La impunidad judicial
Alejandro Fargosi
Una clara mayoría de argentinos votamos por un cambio profundo encarnado en Javier Milei. Resucitó ideas liberales abandonadas hace 90 años por todos los partidos y grupos mayoritarios, que optaron por un estatismo controlador que nos arrastró a un abismo, al fin evidenciado en dos décadas de kirchnerismo.
Esa catástrofe también afectó al Poder Judicial y a un sistema legal que, pese a su explícita base liberal, mutó hacia un estatismo violatorio de la Constitución, donde todo está prohibido, salvo excepciones… truco que fomentó múltiples kioscos de coimas. Así, la Argentina fue uno de los dos países del mundo que sin una guerra devastadora se empobrecieron a lo largo de las últimas décadas. El otro caso es la pobre Venezuela, que flota en petróleo y oro, pero está gobernada por una banda criminal.
El kirchnerismo llevó estos desastres a su cénit, coronándolo con la derogación del Código Civil de Vélez Sarsfield, monumento jurídico al liberalismo, que reemplazó por un mal Código Civil y Comercial, medularmente estatista, a grado tal que el derecho de propiedad está condicionado a lo que dispongan los concejos deliberantes de cada municipio, y todos nuestros derechos, librados a decisiones judiciales propias de legisladores.
Quizás algún día podamos solucionar los errores del nuevo código que no pedían ni los peores terroristas y cuyos efectos negativos aún no terminamos de ver. Es cuestión de tiempo. Para peor, ese código y otras leyes similares están en manos de un Poder Judicial muy deficiente, como percibe la opinión pública, que le da una imagen positiva debajo del 30%.
Es obvio que resolver los grandes y urgentísimos temas macroecogran nómicos es condición necesaria pero no suficiente para que la Argentina se recupere. Debe recuperarse el amparo legal a la libertad en nuestras leyes y deben mejorar mucho los miles de jueces federales y locales que las aplican, demasiadas veces mal.
Quien crea que exagero puede preguntarle a su amigo abogado por su opinión sincera.
El teóricamente buen sistema del Consejo de la Magistratura de la Nación ha empeorado año tras año y hoy en día es pura política o casta. Lo integran políticos y jueces. Además, hay académicos que en realidad son políticos, porque las elecciones de rectores de universidades públicas son eso. Y lo completan abogados que, como deben hacer campaña de Jujuy a Tierra del Fuego, solo pueden llegar si son patrocinados por un partido político grande.
Esa mezcla de política y endogamia judicial se fortificó en arcanos reglamentarios. Tres ejemplos bastan: no se votan candidatos, sino ternas de candidatos, de manera tal que cada grupo logre poner a sus protegidos. Con la fatua excusa de su independencia, no se enjuician jueces por sus sentencias, lo cual les garantiza impunidad. Y las denuncias rara vez avanzan, como es el caso del juez Lijo, a quien no se investiga… ¡por ser candidato a la Corte Suprema!
Más allá del Consejo y de la facultad presidencial de proponer jueces al Senado, lo cierto es que el arquitecto del Poder Judicial es desde hace 40 años el peronismo, con su mayoría senatorial que solo concede ciertas vacantes al partido en el poder, sea la UCR, JxC y ahora La Libertad Avanza.
Esa dominación de casi medio siglo ha provocado que dentro del Poder Judicial abunden jueces que llegan no por méritos sino por sus contactos políticos con el PJ y la UCR, a los que responden. Así, casi nadie ha sido juzgado ni removido: ni los malos jueces ni los malos funcionarios. Impunidad garantizada para todos, salvo poquísimos casos.
Este panorama incompatible con la prosperidad económica podría ser cambiado por una buena, decente y valiente Corte Suprema que actúe con rapidez o por un Consejo de la Magistratura profundamente modificado, que proponga los mejores candidatos y remueva a los jueces que no deben serlo.
No dudo de que el presidente Milei prefiera un mejor Poder Judicial, porque más allá de su foco en el cambio macroeconómico, un experto economista como él sabe que un sistema judicial malo puede destruir cualquier economía. Pero necesita votos en el Congreso, sin los cuales no se puede modificar el Consejo de la Magistratura, ni designar mejores jueces. Está obligado a negociar, algo que suena civilizado, pero muchas veces genera malos resultados, como dijo Bismarck hace 150 años.
Milei, a quien la “intelligentsia” le pide todo y ya, necesita herramientas republicanas para mejorar al sistema judicial.
Las herramientas son más diputados y senadores que dicten las leyes necesarias para terminar con la impunidad judicial.
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Primero, los fundamentos
Diego M. Jiménez
Hay dos grandes libros de la estadounidense Martha Nussbaum que nos brindan una perspectiva profunda para abordar el tema educativo: El enfoque de las capacidades y Sin fines de lucro. En el primero, su análisis se centra en que se debe educar para que las personas puedan desarrollarse y tener una existencia valiosa. El indicador, entonces, ya no es el tradicional que se encuentra en las mediciones dominantes de los estudios sobre el desarrollo: el PBI per cápita. Para la autora norteamericana, lo relevante es un indicador que mida las posibilidades que las personas requieren para poder desplegar su proyecto de vida.
