domingo, 22 de septiembre de 2024

MILEI Y SUS ENEMIGOS....EDITORIAL


Milei y el contrapunto perfecto: apología de la mala noticia
Cuando las expectativas sobre la gestión empezaban a flaquear, el Presidente se topó con el conflicto ideal y sus adversarios preferidos: los sindicatos de Aerolíneas y Máximo Kirchner
Francisco Olivera
Justo en la semana en que, según casi todos los sondeos, las expectativas sobre la gestión de Javier Milei empezaban a sufrir una caída constatable, el Presidente se topó en el camino con el conflicto ideal y sus adversarios preferidos: los sindicatos de Aerolíneas Argentinas, que amenazan con volver a dejar sin vuelos a todo el país, y Máximo Kirchner, que reapareció ayer en el estadio Atenas, de La Plata. Lo suficiente como para desviar el foco de atención de factores que, dicen los encuestadores, le venían afectando la imagen al Gobierno, como los vetos a las leyes de movilidad jubilatoria y financiamiento universitario. En La Libertad Avanza celebran en silencio.
“Ni Karina hizo tanto por Milei como los gremios aeronáuticos”, escribió en Twitter el politólogo Andrés Malamud. Como si Pablo Biró, de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), y Juan Pablo Brey, de los Aeronavegantes, se hubieran propuesto contribuir con una recomendación que el equipo de Santiago Caputo hace desde que Milei asumió: que el Presidente se ponga al frente de la discusión y “marque agenda” mediante por lo menos un hecho relevante por semana.
La discusión por Aerolíneas vuelve a incluir todo, desde la necesidad de dar un servicio “esencial”, previsto en el decreto 825 publicado el lunes, hasta las prerrogativas laborales que sobreviven en la compañía desde hace años, inimaginables en otras partes del mundo. Franco Mogetta, secretario de Transporte, empezó a exponerlas la semana pasada cuando publicó en las redes que de los 18 lugares de business que tenía el vuelo inaugural a Punta Cana diez habían sido ocupados por parientes del personal. La casta de la casta. En el Gobierno prometen más revelaciones.
Es probable que este haya sido entonces apenas el inicio de un extenso conflicto que anteayer, en una asamblea en la sede del gremio, los pilotos prometieron “profundizar”. Así lo anticiparon en el último párrafo del comunicado difundido esa tarde. Aerolíneas Argentinas ha puesto siempre a prueba la fortaleza y la capacidad de decisión de las administraciones, pero interpela particularmente a esta desde el aspecto ideológico: ¿qué debería hacer, si no privatizarlas o cerrarlas, un gobierno libertario con empresas estatales deficitarias? Pero no es tan sencillo porque la ley de estatización, aprobada en 2008 por 167 contra 79 votos en Diputados y 42 contra 21 en el Senado, prohíbe privatizarla, y el capítulo que contemplaba esa posibilidad quedó fuera de la Ley Bases en la última negociación. También está el pasivo contingente de los casi 12.000 empleados con derechos adquiridos y décadas de antigüedad. ¿Habría de todos modos interesados? En La Libertad Avanza no son optimistas al respecto. Saben que no es lo mismo esta línea aérea que otras empresas estatales. Que AySA, por ejemplo, por la que ya preguntaron en las últimas semanas dos grupos norteamericanos, ambos con socio argentino, o Tandanor, seguida con atención por dueños de capitales griego y español.
Descartada entonces la posibilidad de hacerla competitiva, en Aerolíneas todo debe resolverse políticamente. Y en ese ámbito cobran valor los gestos. Anteayer, mientras en la sede de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas se desarrollaba una asamblea con 400 afiliados, Mogetta difundió fotos que acababa de sacarse en su oficina con dos extranjeros interesados en el sector: Phil MacGrane, CEO de Dnata, operadora brasileña de handling aeroportuario, y el embajador de Emiratos árabes Unidos, Saeed Abdulla Alqemzi. Más que una rerepresentan unión de negocios, una advertencia a Biró y a Brey.
