Fernández puede quedar imputado hoy y evalúan citar a su exsecretaria
La declaración de Yañez permite delinear los delitos atribuidos al expresidente; se abriría otro expediente para una exministra
Camila Dolabjian
Mariana Gallego, ayer, al salir de la embajada
La declaración judicial de Fabiola Yañez, que duró tres horas con 40 minutos, con dos interrupciones, definió hechos puntuales, contextos y momentos, lo que les permitió a los investigadores comenzar a delinear el objeto procesal y los tipos penales específicos del caso. Por eso, hoy se imputará formalmente a Alberto Fernández, según confirmaron fuentes allegadas al caso. La decisión será acompañada de una batería de medidas de prueba, a las que se sumarán las que aportará Yañez, como se comprometió a hacerlo esta semana.
Por otra parte, la abogada del expresidente, la doctora Silvina Carreira, presentó una apelación a la declaración de Yañez por no haber podido participar la defensa, ni personalmente ni con la cámara apagada, como tampoco hacer preguntas por interpósita persona. El juez Julián Ercolini ya rechazó in limine ese pedido, lo que significa que fue desestimado sin consideración del fondo de la cuestión, por entender que es abiertamente improcedente. Carreira dijo que la audiencia “no era válida” y que no comprendía el problema de que participe la defensa, debido a que Yañez había hecho una entrevista con Infobae.
Además, ayer la pesquisa estuvo también enfocada en la consideración del rol de María Cantero, la exsecretaria privada de Fernández y quien, según las conversaciones recabadas por la Justicia a partir del caso de los seguros, conocía los golpes denunciados por Yañez. La idea, por ahora, es citarla como testigo en vez de imputarla por encubrimiento o un delito similar, debido a que puede asistir a la prueba que la investigación necesita recabar para el caso.
El punto es que sería más útil su declaración sin una imputación, razonan en la Justicia, ya que de lo contrario podría negarse a contar los hechos. Como testigo, en caso de autoincriminarse, se la puede relevar.
Esto implica que, por ahora, Fernández será el único imputado. Sin embargo, el caso de Ayelén Mazzina, la exministra de Mujeres, Diversidad y Género, implica una mayor complejidad por la responsabilidad específica que la entonces funcionaria pública tenía sobre la materia, como personal asistencial. Es posible que se abra un expediente aparte para ella, en un potencial incumplimiento de los deberes de funcionario público. Según fuentes allegadas, la exministra se presentará hoy ante la Justicia.
Ante la denuncia específica de Yañez sobre su rol, ya que le habría contado y mostrado fotos de los golpes a Mazzina en un viaje a Brasil, la exfuncionaria respondió. “Lo dije y lo sostengo: nunca estuve al tanto de la situación de violencia denunciada por la ex primera dama”, posteó Mazzina en las redes sociales. Y completó: “Me pondré a disposición de la Justicia, que es quien debe investigar, porque no puedo permitir una falsedad sobre lo que sucedió ni que se banalice la violencia de género”. Probar esa conversación será un problema, ya que fue presencial y sin terceras personas.
La declaración de la ex primera dama fue grabada y guardada. La fiscalía busca que no trascienda tanto de su contenido, como ocurrió con el escrito de la querella. Hoy por la tarde, el fiscal Ramiro González exhortó a cuidar la privacidad de la intimidad y salud de Yañez, luego de que trascendiera que admitió problemas con el alcohol.
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Llegó la hora de los testigos
Joaquín Morales Solá
Los relatos de Fabiola Yañez confirman que, a veces, la realidad supera a la más audaz ficción. Si todo fue como ella lo cuenta, su relación con el expresidente Alberto Fernández se pareció a la insoportable experiencia de vivir entre las llamas de un infierno.
Dicen también que Alberto Fernández suele tener ahora ataques de llanto ante sus interlocutores. Es probable.
El destino judicial que lo aguarda es arduo, largo y difícil; su imagen, que ya él había destruido, descendió nuevos peldaños hacia un mayor descrédito.
El futuro próximo de la causa, a cargo del juez Julián Ercolini, se centrará en conseguir los testigos apropiados para que confirmen las graves aseveraciones de quien fue la primera dama del país durante cuatro años.
Será importante, sobre todo, el testimonio del médico Federico Saavedra, jefe de la unidad médica presidencial, cargo al que accedió por decisión del propio Alberto Fernández.
Fabiola Yañez aseguró que Saavedra la atendió después de una de las más serias palizas que recibió del entonces presidente de la Nación, y que le recomendó un medicamento para acelerar la desaparición del hematoma.
