domingo, 22 de septiembre de 2024

EL ANÁLISIS Y EL ESCENARIO


Un discurso militante y terrenal
Luciano Román
Cuando la historia escriba el vínculo del Papa con la Argentina, deberá prestarle una atención muy especial al discurso que pronunció ayer.
Algo de fondo parece haber cambiado en el mensaje dirigido a su país. El Pontífice abandonó el tono eminentemente doctrinario y pastoral, para arriesgarse en el barro de los debates coyunturales. No apeló esta vez a la dialéctica simbólica y a la gestualidad ambigua, sino que optó por cuestionar abiertamente al gobierno, como no lo había hecho con ninguna de las administraciones anteriores. No buscó el verbo elíptico, sino que apeló a las consignas del lenguaje político puro y duro. Tal vez haya que anotar el 20 de septiembre de 2024 como el día que el papa Francisco descendió al tumultuoso escenario de la política argentina con un mensaje excesivamente terrenal, que podría interpretarse, incluso, como alejado de algunos equilibrios, complejidades y matices que suelen caracterizar las palabras de los grandes líderes humanísticos y religiosos.
En su larga década de papado, la posición de Francisco sobre la Argentina exigió esfuerzos interpretativos que muchas veces condujeron a conclusiones divergentes. Era un mensaje elevado, por momentos críptico, que parecía eludir con sabiduría las definiciones tajantes y que se diferenciaba de las dialécticas políticas y sectoriales. Su extenso discurso de ayer marcó un punto de quiebre con su propia tradición.
Con el abierto cuestionamiento a la aplicación, en la Argentina, de un protocolo antipiquetes, el Papa justificó el accionar de organizaciones como la de Juan Grabois, que han forjado su militancia política con agresivos bloqueos en la vía pública y en abierto desafío al sistema normativo. Se basó, aparentemente, en información interesada y parcial; pasó por alto las complejas implicancias para el ciudadano común de una suerte de anarquía que regía en las calles y alentó “la lucha” de esos movimientos, sin contemplar la oscura madeja de intermediación en la que muchos de los autodenominados “líderes sociales” han tomado como rehenes a beneficiarios de la ayuda social.
El Papa decidió hacer un recorte sobre un supuesto exceso en el uso de gas pimienta por parte de fuerzas de seguridad, sin aludir a las provocaciones y atropellos que han sufrido instituciones como el Congreso con ataques a piedrazos, ni tampoco a las heridas provocadas por activistas a humildes servidores públicos, como son los policías o gendarmes. Tampoco tuvo en cuenta la quema de bienes públicos y hasta la destrucción de vehículos y comercios en algunas protestas violentas.
A la cercanía del Pontífice con Grabois habrá que adjudicarle, después del acto de ayer, un mayor relieve. Quedó en evidencia que no se trata solo de un vínculo personal y de una voz entre otras, sino de una relación nutrida de coincidencias. Al hacer mención del tema, el Papa legitimó la usurpación de una propiedad privada en Entre Ríos delante del promotor de esa incursión ilegal, que fue el propio Grabois, quien luego desplegó esa misma metodología ilegal y violenta, junto a un grupo de militantes, al traspasar otra propiedad privada en el sur, el campo de Lewis.
Al avalar a las organizaciones sociales, el Papa no hizo ningún llamado a la transparencia ni al respeto de la ley. Pasó deliberadamente por alto las investigaciones y denuncias que expusieron el aprovechamiento en beneficio propio que hacían muchos líderes piqueteros en la administración de los planes sociales. Las palabras del Papa seguramente serán utilizadas ahora por esos “gerentes de la pobreza” como una suerte de justificación y respaldo.
El Papa embistió contra el nuevo gobierno argentino, por “una escena que me mostraron” con gas pimienta, con una contundencia y una dureza con la que no ha condenado los crímenes, torturas y persecuciones que se viven a diario en Venezuela y que han sido documentados por las Naciones Unidas. Al volver de su última gira, aludió por primera vez al chavismo como “una dictadura”, pero siempre ha apelado al lenguaje diplomático, y más bien ambiguo, para referirse a regímenes totalitarios.