Se hace difícil imaginar una solución porque nadie parece dispuesto a ceder. Algo parecido pasó en 2008 con la discusión por la 125. ¿Cuántos días de paro y pasajeros quejosos está en condiciones de soportar la Casa Rosada? ¿Pueden los trabajadores exponerse a más despidos? Los líderes gremiales dudan. El tiempo del “Todos somos Aerolíneas” quedó muy atrás. Hoy, según diferentes encuestas, los consultados que quisieran privatizarla en todos los casos más de la mitad.
Biró sumó esta semana a la causa a todo el sindicalismo del transporte, que analiza la posibilidad de hacer un paro más amplio. Pablo Moyano, Omar Maturano, Juan Carlos Schmid… Más para el casting de Caputo.
Es difícil que se entiendan con Milei porque parten de esquemas mentales incompatibles y tienen objetivos opuestos. Al Presidente le pasa en realidad con gran parte de la dirigencia. Mientras él se jacta, por ejemplo, de estar haciendo el ajuste más severo de la historia, en la oposición usan el mismo argumento para criticarlo. Y ocurre lo mismo con la “justicia social”, considerada un “robo a mano armada” por el líder libertario.
Vale la pena detenerse en las razones de ese diálogo imposible. En un informe elaborado para empresas sobre la presentación del presupuesto 2025 en la Cámara de Diputados, el consultor Juan Iramain advierte que, entre los aspectos destacables de un discurso que llamativamente no tuvo números, el Presidente sorprendió con una especie de “resignificación” de conceptos que hasta hace poco tenían sentidos prácticamente opuestos. ¿En qué punto llegarían a un acuerdo partidarios del “Estado presente” y un líder cuya obsesión es minimizarlo? No podrían ni empezar. Y así con todo. El sueño de Milei no es construir rutas, sino sacar de ahí al Estado y que las obras puedan hacerse con capital privado. Hasta ahora, lo normal era que un veto a un aumento a los jubilados fuera ejercido con incomodidad por cualquier líder político; el Presidente lo festejó en cambio con un asado para “los 87 héroes”. Ese encuentro en Olivos sorprendió incluso a los propios. “Ojalá que podamos ir juntos en las elecciones de 2025”, dicen que les dijo el anfitrión. Un diputado de La Libertad Avanza se preguntaba entonces si, con esas pretensiones, no habría sido mejor ubicar a Cristian Ritondo más cerca de la cabecera. “Los políticos nos fijamos en dónde nos sientan”, explicó. Pero Milei no razona como un político.
Esta ruptura de paradigma resulta a veces difícil de digerir para la dirigencia tradicional. Parte del progresismo, por ejemplo, prefiere últimamente analizar al Presidente con categorías del ámbito de la moral. Según esa óptica, Milei no solo ajusta: también es “cruel”, “mala persona” o “falto de empatía”. Tampoco debería sorprender que el eslogan que los kirchneristas estrenaron ayer en el acto de La Plata haya sido: “Armar de nuevo”. Porque hay que volver a empezar.
Este estilo tan particular permea finalmente en el modo en que el Gobierno gestiona. La Ley Bases, por ejemplo, acaba de incorporar para determinados actos de la Administración Pública Central la metodología del “silencio positivo”, un concepto jurídico que establece que, ante cualquier pedido a un determinado organismo del Estado, la falta de respuesta al cabo de un plazo legal específico deberá interpretarse como permiso. El silencio es un sí. Hasta ahora, como la propuesta es empezar de cero, quien conduce está en minoría, casi toda la energía se la lleva el no. Gobernar es vetar.