Saavedra debió tener, suponen fuentes judiciales, más visitas a Fabiola Yañez para seguir la evolución de las marcas que, según las declaraciones de ella, le dejaron los golpes de Alberto Fernández.
¿Qué más podía hacer en Olivos el jefe de los médicos presidenciales cuando estaba enferma la primera dama? Los médicos tienen la obligación de denunciar a la Justicia (o a la policía) cuando atienden un caso vinculado a un delito: la herida de una bala, por ejemplo. Sin embargo, esa obligación es más confusa en el caso de Yañez porque depende de si ella le contó lo que realmente pasó o eligió un pretexto, como que chocó contra un mueble o una puerta. No debemos olvidar que en aquel tiempo los dos, Fernández y Yañez, fingían todavía ser la pareja presidencial.
El segundo testimonio importante es el de María Cantero porque Fabiola Yañez depositó en ella, más que en ninguna otra persona del oficialismo de entonces, los secretos de su relación con quien era el presidente de la Nación.
La histórica secretaria privada de Alberto Fernández, según funcionarios judiciales, no se desentendió de esas confidencias y, por el contrario, incitaba a Fabiola Yañez a ponerle un límite a la violencia del expresidente.
“No permitas que te siga tratando así”, le aconsejaba Cantero a Yañez en los chats, mientras la secretaria le dedicaba a su jefe los peores calificativos.
¿Cómo fueron los diálogos de María Cantero con Fabiola Yañez? ¿Qué le contó en sus conversaciones telefónicas? Esas son algunas preguntas que la Justicia le hará a la exsecretaria presidencial.
Algunos funcionarios judiciales, que saben que existe una relación rota entre Fernández y Cantero, deslizan la sospecha de que la exsecretaria no borró a propósito los chats con Fabiola Yañez.
No se pueden explicar cómo el esposo de Cantero, Héctor Martínez Sosa, no dejó ninguna huella en su celular mientras ella conservó todos los chats y mensaje de voz en su teléfono, ahora en manos de la Justicia. Martínez Sosa, un productor importante en el mundo de los seguros, está imputado en una causa por presuntos negociados con los seguros de dependencias oficiales durante la administración de Alberto Fernández. Esa es otra causa que también está en el juzgado de Julián Ercolini.
La causa por violencia de género tiene ahora como fiscales a Ramiro González y Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres. Labozzetta surgió de la cantera de la exjefa de los fiscales Alejandra Gils Carbó y sus relaciones están muy vinculadas al kirchnerismo.
Sin embargo, la condena a la violencia de género es un imperativo que ningún funcionario judicial está dispuesto a olvidar. Hace poco, un juez que se manifestó siempre cercano al kirchnerismo, Juan Ramos Padilla, condenó a 16 años de prisión por abuso sexual al exgobernador de Tucumán José Alperovich, quien también militó en el kirchnerismo en los últimos años y había sido acusado por su sobrina, y también secretaria, de reiterados abusos sexuales. Ramos Padilla mandó preso a Alperovich en el acto, más allá de sus apelaciones; todavía el exmandamás de Tucumán está en la cárcel.
El fiscal Carlos Rívolo, que hizo las primeras investigaciones sobre las denuncias públicas de golpes contra Fabiola Yañez por parte de su pareja presidencial, le cedió el lugar al fiscal Ramiro González después del sorteo en el que salió elegido el juez Ercolini.
Este juez abrió otra causa, separada de la de los seguros, con el delito de la violencia de género por parte de Alberto Fernández, al que el magistrado accedió por el teléfono de María Cantero. La nueva causa fue sorteada y recayó otra vez en Ercolini; el fiscal Ramiro González estaba de turno en ese momento.
Si bien no hay discusión en los tribunales sobre la competencia del fuero federal, funcionarios judiciales estiman que podría plantearse un debate sobre la jurisdicción. ¿Será Comodoro Py, sede de la Justicia Federal Penal de la Capital Federal, o será San Isidro, sede de la Justicia Federal con competencia en la residencia de Olivos?
Fabiola Yañez contó a la Justicia que Alberto Fernández comenzó a golpearla en el departamento en el que vive el expresidente en Puerto Madero y que también entonces la obligó a abortar. Paréntesis: Alberto Fernández es el mismo hombre que le prometió al papa Francisco que su gobierno estaría bajo la influencia del Pontífice. Una de las posiciones más claras del Papa es, precisamente, su convicción contraria al aborto.
