El entorno de Yañez. Un grupo reducido que puede resultar central en la causa
La ex primera dama perdió amistades tras las críticas por la fiesta en Olivos, durante la pandemia; desde entonces se movía con pocas personas, entre ellas, su madre y su estilista
Cecilia Devanna
A pesar de haberse mostrado rodeada de amigos en su cumpleaños en plena pandemia, los testigos de los días de Fabiola Yañez en Olivos la describen como una persona con poca compañía. “¿Qué entorno? Si Fabiola no tenía entorno”, respondió a un exfuncionario ante la consulta por un trascendido que salía desde allí.
Casi siempre estaba dentro del chalet principal y se movía con muy pocas personas. Su madre, Miriam Yañez Verdugo, y su estilista, Carolina Marafioti, son las dos personas en las que coinciden todos los consultados que se mantuvieron firmes junto a ella durante los cuatro años en Olivos.
A ellas se suman otras dos personas que en diferentes períodos se ocuparon del vínculo de Yañez con los medios. Principalmente, el cantante Justo Lamas, y el relacionista público Gustavo Martínez, que llegaron tras el primer equipo de prensa que le pusieron a Yañez y que estaba integrado por gente del equipo de Enrique “Pepe” Albistur.
Mientras que Lamas estuvo casi desde que comenzó la gestión hasta mediados de 2021, Martínez se sumó poco después y, según relatan, se encargaba más que nada de distribuir las fotos y el material de Yañez. Todos eligen el silencio por estas horas. Todos podrían convertirse en testigos ante la Justicia, evalúan quienes conocen el nivel de cercanía que tuvieron con Yañez y podrían dar cuenta de cómo era la relación.
Sobre su madre, con quien comparte los días en Madrid, donde la mujer se instaló para acompañarla en diciembre pasado, Yañez sostuvo: “Es la que está sosteniendo todo”. La mujer es también madre de Tamara y Valentina, y se transformó en una persona de presencia casi permanente desde que Yañez se convirtió a su vez en madre de Francisco.
Durante la presidencia de Alberto Fernández, Yañez solía viajar a visitar a su familia en Misiones, adonde viajaba acompañada por su custodia, al igual que a la residencia de Chapadmalal. Eran de las pocas salidas que hacía. Salvo esos eventos puntuales, el paso de Yañez por Olivos estuvo marcado por la reclusión en ese predio de casi 30 hectáreas: la pandemia comenzó a los tres meses de asumir y en 2021 se conoció el escándalo de Olivos, de fuerte impacto en la sociedad, lo que hizo que aún más evitara salir por miedo a un escrache.
Marafioti, por su parte, es una reconocida estilista en cuya agenda de trabajo acumula distintos nombres como los de las actrices Julieta Ortega, Andrea Rincón, y Nancy Dupláa. Comenzó a trabajar con Yañez en 2019 y fue su persona “leal” según refieren desde el exentorno de Fernández, a lo largo de los cuatro años de gestión. “Carolina estaba siempre, incluso en los viajes al exterior, se ocupaba de todo”, completan en esa línea distintas voces de las filas de Fernández. Marafioti, de perfil bajísimo, no responde consultas sobre el tema.
Cuando sucedió el escándalo de la fiesta de Olivos, ella fue de las primeras en presentarse en la causa. Había diferencias con el resto. “Era un rejunte esa fiesta, no era gente que fuera habitualmente a la casa”, sostienen todavía los exfuncionarios.
“Si Fabiola tenía amigas, con la foto de Olivos las perdió todas. Toda esa gente se asustó y se fue. Ella se refugió en el trabajo después de la foto”, relata una persona al tanto del cambio de esos días en los que aseguró que “no había buen trato para nadie ahí”.
