viernes, 23 de agosto de 2024

LIJO Y FAMILIA


Lijo apeló a un tono sereno, no sufrió grandes sobresaltos pero titubeó ante los cuestionamientos sobre su desempeño como juez
El nominado por Milei para ocupar un lugar en la Corte tuvo que recurrir a los documentos que llevó cuando le preguntaron por la causa sobre YPF; los principales argumentos en su contra y las respuestas que esgrimió
Delfina Celichini
Sesión en el Senado de la Nación por la designación de Ariel Lijo como Juez de la Corte
El juez federal Ariel Lijo compareció ante la Comisión de Acuerdos del Senado con la ayuda de tres asesores, ubicados justo detrás de él. Con una batería de anotaciones que desplegó en el escritorio desde donde expuso, se presentó ante los senadores “como un trabajador judicial”, por momentos se victimizó, sorteó los cuestionamientos de género y titubeó ante las objeciones sobre su desempeño en causas de corrupción de alto voltaje.
Igual la sensación fue que, pese a los sobresaltos, en ningún momento se sintió arrinconado por los senadores. La dinámica de preguntas y respuestas también contribuyó a generar espacios de descompresión.
Las objeciones fueron diversas y se extendieron por más de siete horas. Las más de 480 preguntas realizadas, de las cuales se leyeron solo 182 en el Salón Azul del Palacio Legislativo, fueron el preanuncio de una audiencia cargada de tensión por su nominación, que generó, como nunca antes, el interés de la opinión pública. La “falta de idoneidad moral” fue uno de los cuestionamientos que más se repitió entre los legisladores presentes en la Comisión de Acuerdos. A lo largo de la audiencia, su semblante pasó de calmo a tenso, algo que se notaba por el enrojecimiento de su rostro.
Sesión en el Senado de la Nación por la designación de Ariel Lijo como Juez de la Corte. Llegada de Senadores y senadoras al Congreso de la Nación
El punto más flaco de su defensa se dio cuando trató de contrarrestar los cuestionamientos sobre la forma en que obró en algunas de las causas de corrupción más sensibles para el país, como la reestatización de YPF, la que pesó sobre el gobernador formoseño Gildo Insfrán por el caso The Old Fund, y la que investigó la corrupción de la empresa Siemens para quedarse con el negocio de los DNI. Lijo se amparó en secreto de sumario sobre causas en curso para responder de manera escueta.
Al final, agradeció a los senadores presentes y concluyó: “Espero haber satisfecho sus interrogantes. Sea cual sea el resultado, estoy convencido de que hay que trabajar sobre muchas de las cuestiones que hablamos hoy”.
Idoneidad moral
Tras ser objetado por su honorabilidad por la mayoría de los senadores, el juez rechazó de manera “categórica” este argumento en su contra, catalogó de “injustas” las denuncias y subrayó que los magistrados “están sometidos a un escrutinio constante”. Frente a la catarata de consultas respecto de su idoneidad, por momentos exhibió signos de fastidio: “En 20 años no recibí ninguna sanción del Consejo de la Magistratura. Nunca. Ni una sanción”, repitió.
“Fui denunciado de forma sistemática. Cuando uno recibe una denuncia injusta que versa sobre cuestiones que desconoce son situaciones en la que uno pone en juego sus propias convicciones. ¿Qué debe hacer un juez frente a falsas imputaciones? De acuerdo a mis convicciones decidí que se active todo el sistema de justicia y todos los recursos que el Estado tiene de investigación porque los jueces están sometidos al escrutinio constante”, respondió.
Sesión en el Senado de la Nación por la designación de Ariel Lijo como Juez de la Corte. Llegada de Senadores y senadoras al Congreso de la Nación
El juez recordó que fue investigado por la UIF, por la AFIP y por el Ministerio Público y el Juzgado Federal durante tres años. “En los que me abstuve de intervenir. Las imputaciones originales fueron falsas y Mario Cúneo Libarona nunca fue mi abogado, no tuve abogado defensor porque no tuve imputación”, dictaminó, y agregó: “Lo vivo como un episodio de injusticia sobre todo porque tengo un manto de sospecha falaz. Es absolutamente infundada mi supuesta falta de idoneidad moral y lo rechazo de manera categórica”.
