Una audiencia preocupada por la batalla entre Milei y Lula
Los ejecutivos le preguntaron a Francos por el futuro del Mercosur; algunos comenzaron a notar un piso en la caída de la actividad
Francisco Jueguen
“En el semáforo hay cosas en verde”, se esperanzó Guillermo Francos sentado sobre el escenario del Alvear Icon de Puerto Madero. No era optimismo necio. Los empresarios que lo escuchaban coincidían con que el desplome de la economía había tocado un piso, con que el sobrestock de mercadería dolarizada que dejó el terror al fin del ciclo kirchnerista se acababa en los depósitos y con que el muy tenue movimiento de la actividad, incluso en la industria y en la construcción, era genuino. “Somos empresarios, hay que arriesgar”, se animaban en los pasillos.
El debate sobre la forma de recuperación, en cambio, seguía en discusión, según se charlara con constructores, comerciantes o con industriales: no hubo consenso con la letra (V, U o L), o sea, con el modo del rebote. Esto reafirmaba que cualquier mejora será heterogénea.
Pero la respuesta del jefe de Gabinete había llegado luego de dos preguntas incómodas sobre una misma palabra que condensaba varios miedos: Mercosur. Y los cuestionamientos llegaban en tiempos en que Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva se sacan chispas. No era casual. Los empresarios querían saber una cosa: en una economía que levanta y que todavía no desarmó el nudo de trabas, impuestos e ineficiencias tras 20 años de populismo, ¿parte de la recuperación se la llevarán los productos importados o todo seguirá quedando entre los viejos conocidos del bloque común?
Francos no dejó tranquilos a los hombres de negocios en su presentación en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp). Aseveró no solo que el Mercosur debe ser mucho más abierto, sino que dejó la posibilidad “abrirse individualmente”. se acercó a la la nacion mesa principal del salón en la que Francos charlaba con el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja.
“¿Qué quiso decir con abrirse individualmente?”, preguntó la nacion al funcionario. “Tratados bilaterales, como los que tiene Chile”, dijo el jefe de los ministros. “¿Pero eso no rompe el Mercosur?”, se repreguntó. Funes tomó la posta. Dijo que existen algunos mecanismos específicos que permiten algunos tipos de acuerdos, incluso dentro del bloque regional. Un camino que exploró, crisis regional mediante, Uruguay.
Las terminales automotrices –interesadas siempre en ese vínculo– paraban la oreja. Habían tenido 24 horas antes un encuentro con el ministro de Economía, Luis Caputo. Entre los temas a debatir: las exportaciones. Y más precisamente, el peso de los impuestos en las ventas al exterior. Un 208 o un Cronos criollo que se venden en otro país incluyen 23% de impuestos. Un Citroën que llega desde Brasil tiene 7% de impuestos. Desde México, 0%. Entre otras cosas que las terminales automotrices charlaron con Caputo en el Ministerio de Economía estuvo la eliminación del impuesto PAIS, que sería entre agosto o septiembre.
“Está perfecto que el Gobierno trabaje sobre la inflación y el tipo de cambio. Pero tiene que comenzar a mirar la herencia K de los últimos 20 años. La presión fiscal está enraizada en la cadena de valor, en la estructura de costos”, dijo un industrial en el lobby al explicar los precios argentinos, el costo país. “Ahora es preciso encarar un proceso de eficientización, como en los 90, que nos devuelva competitividad más allá del dólar”, agregó. Su temor era que el gobierno de Javier Milei llegara a esa meta sin un puente: o sea, que se abra la economía sin antes bajar los costos –impuestos, tasas de interés y mejora de infraestructura– para que las empresas locales puedan competir con los importados sin la cancha inclinada.
“Hay que dejar a la Argentina en condiciones competitivas”, dijo Eduardo Eurnekian, dueño de Corporación América, consultado sobre el proyecto Milei. Esta vez fue cauto sobre su expupilo. Dijo que lo “ve bien” y avaló su proyecto de una
Argentina potencia en 40 años esbozado en la Bolsa. Por las dudas, para evitar un nuevo exabrupto sobre la figura presidencial, sus asesores lo vigilaban de cerca.
