentes. El puntano Adolfo Rodríguez Saá, llegado un día antes a la provincia, y Mauricio Macri. Fue una postura diferente a la de Cristina Kirchner y Alberto Fernández, que rechazaron públicamente participar de la convocatoria
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Pacto de Mayo | Los gobernadores valoraron el tono “moderado” de Milei y ahora van por “avances concretos”
Los 18 mandatarios provinciales que viajaron a Tucumán elogiaron el discurso del Presidente, pero consideran que deben ser compensado por el costo político que pagan por su cercanía a la Casa Rosada; alerta por la incorporación de Sturzenegger al Gabinete
Jaime Rosemberg
Uno por uno, Milei saludó a los 18 gobernadores que viajaron a Tucumán para suscribir el Acta de Mayo
Gobernadores expresan ansias de mostrar resultados tras la firma del Pacto de Mayo
Algunos dirigentes kirchneristas intentaron frenar la adhesión de los gobernadores al acta mileísta
Mauricio Macri y Jorge Macri gestos de acercamiento durante reunión por fondos coparticipables.
Realizado con Inteligencia Artificial
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (De un enviado especial).- “Ya tiene las leyes, y ahora también tiene el Pacto de Mayo. Es hora de gobernar y mostrar resultados”, reflexionó un gobernador mientras apuraba el paso para encontrar algo de calor en la habitación de su hotel, luego de varias horas sentado, a la intemperie, en la gélida noche tucumana.
La advertencia del mandatario provincial, compartida por la mayoría de sus pares, llegaba en la madrugada del martes no tanto como resultado de un enojo momentáneo-coincidían en que el discurso del presidente Javier Milei frente a la Casa Histórica había sido “moderado, sin atacar a nadie”-sino, sobre todo, por acumulación previa de reclamos (fondos, obra pública) aún no satisfechos por la Casa Rosada.
Muchos de los 18 gobernadores allí sentados tuvieron que soportar presiones directas o indirectas por haber firmado el Acta de Mayo, sin percibir aún que el Gobierno esté dispuesto a compensarlos por los servicios prestados. “No sé si son muy agradecidos”, reflexionó un gobernador antes de concurrir a la cita, poco antes de que Milei sí les agradeciera el gesto de haber llegado a Tucumán y participado de una foto clave.
El expresidente Alberto Fernández y el gobernador bonaerense Axel Kicillof fueron dos de los dirigentes kirchneristas que, según pudo saber utilizaron sus viejos contactos para intentar persuadir a algunos gobernadores de que no firmaran lo que consideraban un aval político a la gestión de Milei, cuyos voceros y dirigentes festejaban anoche como un triunfo la foto de los 18 gobernadores rubricando el acta, en la Casa Histórica.
Fernández y Kicillof no lo consiguieron, a pesar del histórico vínculo del santiagueño Gerardo Zamora con la expresidenta Cristina Kirchner, o la relación que el catamarqueño Raúl Jalil sostuvo con Fernández hasta el último día de su mandato, o el apoyo que el rionegrino Alberto Weretilneck dio casi a cada paso de la gestión del fenecido Frente de Todos. Desde el gobierno tucumano que encabeza el peronista “aliado” Osvaldo Jaldo calificaban de “provocación” la presencia de Oscar Parrilli, Nilda Garré y otros íntimos de la ex presidenta, realizando un acto, en el parque 9 de julio, a metros del hotel Sheraton, en el que se alojaron los mandatarios provinciales que participaron del acto mileísta.
“La gente nos pide que ayudemos al Gobierno, o que directamente nos incorporemos al oficialismo. Casi nadie quiere que hagamos oposición”, argumentó a modo de justificativo un mandatario provincial con argumentos similares a los que recurrió el anfitrión para justificar su indudable cercanía y apoyo al Gobierno.
Obligados por las encuestas a sostener buenos vínculos con Milei y “dejarlo gobernar”, ahora los gobernadores (la mayoría de ellos) creen que llegó el momento de mostrar a sus sociedades los frutos de ese acercamiento. “El Pacto está muy bien, pero ahora veremos cómo sigue. Deberán negociar un poco”, sentenció uno de los gobernadores radicales, dispuesto a no dejar pasar la oportunidad para elevar el tono de los reclamos. La presencia de Mauricio Macri, y los abrazos que Milei prodigó a Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, fueron dos gestos recíprocos de acercamiento, en horas de discusión cara a cara por la devolución de fondos coparticipables para la ciudad.