Estas posibilidades se basan en las capacidades básicas que tenemos todos los humanos, necesarias a la hora de elegir y llevar adelante nuestro plan de vida con la mayor libertad posible. Nussbaum propone una lista de capacidades que considera esenciales del ser humano: vida digna; buena salud; integridad corporal; sentidos, imaginación y pensamiento; emociones; razón práctica; afiliación en el sentido de poder integrar comunidades y convivir con los demás, incluida nuestra relación con la naturaleza; el juego y las actividades recreativas, y, por último, la individualidad, es decir, la posibilidad de ejercer control sobre la propia vida. A todas ellas les da un estatus de derecho humano y entiende que los gobiernos deben ocuparse de traducirlas en posibilidades ciertas para cada habitante de sus países.
En el segundo libro, Sin fines de lucro, apunta al valor de las humanidades. Según su perspectiva, en la actualidad hay una fuerte tendencia a considerar que el principal objetivo de la educación es enseñar a ser económicamente productivos. Según la autora, esta visión utilitaria, mercantilista y limitada de la educación ha disminuido nuestra capacidad crítica y autocrítica y, también, nuestra posibilidad de comprender a personas y a cultuleer ras diferentes. Todo ello, según su punto de vista, constituye un peligro para la democracia y la convivencia mundial.
Su diagnóstico la lleva a impulsar el cultivo de las humanidades (la educación liberal), la cual supone el desarrollo de tres capacidades: la primera es la capacidad de autoexamen, que implica la autorreflexión y el pensamiento crítico sobre la propia cultura; la segunda es la capacidad de verse a sí mismo como un ser humano que está en interdependencia con otros, y la tercera es la capacidad de lo que denomina imaginación narrativa, que implica el cultivo de la empatía y la compasión.
Potenciar las capacidades humanas, transformarlas en posibilidades y educar las humanidades son necesarias para la consolidación de sociedades abiertas y democráticas, en donde las personas decidan en libertad su plan de vida. Pero en la base de todo deben estar los fundamentos educativos sólidamente establecidos. Uno de ellos es saber y escribir, comprendiendo lo que se lee. Algo determinante e irreemplazable no solo para superar pruebas de medición educativa, encontrar empleo o acceder a la educación superior, sino también para expandir la imaginación, entender el mundo, pensar con profundidad y comprender nuestra propia vida. Es que pensamos con palabras, nos expresamos con ellas y hablamos con nosotros mismos usándolas.
Por ello, el Plan Federal de Alfabetización lanzado por el secretario de Educación, Carlos Torrendell, con el acuerdo unánime del Consejo Federal de Educación (integrado por ministros y secretarios de Educación de todas las provincias), es una buena noticia que puede comenzar a cambiar una de las mayores vergüenzas que supimos construir en las últimas décadas: que nuestros niños y niñas terminen su educación formal sin saber escribir, leer y comprender como su dignidad humana lo merece
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El consultor Daniel Marx se sumará al directorio de Edenor
La compañía informó ayer a la CNV que a partir del 31 de agosto se materializarán cambios entre sus autoridades
Edenor comunicó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) un cambio de autoridades dentro de su directorio. En tres semanas, el exsecretario de Finanzas durante la gestión de Fernando de la Rúa Daniel Marx asumirá, según se informó, como nuevo director general de la compañía liderada por Daniel Vila, José Luis Manzano y Mauricio Filiberti.
“Tengo el agrado de dirigirme a Ustedes en nombre y representación de Empresa Distribuidora y Comercializadora Norte SA (Edenor SA o la “Sociedad”) a efectos de informar al público inversor que el directorio en su reunión del día de hoy aceptó la renuncia del Sr. Neil Bleasdale”, comienza la misiva que Edenor envió a la CNV.
En esa carta, la responsable de las relaciones con el mercado de Edenor, Solange Barthe Dennin, explicó que la salida de Bleasdale se da por motivos de índole personal. A su vez, aclara que si bien dejará los cargos de presidente y director general de la empresa, conservará su silla como miembro del directorio.
Pese a eso, habrá un nuevo “hombre poderoso” en Edenor. “En tal sentido, se aprobó la reorganización del órgano y la designación como presidente, miembro del comité ejecutivo y director general en su reemplazo al Sr. Daniel Marx”, según informó la empresa a la CNV.
Currículum
En su trayectoria en la función pública incluye un pasado como funcionario de la presidencia de De la Rúa y un puesto de dirección en el Banco Central (BCRA). Por otra parte, fue además jefe negociador de la deuda entre 1988 y 1993.
En tanto, en su derrotero en el sector privado reúne experiencia como director gerente de Darby Overseas Investments, director ejecutivo de MBA Merchant Bankers Asociados y fundó Quantum Finanzas. Vinculado a esto, Marx es uno de los especialistas financieros más consultados por el mercado.
Su desembarco en Edenor no será inmediato. De hecho, habrá una transición en este mes, ya que Marx ocupará dichos cargos a partir del 31 de agosto
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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