A lo largo de los años, Yañez aunque varió su equipo de prensa, mantuvo un equipo fijo: su ceremonial propia siempre fue Vanesa Lío, que era de planta de Presidencia y ahora de las filas del Congreso de la Nación. También el mismo personal de Casa Militar, a cargo de su seguridad. Y tenía además el asesoramiento de Alejandra Ungaro, directora ejecutiva de la Fundación Banco Nación, de la que ella como primera dama era presidenta. También tuvo un fotógrafo, que formaba parte del staff de Casa Rosada, pero trabajaba solo para sus cuentas y acciones, así como un grupo de profesionales del mundo de la belleza, que concurría en horarios donde no estaban los demás
Las reuniones con todo el equipo vinculado a trabajo social solían hacerse, en general, después del mediodía, en la edificación de Jefatura de Gabinete, en Olivos, a unos 300 metros del chalet principal. Allí se juntaban para “evaluar las acciones” de la Fundación y planificar las actividades de los viajes con Fernández y decisiones sobre comunicación. “Intercambiaban opiniones con lo que proponían desde el gobierno y otras fundaciones y se elevaba eso hacia arriba”, describió una de las personas al tanto de lo sucedido puertas adentro aquellos días. Cerca de Yañez aseguran que muchas veces eso “lo bajaron” desde Presidencia y aseguran que “no era muy ameno el diálogo” entre los equipos.
También agregan que si hubo rotación en su equipo era porque desde presidencia, “le ponían gente que no era consistente y después se iba”. También, que ella “no se abría porque no la dejaban”.
Pero sí hay un punto de coincidencia en las distintas fuentes, siempre es sobre Daniel Rodríguez, el intendente de Olivos, que según reveló este domingo, habría presenciado e intermediado en al menos una de las agresiones de Fernández a Yañez. “Es un monstruo”, definió una de las fuentes consultadas al hombre al que el exmandatario dio poder dentro de ese predio de casi 30 hectáreas. “Seguía sus directivas”, completan desde lo que supo ser el entorno de Yañez. “Era el peor de todos: ponía trabas, controlaba y atacaba al entorno por no poder ir directo contra ella”, aseguran. Rodríguez fue contactado por pero no respondió a las consultas. Tal como reveló este diario el domingo, es ubicado por distintos testigos como una persona al tanto de al menos una agresión contra Yañez.
“La realidad es que el entorno de él nunca la quiso”, sintetizó una de las personas que conocieron la intimidad de Olivos. E incluso fue un paso más allá y aseguró que en 2019 “se evaluó presentarlo a Alberto soltero, pero ella insistió. Pensó que iba a ser más fácil”.
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La reunión de gabinete no pudo dejar de lado el caso Fernández
Milei reunió ayer a sus ministros, que recuperaron tranquilidad
Jaime Rosemberg
El presidente Javier Milei llegó ayer temprano, antes de las 8.30, a su despacho de la Casa Rosada. Con asistencia perfecta de ministros y secretarios, y la vicepresidenta Victoria Villarruel como única ausencia notoria, el Presidente encabezó después de las 9 la reunión semanal con los miembros de su gabinete, en una jornada atravesada por las derivaciones de la grave denuncia de la ex primera dama Fabiola Yañez contra el expresidente Alberto Fernández por violencia de género.
Un rato antes de llegar y según arriesgaban fuentes oficiales, desde el auto que lo traía desde la quinta de Olivos, el Presidente se “subió” al tema con un largo mensaje por la red social X titulado “ordenando los hechos”, en el que dio su visión sobre el caso de los seguros y las denuncias de Yañez contra su expareja y antecesor en el sillón de Rivadavia.
Este tema ocupó casi en su totalidad la agenda mediática y dio aire político a la Casa Rosada en momentos de tensión económica, falta de reservas internacionales y datos que indicarían un repunte de la inflación en el mes de julio. Al llegar a la Casa Rosada, los gestos distendidos de los ministros se repitieron. Reapareció Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, que había estado ausente en las últimas dos reuniones de gabinete anteriores. El último en arribar, sobre la hora, fue el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, mientras que el Senado no tuvo representantes en el cónclave.
Consultado sobre los temas tratados en la reunión de gabinete, el portavoz, Manuel Adorni, afirmó que el Presidente “hizo un repaso en materia económica”, en ítems como la actividad, el empleo, la necesidad de tener un presupuesto equilibrado.
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“Me dijeron que había muerto”
Yañez relató que allegados a Fernández intentaron manipularla
Antes de la declaración de ayer, la defensa de Fabiola Yañez solicitó ser querellante en la causa que investiga los presuntos hechos de violencia sobre ella ejercidos por el expresidente Alberto Fernández. En el texto, presentado en el consulado argentino en Madrid, la ex primera dama amplió su declaración y reveló haber recibido un mensaje desde el entorno del expresidente en el que le aseguraban que había fallecido. “Un día me llamaron para decirme que estaba muerto”, sostuvo.
