miércoles, 10 de julio de 2024

¡¡¡¡CAMPEONES !!!!!


Ahora nos volvimos a ilusionar
La Argentina sueña con otra consagración

Diego Mazzei
Los goleadores de la noche, uno en cada etapa: Messi selló la victoria que Julián Álvarez abrió en el marcador; la final del domingo tendrá alargue y penales en caso de empate AFP
Con goles de Julián Álvarez y Messi, y renovadas señales de jerarquía y autoridad, la selección derrotó 2-0 a Canadá y el próximo domingo buscará retener el título en la Copa América ante Uruguay o Colombia
NUEVA JERSEY.– Argentina recobró muchas cosas; la memoria del campeón y la autoridad para llevar adelante partidos como este. Pero también recuperó a su líder: Lionel Messi volvió a mostrar que está vigente y que el mal trago de los últimos diez días quedó atrás. Por eso, una nueva final en el horizonte para un equipo que renovó el apetito que había sido puesto en duda luego de la zozobra ante Ecuador. Y ahí está, ante sus ojos, la posibilidad del cuarto título seguido de la era Scaloni. No es normal. Se hizo costumbre, y el domingo definirá en Miami contra Colombia o Uruguay. En caso de igualdad habrá alargue y, si persiste el empate, penales.
El misterio era cómo respondería el equipo. ¿Se habrían tocado fibras sensibles que motivaban a recuperar la memoria del gran equipo que dominó el mundo o se acrecentaría dudas de funcionamiento que venían maquilladas?
Canadá salió igual que el partido anterior, a la espera del error argentino –apostando por la velocidad de sus extremos–, pero sin retrasarse, con presión alta sobre los centrales y cobertura sobre Enzo Fernández. El de Chelsea volvió a la posición que tuvo en el Mundial, de volante central y liberó a Alexis Mac Allister como interno por la izquierda. Julián Álvarez, tirado sobre la izquierda, obligado a jugar de espalda por la presión de Alistair Johnston.
Shaffelburg avisó a los 4 minutos, al quedar mano a mano y rematar de zurda por arriba. Y volvió a hacerlo a los 7. Argentina quedaba desacomodada y el ligerito de Nashville era un peligro. Y Jonathan David, escurridizo por todo el frente de ataque, dio muestras de por qué es una de las figuras de la liga francesa.
Messi fue otro, parado en la posición de delantero centro. A los 3 minutos despertó aplausos por un arranque en velocidad que luego se diluyó. Y a los 11 combinó en velocidad con Di María y su remate desde la medialuna se fue desviado. Se lo notó activo y parte del circuito ofensivo desde una posición que no suele ocupar. A veces como lanzador y otras como el más adelantado ofreciendo líneas de pase.
A los 22, De Paul, muy activo y preciso, lo encontró a Julián en su hábitat natural. Pase milimétrico entre los centrales, pelota que el delantero de Manchester City mató con el empeine para su derecha y pese a que un defensor se la pellizcó, se acomodó y definió ante Crépeau. Necesario grito para un Julián que además de prodigarse por los demás, también entrega alegrías. La química entre Álvarez y la selección está intacta.
A partir del gol quedaron atrás los nervios y dudas iniciales, y Argentina controló con la suficiencia conocida. Montiel –sobre todo– y Tagliafico ajustaron la marca ante los veloces extremos rivales, Cuti y Lisandro no dejaron grietas y Enzo gobernó su espacio.
Di María aprovechó un error a los 33 y cacheteó una pelota que el arquero dio por perdida y no entró por centímetros, y Tagliafico luego no concretó una llegada clara por sorpresa que Messi administró magistralmente. Faltaba juntar pases a modo de distracción para encontrar un envío largo que sorprenda a una defensa que achicó la cancha, pero supo agruparse cuando Argentina no decidía rápidamente. Sobre el final, el 10 recibió de Di María, engañó con el zurdazo y le dio de derecha, pero otra vez con el punto de mira desviado.
La sociedad Di María-Messi, con gran aporte de De Paul fue lo más destacado de la primera parte, que terminó con susto cuando un lateral al área quedó boyando y Dibu le tapó el gol a David.
El segundo tiempo mostró a la selección segura de sí misma y juntando pases desde el terreno propio. Messi, a esta altura, despejó cualquier incógnita. De Paul fue el socio de siempre. Y entre los dos construyeron el segundo tanto, con una combinación dentro del área, un pase atrás del motorcito, un despeje corto y Enzo Fernández que acomodó un pase a la red. En el camino, Messi, viejo zorro, desvió

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