“Ineficacia” como juez federal
Más de un senador cuestionó el accionar de Lijo como juez federal. Entre otros, los radicales Carolina Losada (Santa Fe), Pablo Blanco (Tierra del Fuego), Eduardo Vischi (Corrientes), la macrista Carmen Álvarez Rivero (Córdoba) y el oficialista Francisco Paoltroni (Formosa). La primera en hacerlo fue Losada, que basó su objeción en datos del Consejo de la Magistratura, correspondientes a 2016. “Hasta ese momento, pasaron 161 causas en las cuales 66 permanecían abiertas, algunas descansando por más de diez años”, arremetió la legisladora santafecina.
En líneas generales, el resto de los senadores repitieron los argumentos de Losada, que versaron en torno a las demoras en las tramitaciones de las causas de corrupción y la ineficiencia en la resolución de esas causas. Blanco, incluso, se animó a catalogarlo como “uno de los jueces con el mayor porcentaje de causas sin respuestas”.
Para contestar, el juez federal se excusó detrás de la “rigidez” de los procesos judiciales. “En criminalidad trasnacional, los períodos de demora, de exhortos y de pedidos de información son fenomenales. Los tiempos promedio de respuesta de un exhorto internacional son de seis meses, y es incompatible con los resultados este tipo de esquema de investigación, que son rígidos”, detalló Lijo.
A su vez, habló del “sesgo” de las estadísticas, que, según su criterio, no tienen en cuenta todo el derrotero de un expediente. “Están basados en el universo de casos que se escogieron para auditar y no en la totalidad. Y tienen ese sesgo que evaluan las empezadas versus las concluidas. No tienen en cuenta las sucesivas denuncias en esos expedientes que están tramitando y que generan un límite respecto de la información que yo puedo brindar porque son causas en trámite”, consideró. Y remató: “El juez de primera instancia es el más controlado”.
Sesión en el Senado de la Nación por la designación de Ariel Lijo como Juez de la Corte. Senadores Atauche, Juez, De Angeli y Losada
Paridad de género
Los legisladores Blanco, Losada, Lucila Crexell (Comunidad Neuquén-Neuquén), Carmen Álvarez Rivero (Pro-Córdoba) y Anabel Fernández Sagasti (Unión por la Patria-Mendoza), entre otros, objetaron la falta de paridad de género que supone la nominación de Lijo en reemplazo de la magistrada suprema, Elena Highton.
La acusación más vehemente fue la de Losada, que señaló la contradicción del juez federal al defender la igualdad de género y pretender ocupar el lugar en la Corte que dejó una jueza mujer.
“Esa es una evaluación que no me corresponde a mí”, afirmó Lijo, deslindando la respuesta al Poder Ejecutivo, que fue quien lo nominó. “Complicidad parece implicar un acuerdo que no es lícito; pero, repito, que no es una respuesta que debo dar yo lo que es la cuestión de género” en la Corte, completó el juez federal.
Causas de corrupción
El jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, consultó al juez federal por la injerencia de su hermano Alfredo “Fredy” Lijo en su trabajo, cuestionó el envío a Formosa de una causa contra el gobernador Gildo Insfrán, preguntó la razón que motorizó su retraso en definir la causa por la reestatización de YPF de 2012 y objetó la falta de procesamiento de funcionarios nacionales en la causa Siemens, donde se investigó las coimas que pagó la multinacional alemana para quedarse con el contrato para la confección de los DNI en la Argentina de los ‘90.