Nadie puede desconocer eso porque son ideas que el papa Bergoglio difundió obsesivamente en la Argentina cuando era arzobispo de Buenos Aires. ¿Por qué Alberto Fernández prometía lo que no hacía y lo que no cumpliría? ¿Cuántas veces incumplió sus promesas?
Regresemos al escándalo. El departamento de Puerto Madero es una casa particular, y Alberto Fernández no era presidente en el momento que cita Fabiola Yañez. ¿Hubo testigos? ¿Existe alguna prueba de la época? Tanto el testimonio del teléfono de María Cantero como el probable testimonio del médico Federico Saavedra corresponden a momentos en que ya Alberto Fernández era presidente y Fabiola Yañez había recibido las palizas en Olivos.
Si no existiera la seguridad de que las pruebas más sólidas en la causa indican que todo sucedió primero en la Capital, es probable que el expediente termine en San Isidro. Alberto Fernández prefiere que la jueza sea Sandra Arroyo Salgado, una de los dos jueces de San Isidro y exesposa del fiscal asesinado Alberto Nisman, antes que Ercolini, a quien el expresidente acusó penalmente, en sus tiempos de poder y gloria, por una causa que no prosperó en los tribunales. Todos, menos Ercolini.
Hay que subrayar que el juez Ercolini debió permitir que la abogada de Alberto Fernández, Silvina Carreira, asistiera a la declaración judicial de ayer de Fabiola Yañez. Nunca, desde ya, debió asistir el expresidente porque fue Ercolini quien le prohibió cualquier contacto con su expareja, sea físico, telefónico o telemático. Pero su abogada estaba facultada para asistir y preguntar, y era, en todo caso, el propio juez quien debió poner los límites necesarios si Carreira no hacía las preguntas correctas en los términos correctos.
El argumento del juez de que debía evitar la revictimización de Yañez es muy relativo porque ella ya dio un reportaje grabado con cámaras de televisión y se prepara para difundir un documental con su vida en Olivos.
Es cierto que la víctima debe ser la prioridad absoluta de la Justicia; es a las víctimas a las que hay que creerles en primer lugar. También es cierto que el derecho a la defensa existe. Este es un principio que nadie debe olvidar.
Del mismo modo, nadie debe culpar a Fabiola Yañez porque confesó su adicción al alcohol después de la violenta experiencia que sufrió de parte de su entonces pareja. El alcoholismo es la consecuencia que, además, sufren muchas mujeres golpeadas. Las adicciones sirven a veces para fugarse de lugares o posiciones insoportables.
Será importante, sobre todo, el testimonio del médico Federico Saavedra
Hay que subrayar que el juez Ercolini debió permitir que la abogada de Alberto Fernández, Silvina Carreira, asistiera a la declaración judicial de ayer
Por otra parte, la abogada del expresidente, la doctora Silvina Carreira, presentó una apelación a la declaración de Yañez por no haber podido participar la defensa, ni personalmente ni con la cámara apagada, como tampoco hacer preguntas por interpósita persona. El juez Julián Ercolini ya rechazó in limine ese pedido, lo que significa que fue desestimado sin consideración del fondo de la cuestión, por entender que es abiertamente improcedente. Carreira dijo que la audiencia “no era válida” y que no comprendía el problema de que participe la defensa, debido a que Yañez había hecho una entrevista con Infobae.
Además, ayer la pesquisa estuvo también enfocada en la consideración del rol de María Cantero, la exsecretaria privada de Fernández y quien, según las conversaciones recabadas por la Justicia a partir del caso de los seguros, conocía los golpes denunciados por Yañez. La idea, por ahora, es citarla como testigo en vez de imputarla por encubrimiento o un delito similar, debido a que puede asistir a la prueba que la investigación necesita recabar para el caso.
El punto es que sería más útil su declaración sin una imputación, razonan en la Justicia, ya que de lo contrario podría negarse a contar los hechos. Como testigo, en caso de autoincriminarse, se la puede relevar.
Esto implica que, por ahora, Fernández será el único imputado. Sin embargo, el caso de Ayelén Mazzina, la exministra de Mujeres, Diversidad y Género, implica una mayor complejidad por la responsabilidad específica que la entonces funcionaria pública tenía sobre la materia, como personal asistencial. Es posible que se abra un expediente aparte para ella, en un potencial incumplimiento de los deberes de funcionario público. Según fuentes allegadas, la exministra se presentará hoy ante la Justicia.
