martes, 20 de agosto de 2024

185 ANIVERSARIO DE LA FOTOGRAFÍA, LA CORTE SUPREMA Y BUKELE Y LOS DERECHOS HUMANOS


La vida y la muerte en un instante
Norberto Frigerio
Parecerá exagerado, pero lo cierto es que la cercana muerte de la nobilísima e inolvidable artista Sara Facio me despertó, quizá como a muchos otros, la curiosidad insoportable de saber algo más de fotografía. Antes reservada solo para poder recordar momentos especiales de la vida, ha cambiado dramáticamente en los últimos años y se ha sumado a nuestra vida cotidiana por el teléfono celular. Y sigue deslumbrándonos. Solo se necesita un setentavo de segundo para dejar impactada la realidad en un imagen. En un instante, la eternidad, frente a nosotros y para siempre.
Pero ese hecho familiar, deportivo, cultural o social que quedará capturado en algún recóndito lugar de nuestro teléfono o en la nube esconde una larga historia. Nació de un acto de generosidad de Francia, cuando dos de sus ciudadanos, Joseph Niepce y Louis Daguerre, el 19 de agosto de 1839, utilizando una mera placa de metal cubierta con una sustancia fotosensible, capturaron la primera imagen. En sus orígenes se llamó daguerrotipo, con posterioridad transitó distintas geografías, por cuanto la propiedad había sido liberada, y arribó a la Argentina. Es en 1843, desde La Gaceta Mercantil, cuando John Elliot ofrece retratos a través de este invento que ya había seducido al mundo.
Justo es decir que luego de Elliot se fueron sumando decenas de ilustres artistas, mientras aquellos originales en sepia fueron virando al blanco y negro y más tarde al color. ¿Cómo no recordar a los grandes fotógrafos de plaza, ocultos en esos oscuros paños negros, que nos retrataron junto a nuestros abuelos o padres en paseos públicos o jardines? ¿Y cómo omitir la foto donde el caballero sentado, rodeado de esposa e hijos, pasaba a la posterioridad frente a lujosos cortinados o truncadas columnas dóricas? ¿Quién no recuerda algún tierno infante sobre un almohadón de seda, aunque seguramente el fotografiado a esta altura quisiera desterrar para siempre aquella imagen?
De aquellas cámaras hasta este imperceptible sistema encubierto dentro de un teléfono ha pasado mucho: las tradicionales réflex, con cajoncitos; las Polaroid, que nos seducían con la revelación instantánea. Y cuando todo parecía perfecto llegaron los celulares, las “selfies” y todo cambió…
Cabe hacer aquí un breve paréntesis y recordar el fabuloso archivo que acumula la nacion, con más de tres millones de piezas de excepcional factura, testimoniando más de 135 años de actos políticos, guerras internacionales, encendidos discursos desde bancas de diputados, escenas de disturbios y violencia, hechos sociales, visitas de notables representantes extranjeros, presidentes en el momento de su juramento ante el Congreso, artistas que se llevaron aplausos desde el Colón o tantos otros teatros argentinos que recibieron a actores de prestigio internacional. También los sucesos policiales, la presentación de libros o los grandes campeones que pasaban por Palermo cada año, honrando la mejora de la genética animal; los grandes duelos nacionales donde los argentinos despedimos a un inolvidable Carlos Gardel, o el solemne y prolongado velatorio de Eva Duarte de Perón. Éxitos en boxeo o en fútbol, o el gran Fangio deslumbrando en todos los circuitos del mundo con sus cinco campeonatos mundiales, dictaduras y democracias golpeadas por violencia, o el sindicalismo paralizando el país. Siempre la fotografía estuvo presente en la tarea inacabable del periodismo, en una simbiosis perfecta, como complemento y apoyo de los textos o asumiendo un rol preponderante y principal.
Solo algunos de esos artistas silenciosos: Horacio Coppola, Pedro Luis Raota, Aldo Sessa, Facundo de Zubiría, Marcos López, Annemarie Heinrich, Adriana Lestido o Grete Stern, entre otros muchos, iluminaron el universo cultural de la Argentina. La lista es infinita.
No se puede no evocar entonces en esta fecha el largo romance entre la Tierra y su satélite natural por medio de la fotografía cuando John William Draper, allá por mediados del 1840, presentó ante la Academia Nacional de Ciencias de Nueva York, en daguerrotipo, la primera imagen de la Luna, para asombro de todos. Se iniciaba así la historia de la fotografía astronómica.
Recién en 1968 la Luna correspondió a la Tierra, con una foto tomada por el astronauta del Apolo VIII Bill Anders, que se permitió la ironía de expresar que habían hecho el viaje para explorar la Luna y lo más importante había sido observar y fotografiar la Tierra.
Maravilla del hombre poder plasmar en un instante tanto la vida como la muerte. La condición humana en todas sus facetas.
Feliz aniversario.

