viernes, 6 de septiembre de 2024

¿Sobreexigidos? Y EDITORIALES


¿Sobreexigidos? Las agendas recargadas afectan a los más chicos
Doble escolaridad y actividades fuera del colegio atentan contra el descanso adecuado de los niños
Texto Silvina Vitale| Después del colegio, India suele compartir momentos de jardinería con su madre
Ansiedad, mal humor, irritabilidad y hasta llanto sin motivo puntual parecen ser las señales de alerta cada vez más frecuentes entre los chicos con agendas recargadas por la doble escolaridad, las actividades fuera del colegio y el escaso tiempo para el descanso necesario.
Así lo advierten especialistas y también los padres, que en muchos casos se ven forzados a extender las ocupaciones de sus hijos por sus propias obligaciones laborales en horarios muy prolongados.
Aunque los chicos desarrollen toda la agenda de actividades con entusiasmo, los expertos sugieren que se revisen, con el objetivo de garantizar un buen tiempo de descanso, no solo nocturno, y juegos libres de competencias y rutinas.
Las actividades para los chicos se multiplican con una agenda que muchas veces no les permite un descanso apropiado: patín, fútbol, tenis, telas, natación, pintura... Se suman los cumpleaños o los programas entre compañeros después del colegio, no importa si es turno simple o jornada completa. Para ellos, el día comienza muy temprano y son pocas las veces que pueden dormir siesta. Por la noche están fundidos: se muestran irritables, de mal humor y hasta rompen en llanto. Esta escena, que se replica en los hogares de familias argentinas, coincide con un momento en el que ambos padres suelen trabajar muchas horas. La sobreexigencia de los adultos no es novedad, pero ¿qué pasa con los chicos?
La psicóloga infantil María Laura Lezaeta afirma que desde edades cada vez más tempranas se observan chicos repletos de actividades extracurriculares y sostiene que, en muchos casos, finalizan el día sin haber tenido tiempo para un descanso ni para jugar libremente.
“Si bien los chicos suelen realizar estas actividades con entusiasmo, es importante regular las expectativas de los adultos. Muchas veces, la iniciativa proviene de los padres, quienes no advierten que los sobreexigen, lo que puede llegar a ocasionarles mucho estrés”, indica.
Lezaeta plantea que es fundamental que los niños tengan momentos libres durante la semana: “El descanso es indispensable para su salud física y mental. La siesta facilita la recuperación física y psíquica, disminuye la tensión y mejora el humor y el rendimiento escolar”.
India llega del colegio a las 16.15 y, desde que sus padres decidieron acotar las actividades extraescolares, solo va una vez por semana a hockey. “Si no, no da abasto, termina muy cansada”, dice Loli Larguía, su madre. Reconoce que antes, sus hijos –de 15, 13 y 8 años– realizaban más actividades, pero cuenta que ahora solo les permite elegir una: “India es la más chica y, aunque también le gustaría ir a dibujo y a cerámica porque van sus amigas, preferimos que tenga tiempo para descansar en casa después del colegio”.
En cuanto a su experiencia con su hija más pequeña, de 9, Clara Tognetti, licenciada en piscopedagogía y en psicología, admite que aceptó que realice varios deportes después del colegio, aunque no se inclina por una agenda completa. “Estoy muy dedicada a la crianza de mis hijos y me gusta que descansen y no estén sobrepasados. En el caso de Rosario, accedimos porque es muy dotada para los deportes, le gustan mucho. Ella asiste a un colegio privado bilingüe y tiene casi todos los días una actividad extra. Lunes y jueves va a hockey, los martes estaba haciendo arte y nos pidió probar tenis, los miércoles practica fútbol y los viernes invita amigas o la invitan”, cuenta. Sin embargo, subraya que siempre vuelve del colegio a su casa, toma la merienda tranquila y luego empieza las actividades en un club muy cercano. “Antes de las 19 está de vuelta y a fútbol, que es más relajado porque no le exigen tanto, falta cuando lo necesita”, señala.