En su discurso de ayer, Francisco cavó, además, la “grieta” histórica de la Argentina al cuestionar al general Roca, en una posición que también lo trae al terreno de los debates binarios, que prescinden de la complejidad y los matices.
Como nunca antes, el Papa ha asumido para su país la narrativa de un político opositor. Tal vez resulte doloroso para millones de argentinos que no pierden la esperanza de verlo volver a su tierra y que esperan de él un mensaje conciliador y elevado, alejado de las simplificaciones y de los dogmatismos ideológicos, así como de toda facción.

EL GUIÑO PAPAL A UNA TOMA DE TERRENOS
En el medio de su mensaje, casi al pasar, el Papa le hizo un guiño aun polémico episodio que fue protagonizado por alguien que estaba a su lado: Juan Grabois. Se trata del intento de toma de terrenos de una propiedad privada en Entre Ríos, a partir de un conflicto de la familia Etchevehere en 2020. El detonante fueron los problemas en la sucesión de propiedades, en la cual Dolores Etchevehere
acusó a sus hermanos de supuestos hechos delictivos. Allí es donde intervino Grabois. Según él, lo que hizo fue “tomar en forma pacífica y legal la posesión de la cuota parte de la herencia que le corresponde a Dolores ”. Así entraron a la casa y se hicieron del control del terreno, acción por la cual fueron denunciados por usurpación por Luis Miguel Etchevehere.

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Asoma la ley de gravedad con Milei abrazado a la política
El Gobierno se mostró a la defensiva con el rating de la cadena nacional y descuidó la imagen con el asado en Olivos; aparece un cambio de tendencia en los sondeos
Maia JastreblanskyX

EL ESCENARIO
El despacho del vicejefe de Interior, Lisandro Catalán, que ventanea al Parque Colón en el “contrafrente” de la planta baja de la Casa Rosada, es un lugar de encuentro frecuente para los tomadores de decisiones del Gobierno. Guillermo Francos suele dejar su amplia oficina para recluirse allí y lo mismo hacen Karina Milei y Santiago Caputo, que descienden desde el primer piso de la sede oficial. Es un lugar tranquilo y silencioso. Con las paredes revestidas en madera y los pisos alfombrados, parece un búnker. Y se puede fumar.
El martes, después de la “reunión de cúpula” que encabezó Javier Milei con sus espadas políticas, hubo sobremesa en lo de Catalán. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el vocero Manuel Adorni y el titular de Diputados, Martín Menem, que habían estado en la cumbre con el Presidente, siguieron camino. Pero Karina, Francos y Caputo estiraron la charla en el lugar de siempre. La deliberación rondó sobre un tema que los perturbaba: el asado convocado para esa misma noche en Olivos con los “diputados héroes” que votaron la supervivencia del veto total contra la ley de jubilaciones.
La invitación a la quinta presidencial había sido una ocurrencia de Milei en medio de su jolgorio tras haber salvado su primer veto. El Presidente, que esta semana pasó mucho más tiempo en la Casa Rosada, quería agradecer a los diputados aliados y consolidar el “tercio de la resistencia” en la Cámara baja para evitar nuevas derrotas fulminantes en el Congreso. Nadie pensó, en ese momento, el impacto social de la postal: una cena en el quincho de Olivos con carnes asadas y vino, cuando la cuestión de fondo era el rechazo a una recomposición para los jubilados. La escena, además, iba a arrojar una foto típica de la política tradicional. La inmortalización del Milei rosquero.
El Gobierno luego salió a aclarar que no se trató de una celebración sino de una “reunión de trabajo”. Pero esa mañana, en la previa, los laderos de Milei habían procurado limpiar un poco los ruidos anunciando que cada invitado pagaría $20.000 de su bolsillo para una cena “a la romana”. Llevaron el dispositivo de cobro con tarjeta del comedor de la Casa Rosada hasta la quinta presidencial para hacerlo posible.
