miércoles, 10 de julio de 2024

LOS MÁS GANADORES.....


Di María va por la pared que nadie pudo derribar
Cristian Grosso
Ahora que la Argentina aprendió a quererlo, después del próximo domingo nunca más se lo verá a Ángel Di María en la selección. Resistió cuestionamientos, burlas, lesiones y sesiones de terapia. Hasta que la noche de la redención en Río de Janeiro alumbró al hombre del álbum perfecto. El coleccionista de la Copa América 2021, la Finalissima del 2022, Qatar eterno 2022, el Mundial Sub 20 de Canadá 2007 y los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Un curriculum albiceleste apenas igualado por un tal... Messi. Extrañarlo será inevitable… cuando todavía queda un acto final. Buscará retirarse campeón, para reírse de todos los demonios. ¿Cuántos se despidieron con un título? Nadie. Ninguno dentro del selecto club de los futbolistas más representativos de la historia de la selección.
Es que la Argentina ha retratado con crueldad el último instante de sus protagonistas principales. Envuelta en un espiral de derrotas, socavó hasta la imagen de sus emblemas. El repaso es desolador. Daniel Passarella jamás se imaginó que la goleada 7-2 frente a Israel, estación previa a México 86, sería su adiós; Claudio Caniggia recibió una tarjeta roja entre los suplentes en Japón 2002; a Jorge Burruchaga el penal de Brehme en la final de Italia 90 lo licenció para siempre; Mario Kempes ya no jugó tras la eliminación ante Brasil en España ‘82; Ubaldo Fillol no contó con otra oportunidad tras el agónico 2-2 con Perú en las eliminatorias del 85; Javier Zanetti se marchó con la eliminación en la Copa América 2011.
La lista de salidas se vuelve inagotable. Para Diego Simeone fue la caída con Inglaterra en el Mundial 2002; a Oscar Ruggeri lo despidió la derrota 3-2 con Rumania y la eliminación de la Copa del Mundo de 1994; Roberto Ayala y su gol en contra con Brasil en la final de la Copa América de Venezuela 2007 resultó una lápida; Gabriel Batistuta se marchó con el 1-1 ante Suecia en el Lejano Oriente; Javier Mascherano se sumó al grupo de los desahuciados tras Rusia 2018. Sergio Romero falló en un córner y perdió un amistoso con Brasil en 2018 y ya no regresó. Diego Maradona se marchó de la mano de una enfermera. Vacío, sadismo. Las despedidas saben causar dolor.
Nadie pudo lucir un cierre exuberante y luminoso en código albiceleste. Un cierre espinoso se convirtió en el destino inexorable. Contra esas señales fatalistas también se plantará Di María, que de ningún modo pondrá en riesgos el Olimpo al que supo escalar. “Prefiero irme cuando me piden que me quede, y no quedarme cuando todos piden que me vaya”. Eso explicó Pelé en 1977 cuando clausuró su carrera en el Cosmos de Nueva York. Di María eligió no escuchar a nadie, ni a los supultureros ni a los conversos. Solo a su corazón, el único leal en tan largo viaje

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Messi-Scaloni: socios para la selección más ganadora
El capitán jugará su séptima definición entre Copas América y Mundiales
Federico ÁguilaafpSocios para la victoria, otra victoria: Scaloni y Messi, líderes, cada uno en su lugar
NUEVA JERSEY.– La sociedad tiene un pasado en común y un presente que los unirá para siempre. En aquellas canchas de baby con más tierra que césped en el complejo Malvinas de Newell’s, los Lionel de esta historia compartieron con pocos años de diferencia sus orígenes futbolísticos. También tuvieron vestuarios en común, incluso en un Mundial, el de 2006 en Alemania. Pero desde 2018, la sociedad que conforman DT y capitán, Scaloni y Messi, no para de ganar. O de “competir” como le gusta repetir una y otra vez al técnico de esta generación dorada.
La conquista de Qatar rompió con aquella vieja disputa MenottiBilardo que atravesó a los futboleros durante más de tres décadas. El responsable fue un joven, casi inexperto DT, que ya había ganado una Copa América en la salida de la pandemia. Scaloni encontró la llave para armar una sociedad que será recordada por generaciones. Cuando asumió, Messi ya era Messi. El mejor jugador del mundo, coleccionista de premios a nivel clubes. Renovó un plantel herido y armó un equipo a su medida.
Hasta la final de la Copa Centenario 2016 el capitán solo había cosechado frustraciones en la mayor. Tantas, que después de errar su penal en el mismo escenario de anoche renunció. La Copa América de 2007 en Venezuela significó su primera definición importante con la albiceleste. Aquella sociedad con Riquelme terminó con 0-3 en contra con Brasil y un primer golpe para el crack de 20 años.
En la recordada definición del Mundial de Brasil 2014 Messi ya era el capitán. Fue elegido el mejor del torneo, pero el gol de los alemanes en tiempo de descuento se convirtió en otra dura caída. Después llegaron las dos finales de Copa América perdidas por penales frente a Chile, en 2015 y 2016.
Catorce años tuvo que esperar el capitán para su primer gran desahogo con la camiseta que tanto ama. Fue en la Copa América de Brasil 2021. El año siguiente vino la gloria eterna en Qatar.
Acá, en los Estados Unidos, hasta las semifinales, Messi había cumplido un torneo de mayor a menor. Tras un debut auspicioso, una lesión lo tuvo a maltraer en el segundo juego frente a Chile. Así quedó afuera del tercer partido con Perú y en su regreso con Ecuador, en cuartos de final, estuvo lejos de su nivel. Para la semifinal llegó recuperado. Volvió a jugar como el hombre más adelantado en el 4-3-3 que planteó Scaloni.
La primera acción del capitán llegó con una combinación con su socio Di María, quien le devolvió la pelota afuera del área grande y el remate rasante pasó junto al primer palo de Crépeau. Messi vio cómo De Paul se vistió del 10 y metió una habilitación perfecta para Julián Álvarez, que acomodó el cuerpo y la pelota, quedó mano a mano con el arquero y definió. La segunda clara del capitán llegó sobre el epílogo de la primera parte. Enganchó de zurda en el área y definió de derecha, pero el remate se fue muy cerca del poste derecho.
El segundo capítulo estaba reservado para una nueva marca del capitán. Desvió un disparo de Enzo Fernández en el área chica y, tras la revisión del VAR, se convirtió en el 2-0 que selló el pasaje a Miami. Ese tanto le sirvió además para alimentar su récord ya casi inalcanzable para cualquiera de los jugadores que hayan nacido: 109 goles en 186 partidos jugados en la selección.
“Que la Argentina pueda jugar una final más es impresionante”, dijo Messi, que el domingo puede alcanzar junto a su socio el cuarto título, después de la Copa América 2021, la Finalissima y el Mundial.
Y dejó un mensaje sobre aquellas definiciones perdidas y estos últimos años soñados: “Es una locura lo que hizo este grupo y lo que viene haciendo la selección, porque ahora se le da mucha más importancia a todas las finales que me tocó jugar a mí y los que quedamos de la antigua camada”.

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