Mauricio Macri, en Tucumán, con Osvaldo Jaldo y su primo Jorge MacriX @OsvaldoJaldo
Contentos por lo que consideran un avance -percibieron a un Presidente “medido” y “sin agravios” en sus largos cuarenta minutos de discurso-, los gobernadores creen que el Poder Ejecutivo está más dispuesto que hace unos meses a escucharlos. Zamora, uno de los menos efusivos con el Presidente a la hora de los saludos posteriores a la firma, consiguió quitar de la cláusula que hablaba de la reforma previsional cualquier referencia directa a la jubilación privada, y por eso también llegó a la Casa Histórica, según coinciden varios de sus pares provinciales.
Las reuniones, en las horas previas a la firma del Acta de Mayo, fueron constantes. Los gobernadores de Juntos por el Cambio, por caso, se reunieron a solas en un salón del Hotel Sheraton, lejos de la presencia del periodismo, poco antes de la llegada de Milei. Por otro lado, Jalil y Jaldo también estuvieron activos, y renovaron sus vínculos con “independientes” como Weretilneck o el salteño Gustavo Sáenz, en un proto-grupo de ocho gobernadores con reclamos en común. Nadie habla, en ningún caso, de agrietar los vínculos con la Casa Rosada: el propio Sáenz, luego de firmar su adhesión, fue directo a saludar a Karina Milei, conocedor de quien en última instancia maneja, junto a su hermano, los hilos del poder.
En un contexto de reclamos por venir, la presencia de Federico Sturzenegger hacía ruido en la cabeza de los mandatarios provinciales. “No sé qué puede pasar, la política no lo quiere”, se desahogó uno de los representantes provinciales, mientras el flamante ministro de Desregulación también dejaba la peatonal tucumana luego de participar del acto. “Quizás Sturzenegger arme más problemas. Pero lo importante es ordenar la macro”, definía otro de los caciques provinciales, tan cansado como el resto de sus pares por el trajín de una jornada que el Gobierno calificó de “histórica”, y que para ellos es sólo el comienzo de otra batalla por la supervivencia política.
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Pacto de Mayo: los motivos de la ausencia de Villarruel y la rosca “cinco estrellas” de los gobernadores
La vicepresidenta comunicó que no volaba a Tucumán a última hora, lo mismo que el gobernador santacruceño Vidal; lo contrario ocurrió con el santiagueño Zamora, que se hizo presente al caer la tarde
Jaime Rosemberg
Pacto de Mayo en San Miguel de Tucumán.
Raúl Jalil fue el primer gobernador en llegar a Tucumán para firmar el "Acta de Mayo" junto a otros mandatarios.
Adolfo Rodríguez Saá expresó su apoyo a Javier Milei y aseguró que van a hacerle el aguante.
Victoria Villarruel no pudo asistir al evento debido a un cuadro gripal, mientras que Claudio Vidal tampoco estuvo presente en la reunión de gobernadores.
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.– El primero en arribar a la provincia fue el peronista catamarqueño Raúl Jalil, llegado vía terrestre y acompañado de su asesor legal. En el restaurante del hotel Sheraton se cruzó con el gobernador radical mendocino Alfredo Cornejo, que enseguida armó una mesa con los también radicales Roberto Sánchez (tucumano él) y Alejandro Cacace (San Luis), mientras entraban y salían colaboradores del gobernador Osvaldo Jaldo, encargados de que todos estuvieran bien atendidos.
Hugo Passalacqua (Misiones), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de Mayo
Fue este el inicio de una larga tarde, en la que los gobernadores “rosquearon” entre ellos, a la espera de Javier Milei, para rubricar el “Acta de Mayo” luego de la vigilia que comenzará poco después de las 23, cuando el Presidente arribe junto a su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Jalil, Cornejo y el gobernador de San Luis, Claudio Poggi, cruzaron unas pocas palabras. “Hay que apoyar, Milei ganó la elección y hay que ayudar”, era una frase repetida en esos y otros diálogos. Poco más tarde, llegaron el salteño Gustavo Sáenz y el propio anfitrión, Jaldo, mientras otros mandatarios se reservaban para llegar sobre la hora, como el radical santafesino Maximiliano Pullaro y el chubutense Ignacio Torres, quien desembarcaría en el hotel a eso de las 21, nada más y nada menos que junto al expresidente Mauricio Macri.
Gustavo Sáenz (Salta), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de Mayo
El otro expresidente que participa de la firma del “Acta de Mayo” es Adolfo Rodríguez Saá, quien sin ningún apuro llegó ayer a esta provincia. “Vamos a hacerle el aguante a Milei”, dijo con su sonrisa gardeliana el cinco veces gobernador de San Luis y presidente por seis días, en aquel tormentoso diciembre de 2001, mientras compartía un café con el gobernador catamarqueño.