Julieta del Caño, médica especialista en psiquiatría infantojuvenil del Hospital Alemán, pone el acento en que la jornada laboral se extendió para muchos padres. Las necesidades económicas empujan a sostener más de un trabajo y, aun en los hogares donde el dinero no es un problema, los adultos suelen tener ocupaciones de alta demanda horaria. “Esto modificó el sistema familiar y cambió las actividades de los más chicos. Se extendieron las jornadas escolares a doble turno, con horarios de entrada incluso más temprano, la llamada prehora, y salidas más tarde, además de las actividades extracurriculares mientras los adultos siguen trabajando”, describe. Del Caño considera que existe una sobreexigencia que les impide tener tiempo libre, lo que puede interferir en su creatividad.
“En la mayoría de los casos, no provoca complicaciones, más que un cansancio normal por estar todo el día haciendo actividades. Pero, en algunos niños, puede ser contraproducente y generar problemas derivados del estrés, de manera que los padres deben estar en alerta”, sostiene. A su criterio, la falta de ocio, la sobrecarga horaria y el hecho de estar el día entero fuera del hogar no son tolerados por todos los chicos y las consecuencias se pueden traducir en alteraciones emocionales y conductuales, además de dificultades en el aprendizaje y en la afectividad.
“Mirar hacia adentro”
Lezaeta, que además es socia fundadora de Juegología, destaca la necesidad de que los chicos puedan conectarse con su interior, teniendo en cuenta que se ven inmersos la mayor parte del día en actividades guiadas por personas, horarios y espacios externos. La atención, la energía y el tiempo suelen estar enfocados en el afuera: “No tienen la posibilidad de mirar hacia adentro y bucear en experiencias que les permitan poner a prueba su creatividad y su imaginación. En ese sentido, el tiempo libre les permite descubrir qué les gusta, qué tienen ganas de hacer, interrogantes que contribuyen a desarrollar y consolidar su identidad”.
“Hay mucho más peso en el hacer que en el ser”, sostiene Tognetti en base a su experiencia en colegios privados de zona norte. “Existe una ansiedad de que los chicos no se queden afuera de nada. Por otra parte, muchos padres buscan evitar que sus hijos estén frente a las pantallas a través de las actividades extracurriculares”, plantea la especialista. Su propuesta es sentarse a pensar qué es lo que cada chico quiere, qué lo hace feliz y lo nutre. “Hay que hacerlos elegir, es necesario hacerlos descartar algo como enseñanza también para que aprendan a tolerar la frustración”, dice.
Coincide con el resto de los expertos en la importancia de garantizar más tiempo de descanso: “Hay que valorar el reposo, el hacer actividades no pautadas, más lúdicas, que permiten bajar el estrés. Para los chicos es muy necesario”.
Tras su decisión de restringirles actividades extracurriculares, Loli ve a sus hijos más tranquilos y menos estresados. “Para mí el momento en que llegan del colegio es sagrado, nos sentamos a merendar, a charlar, sin celulares, me cuentan su día, les veo las caras, cómo vienen, cómo se sienten. Por ejemplo, a India le armé un espacio que es su taller de arte donde disfruta mucho. Otra pauta que implementé es que no invita amigas en la semana, solo viernes o sábado, porque si no termina demasiado cansada”, comenta.
Los tiempos de pausa se convirtieron en prioritarios para Loli, quien procura que Vicente, su hijo de 13 años, pueda encontrar sus espacios para disfrutar de tocar la guitarra en casa cuando le dan ganas de hacerlo y sin exigencias.
Sin embargo, no todos los padres tienen la posibilidad de recibir a los chicos después del colegio y allí radica una de las mayores dificultades para aplacar las agendas cargadas de actividades.
Para los especialistas, es clave que los adultos identifiquen determinadas señales que pueden indicar que un niño necesita más descanso. Sobre este punto, Lezaeta menciona no pasar por alto modificaciones en el comportamiento de los chicos, por ejemplo, si se encuentran irritables o si hay cambios en su rendimiento escolar, como problemas para concentrarse o prestar atención. La sobreexigencia y el cansancio extremo pueden estar en la base de esas alteraciones.
Del Caño suma que pueden aparecer dolores de cabeza, problemas para conciliar el sueño, ansiedad o preocupaciones constantes, falta de apetito, inquietud, miedos nuevos o regresiones a comportamientos típicos de etapas anteriores.