Según el relato de Yañez, el mensaje formaba parte de una “manipulación” de los allegados a Fernández para asustarla, en medio de las amenazas de suicidio que recibía por parte de él. La ex primera dama, no obstante, no dio nombres ni mayores precisiones sobre el tema.
“Hace más de dos meses me empezó a amenazar con que se va a suicidar”, relató en el documento, en línea con lo dicho antes de solicitar ser querellante en la causa. “Hay gente de su entorno que manipula esto para que yo me asuste y me sienta responsable”, añadió en el escrito.
“No les basta que esté sola con mi hijo, que también tengo que sentirme responsable de lo que le pasa a él, cuando nunca fui la que inició esto, ni participé de los actos y hechos de corrupción por los que lo investigan”, sigue.
“Un día me llamaron para decirme que se había muerto, y yo llamé al hermano, desesperada, para que vaya a verlo”, reveló Yañez a continuación, en alusión a Pablo Galíndez, el medio hermano de Fernández que se instaló a vivir en el departamento de Puerto Madero. Yañez continuó su relato sin ahondar sobre el tema. El hecho tampoco se abordó en la declaración de ayer.
El presidente Javier Milei llegó ayer temprano, antes de las 8.30, a su despacho de la Casa Rosada. Con asistencia perfecta de ministros y secretarios, y la vicepresidenta Victoria Villarruel como única ausencia notoria, el Presidente encabezó después de las 9 la reunión semanal con los miembros de su gabinete, en una jornada atravesada por las derivaciones de la grave denuncia de la ex primera dama Fabiola Yañez contra el expresidente Alberto Fernández por violencia de género.
Un rato antes de llegar y según arriesgaban fuentes oficiales, desde el auto que lo traía desde la quinta de Olivos, el Presidente se “subió” al tema con un largo mensaje por la red social X titulado “ordenando los hechos”, en el que dio su visión sobre el caso de los seguros y las denuncias de Yañez contra su expareja y antecesor en el sillón de Rivadavia.
Este tema ocupó casi en su totalidad la agenda mediática y dio aire político a la Casa Rosada en momentos de tensión económica, falta de reservas internacionales y datos que indicarían un repunte de la inflación en el mes de julio. Al llegar a la Casa Rosada, los gestos distendidos de los ministros se repitieron. Reapareció Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, que había estado ausente en las últimas dos reuniones de gabinete anteriores. El último en arribar, sobre la hora, fue el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, mientras que el Senado no tuvo representantes en el cónclave.
Consultado sobre los temas tratados en la reunión de gabinete, el portavoz, Manuel Adorni, afirmó que el Presidente “hizo un repaso en materia económica”, en ítems como la actividad, el empleo, la necesidad de tener un presupuesto equilibrado.
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“Me dijeron que había muerto”
Yañez relató que allegados a Fernández intentaron manipularla
Antes de la declaración de ayer, la defensa de Fabiola Yañez solicitó ser querellante en la causa que investiga los presuntos hechos de violencia sobre ella ejercidos por el expresidente Alberto Fernández. En el texto, presentado en el consulado argentino en Madrid, la ex primera dama amplió su declaración y reveló haber recibido un mensaje desde el entorno del expresidente en el que le aseguraban que había fallecido. “Un día me llamaron para decirme que estaba muerto”, sostuvo.
Según el relato de Yañez, el mensaje formaba parte de una “manipulación” de los allegados a Fernández para asustarla, en medio de las amenazas de suicidio que recibía por parte de él. La ex primera dama, no obstante, no dio nombres ni mayores precisiones sobre el tema.
“Hace más de dos meses me empezó a amenazar con que se va a suicidar”, relató en el documento, en línea con lo dicho antes de solicitar ser querellante en la causa. “Hay gente de su entorno que manipula esto para que yo me asuste y me sienta responsable”, añadió en el escrito.
“No les basta que esté sola con mi hijo, que también tengo que sentirme responsable de lo que le pasa a él, cuando nunca fui la que inició esto, ni participé de los actos y hechos de corrupción por los que lo investigan”, sigue.
“Un día me llamaron para decirme que se había muerto, y yo llamé al hermano, desesperada, para que vaya a verlo”, reveló Yañez a continuación, en alusión a Pablo Galíndez, el medio hermano de Fernández que se instaló a vivir en el departamento de Puerto Madero. Yañez continuó su relato sin ahondar sobre el tema. El hecho tampoco se abordó en la declaración de ayer.
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