sábado, 17 de agosto de 2024

OLA ANTISRAELÍ Y ANTISIONISMO, , EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, VIOLENCIA Y DROGAS EN URUGUAY


Más que antisemitismo
Diana Wang


Aunque otras cosas ocupan el interés mediático, la tragedia entre Israel y el pueblo palestino sigue su curso, los secuestrados continúan prisioneros. El antisionismo es hoy una bandera de lucha y varios hechos bélicos llegan con títulos que acusan a Israel aunque luego el texto lo desmiente. ¿En qué se sustenta que solo a Israel se le exija lo que a otros países no? ¿Por qué solo la patria judía tiene tanto protagonismo mediático mientras decenas de injusticias y arbitrariedades en otros sitios no se mencionan? ¿Es solo antisemitismo? Aunque es indudable que es un fértil ingrediente emocional, el antisemitismo no alcanza para comprender esta ola antiisraelí que asola a políticos, estudiantes, medios y defensores de DD.HH. en una explosión de odio que se expande en lugar de decrecer. Muchos no se reconocen como antisemitas aunque esgrimen las tradicionales acusaciones judeófobas de poder, supremacía y maldad.
Terminado el año lectivo en el hemisferio norte, las protestas se aligeraron, pero las semillas que plantaron se replicaron en todas partes y son causa de lucha por doquier. Cualquier declaración proisraelí es vista como sospechosa y quien la enuncia es cancelado. Las respuestas de las tres infaustas decanas norteamericanas lo reflejan claramente; repudiarían con firmeza ataques a afroamericanos o a miembros de las diversas sexualidades, pero se mantuvieron incólumes ante el clamor estudiantil por el exterminio de Israel. La caza de brujas antisionista dejó un tendal de víctimas: el número de cesanteados ya supera a los que perdieron sus trabajos durante el macartismo.
¿Cómo entender a quienes, con la mejor intención enarbolan la bandera palestina en grito de reivindicación? Tal vez, caído el Muro de Berlín y con él la oposición comunismo-capitalismo, nos hemos quedado sin causas de lucha. La ecología, la diversidad de géneros y sexualidades, el feminismo y los derechos humanos brindan poderosos argumentos a quienes perdieron horizontes de sentido. Y hay más. El eje perpetrador/ oprimido nacido en las teorías poscolonialistas señala como víctimas a las poblaciones sometidas ayer por europeos y norteamericanos, los “no blancos” a los que defender y rescatar. Los feminismos denunciaron al patriarcado e identificaron al macho blanco heterosexual como modelo de autoritarismo y supremacía. Desde ambas vertientes se entroniza a la víctima como inocente sin discusión. Israel y sus judíos, varias décadas después del Holocausto, vencieron uno a uno a los poderosos ejércitos árabes y perdieron su condición de eternas víctimas para ser los triunfadores.
Los países comunistas y las izquierdas volcaron su apoyo hacia sus proveedores de petróleo y una nueva generación de potentados islámicos invirtió parte de esa riqueza atesorada en grandes tiendas, equipos de fútbol y universidades, fortunas que alimentaron las casas de estudio norteamericanas y demandaron cátedras, docentes y contenidos antisionistas. Uniendo en un ramillete estas distintas causas, Israel pasó a ser, en el imaginario universitario, el Estado blanco, explotador y patriarcal que sometía, oprimía y victimizaba al pueblo palestino.
El planteo, simplificador y maniqueo, oculta que la tal victimización, que efectivamente existe, es obra en gran medida de los dirigentes palestinos que mantienen a su población en eternos campamentos transitorios para obtener apoyos económicos y políticos y, de paso, acusar a Israel de apartheid, ocupación y genocidio. Aunque un 20% de población árabe vive libremente en Israel, decenas de años de adoctrinamiento convencieron a las élites académicas de la maldad intrínseca del Estado hebreo. Y ahí es donde los argumentos antisemitas hacen su agosto y florecen aunque muchos activistas no se reconozcan antisemitas. Su antisionismo tiene sustento racional en el eje opresor/oprimido pero el antisemitismo es el alimento emocional generador del odio antiisraelí. Porque, digámoslo con todas las letras, si su lucha fuera exitosa, “del río al mar” implica la destrucción del Estado de Israel. El terrorismo islámico ex term in ac ion si ta es estrictamente religioso y no se anda con delicadezas ni disimula su motivación antijudía y opuesta a todos los “infieles”, los que no veneran a Alá. Esto es lo que apoyan los militantes antisionistas hoy.
La lucha de los activistas en apoyo de las víctimas es meritoria y los creo convencidos de estar haciendo algo bueno por el mundo. Claro que en el camino olvidan las iniquidades que suceden en otras partes, la invasión rusa a Ucrania y sus muertos inocentes, las otras matanzas y genocidios con decenas de miles de víctimas y refugiados (en Yemen, Congo, Nigeria, Siria y sigue la lista). Solo se encienden cuando pueden acusar a Israel. Las víctimas israelíes masacradas en un explícito plan genocida no tienen lugar en este escenario. Ven a los niños quemados vivos, las embarazadas apuñaladas en sus vientres, las cabezas decapitadas con las que se jugaba al fútbol, las jovencitas violadas en manada y martirizadas, a los secuestrados, como opresores blancos, machos, heterosexuales y patriarcales, o sea, que merecen lo que les pasó por israelíes, por judíos, por blancos, por triunfadores.
Las élites educadas promueven una orgía de autoodio. ¿Lavan tal vez las culpas de sus antepasados europeos predadores, genocidas, piratas, colonialistas y esclavistas? ¿Será esta honra al islamismo radical parte de la crisis de occidente en su exoneración de un pasado vergonzante? ¿La única manera de compensar culpas del pasado es minar el futuro?
Hay quienes hablan del suicidio de Occidente, esto es de los valores de la democracia, el republicanismo y el humanismo. Todos en peligro, no solo los judíos.
Por eso digo que el antisionismo no es solo antisemitismo. Es más que eso.