“Cuando percibimos estos cambios, es importante que como adultos accionemos lo más rápido posible y realicemos las modificaciones necesarias en la rutina de ese niño y en la dinámica familiar. También hay que tener presente que si como adultos no contamos con las herramientas o vemos que no podemos acompañar la situación de estrés, busquemos ayuda profesional”, explica.
“El niño en edad preescolar, entre los 3 y los 5 años, suele dormir entre 10 y 13 horas por noche, además de la siesta, que cada vez es más corta. En la edad escolar lo recomendado es que duerman entre 9 y 12 horas cada noche. Los adolescentes, de 13 a 17, entre 8 y 10 horas”, precisa la pediatra Cecilia Avancini, quien asegura que se trata de los parámetros ideales para un desarrollo físico, cognitivo y emocional óptimo.
La médica subraya que los padres deben saber que el sueño es importante para el crecimiento de los chicos y afirma que los que duermen bien tienen sistemas inmunitarios más fuertes, mejores comportamientos y rendimientos académicos, más memoria y salud mental.
“El tiempo libre ayuda al descanso mental y físico, y estimula la creatividad. También es bueno que puedan decidir qué hacer en sus ratos libres”, añade Avancini. “Concurrir a sus actividades no debe ser un deber sino una elección”, coincide Del Caño, quien propone estimular los encuentros en casa para compartir juegos de mesa, cocinar o mirar películas en familia.
Un modelo de comportamiento saludable implica, por último, que también los padres puedan manejar su propio estrés, tarea nada fácil en tiempos acelerados y de hiperconexión. El ejemplo de ellos, una vez más, resulta imprescindible

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Sociedades anónimas deportivas: que los socios elijan
La ampliación de la libertad de los clubes para definir su estructura societaria chocó con una errónea medida judicial de no innovar, a solicitud de la AFA
En las últimas horas se cumplió un nuevo asalto en el combate que libran el gobierno de Javier Milei y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que encabeza Claudio “Chiqui” Tapia, por la habilitación o no de la figura de las sociedades anónimas deportivas (SAD) dentro del ámbito del deporte más popular de nuestro país.
El escenario muestra a un gobierno decidido a permitirlas a través del decreto de necesidad y urgencia 70/2023 y la oposición terminante a esa iniciativa por parte de las autoridades de la entidad madre del fútbol argentino, que defienden la regla de agrupar solo clubes que funcionen como asociaciones civiles sin fines de lucro.
Según la equivocada argumentación de la AFA, los mencionados decretos, que afectan la estructura y el funcionamiento de las asociaciones deportivas, constituyen “una palmaria intromisión del Estado nacional en las entidades privadas” y “violan un sinnúmero de artículos de la Constitución nacional”, mientras que el ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona, afirmó en una entrevista que “el DNU está por encima del estatuto de la AFA”.
El Gobierno estableció en el decreto en cuestión que “no se podrá impedir, dificultar, privar o menoscabar cualquier derecho a una organización deportiva debido a su forma jurídica, ya sea una asociación civil o una sociedad anónima, siempre y cuando esté reconocida por la ley”. Por eso otorgó el plazo de un año a la AFA y a todas las federaciones deportivas del país paadaptarse a la nueva regulación y acoger como afiliadas a aquellas entidades que adopten el formato de una sociedad anónima.
En este marco, se registró recientemente un fallo de la Justicia que hizo lugar a una medida cautelar presentada por los representantes de la AFA, en la cual se insta al Poder Ejecutivo Nacional a suspender los efectos de los artículos 335 y 345 del citado decreto, referidos a la reglamentación de las SAD.
La medida surge de una resolución del Juzgado Federal de Mercedes, a cargo de Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto, y regirá hasta que sea dictada una sentencia definitiva.
Una norma que habilite expresamente las SAD no tendría que generar tanta resistencia, por el simple hecho de que la incorporación de esas entidades se daría solo si se tiene el apoyo mayoritario de los asociados a los clubes. En síntesis, ninguna norma está obligando a la transformación de asociaciones civiles sin fines de lucro en sociedades anónimas, sino que sencillamente se permite la existencia de estas, siempre y cuando cuenten con el aval de una mayoría calificada de sus socios.