Mientras Rodríguez Saá hablaba con los medios –fue muy crítico del faltazo de los miembros de la Corte, a los que acusó de “sostener intereses sectarios”, en diálogo con radio Mitre–, fueron llegando otros mandatarios, como Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan) y Hugo Passalacqua (Misiones), todos recibidos por miembros del gabinete de Jaldo.
Gobernadores de Juntos por el Cambio, en un salón del hotel
La ausencia de Villarruel
Legisladores y funcionarios también aprovecharon la ocasión para ponerse al día. El senador de Pro Alfredo de Angeli dialogó largo y tendido con la exsenadora radical Silvia Elías de Pérez. “Compartimos la pelea por las dos vidas, igual que [José] Mayans” contaba el senador entrerriano, subrayando el acuerdo con su par kirchnerista formoseño. El mileísta Oscar Zago –desplazado de la presidencia del bloque de diputados– llegó al hotel mucho antes que sus excompañeros de bancada, y partió hacia su habitación para cambiarse.
A pocos pasos, representantes del kirchnerismo puro y duro no la estaban pasando bien. Llegados a la plaza Alberdi, frente al Sheraton, Oscar Parrilli, Nilda Garré, Jorge Taiana, José Vitar y otros dirigentes se vieron rodeados de policías cuando intentaron llevar adelante un acto de presentación del Centro Argentino para la Defensa de la Soberanía. “Nos pusieron policía”, contó uno de ellos, un rato después de que Parrilli criticara el acto en la Casa Histórica. “Va a tener sólo 700 invitados, que es más o menos la casta”, ironizó.
Martín Llaryora (Córdoba), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de Mayo
Entre café y café, todos esperaban las novedades desde Buenos Aires. “¿Vendrá [Victoria] Villarruel?”, se prPacto de Mayo: los motivos de la ausencia de Villarruel y la rosca “cinco estrellas” de los gobernadores
La vicepresidenta comunicó que no volaba a Tucumán a última hora, lo mismo que el gobernador santacruceño Vidal; lo contrario ocurrió con el santiagueño Zamora, que se hizo presente al caer la tarde
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.– El primero en arribar a la provincia fue el peronista catamarqueño Raúl Jalil, llegado vía terrestre y acompañado de su asesor legal. En el restaurante del hotel Sheraton se cruzó con el gobernador radical mendocino Alfredo Cornejo, que enseguida armó una mesa con los también radicales Roberto Sánchez (tucumano él) y Alejandro Cacace (San Luis), mientras entraban y salían colaboradores del gobernador Osvaldo Jaldo, encargados de que todos estuvieran bien atendidos.
Hugo Passalacqua (Misiones), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de Mayo
Hugo Passalacqua (Misiones), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de Mayo
Fue este el inicio de una larga tarde, en la que los gobernadores “rosquearon” entre ellos, a la espera de Javier Milei, para rubricar el “Acta de Mayo” luego de la vigilia que comenzará poco después de las 23, cuando el Presidente arribe junto a su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Jalil, Cornejo y el gobernador de San Luis, Claudio Poggi, cruzaron unas pocas palabras. “Hay que apoyar, Milei ganó la elección y hay que ayudar”, era una frase repetida en esos y otros diálogos. Poco más tarde, llegaron el salteño Gustavo Sáenz y el propio anfitrión, Jaldo, mientras otros mandatarios se reservaban para llegar sobre la hora, como el radical santafesino Maximiliano Pullaro y el chubutense Ignacio Torres, quien desembarcaría en el hotel a eso de las 21, nada más y nada menos que junto al expresidente Mauricio Macri.
Gustavo Sáenz (Salta), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de May
El otro expresidente que participa de la firma del “Acta de Mayo” es Adolfo Rodríguez Saá, quien sin ningún apuro llegó ayer a esta provincia. “Vamos a hacerle el aguante a Milei”, dijo con su sonrisa gardeliana el cinco veces gobernador de San Luis y presidente por seis días, en aquel tormentoso diciembre de 2001, mientras compartía un café con el gobernador catamarqueño.
Mientras Rodríguez Saá hablaba con los medios –fue muy crítico del faltazo de los miembros de la Corte, a los que acusó de “sostener intereses sectarios”, en diálogo con radio Mitre–, fueron llegando otros mandatarios, como Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan) y Hugo Passalacqua (Misiones), todos recibidos por miembros del gabinete de Jaldo.
La última nota de color la dio Sáenz, que llegó a la ceremonia con su poncho salteño color “sangre de toro”, rompiendo la etiqueta ordenada por la Casa Rosada. “A mí nadie me dice cómo vengo”, reaccionó. Pero, al final, no fue el único infractor: Karina Milei, la organizadora del evento, también se vistió con vivos rojos.