“El tipo de cambio no está considerablemente atrasado. No están dadas las condiciones para devaluar”, afirmó el director de Celulosa, José Urtubey, que sí aceptó que podría haber hasta un 10% de encarecimiento real del tipo de cambio. El salteño pidió un programa micro de articulación público privado que ponga el eje en el fortalecimiento de las cadenas productivas.
“Hay mucha ansiedad, pero hay optimismo”, dijo Funes de Rioja sobre el clima en el sector fabril. “Fondo se tocó”, afirmó sobre la actividad que representa y agregó sobre el dólar: “Este modelo no se va a desmoronar por el dólar; se desmorona sin reactivación”. El titular de la UIA –que tuvo algunos problemas para pasar las vallas de seguridad en el acto de firma del Pacto de Mayo en Tucumán– volvió a pedir entonces un Régimen de Incentivos para Grandes Empresas (RIGI) para pequeñas firmas argentinas.
“Tocamos piso, pero todavía falta”, afirmó Martín Cabrales. Contó que la venta de café crece gracias al frío actual, pero de manera desigual: más en el segmento más pudiente que en el menos. El mundo de la cerveza, en cambio, es un llanto, según un ejecutivo que había visto un pico bajo en el verano –con calor– y ganas entre los argentinos de celebrar. Hoy, con frío, hay pocos motivos para el sabor del encuentro.
“El sobrestock está llegando a un límite. Comienza a haber reposición genuina. Huelo algo de optimismo”, aseguró un industrial sobre los meses que vienen y aunque varios colegas habían admitido haber reducido personal en el primer trimestre. Fue la misma visión que confirmaban Adelmo Gabbi y Gustavo Weiss entre ellos. Gabbi, que había recibido a Milei 24 horas antes, no veía un dólar “atrasado”; Weiss veía la intención, aunque “sin plata” por parte del Gobierno de comenzar a abrir el grifo de la obra pública, aunque sea desde las garantías de deuda o los fideicomisos propiamente provinciales.
“La Ley Bases fue un paso fundamental”, afirmó el presidente del Cicyp y número dos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Marcos Pereda, para presentar a Francos en el escenario. En un guiño oficial, dijo que, con más seguridad jurídica y competitividad, se va a “consolidar una economía liberal de mercado”. Hizo entonces un mea culpa entre los empresarios: “De qué te sirve el mejor camarote si viajás en el Titanic”. Y pidió luego ponerse la camiseta en serio. Cerró entonces pidiendo “estrechar lazos con el Mercosur”
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Un foro de jóvenes busca confrontar al progresismo
Adorni y Francos participaron del encuentro de referentes de la derecha
Federico González del Solar
Calle, Bartels, Alias y Oyarzú, en el Foro Panamericano Foro_Jóvenes
“Algo que les voy a contar a mis nietos es que yo viví el fin del kirchnerismo”, sentenció ayer el vocero presidencial, Manuel Adorni, en lo que fue el segundo encuentro del Foro Panamericano de Jóvenes Políticos. Se trata de un evento que reúne a dirigentes, funcionarios y empresarios de distintos países alrededor de tres grandes ejes (la libertad, la seguridad y el capitalismo) y que pretende alzarse como un foro “activo” de la derecha para dar la lucha contra el progresismo.
“Nuestras relaciones con el mundo antes eran con Venezuela, Rusia, China; jugábamos el juego del eje del mal y el mundo pasa por la libertad”, afirmó Adorni. “Nos degradamos de tal manera que tratamos de autoconvencernos de que la decadencia era normal”, agregó. El auditorio del Teatro Globo, en el centro porteño, estuvo compuesto por una mayoría de jóvenes de traje que no superaban los 25 años. El vocero, en su intervención, también dejó un mensaje político: “Los objetivos con Pro y Mauricio Macri son similares, y es probable que el 2025 nos encuentre juntos como hasta ahora”.