¿Cuántos días de paro y pasajeros quejosos está en condiciones de soportar la Casa Rosada? ¿Pueden los trabajadores exponerse a más despidos? Los líderes gremiales dudan

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Punto final para un organismo militante
El Ministerio de Justicia cerró la Unidad Especial de Investigación de la Desaparición de Niños por considerarla incompatible con la Constitución
Asus 93 años, Estela de Carlotto lleva unos 47 de trabajar con las Abuelas de Plaza de Mayo en la denodada tarea de encontrar a los niños apropiados durante los aciagos años 70. En casi medio siglo se restituyeron 133 identidades, un valioso trabajo en pos del derecho a la identidad, que progresivamente se fue tiñendo de rencores e intereses económicos para alejarse de sus loables fines.
El Ministerio de Justicia cerró recientemente la Unidad Especial de Investigación de la Desaparición de Niños (UEI), dependiente de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDi), por considerar que la existencia del organismo era incompatible con la Constitución nacional. El nacimiento de la CoNaDi en 1992, con funciones muy acotadas, había dado cumplimiento a la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconocía el derecho a la identidad.
En 2004 Néstor Kirchner creaba por decreto la UEI, facultándola para acceder a todos los archivos en poder del Estado. Precisamente, ese fue el argumento esgrimido para su desafectación, pues, como dependencia del Poder Ejecutivo, llevaba a cabo investigaciones propias del Poder Judicial y del Ministerio Público Fiscal, violando el derecho fundamental a la intimidad de las personas.La Asociación Judicial Bonaerense, la Comisión Provincial por la Memoria y el propio Axel Kicillof no tardaron en hacerse oír. El gobernador bonaerense anunció la creación de un ente similar al cerrado para “seguir profundizando las políticas de memoria, verdad y justicia” en la provincia.
Por su parte, desde Abuelas de Plaza de Mayo se emitió un comunicado en el cual se denuncia que el cierre implica “una nueva embestida contra la búsqueda de nuestras nietas y nietos apropiados durante la última dictadura cívico-militar”. En una entrevista, Carlotto apuntó duramente contra el presidente Javier Milei, acusándolo de haber puesto bajo asedio al movimiento de los derechos humanos. Cuesta imaginar que su reacción no tuviera también algo que ver con la situación en la que ha quedado su hija Claudia, coordinadora de la CoNaDi desde 1994, un cargo que debe revalidarse semestralmente y que hoy también estaría siendo cuestionado a pesar de que en abril pasado, el consejo de la institución –con representación del Ministerio Público Fiscal, la Defensoría General y Abuelas de Plaza de Mayo–, había pedido la continuidad de la funcionaria en el cargo. Cuando los privilegios dejan de ser vitalicios, los afectados alzan la voz.
En mayo pasado, el Ministerio de Seguridad se había negado a entregar legajos de efectivos de las fuerzas policiales y de seguridad federales, cuyo carácter es siempre reservado, ante un requerimiento de la UEI. Se terminaba así con una práctica frecuente como la de investigar, incluso sin pruebas ni indicios, hipotéticos vínculos de efectivos con niños apropiados. La ministra Patricia Bullrich juzgó como “absolutamente inadecuado” aquel pedido, respaldando su decisión en la Constitución y la ley de protección de datos personales.
“Acá hubo un genocidio. Hubo muertos, heridos, desaparecidos, niños robados”, insiste Carlotto, pese a que con su accionar distorsionó el valor de la lucha que supo encarar para mancharla de venganza e intereses económicos. También hubo un gigantesco negociado a costa de una tragedia que lleva años de ser mirada con un solo ojo. La enorme maquinaria montada en torno a los derechos humanos con los dineros del Estado, dirigidos a sostener privilegios privados por décadas, empieza a crujir. La ideología se exacerba ante los recortes y la falta de fondos que tan gratuitamente aprovecharon hasta aquí un sinnúmero de amigos del poder. Es tiempo de terminar con estos abusos y de desenmascarar a sus responsables.
Hubo un gigantesco negociado a costa de una tragedia que lleva años de ser mirada con un solo ojo

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