“Efectivamente, este es el ámbito donde tengo que dar explicaciones. Sin embargo no soy ajeno a las especulaciones ni tampoco mi familia. Por eso dije que después de someterme a investigaciones exhaustivas del Estado, con causas cerradas, sigue habiendo un manto de sospecha sobre mí. Soy una persona íntegra y lo he demostrado”, dictaminó Lijo.
El senador Paoltroni y el Juez Lijo durante la audiencia por el nombramiento del magistrado, en el Senado
Para responder por la causa YPF, por la que la Argentina podría estar obligada a pagar un resarcimiento de U$S16.000 millones, Lijo se tomó un momento para revisar el fallo. Pidió a sus asesores que le busquen “los papeles” y utilizó sus anteojos para leer sus anotaciones. “Es especialmente delicado que me expida sobre la causa, pero hay muchos aspectos que no se han logrado probar todavía”, señaló.
Sobre Siemens, respondió que fue una causa trasnacional, que se trató de uno de los “trabajos artesanales más complejos” que enfrentó su juzgado, pero no ahondó en detalles porque, argumentó, se trata de un “expediente en trámite”. “Trabajamos muchísimo para que los países colaboren con la Argentina”, señaló. Sobre la falta de imputación a los funcionarios nacionales, argumento que “se avanzó muchísimo en la averiguación y circulación del dinero en los paraísos ficales y se determinó que esos fondos nunca ingresaron a la Argentina”, razón por la cual, indicó, dispuso el archivo de esa causa.
Respecto del traslado de la causa contra Insfran al fuero de Formosa, indicó que hubo un precedente de la Corte que establece que cuando hay una afectación de fondos provinciales, la competencia judicial recae en la justicia federal de la provincia competente.

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Un libreto estudiado, muecas de fastidio y la sombra de Lorenzetti
Lijo llegó al Senado con su madre, su hijo y su novia; Villarruel no lo recibió; el Gobierno lo cubrió de elogios
Delfina Celichini
Ariel Lijo terminó de pulir su discurso en la tarde noche del martes. Quitó cosas y agregó otras. Estaba determinado a desprenderse del lenguaje jurídico y convertir el texto que leería en la Comisión de Acuerdos del Senado en algo llano, de fácil comprensión para la ciudadanía. Sería la segunda vez que se plantaría en el Salón Azul del Palacio Legislativo para defender su nominación. La primera fue 20 años atrás, para convertirse en juez federal de primera instancia. Ayer, lo hizo para acceder al máximo lugar al que un jurista puede aspirar: la Corte Suprema.
“Voy a tratar de ser auténtico”, les confesó Lijo a sus colaboradores mientras construía su disertación. Desde el 27 de marzo, cuando el Poder Ejecutivo comunicó su candidatura junto con la del académico Manuel García-Mansilla, las objeciones en su contra se multiplicaron. Diferentes organizaciones apuntaron a las denuncias y sospechas en su contra, así como las demoras en los expedientes que tramitan en su juzgado y sus escasos pergaminos académicos. A pesar de la enorme controversia que generó su postulación, en su entorno se mostraban confiados. “Tiene respuestas para todo”, aseguraban. Apostaban a su sentido del humor y sus dotes de “gran conversador”.
Al final, Lijo apeló a un tono mesurado, del que no se apartó en ningún momento de su exposición, en la que evitó reaccionar a las acusaciones en su contra.
El clima político se enrareció en las horas previas a su presentación. Luego de que el kirchnerismo avisara que, “en principio”, no pensaba apoyar el dictamen del juez en la Comisión de Acuerdos, porque el Gobierno no los había convocado a una negociación, su suerte parecía echada. Pero, en una jugada desesperada de último momento, el oficialismo acordó con la UCR correr de la comisión al senador Pablo Blanco (Tierra del Fuego), quien había anticipado su rechazo al juez, para reemplazarlo por el jefe de la bancada, Eduardo Vischi (Corrientes), alineado con el mandatario Gustavo Valdés y proclive a favorecer al Gobierno.