Por la negativa, el congreso, que vio su luz el año pasado con un primer encuentro, también en Buenos Aires, apunta a estabilizar una agenda de derecha que ejerza como contrapeso cultural al Foro de San Pablo, que desde 1990 reúne a dirigentes y partidos políticos que van desde el centro hacia la izquierda en el espectro ideológico. La contraposición ideológica fue concebida como parte de una “estrategia comunicacional” para la difusión del Foro, pero, según afirmó uno de sus organizadores, forma parte de los motivos que la inspiran, en el marco de una “batalla cultural proactiva” que busca trascender la crítica pasiva y lo meramente partidario.
El vocero presidencial fue una de las figuras del oficialismo que apuntalaron un evento que se extiende por tres días y finaliza hoy con una nueva jornada de exposiciones, en la que habrá un homenaje a las víctimas del “comunismo y del socialismo del siglo XXI”.
El legislador Damián Arabia, alfil de la ministra en la Cámara de Diputados, dio el presente en un bloque que tuvo dos actividades: “Hungría: un modelo inspirador para los patriotas” y “Juventud y liderazgos partidarios”, del cual formó parte junto a figuras de Chile y Honduras (Kate Montealegre y Frank Alley, respectivamente).
Ayer, en la Legislatura porteña, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cerró la primera jornada del congreso con un breve discurso que tuvo al “diálogo” como principal protagonista. “Piensen cuánto más ganaría la sociedad si encontramos el diálogo. El diálogo debe ser el instrumento de la política”, afirmó.
“Nos pidieron hacerlo nuevamente en Buenos Aires, exclusivamente por el comienzo del gobierno de Javier Milei, que genera una expectativa tan grande que Buenos Aires volvió a ser muy atractiva”, señaló Juan Ignacio Oyarzú, uno de los organizadores del evento junto a Enzo de Fabio.
“La idea central de la organización –explica– es generar una red política a lo largo y a lo ancho del continente americano, con especiales aliados en Europa, de todos los partidos y movimientos de centroderecha y derecha en el continente americano y en Europa. No es que nos oponemos simplemente por oponernos a los valores del progresismo, sino que además planteamos cuál es nuestra agenda y cuál es nuestro modelo de país”
El Foro de San Pablo fue creado en 1990, en un momento en que la izquierda, a nivel mundial, buscaba en la praxis y en la teoría nuevos ejes de sentido para combatir el avance del neoliberalismo tras la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética.
La elección de Hugo Chávez en Venezuela en 1998 dio inicio a la denominada “marea rosa”, un resurgir de la izquierda en la región, que tuvo en Lula da Silva, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez a sus continuadores en Brasil, Argentina y Uruguay, respectivamente. Todos ellos, nucleados en el foro brasileño.
Ayer, según interpretan algunos de los organizadores de este nuevo congreso, los vientos han cambiado. “Hay un cambio cultural que está en proceso y llegó para quedarse”, indicó ayer Di Fabio. “El Foro es y pretende seguir siendo una red internacional de dirigentes, mayormente jóvenes, que estamos dispuestos a ser la contracara del Foro de San Pablo y a la Internacional Progresista. Sin Donald Trump (EE.UU.), sin Jair Bolsonaro (Brasil), sin Vox en España, sin Viktor Orban en Hungría, sin Giorgia Meloni (Italia) no podríamos entender lo que significa la victoria de Javier Milei”, resaltó
“Algo que les voy a contar a mis nietos es que yo viví el fin del kirchnerismo”, sentenció ayer el vocero presidencial, Manuel Adorni, en lo que fue el segundo encuentro del Foro Panamericano de Jóvenes Políticos. Se trata de un evento que reúne a dirigentes, funcionarios y empresarios de distintos países alrededor de tres grandes ejes (la libertad, la seguridad y el capitalismo) y que pretende alzarse como un foro “activo” de la derecha para dar la lucha contra el progresismo.
