viernes, 12 de julio de 2024

LICITACIÓN Y EN 1ª PERSONA


El Gobierno logró captar más de $4,2 billones del mercado
Licitación. Avanza así en su estrategia de absorción de pesos; además, publicó en el Boletín Oficial el decreto que da el marco normativo para la emisión de la letra fiscal de liquidez
Javier BlancoEl secretario de Finanzas, Pablo Quirno 
El Gobierno dio el primer paso en su nueva estrategia para secar la plaza de pesos, ahora que oficializó que este trimestre ni espera comprar reservas y está claro que no avanzan las iniciativas para lograr aportes externos que ayuden a reforzarlas, para mantener en pie la ilusión de poder avanzar antes de que cierre el año en un progresivo desarme del cepo cambiario. Como había anticipado  aprovechó ayer un llamado a licitación para colocar deuda en pesos, en la que enfrentaba muy bajos vencimientos próximos, para captar $4,24 billones de bancos e inversores, una cifra que supera cómodamente los $1,05 billones que necesitaba juntar para hacer mañana un pago de las letras de capitalización (Lecap).
Los $3,19 billones excedentes que tomó (pudieron ser $4,86 billones si hubiera aceptado todos los pedidos de compra que recibió) y engrosan lo que ya tiene, los mantendrá depositados en una cuenta que el Tesoro mantiene abierta en el BCRA, que no es remunerada precisamente para evitar que esa liquidez –vía el pago de intereses– genere emisión, según confirmó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, al comunicar los resultados de la subasta por la red X.
La nueva colocación, que se llevó adelante mientras el mercado espera que se avance con la anunciada emisión de la letra fiscal de liquidez (Lefi) para encarar la última etapa de la migración de deuda del Banco Central (BCRA) al Tesoro (su creación fue publicada ayer por la tarde en una versión vespertina online del Boletín Oficial), muestra precisamente que el equipo económico intenta mantener un equilibrio de tasas y liquidez en el mercado para facilitar el debut del nuevo instrumento.
Esto queda a la vista cuando se observa que, pese a que propuso al mercado un menú de siete instrumentos (cuatro Lecap a tasa fija y tres bonos ajustables por variación
del dólar oficial), ayer declaró desiertas las convocatorias para dos de ellos (la Lecap más corta y el título dollar-linked más largo, por el que le habían ofrecido el equivalente a US$71 millones) y además dosificó la asignación del resto de los papeles.
Por el nuevo financiamiento, tomado a un mix de corto y mediano plazo, validó tasas de interés del 4,08% al 4,50% mensual (rango que va del 50,03% al 60,68% nominal anual) o negativas del 1,98% al 8,62%, en el caso de los bonos.
El 72,5% de los fondos (captados a plazos que van de los 63 a los 189 días) fue colocado a tasa fija, mientras que lo restante (por 1 año y 5 meses y hasta 1 año y 11 meses) fue con capital que se indexará por lo que se devalúe oficialmente el peso, menos el diferencial antes consignado.
Y apareció la letra fiscal...
La subasta confirmó a la vez que, de la mano de la incertidumbre cambiaria y el aumento reciente de la brecha, renació el apetito por los papeles que precisamente dan cobertura frente a una posible sorpresa al respecto, como se preveía. La estrategia oficial para achicar la oferta de pesos en marcha se completa en la fecha con el primer paso para encarar la migración final de pasivos remunerados del BCRA al Tesoro: la publicación del decreto 602/2024 para crear la mencionada Lefi.
El nuevo título será emitido a un año de plazo y, como se había anticipado, irá capitalizando los intereses que genera a favor de su tenedor (que serán fijados por la tasa de política monetaria del BCRA) para no impactar en el resultado fiscal que el Gobierno tiene comprometido para el año con números positivos.
El papel, a ser emitido por hasta $20 billones, solo será transferible y negociable entre el Banco Central y las entidades financieras, destaca el decreto.
La mencionada norma autoriza el canje de la Lefi por “instrumentos de deuda pública que están bajo tenencia del BCRA, lo que incluirá los bonos CER 2025, 2026, 2027, entre otros”, que aún mantiene, según logró establecer la nacion.
Además, faculta al BCRA a realizar “operaciones de compra y venta de letra fiscal de liquidez (Lefi) con las entidades financieras a valor técnico” (capital más intereses corridos al momento de la operación) con vistas a evitar posibles problemas de liquidez en el sistema.
Y confirma que será la Secretaría de Hacienda quien “deberá cubrir el costo financiero de las operaciones que el BCRA realice por el manejo de liquidez”, que será “equivalente al devengado diario de la tasa de política monetaria informada y quedará depositado en garantía en una cuenta constituida a tal fin en la referida institución”.
La operación forma parte de lo que el Gobierno denominó etapa de “emisión cero” (aunque admite que le resta resolver la cuestión de las garantía de recompra –puts– que cedió a los bancos que le compraron títulos en subastas primarias) y “es una forma que lo que pagaba antes el BCRA ahora lo pague el Tesoro. A nivel consolidado no cambia mucho”, explica el economista Gabriel Caamaño, director de Estudio Ledesma.

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Presupuesto para 2025: lo que en verdad importa
Juan Carlos de Pablo
A los responsables de una función ejecutiva siempre les doy el beneficio de la duda
“El presupuesto nacional es una autorización de gastos y un pronóstico de ingresos, así que déficit –o superávit– no sé qué son”. Palabra más, palabra menos, fue una de las grandes verdades que Cayetano Licciardo me metió en la sangre, en la UCA, en 1964, cuando quien había sido director nacional de presupuesto, y luego ministro de Economía y de Educación, completó algunas clases de un curso de finanzas públicas.
Licciardo enfatizaba que diputados y senadores pueden votar la cantidad de maestros, bomberos y enfermeros que trabajan en el Estado, pero no están en condiciones de pronosticar qué va a ocurrir con la recaudación impositiva.
El presupuesto nacional se confecciona en pesos corrientes. Lo cual implica pronosticar qué va a ocurrir entre el año presente y el próximo con la tasa de inflación, la modificación del tipo de cambio, la tasa de interés, el PBI real, etcétera. Tarea a cargo de funcionarios de Hacienda, que no se las envidio.
En el pasado, con enorme frecuencia, el presupuesto subestimaba la verdadera tasa de inflación, generando recaudación superior a la prevista, que el Poder Ejecutivo asignaba de manera discrecional/arbitraria; y encima, como regía la “emergencia
económica”, reasignaba partidas de gasto de manera que calificar al presupuesto como “ley fundamental de la Nación” sonaba a humorada.
Entonces, ¿nada? Al contrario, mucho. Pero no en el plano numérico, sino en el de la orientación decisoria. En el avance que el otro día el Poder Ejecutivo le envió al Legislativo, precisó 4 criterios fundamentales que guiarán su accionar fiscal. Cito de memoria: mantenimiento del equilibrio fiscal, planes sociales sin intermediarios, modernización y simplificación del Estado y mayor presupuesto para defensa y seguridad.
Estas son pautas muy precisas, que por supuesto tendrán que ser llevadas a la práctica. Pero con respecto a la experiencia del primer semestre de 2024, indican de manera nítida que la orientación puesta en práctica a partir del 10 de diciembre de 2023 no solo continuará durante el resto del año en curso, sino también en el próximo.
Muchos colegas puntualizan desafíos que plantea la continuación de la política económica. Mi visión de dichos desafíos no es estática (sonamos) sino dinámica (¿qué harán las autoridades cuando se enteren de esto?); porque a todo responsable de una función ejecutiva siempre le doy el beneficio de la duda.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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