La Argentina ha tenido experiencias intermedias, como el ingreso de capitales privados en los clubes y diferentes modelos de gerenciamiento, como en su momento los tuvieron entidades como Belgrano y Talleres de Córdoba, o Racing Club. Se trata de mixturas semejantes a las existentes en Alemania, donde los socios conservan la mayoría de las acciones y los capitales privados pueden acceder al resto. Varios países latinoamericanos, como Brasil, Uruguay, Chile y Colombia, también permiten la existencia de sociedades anónimas deportivas.
Si bien las SAD no son garantía de una gestión exitosa, podrían ofrecer una alternativa a las deficientes administraciones que no pocos clubes han sufrido, en la medida en que este modelo cuente con el respaldo de sus socios.
La lógica conceptual del cambio es la libertad que les otorga el Gobierno a los asociados a los clubes para poder elegir su estructura societaria, sin obligación alguna, y para permitirles que su activo adquiera el mayor valor posible. En ese sentido, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ha puntualizado que esta alternativa de cambio “busca primordialmente que puedan venir inversiones que mejoren la calidad de nuestro deporte” y que “si, como dicen, el club es de los socios, que estos tengan la libertad de elegir cómo quieren organizarse, sin que ninguna federación pueda oponerse a eso”.
Por el momento, la iniciativa presidencial sufrió un impasse. Sin embargo, el debate sobre la viabilidad de las SAD como figura por incorporar continuará, por lo que habrá nuevos rounds entre quienes defienden su habilitación en el deporte más popular del país, como ocurre en no pocos países del mundo, y aquellos que se aferran al obsoleto estatuto original de la AFA y que, según el presidente Milei, piensan que “la libertad es mala”.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

El hambre, sin final feliz
Un millón de niños argentinos se van a dormir sin cenar, según la lapidaria actualización de la octava encuesta a hogares que realizó Unicef. Si se incluye a quienes se saltean alguna comida durante el día, el número se eleva a un millón y medio. Los datos publicados por la institución sobre pobreza infantil seguramente ya no nos sorprendan cuando venimos de años de dolorosas y alarmantes cifras. Es más: muchos ya se habrán acostumbrado a escucharlas. El cuero se curte, dicen, pero no el de los protagonistas de este drama.
Surge también del último informe de Unicef que muchos adultos, más de 4 millones y medio, se saltean una comida, priorizando que sus hijos puedan alimentarse. Ponerse en la piel de esos padres de familia tan desesperados como desesperanzados es entender por qué debemos contribuir de alguna forma.
La campaña lanzada por Unicef Argentina bajo el eslogan “El hamra bre no tiene final feliz” advierte sobre la situación de más de 7 millones de niños que viven en la pobreza monetaria y convoca a la sociedad a sumarse con una donación mensual para mitigar esta situación. En el spot, una madre angustiada busca satisfacer el cuestionamiento que le hace su pequeño hijo respecto de por qué se van a dormir sin comer respondiéndole que ya es de noche y la heladera se fue a dormir
El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) había reportado recientemente que el 54,9% de la población es pobre y el 20,3%, indigente. Para Unicef, el 70% de los niños y niñas argentinos viven en situación de pobreza y el 30% de ellos, bajo la línea de pobreza extrema. La caída de ingresos se asocia con que el 15% de quienes son sostén de familia perdieron el empleo en lo que va del año, con el 65% ubicándose en los sectores de mayor vulnerabilidad.
La crisis económica se traduce en que unos 10 millones de chicos comen menos lácteos y carnes que el año pasado. El impacto de las privaciones y restricciones alimentarias sobre su desarrollo físico e intelectual es gravísimo, por cuanto no habrán de recuperarse con el tiempo. Desde Unicef plantean que los programas sociales deben ponerse en valor por encima de la línea de indigencia. “Si se juntara la Prestación Alimentar con la AUH, el costo sería del 0,03% del PBI y el ingreso estaría por encima de la indigencia. Es decir que la pobreza en la Argentina es erradicable”, afirma Sebastián Waisgrais, miembro del área de Inclusión Social y Monitoreo de Unicef.
Atender sin demoras la inseguridad alimentaria debe ser una prioridad del Gobierno y un compromiso de todos. Quienes nos vamos a dormir con la panza llena deberíamos también contribuir a paliar el escándalo del hambre que aqueja a nuestros niños y jóvenes. No hacerlo es empeñar el futuro.


http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.