Anteanoche, miles de tucumanos habían desafiado el intenso frío y bailaron frente al imponente escenario montado de espaldas a la Casa de Gobierno, con la música del grupo de cumbia Los Palmeras. Entre tanta algarabía, el partido libertario local colocó un pequeño puesto en medio de la plaza, con las fotos de Milei y Villarruel, y una consigna clara: “Afiliate”. La vicepresidenta no llegó, pero la fiesta quedó en manos del Chaqueño Palavecino
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.– Tras meses de trajinada negociación, incluida la reciente sanción de la Ley Bases y del paquete fiscal, Javier Milei logró anoche la foto que estaba buscando: 18 gobernadores, dos expresidentes, su gabinete en pleno, legisladores propios y opositores moderados firmaron los diez puntos del Acta de Mayo, dentro de la Casa Histórica de la independencia nacional. Un paso que el Presidente considera un “hito central” de su gestión y los pilares sobre los cuales planea “reconstruir la nación”.
“La Argentina se encuentra ante un punto de inflexión. Los puntos de quiebre en la historia de una nación no son momentos de paz y tranquilidad, son momentos de dificultad y conflicto, donde todo parece cuesta arriba. Son momentos en los que el abismo se hace tan claro que el cambio se convierte en una obligación y una urgencia”, afirmó el Presidente.
Aunque cuidando el tono, dejó críticas a dirigentes y sindicalistas ausentes, como el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, por sus “anteojeras ideológicas”, a la vez que agradeció la “valentía y grandeza” de los presentes, al declarar: “Que esto sea posible hoy es sin duda símbolo de un cambio de época”.
No asistió al acto la vicepresidenta Victoria Villarruel, afectada por un cuadro gripal.
En su discuro, Milei elogió la “valentía” de los dirigentes que deponen “egoísmos” en pos del progreso nacional y trazó paralelismos entre la situación actual y los enfrentamientos entre federales y unitarios. “No es la primera vez que después de años de guerras intestinas representantes de los distintos confines del mapa político se reúnen para deponer las armas y encontrarse en torno a un nuevo orden”, afirmó. Comparó, además, el Pacto de Mayo con la Constitución de 1853.
“Fue ese gesto patriótico de quienes depusieron las armas para convenir un proyecto de nación el puntapié inicial de un proceso asombroso: la erupción de la Argentina como un volcán, desde las profundidades del abismo hasta los cielos”, agregó.
“Quiero agradecer a todos los presentes por congregarse aquí después de décadas de pendular entre proyectos antagónicos que nos han hecho cada vez más pobres”, siguió, para destacar la “generosidad” y “grandeza” de los mandatarios presentes. “Que esto sea posible hoy es sin duda símbolo de un cambio de época”, completó. No se olvidó de los ausentes.“Hay muchos dirigentes políticos, sociales y sindicales que no están aquí. En algunos casos, porque sus anteojeras ideológicas los hacen desconocer la raíz del fracaso argentino. En otros, por miedo o vergüenza de haber persistido en el error durante tantotiempo.Y,lamentablemente,en muchos casos, por obstinación por no querer ceder los privilegios que el viejo orden les brindaba”.
“No es casualidad que entre estos últimos se encuentren quienes han intentado e intentan cotidianamente boicotear a este gobierno y conspiran para que fracase”, prosiguió el Presidente, apenas levantando la voz, pero sin quitar la mirada del texto. No cerró la puerta a esos dirigentes: dijo que está abierto a abrazar a aquellos que quieran “redimirse”.
Luego, Milei fue repasando los diez puntos del Acta de Mayo. Desde el primero, que alude al respeto a la propiedad privada, hasta el último, sobre la necesidad de abrirse al comercio internacional.
El tercer punto, la reducción del gasto público, lo devolvió a su arena preferida. “Nos enfrentamos a problemas de proporciones bíblicas. Bajar drásticamente el peso del Estado en nuestra economía es nuestra misión más importante y más difícil. Por eso convocamos a este pacto, para que todos los que tenemos respando ponsabilidad en la materia hagamos nuestra parte”, afirmó.
Y apuntó a los gobernadores: “El 44% del gasto del Estado corresponde a las provincias y los municipios. Por cada empleado nacional hay cinco provinciales. Llegar a un peso del Estado razonable de 25 puntos del PBI requiere que todos los niveles del Estado hagan su parte”, completó, sin mirar a los destinatarios de su mensaje, que escuchaban el discurso con gesto adusto.