Ante la denuncia específica de Yañez sobre su rol, ya que le habría contado y mostrado fotos de los golpes a Mazzina en un viaje a Brasil, la exfuncionaria respondió. “Lo dije y lo sostengo: nunca estuve al tanto de la situación de violencia denunciada por la ex primera dama”, posteó Mazzina en las redes sociales. Y completó: “Me pondré a disposición de la Justicia, que es quien debe investigar, porque no puedo permitir una falsedad sobre lo que sucedió ni que se banalice la violencia de género”. Probar esa conversación será un problema, ya que fue presencial y sin terceras personas.
La declaración de la ex primera dama fue grabada y guardada. La fiscalía busca que no trascienda tanto de su contenido, como ocurrió con el escrito de la querella. Hoy por la tarde, el fiscal Ramiro González exhortó a cuidar la privacidad de la intimidad y salud de Yañez, luego de que trascendiera que admitió problemas con el alcohol.
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Llegó la hora de los testigos
Joaquín Morales Solá
Los relatos de Fabiola Yañez confirman que, a veces, la realidad supera a la más audaz ficción. Si todo fue como ella lo cuenta, su relación con el expresidente Alberto Fernández se pareció a la insoportable experiencia de vivir entre las llamas de un infierno.
Dicen también que Alberto Fernández suele tener ahora ataques de llanto ante sus interlocutores. Es probable.
El destino judicial que lo aguarda es arduo, largo y difícil; su imagen, que ya él había destruido, descendió nuevos peldaños hacia un mayor descrédito.
El futuro próximo de la causa, a cargo del juez Julián Ercolini, se centrará en conseguir los testigos apropiados para que confirmen las graves aseveraciones de quien fue la primera dama del país durante cuatro años.
Será importante, sobre todo, el testimonio del médico Federico Saavedra, jefe de la unidad médica presidencial, cargo al que accedió por decisión del propio Alberto Fernández.
Fabiola Yañez aseguró que Saavedra la atendió después de una de las más serias palizas que recibió del entonces presidente de la Nación, y que le recomendó un medicamento para acelerar la desaparición del hematoma.
Saavedra debió tener, suponen fuentes judiciales, más visitas a Fabiola Yañez para seguir la evolución de las marcas que, según las declaraciones de ella, le dejaron los golpes de Alberto Fernández.
¿Qué más podía hacer en Olivos el jefe de los médicos presidenciales cuando estaba enferma la primera dama? Los médicos tienen la obligación de denunciar a la Justicia (o a la policía) cuando atienden un caso vinculado a un delito: la herida de una bala, por ejemplo. Sin embargo, esa obligación es más confusa en el caso de Yañez porque depende de si ella le contó lo que realmente pasó o eligió un pretexto, como que chocó contra un mueble o una puerta. No debemos olvidar que en aquel tiempo los dos, Fernández y Yañez, fingían todavía ser la pareja presidencial.
El segundo testimonio importante es el de María Cantero porque Fabiola Yañez depositó en ella, más que en ninguna otra persona del oficialismo de entonces, los secretos de su relación con quien era el presidente de la Nación.
La histórica secretaria privada de Alberto Fernández, según funcionarios judiciales, no se desentendió de esas confidencias y, por el contrario, incitaba a Fabiola Yañez a ponerle un límite a la violencia del expresidente.
“No permitas que te siga tratando así”, le aconsejaba Cantero a Yañez en los chats, mientras la secretaria le dedicaba a su jefe los peores calificativos.
¿Cómo fueron los diálogos de María Cantero con Fabiola Yañez? ¿Qué le contó en sus conversaciones telefónicas? Esas son algunas preguntas que la Justicia le hará a la exsecretaria presidencial.
Algunos funcionarios judiciales, que saben que existe una relación rota entre Fernández y Cantero, deslizan la sospecha de que la exsecretaria no borró a propósito los chats con Fabiola Yañez.
No se pueden explicar cómo el esposo de Cantero, Héctor Martínez Sosa, no dejó ninguna huella en su celular mientras ella conservó todos los chats y mensaje de voz en su teléfono, ahora en manos de la Justicia. Martínez Sosa, un productor importante en el mundo de los seguros, está imputado en una causa por presuntos negociados con los seguros de dependencias oficiales durante la administración de Alberto Fernández. Esa es otra causa que también está en el juzgado de Julián Ercolini.
La causa por violencia de género tiene ahora como fiscales a Ramiro González y Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres. Labozzetta surgió de la cantera de la exjefa de los fiscales Alejandra Gils Carbó y sus relaciones están muy vinculadas al kirchnerismo.