“Nuestras relaciones con el mundo antes eran con Venezuela, Rusia, China; jugábamos el juego del eje del mal y el mundo pasa por la libertad”, afirmó Adorni. “Nos degradamos de tal manera que tratamos de autoconvencernos de que la decadencia era normal”, agregó. El auditorio del Teatro Globo, en el centro porteño, estuvo compuesto por una mayoría de jóvenes de traje que no superaban los 25 años. El vocero, en su intervención, también dejó un mensaje político: “Los objetivos con Pro y Mauricio Macri son similares, y es probable que el 2025 nos encuentre juntos como hasta ahora”.
Por la negativa, el congreso, que vio su luz el año pasado con un primer encuentro, también en Buenos Aires, apunta a estabilizar una agenda de derecha que ejerza como contrapeso cultural al Foro de San Pablo, que desde 1990 reúne a dirigentes y partidos políticos que van desde el centro hacia la izquierda en el espectro ideológico. La contraposición ideológica fue concebida como parte de una “estrategia comunicacional” para la difusión del Foro, pero, según afirmó uno de sus organizadores, forma parte de los motivos que la inspiran, en el marco de una “batalla cultural proactiva” que busca trascender la crítica pasiva y lo meramente partidario.
El vocero presidencial fue una de las figuras del oficialismo que apuntalaron un evento que se extiende por tres días y finaliza hoy con una nueva jornada de exposiciones, en la que habrá un homenaje a las víctimas del “comunismo y del socialismo del siglo XXI”.
El legislador Damián Arabia, alfil de la ministra en la Cámara de Diputados, dio el presente en un bloque que tuvo dos actividades: “Hungría: un modelo inspirador para los patriotas” y “Juventud y liderazgos partidarios”, del cual formó parte junto a figuras de Chile y Honduras (Kate Montealegre y Frank Alley, respectivamente).
Ayer, en la Legislatura porteña, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cerró la primera jornada del congreso con un breve discurso que tuvo al “diálogo” como principal protagonista. “Piensen cuánto más ganaría la sociedad si encontramos el diálogo. El diálogo debe ser el instrumento de la política”, afirmó.
“Nos pidieron hacerlo nuevamente en Buenos Aires, exclusivamente por el comienzo del gobierno de Javier Milei, que genera una expectativa tan grande que Buenos Aires volvió a ser muy atractiva”, señaló Juan Ignacio Oyarzú, uno de los organizadores del evento junto a Enzo de Fabio.
“La idea central de la organización –explica– es generar una red política a lo largo y a lo ancho del continente americano, con especiales aliados en Europa, de todos los partidos y movimientos de centroderecha y derecha en el continente americano y en Europa. No es que nos oponemos simplemente por oponernos a los valores del progresismo, sino que además planteamos cuál es nuestra agenda y cuál es nuestro modelo de país”
El Foro de San Pablo fue creado en 1990, en un momento en que la izquierda, a nivel mundial, buscaba en la praxis y en la teoría nuevos ejes de sentido para combatir el avance del neoliberalismo tras la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética.
La elección de Hugo Chávez en Venezuela en 1998 dio inicio a la denominada “marea rosa”, un resurgir de la izquierda en la región, que tuvo en Lula da Silva, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez a sus continuadores en Brasil, Argentina y Uruguay, respectivamente. Todos ellos, nucleados en el foro brasileño.
Ayer, según interpretan algunos de los organizadores de este nuevo congreso, los vientos han cambiado. “Hay un cambio cultural que está en proceso y llegó para quedarse”, indicó ayer Di Fabio. “El Foro es y pretende seguir siendo una red internacional de dirigentes, mayormente jóvenes, que estamos dispuestos a ser la contracara del Foro de San Pablo y a la Internacional Progresista. Sin Donald Trump (EE.UU.), sin Jair Bolsonaro (Brasil), sin Vox en España, sin Viktor Orban en Hungría, sin Giorgia Meloni (Italia) no podríamos entender lo que significa la victoria de Javier Milei”, resaltó
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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