“No vinimos aquí a construir relato, sino a construir una nación”, agregó hacia el cierre, para recordar que el Consejo de Mayo será el encargado de convertir en proyectos de ley los principios del acta de Mayo.
Casi una hora antes, al comenzar el acto y la cadena nacional, mientras el Himno sonaba de fondo, Milei se paró junto al gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, frente a las puertas de la Casa de la Independencia. Sentados, a ambos lados se ubicaron los 17 gobernadores restantes.
Todos ellos, al culminar el Himno, ingresaron a la sala histórica. Ubicándose a izquierda y derecha del salón, formaron un pasillo, con Milei al fondo, detrás del escritorio donde, uno por uno, fueron estamsu firma en el Acta de Mayo. El último en firmar fue el Presidente, que estampó su rúbrica en la parte superior del documento.
Las setecientas sillas ubicadas frente a la puerta principal de la Casa Histórica estuvieron completas al comenzar la ceremonia, rodeada por un fuerte operativo policial, con cerca de 3000 efectivos.
Después de distintas marchas y contramarchas, la lista de los gobernadores fue completándose durante la tarde y quedó en 18, con seis ausencias, la de Vidal y los cinco mandatarios kirchneristas que anticiparon su rechazo: Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Ricardo Quintela (La Rioja), todos con críticas al contenido del acta y las intenciones del Gobierno para impulsarla. Tampoco se sumaron al pacto los cuatro miembros de la Corte Suprema, los líderes sindicales de la CGT y representantes de la Iglesia, todos con algún nivel de conflicto con el Poder Ejecutivo.
Antiguamente agrupados en Juntos por el Cambio, estuvieron sentados en la primera fila los macristas Ignacio Torres (Chubut), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Jorge Macri (ciudad de Buenos Aires); los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Alfredo Cornejo (Mendoza), Gustavo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco) y Carlos Sadir (Jujuy), más los independientes Claudio Poggi (San Luis) y Marcelo Orrego (San Juan). Antes de ingresar, Valdés debió enfrentar a los medios, sin poder dar certezas sobre la búsqueda del pequeño Loan Peña, desaparecido hace 25 días en la localidad correntina de Nueve de Julio.
Aliados del oficialismo en distintas votaciones, también llegaron los gobernadores de partidos provinciales Alberto Weretilneck (Río Negro), Hugo Passalacqua (Misiones), Martín Llaryora (Córdoba), Rolando Figueroa (Neuquén) y Gustavo Sáenz (Salta). Además del anfitrión, el peronista Osvaldo Jaldo, firmaron el acta el peronista catamarqueño Raúl Jalil y el santiagueño Gerardo Zamora, cuya presencia estuvo en duda hasta última hora.
A ellos se sumaron dos expresidentes. El puntano Adolfo Rodríguez Saá, llegado un día antes a la provincia, y Mauricio Macri. Fue una postura diferente a la de Cristina Kirchner y Alberto Fernández, que rechazaron públicamente participar de la convocatoria
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Pacto de Mayo | Los gobernadores valoraron el tono “moderado” de Milei y ahora van por “avances concretos”
Los 18 mandatarios provinciales que viajaron a Tucumán elogiaron el discurso del Presidente, pero consideran que deben ser compensado por el costo político que pagan por su cercanía a la Casa Rosada; alerta por la incorporación de Sturzenegger al Gabinete
Jaime Rosemberg
Gobernadores expresan ansias de mostrar resultados tras la firma del Pacto de Mayo
Algunos dirigentes kirchneristas intentaron frenar la adhesión de los gobernadores al acta mileísta
Mauricio Macri y Jorge Macri gestos de acercamiento durante reunión por fondos coparticipables.
Realizado con Inteligencia Artificial
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (De un enviado especial).- “Ya tiene las leyes, y ahora también tiene el Pacto de Mayo. Es hora de gobernar y mostrar resultados”, reflexionó un gobernador mientras apuraba el paso para encontrar algo de calor en la habitación de su hotel, luego de varias horas sentado, a la intemperie, en la gélida noche tucumana.
La advertencia del mandatario provincial, compartida por la mayoría de sus pares, llegaba en la madrugada del martes no tanto como resultado de un enojo momentáneo-coincidían en que el discurso del presidente Javier Milei frente a la Casa Histórica había sido “moderado, sin atacar a nadie”-sino, sobre todo, por acumulación previa de reclamos (fondos, obra pública) aún no satisfechos por la Casa Rosada.
Muchos de los 18 gobernadores allí sentados tuvieron que soportar presiones directas o indirectas por haber firmado el Acta de Mayo, sin percibir aún que el Gobierno esté dispuesto a compensarlos por los servicios prestados. “No sé si son muy agradecidos”, reflexionó un gobernador antes de concurrir a la cita, poco antes de que Milei sí les agradeciera el gesto de haber llegado a Tucumán y participado de una foto clave.