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Claves para el diseño de políticas digitales
Vannina Trentin
La aceleración del cambio tecnológico es un hecho, así como las transformaciones en nuestra vida cotidiana. La irrupción de la inteligencia artificial tiene un alcance e impacto todavía difíciles de predecir. En este contexto, el lugar de los Estados resulta especialmente relevante, y por ello es impostergable avanzar en el diseño de políticas activas, especialmente en el ámbito educativo, que permitan crear condiciones para el acceso pleno a las tecnologías digitales desde un enfoque integral y que contribuyan a eliminar el conjunto de inequidades existentes y futuras.
La educación es clave en esta tarea y las políticas digitales en este ámbito necesitan considerar la dotación de equipamiento y conectividad, pero sabemos que esta dimensión no es suficiente para la calidad educativa. Los esfuerzos de los gobiernos en materia de equipamiento vienen dando frutos: estudios recientes indican que en América Latina y el Caribe aproximadamente el 62% de las escuelas de nivel primario y el 75% de las escuelas de nivel secundario disponen de equipamiento informático (Siteal, 2024). Sin embargo, estas inversiones no han tenido su correlato en la mejora de la calidad de los aprendizajes.
Las tendencias actuales surgidas de proyectos exitosos en la región señalan con contundencia que la integralidad de las políticas digitales es un factor decisivo a la hora de producir cambios profundos en los modos en que se accede, se produce y se comunica el conocimiento mediado por tecnologías. El impacto de las políticas públicas se fortalece cuando los planes de acción se crean a partir de consensos; se desarrollan considerando a todos los sectores; resultan de un análisis de viabilidad respecto de los resultados esperados en los tiempos y recursos disponibles, y responden a las necesidades reales de los distintos actores del sistema. Para ello, el primer paso es trabajar en la formación de los tomadores de decisiones y de quienes trabajan en los ministerios de Educación, incluidas aquellas personas que diseñan planes y programas educativos en los diferentes niveles.
En esta línea, trabajamos a diario en el IIPE Unesco desde múltiples iniciativas. Una de ellas, en materia de políticas digitales, es brindar herramientas para el análisis y el desarrollo de políticas que capitalicen el aporte de las tecnologías digitales en la educación a través de un curso especializado.
Buscamos que, a partir de nuestras formaciones, los gobiernos puedan responder a problemas persistentes en el campo, así como a las necesidades y demandas de la sociedad digital.
Este acompañamiento permite articular marcos de análisis con las prácticas concretas para guiar la adecuación de los programas educativos tanto en los temas de equipamiento como en la comprensión de los desafíos y herramientas de diseño de políticas desde perspectivas críticas. En este sentido, es una contribución a desmitificar el poder de los avances tecnológicos en un momento en el que no hay consenso sobre su impacto

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Violencia y drogas en Uruguay
MONTEVIDEO.– El artículo publicado de la Argentina, dice las cosas con la crudeza que muchas veces falta aquí. “Una década después de la apertura a la venta de marihuana, Uruguay tiene un mayor problema con la violencia de bandas”. La pieza, firmada por el periodista rosarino Germán de los Santos, responsable de algunas de las investigaciones más profundas sobre el impacto del narcotráfico en su ciudad, aborda el imprescindible balance del “experimento” uruguayo con la estatización de la producción y venta de marihuana. Y la realidad no admite dos lecturas: pasados 10 años, el panorama con el narcotráfico es muchísimo peor. El problema principal es que este proceso pernicioso fue publicitado en tiempos del gobierno de José Mujica como una medida destinada justamente a combatir el narcotráfico. Por supuesto que ya en aquel entonces editoriales de este diario, y columnas de opinión de varios referentes, alertaban sobre la estupidez de pretender que ese proceso de estatización fuera a lograr el objetivo promocionado. Pero la advertencia cayó en saco roto. La realidad es que el ser humano ha convivido con las drogas durante miles de años, sin mayores traumas. Es desde que se persigue a sus usuarios que se les otorgó ese tono contracultural que ha potenciado su uso autodestructivo. Y son los fabulosos márgenes de ganancia de los grupos criminales los que han generado la mayor parte del daño. Ahora salir de esto es un desafío mayúsculo.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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