Sin embargo, la condena a la violencia de género es un imperativo que ningún funcionario judicial está dispuesto a olvidar. Hace poco, un juez que se manifestó siempre cercano al kirchnerismo, Juan Ramos Padilla, condenó a 16 años de prisión por abuso sexual al exgobernador de Tucumán José Alperovich, quien también militó en el kirchnerismo en los últimos años y había sido acusado por su sobrina, y también secretaria, de reiterados abusos sexuales. Ramos Padilla mandó preso a Alperovich en el acto, más allá de sus apelaciones; todavía el exmandamás de Tucumán está en la cárcel.
El fiscal Carlos Rívolo, que hizo las primeras investigaciones sobre las denuncias públicas de golpes contra Fabiola Yañez por parte de su pareja presidencial, le cedió el lugar al fiscal Ramiro González después del sorteo en el que salió elegido el juez Ercolini.
Este juez abrió otra causa, separada de la de los seguros, con el delito de la violencia de género por parte de Alberto Fernández, al que el magistrado accedió por el teléfono de María Cantero. La nueva causa fue sorteada y recayó otra vez en Ercolini; el fiscal Ramiro González estaba de turno en ese momento.
Si bien no hay discusión en los tribunales sobre la competencia del fuero federal, funcionarios judiciales estiman que podría plantearse un debate sobre la jurisdicción. ¿Será Comodoro Py, sede de la Justicia Federal Penal de la Capital Federal, o será San Isidro, sede de la Justicia Federal con competencia en la residencia de Olivos?
Fabiola Yañez contó a la Justicia que Alberto Fernández comenzó a golpearla en el departamento en el que vive el expresidente en Puerto Madero y que también entonces la obligó a abortar. Paréntesis: Alberto Fernández es el mismo hombre que le prometió al papa Francisco que su gobierno estaría bajo la influencia del Pontífice. Una de las posiciones más claras del Papa es, precisamente, su convicción contraria al aborto.
Nadie puede desconocer eso porque son ideas que el papa Bergoglio difundió obsesivamente en la Argentina cuando era arzobispo de Buenos Aires. ¿Por qué Alberto Fernández prometía lo que no hacía y lo que no cumpliría? ¿Cuántas veces incumplió sus promesas?
Regresemos al escándalo. El departamento de Puerto Madero es una casa particular, y Alberto Fernández no era presidente en el momento que cita Fabiola Yañez. ¿Hubo testigos? ¿Existe alguna prueba de la época? Tanto el testimonio del teléfono de María Cantero como el probable testimonio del médico Federico Saavedra corresponden a momentos en que ya Alberto Fernández era presidente y Fabiola Yañez había recibido las palizas en Olivos.
Si no existiera la seguridad de que las pruebas más sólidas en la causa indican que todo sucedió primero en la Capital, es probable que el expediente termine en San Isidro. Alberto Fernández prefiere que la jueza sea Sandra Arroyo Salgado, una de los dos jueces de San Isidro y exesposa del fiscal asesinado Alberto Nisman, antes que Ercolini, a quien el expresidente acusó penalmente, en sus tiempos de poder y gloria, por una causa que no prosperó en los tribunales. Todos, menos Ercolini.
Hay que subrayar que el juez Ercolini debió permitir que la abogada de Alberto Fernández, Silvina Carreira, asistiera a la declaración judicial de ayer de Fabiola Yañez. Nunca, desde ya, debió asistir el expresidente porque fue Ercolini quien le prohibió cualquier contacto con su expareja, sea físico, telefónico o telemático. Pero su abogada estaba facultada para asistir y preguntar, y era, en todo caso, el propio juez quien debió poner los límites necesarios si Carreira no hacía las preguntas correctas en los términos correctos.
El argumento del juez de que debía evitar la revictimización de Yañez es muy relativo porque ella ya dio un reportaje grabado con cámaras de televisión y se prepara para difundir un documental con su vida en Olivos.
Es cierto que la víctima debe ser la prioridad absoluta de la Justicia; es a las víctimas a las que hay que creerles en primer lugar. También es cierto que el derecho a la defensa existe. Este es un principio que nadie debe olvidar.
Del mismo modo, nadie debe culpar a Fabiola Yañez porque confesó su adicción al alcohol después de la violenta experiencia que sufrió de parte de su entonces pareja. El alcoholismo es la consecuencia que, además, sufren muchas mujeres golpeadas. Las adicciones sirven a veces para fugarse de lugares o posiciones insoportables.
Será importante, sobre todo, el testimonio del médico Federico Saavedra
Hay que subrayar que el juez Ercolini debió permitir que la abogada de Alberto Fernández, Silvina Carreira, asistiera a la declaración judicial de ayer
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