“El dictamen no está ni escrito”, aseguró un referente libertario a
antes de que comenzara la nacion la exposición. Dijo que la intención del Poder Ejecutivo es rubricar los dictámenes de Lijo y García-Mansilla al mismo tiempo. “Es ambos o ninguno”, repitió.
Lijo llegó temprano al Senado. Lo hizo alrededor de las 9.30 desde su casa. La vicepresidenta Victoria Villarruel, quien anteayer se había pronunciado en contra de su postulación, no lo recibió. Ofició de anfitrión el presidente provisional del Senado, el libertario Bartolomé Abdala. El puntano lo invitó a su despacho, donde conversaron con un café de por medio.
Cerca de las 10, el personal del Senado le pidió que se traslade al Salón Rosado, la antesala del majestuoso Salón Azul, donde ya había periodistas esperándolo. Lo saludó Ezequiel Atauche, jefe del bloque oficialista, y el secretario Parlamentario, Agustín Giustinian.
Tras dos llamados, la audiencia comenzó pasadas las 10.30. Lo primero que hizo el juez federal al sentarse junto a la presidenta de la comisión, Guadalupe Tagliaferri, fue divisar a su madre, Ofelia, y su hijo, Santiago, a quienes saludó con la mano. Sus familiares se encontraban ubicados en la primera fila del público, que contenía periodistas, trabajadores del Senado y asesores. También lo acompañó su novia, Genoveva Ferrero, secretaría de Administración y Presupuesto del Poder Judicial de la Ciudad, cercana al exalcalde Horacio Rodríguez Larreta y al binguero radical Daniel Angelici. No estaba Alfredo “Freddy” Lijo, su hermano, quien se define públicamente como “operador judicial”. En su entorno dicen que “no tienen vínculo”.
El mensaje del Poder Ejecutivo a través del que presentó a su postulante fue extenso y regado de elogios. Habló, entre otras cosas, de la “solvencia jurídica”, la “independencia” y la “capacidad intelectual” de Lijo. El “candidato deseable”, cerró. El nominado se mantuvo imperturbable y con la mirada hacia el frente.
Mientras el mensaje era leído por la locutora del Senado, las imágenes del Senado TV mostraban al oficialista Francisco Paoltroni agarrándose la cabeza. El formoseño es uno de los principales detractores de Lijo, a quien le reprocha haber beneficiado al gobernador Gildo Insfrán cuando remitió a la Justicia de Formosa la causa The Old Fund, donde se cerró velozmente.
Desde el comienzo, Paoltroni se mostró eufórico. Bajo un sobretodo negro, caminaba los pasillos en compañía de diferentes referentes del oficialismo y la oposición. Juan Carlos Pagotto (La Rioja), su colega de bloque que tampoco apoya la postulación de Lijo, se ausentó de la audiencia pública. Por eso, el formoseño se sentó junto a otros detractores como la radical Carolina Losada y el macrista Martín Goerling Lara (Misiones), lejos de sus compañeros de bancada.
La disertación inicial del juez federal se prolongó por más de media hora. Allí, Lijo detalló su experiencia profesional en la Justicia y abordó diferentes ejes de trabajo en caso de llegar a la Corte. Entre otros, habló de respetar la autonomía de las provincias, de facilitar el acceso a la Justicia y de la modernización de los procesos judiciales. Además, se emocionó al recordar a su padre fallecido, momento en el que los chasquidos de las cámaras fotográficas se aceleraron. Sus detractores no pudieron disimular sus muecas de fastidio.
Mientras Lijo exponía, los retazos de su intervención eran enviados a la prensa por el equipo de comunicación del juez de la Corte Ricardo Lorenzetti. Otra señal que reafirma al rafaelino como el padrino de la candidatura de Lijo ante el gobierno de Javier Milei. Enfrentado a los otros ministros de la Corte, con Lijo como aliado Lorenzetti podría modificar el actual equilibrio de fuerzas en el máximo tribunal, al que ya condujo durante una década.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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