El expresidente Alberto Fernández y el gobernador bonaerense Axel Kicillof fueron dos de los dirigentes kirchneristas que, según pudo saber utilizaron sus viejos contactos para intentar persuadir a algunos gobernadores de que no firmaran lo que consideraban un aval político a la gestión de Milei, cuyos voceros y dirigentes festejaban anoche como un triunfo la foto de los 18 gobernadores rubricando el acta, en la Casa Histórica.
Fernández y Kicillof no lo consiguieron, a pesar del histórico vínculo del santiagueño Gerardo Zamora con la expresidenta Cristina Kirchner, o la relación que el catamarqueño Raúl Jalil sostuvo con Fernández hasta el último día de su mandato, o el apoyo que el rionegrino Alberto Weretilneck dio casi a cada paso de la gestión del fenecido Frente de Todos. Desde el gobierno tucumano que encabeza el peronista “aliado” Osvaldo Jaldo calificaban de “provocación” la presencia de Oscar Parrilli, Nilda Garré y otros íntimos de la ex presidenta, realizando un acto, en el parque 9 de julio, a metros del hotel Sheraton, en el que se alojaron los mandatarios provinciales que participaron del acto mileísta.
“La gente nos pide que ayudemos al Gobierno, o que directamente nos incorporemos al oficialismo. Casi nadie quiere que hagamos oposición”, argumentó a modo de justificativo un mandatario provincial con argumentos similares a los que recurrió el anfitrión para justificar su indudable cercanía y apoyo al Gobierno.
Obligados por las encuestas a sostener buenos vínculos con Milei y “dejarlo gobernar”, ahora los gobernadores (la mayoría de ellos) creen que llegó el momento de mostrar a sus sociedades los frutos de ese acercamiento. “El Pacto está muy bien, pero ahora veremos cómo sigue. Deberán negociar un poco”, sentenció uno de los gobernadores radicales, dispuesto a no dejar pasar la oportunidad para elevar el tono de los reclamos. La presencia de Mauricio Macri, y los abrazos que Milei prodigó a Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, fueron dos gestos recíprocos de acercamiento, en horas de discusión cara a cara por la devolución de fondos coparticipables para la ciudad.
Contentos por lo que consideran un avance -percibieron a un Presidente “medido” y “sin agravios” en sus largos cuarenta minutos de discurso-, los gobernadores creen que el Poder Ejecutivo está más dispuesto que hace unos meses a escucharlos. Zamora, uno de los menos efusivos con el Presidente a la hora de los saludos posteriores a la firma, consiguió quitar de la cláusula que hablaba de la reforma previsional cualquier referencia directa a la jubilación privada, y por eso también llegó a la Casa Histórica, según coinciden varios de sus pares provinciales.
Las reuniones, en las horas previas a la firma del Acta de Mayo, fueron constantes. Los gobernadores de Juntos por el Cambio, por caso, se reunieron a solas en un salón del Hotel Sheraton, lejos de la presencia del periodismo, poco antes de la llegada de Milei. Por otro lado, Jalil y Jaldo también estuvieron activos, y renovaron sus vínculos con “independientes” como Weretilneck o el salteño Gustavo Sáenz, en un proto-grupo de ocho gobernadores con reclamos en común. Nadie habla, en ningún caso, de agrietar los vínculos con la Casa Rosada: el propio Sáenz, luego de firmar su adhesión, fue directo a saludar a Karina Milei, conocedor de quien en última instancia maneja, junto a su hermano, los hilos del poder.
En un contexto de reclamos por venir, la presencia de Federico Sturzenegger hacía ruido en la cabeza de los mandatarios provinciales. “No sé qué puede pasar, la política no lo quiere”, se desahogó uno de los representantes provinciales, mientras el flamante ministro de Desregulación también dejaba la peatonal tucumana luego de participar del acto. “Quizás Sturzenegger arme más problemas. Pero lo importante es ordenar la macro”, definía otro de los caciques provinciales, tan cansado como el resto de sus pares por el trajín de una jornada que el Gobierno calificó de “histórica”, y que para ellos es sólo el comienzo de otra batalla por la supervivencia política.
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Pacto de Mayo: los motivos de la ausencia de Villarruel y la rosca “cinco estrellas” de los gobernadores
La vicepresidenta comunicó que no volaba a Tucumán a última hora, lo mismo que el gobernador santacruceño Vidal; lo contrario ocurrió con el santiagueño Zamora, que se hizo presente al caer la tarde
Jaime Rosemberg
Raúl Jalil fue el primer gobernador en llegar a Tucumán para firmar el "Acta de Mayo" junto a otros mandatarios.