“Pesó más la necesidad política que la imagen”, reconoció un importante colaborador oficial.
El tercer tiempo en la oficina de Catalán de este martes culminó con la foto de Karina, Francos y Caputo abrazados. Fue una idea del vicejefe de Interior, que hizo de fotógrafo y pidió que se subiera la postal a sus redes con el comentario “Todos peleados”. Una ironía para dejar atrás las desavenencias que habían existido entre el jefe de Gabinete y el asesor presidencial. Otra vez un recurso -la foto de reconciliación- típico de la política tradicional. Catalán se hizo más popular en las redes, pero Caputo salió desfavorecido en la foto y proliferaron los memes. Justo él, que cree fervientemente en la relación entre estética y poder.
El Gobierno no solo apeló a cenas y fotos para salir del paso esta semana. También usó recursos impensa
Karina Milei, Francos y Santiago Caputo
dos para desmentir que Milei había caído estrepitosamente en el rating durante la cadena nacional en la que presentó el presupuesto 2025. “Enloquecieron”, describió un testigo de esas horas. Cuando trascendió que el encendido en televisión abierta había descendido del 14,5 al 4,05 por ciento con el comienzo de la transmisión, Santiago Caputo y Manuel Adorni le ordenaron a la TV Pública que difundiera que el apagón no fue tal porque, si se contemplaba los canales de cable -según Ibope- el rating había trepado a los 28 puntos (7,8 millones de personas), más otro millón y medio de usuarios que lo vieron en YouTube.
En la desesperación, desde la Casa Rosada se llegó a pedir que esta información fuera difundida en el noticiero central de la TV Pública. Finalmente se decidió hacer únicamente una publicación en la cuenta de X de la señal oficial. Utilizar minutos de aire ya hubiera sido demasiado para un Gobierno que dice que viene a hacer algo distinto, que denosta a los medios públicos y que quiere privatizar a todas las empresas del Estado.
La desesperación por el rating -que es apenas un indicativo del interés que genera el Presidente- exhibió un gobierno muy a la defensiva. Y la necesidad de abrazar a la casta política asomó como síntoma de un desgaste que hasta acá Milei no había tenido. Son movimientos nuevos que tienen como contrapartida un mayor cuestionamiento en boca de líderes de opinión afines, un escenario menos favorable en las redes y un cambio de tendencia en varios sondeos de opinión serios. La ley de gravedad, según estas encuestas, comenzó a operar sobre la opinión pública a nueve meses de gestión.
“Las curvas empezaron a cambiar hace dos semanas. Primero hubo un cambio en el clima, con caída de la esperanza y sentimientos más negativos asociados al Gobierno. Luego, esta semana, la valoración de la gestión cayó”, dijo a Shila Vilker. la nacion La evaluación de su consultora, Trespuntozero, exhibe que de enero
a esta parte, la gestión de Milei tuvo una valoración apenas más positiva que negativa, en un escenario parejo que se sostuvo en el tiempo. Pero en los últimos días las curvas se despegaron y el rechazo trepó a los 54% mientras que el apoyo descendió a los 44 puntos.
“Hay una disonancia cognitiva”, continuó Vilker en alusión a un cortocircuito entre las creencias de la gente y sus vivencias en la vida material. “Quienes apoyan al Gobierno adhieren en abstracto a la idea rectora del déficit cero, pero comienzan a expresar malestar por el bolsillo. Es un fenómeno acumulativo por los aumentos de transporte y de tarifas, más la situación de los jubilados”, agregó.
En la Casa Rosada miran encuestas propias y desmienten cualquier tipo de declive. “Un termómetro va a ser el acto del 28 de septiembre. Ahí vamos a volver a donde todo empezó y vamos a poder medir la calle”, dijo un funcionario en alusión al acto proselitista que Milei va a encabezar en una semana en Parque Lezama para anunciar el lanzamiento de su partido nacional. El oficialismo pretende revitalizar la mística con un operativo de afiliación a La Libertad Avanza en todo el país.