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Nominación de Lijo: el peligro del silencio
Guillermo M. Lipera
La nominación del juez Lijo para integrar la Corte Suprema de Justicia me lleva a dudar, una vez más, de la efectiva conciencia de nuestra dirigencia acerca de la decisiva importancia de contar con un Poder Judicial independiente y eficaz a fin de asegurar la plena vigencia del principio de la seguridad jurídica, condición necesaria, aunque no suficiente, a fin de atraer inversiones que generen más puestos de trabajo.
Es público y notorio que el juez Lijo no genera la confianza que es dable esperar de un candidato que aspira a integrar la Corte. Tal circunstancia queda evidenciada en el contenido de las declaraciones públicas y escritos de impugnación presentados por numerosas y prestigiosas entidades, conforme a la normativa vigente, tanto ante el Ministerio de Justicia y posteriormente en el Senado de la Nación.
En el mismo sentido se han pronunciado reiteradamente numerosos periodistas, políticos y personas destacadas del mundo privado, tanto en los medios de comunicación como así también en las redes sociales.
Sin embargo, debo confesar que no fueron todos los que esperaba.
Esto me genera una mezcla de desilusión y tristeza, porque nos encontramos ante un hecho gravísimo que pone en peligro toda esperanza de contar con una Corte Suprema que ponga punto final a la mala costumbre de nuestros gobiernos de alterar permanentemente las reglas de juego, con el consiguiente perjuicio que esto genera a la sociedad toda.
Obviamente que no me extraña que el diputado kirchnerista Recalde defienda a Lijo y frene las denuncias que le hicieron ante el Consejo de la Magistratura. Tampoco me causa sorpresa alguna que los senadores que representan al kirchnerismo guarden un llamativo silencio y hagan correr la voz de que van a votar en favor de su nombramiento.
Sí me sorprende el silencio de muchos periodistas, políticos y dirigentes que no simpatizan con el kirchnerismo y en muchas oportunidades nos acompañaron cuando, en defensa de los valores republicanos, criticamos el vergonzoso pedido de juicio político a la Corte y todos los atropellos a la independencia del Poder Judicial y a la prensa independiente que se hicieron durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. ¿Doble vara? ¿Ingenuidad? ¿Complicidad? ¿Temor? ¿Ignorancia? Difícil encontrar una sola respuesta a estas cinco preguntas. Estoy persuadido de que hay un poco de todo.
Lo único que tengo claro es que el silencio de los buenos tiene consecuencias muy perniciosas. El que calla otorga. No es tiempo de tibios.
Resulta ilógico reclamar por el respeto a las reglas de juego, la seguridad jurídica y criticar al populismo si no hacemos sentir nuestra voz para reclamar el retiro del pliego de Ariel Lijo como candidato para integrar la Corte Suprema de la Nación.
Invito a reflexionar a todos aquellos argentinos que de buena fe dicen creer en los principios republicanos de gobierno y en la necesidad de contar con un Poder Judicial independiente. El momento es ahora, luego ya será demasiado tarde. La república está en peligro.

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Bukele y los derechos humanos

No debería sorprender que la guerra contra las pandillas encarada por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, haya recibido el beneplácito popular cuando estas no han hecho más que poner en jaque a la población salvadoreña. Por tres décadas, la gente ha vivido atemorizada ante extorsiones, secuestros, violaciones o asesinatos a manos de miembros de MS-13 o Barrio 18, grupos enfrentados de Los Ángeles que llegaron a El Salvador a partir de deportaciones masivas. Pero es un grueso error pensar que la seguridad pública puede alcanzarse violando masivamente los derechos humanos. Tal como ha documentado Amnistía Internacional, las autoridades han suprimido la independencia judicial: 327 desapariciones forzosas, 78.000 detenciones arbitrarias, 102.000 personas privadas de su libertad en abierta violación del debido proceso.
La tasa de encarcelamiento es la más alta del mundo y el hacinamiento carcelario alcanza el 148%. Muchos no necesariamente son culpables ni van a ser reconocidos como tales, sino que simplemente pasan a ser víctimas residuales de un proceso donde el fin justifica cualquier medio.
La ONG Cristosal ha documentado la muerte de 261 personas, cuatro de ellas niños, que estaban bajo custodia del Estado salvadoreño, tras ser detenidas durante el régimen de excepción vigente desde marzo de 2022, con el objetivo de combatir a las pandillas.
El reporte de Human Rights
Watch sobre abusos a los menores de edad documentó 66 casos en los que se comprobaron detenciones arbitrarias, torturas y otras formas de maltratos dentro de los centros penales, y acoso policial una vez liberados.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su preocupación por las constantes violaciones y dijo que la guerra contra las pandillas detuvo a 81.000 presuntos pandilleros con una baja en los niveles de violencia, pero con múltiples denuncias por abusos y arrestos arbitrarios.
La comunidad internacional debe reaccionar frente a una violenta respuesta estatal dirigida a sustituir la violencia pandilleril.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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