Adolfo Rodríguez Saá expresó su apoyo a Javier Milei y aseguró que van a hacerle el aguante.
Victoria Villarruel no pudo asistir al evento debido a un cuadro gripal, mientras que Claudio Vidal tampoco estuvo presente en la reunión de gobernadores.
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.– El primero en arribar a la provincia fue el peronista catamarqueño Raúl Jalil, llegado vía terrestre y acompañado de su asesor legal. En el restaurante del hotel Sheraton se cruzó con el gobernador radical mendocino Alfredo Cornejo, que enseguida armó una mesa con los también radicales Roberto Sánchez (tucumano él) y Alejandro Cacace (San Luis), mientras entraban y salían colaboradores del gobernador Osvaldo Jaldo, encargados de que todos estuvieran bien atendidos.
Fue este el inicio de una larga tarde, en la que los gobernadores “rosquearon” entre ellos, a la espera de Javier Milei, para rubricar el “Acta de Mayo” luego de la vigilia que comenzará poco después de las 23, cuando el Presidente arribe junto a su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Jalil, Cornejo y el gobernador de San Luis, Claudio Poggi, cruzaron unas pocas palabras. “Hay que apoyar, Milei ganó la elección y hay que ayudar”, era una frase repetida en esos y otros diálogos. Poco más tarde, llegaron el salteño Gustavo Sáenz y el propio anfitrión, Jaldo, mientras otros mandatarios se reservaban para llegar sobre la hora, como el radical santafesino Maximiliano Pullaro y el chubutense Ignacio Torres, quien desembarcaría en el hotel a eso de las 21, nada más y nada menos que junto al expresidente Mauricio Macri.
El otro expresidente que participa de la firma del “Acta de Mayo” es Adolfo Rodríguez Saá, quien sin ningún apuro llegó ayer a esta provincia. “Vamos a hacerle el aguante a Milei”, dijo con su sonrisa gardeliana el cinco veces gobernador de San Luis y presidente por seis días, en aquel tormentoso diciembre de 2001, mientras compartía un café con el gobernador catamarqueño.
Mientras Rodríguez Saá hablaba con los medios –fue muy crítico del faltazo de los miembros de la Corte, a los que acusó de “sostener intereses sectarios”, en diálogo con radio Mitre–, fueron llegando otros mandatarios, como Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan) y Hugo Passalacqua (Misiones), todos recibidos por miembros del gabinete de Jaldo.
La ausencia de Villarruel
Legisladores y funcionarios también aprovecharon la ocasión para ponerse al día. El senador de Pro Alfredo de Angeli dialogó largo y tendido con la exsenadora radical Silvia Elías de Pérez. “Compartimos la pelea por las dos vidas, igual que [José] Mayans” contaba el senador entrerriano, subrayando el acuerdo con su par kirchnerista formoseño. El mileísta Oscar Zago –desplazado de la presidencia del bloque de diputados– llegó al hotel mucho antes que sus excompañeros de bancada, y partió hacia su habitación para cambiarse.
A pocos pasos, representantes del kirchnerismo puro y duro no la estaban pasando bien. Llegados a la plaza Alberdi, frente al Sheraton, Oscar Parrilli, Nilda Garré, Jorge Taiana, José Vitar y otros dirigentes se vieron rodeados de policías cuando intentaron llevar adelante un acto de presentación del Centro Argentino para la Defensa de la Soberanía. “Nos pusieron policía”, contó uno de ellos, un rato después de que Parrilli criticara el acto en la Casa Histórica. “Va a tener sólo 700 invitados, que es más o menos la casta”, ironizó.
Entre café y café, todos esperaban las novedades desde Buenos Aires. “¿Vendrá [Victoria] Villarruel?”, se prPacto de Mayo: los motivos de la ausencia de Villarruel y la rosca “cinco estrellas” de los gobernadores
La vicepresidenta comunicó que no volaba a Tucumán a última hora, lo mismo que el gobernador santacruceño Vidal; lo contrario ocurrió con el santiagueño Zamora, que se hizo presente al caer la tarde
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.– El primero en arribar a la provincia fue el peronista catamarqueño Raúl Jalil, llegado vía terrestre y acompañado de su asesor legal. En el restaurante del hotel Sheraton se cruzó con el gobernador radical mendocino Alfredo Cornejo, que enseguida armó una mesa con los también radicales Roberto Sánchez (tucumano él) y Alejandro Cacace (San Luis), mientras entraban y salían colaboradores del gobernador Osvaldo Jaldo, encargados de que todos estuvieran bien atendidos.