La etapa defensiva del Gobierno llegó, no solo con una recalibración de la relación con el Congreso, sino también con una redefinición de roles al interior del Poder Ejecutivo. Santiago Caputo dejó de ser “la voz de Milei” en las negociaciones con los diputados y senadores. El vicejefe de Gabinete Ejecutivo, José “Cochi” Rolandi, que había sido el principal enlace de la Casa Rosada con el parlamento, también se corrió después de la derrota con la ley de jubilaciones. Catalán, en cambio, subió el perfil y se empoderó como interlocutor con la política.
El vice jefe deI nterior le dará mayor soporte a Francos luego de que el jefe de Gabinete sufriera el síncope que lo obligó a permanecer internado un fin de semana. El reordenamiento interno no es necesariamente armonioso y pacífico. Francos, por caso, optó por reconocer públicamente sus cortocircuitos con Caputo. “Ya demostraron que pese a sus diferencias pueden seguir trabajando juntos”, fue la fórmula que utilizaron en la Casa Rosada para salir por encima de la tensión que hubo entre el estratega irreverente y el político dialoguista. Pero el jefe de Gabinete todavía conserva un sabor amargo con Bullrich.
En Balcarce 50 aseguran que la ministra de Seguridad quiso poner en duda que Francos tuviera el carácter para continuar en su rol bajo presión. “Patricia saliendo a aclarar que ella no quiere ser jefa de Gabinete con Guillermo estando internado fue insólito”, se despachó un colaborador oficial. La funcionaria también acumula tensiones con Caputo, a quien alguna vez bautizó como “el Rasputín del Gobierno”. En ese contexto, ella, que venía ganando volumen político en las últimas semanas, no fue convocada, por ejemplo, a la reunión en la Casa Rosada para “terminar con la extorsión de los gremios de Aerolíneas Argentinas”, pese a que fue quien denunció penalmente al líder de APLA, Pablo Biró.
Por instrucción de la Casa Rosada, en las últimas horas, Bullrich optó por no responderle al Papa por sus durísimos cuestionamientos por la represión a los jubilados. Medida en sus palabras, dijo que son “opiniones” del Sumo Pontífice.
El inédito llamado de atención de Francisco, que dijo que el Gobierno “en vez de pagar la justicia social pagó el gas pimienta”, desorientó a la Casa Rosada hacia el final de la semana. Cuatro días antes, el Papa había mantenido una audiencia privada de una hora con Sandra Pettovello y escuchó de su boca un informe detallado sobre la política social. A su regreso, la ministra de Capital Humano les aseguró a Milei y a otros funcionarios que el encuentro había sido excelente. “Pensamos que había salido bien. Evidentemente no”, ironizó un referente que responde a Caputo. La interna entre el asesor presidencial y la ministra ya es un clásico.
La otra tradición que se repitió en los últimos días fue la histeria en el vínculo con Mauricio Macri. Milei le dedicó varias indirectas a su antecesor cuando defendió su “gestión” en su discurso de presentación del presupuesto. El tiro por elevación al líder de Pro fue obvio, pero estuvo medido en comparación a un primer borrador de ese discurso, que tenía alusiones con nombre y apellido a exfuncionarios de Cambiemos.
Macri llegó hace algunos días de su gira por Corea, Mauritania y España y aún no se reencontró con el jefe del Estado. “El problema es que el tercio que Milei necesita en Diputados depende del humor de Mauricio. No lo deberían forrear”, dijeron cerca del titular de Pro.
Pese a los sinsabores que vivió en los últimos días, el Gobierno descansa en que su piso de aprobación sigue siendo alto. “Hay una adhesión identitaria importante, además de la percepción de que no hay otra alternativa en el espectro político”, señala Vilker. Cerca de Milei aseguran que su prioridad es “atomizar” a la oposición. Una definición que no aplica al video hecho con IA que viralizó Milei y que exhibe a los kirchneristas como zombis pestilentes. A veces la necesidad política obliga a echar mano de herramientas seguras, como la polarización.

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