Hugo Passalacqua (Misiones), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de Mayo
Hugo Passalacqua (Misiones), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de Mayo
Fue este el inicio de una larga tarde, en la que los gobernadores “rosquearon” entre ellos, a la espera de Javier Milei, para rubricar el “Acta de Mayo” luego de la vigilia que comenzará poco después de las 23, cuando el Presidente arribe junto a su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Jalil, Cornejo y el gobernador de San Luis, Claudio Poggi, cruzaron unas pocas palabras. “Hay que apoyar, Milei ganó la elección y hay que ayudar”, era una frase repetida en esos y otros diálogos. Poco más tarde, llegaron el salteño Gustavo Sáenz y el propio anfitrión, Jaldo, mientras otros mandatarios se reservaban para llegar sobre la hora, como el radical santafesino Maximiliano Pullaro y el chubutense Ignacio Torres, quien desembarcaría en el hotel a eso de las 21, nada más y nada menos que junto al expresidente Mauricio Macri.
Gustavo Sáenz (Salta), al llegar a Tucumán para la firma del Pacto de May
El otro expresidente que participa de la firma del “Acta de Mayo” es Adolfo Rodríguez Saá, quien sin ningún apuro llegó ayer a esta provincia. “Vamos a hacerle el aguante a Milei”, dijo con su sonrisa gardeliana el cinco veces gobernador de San Luis y presidente por seis días, en aquel tormentoso diciembre de 2001, mientras compartía un café con el gobernador catamarqueño.
Mientras Rodríguez Saá hablaba con los medios –fue muy crítico del faltazo de los miembros de la Corte, a los que acusó de “sostener intereses sectarios”, en diálogo con radio Mitre–, fueron llegando otros mandatarios, como Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan) y Hugo Passalacqua (Misiones), todos recibidos por miembros del gabinete de Jaldo.
La última nota de color la dio Sáenz, que llegó a la ceremonia con su poncho salteño color “sangre de toro”, rompiendo la etiqueta ordenada por la Casa Rosada. “A mí nadie me dice cómo vengo”, reaccionó. Pero, al final, no fue el único infractor: Karina Milei, la organizadora del evento, también se vistió con vivos rojos.
Anteanoche, miles de tucumanos habían desafiado el intenso frío y bailaron frente al imponente escenario montado de espaldas a la Casa de Gobierno, con la música del grupo de cumbia Los Palmeras. Entre tanta algarabía, el partido libertario local colocó un pequeño puesto en medio de la plaza, con las fotos de Milei y Villarruel, y una consigna clara: “Afiliate”. La vicepresidenta no llegó, pero la fiesta quedó en manos del Chaqueño Palavecino
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
Los gobernadores presentes
2 Chaco: Leandro Zdero
1 Catamarca: Raúl Jalil
3 Chubut: Ignacio Torres
4 CABA: Jorge Macri
5 Córdoba: Martín Llaryora
6 Corrientes: Gustavo Valdés
7 Entre Ríos: Rogelio Frigerio
8 Jujuy: Carlos Sadir
9 Mendoza: Alfredo Cornejo
10 Misiones: Hugo Passalacqua
11 Neuquén: Rolando Figueroa
12 Río Negro: Alberto Weretilneck
13 Salta: Gustavo Sáenz
14 San Juan: Marcelo Orrego
15 San Luis: Claudio Poggi
16 Santa Fe: Maximiliano Pullaro
17 Santiago del Estero: Gerardo Zamora.
18 Tucumán: Osvaldo Jaldo
Esteban Bullrich se sumó, Fernández faltó
El exsenador, Esteban Bullrich, compartió ayer una foto en su cuenta de Instagram en donde se mostró arriba de un avión. “En vuelo hacia Tucumán para acompañar la firma del Pacto de Mayo en la Casa Histórica provincial”, confirmó el exsenador., junto a la imagen.
Bullrich, quien tiene ELA [Esclerosis Lateral Amiotrófica]”, consideró que “el país necesita de la unión de todos los argentinos y de consensos que nos permitan salir adelante”.
Por el contrario, Alberto Fernández publicó una carta abierta en su cuenta de X para explicar su rechazo a la invitación al acto de Tucumán. El expresidente citó las afirmaciones de Javier Milei sobre que es “un topo que disfruta de destruir el Estado”, y aseguró: “Semejante afirmación deja al descubierto su objetivo de atentar contra las reglas que emanan de la Constitución [...] si usted busca ‘destruir’ el Estado, inexorablemente busca también quebrantar los mandatos constitucionales en los cuales aquel se fundamenta”.
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