Los chicos ya no podrán usar el celular en clase en las escuelas porteñas
Lo decidió la Ciudad; en primaria y jardín también estarán restringidos en los recreos
Lucila Marin
En el aula, muchas veces los dispositivos favorecen la distracción de los alumnos
El Ministerio de Educación porteño decidió regular el uso del teléfono celular en las escuelas de la ciudad. Una resolución de esa cartera, que se prevé será publicada hoy, establecerá que en el nivel primario y los jardines de infantes los chicos no podrán usar el celular ni en clase ni en el recreo; para los contenidos que incluyan herramientas tecnológicas, se informó, serán utilizados los dispositivos propios de la institución. En tanto, en el secundario los teléfonos y las tablets deberán estar guardados durante las horas de clase, excepto en las actividades pedagógicas planificadas.
Cada escuela deberá ahora definir cómo implementar estas medidas. La disposición no fija, en cambio, normas sobre el uso de los dispositivos entre los docentes.
El Ministerio de Educación porteño publicará hoy una resolución para regular el uso de los teléfonos celulares en las escuelas del distrito: en los niveles inicial y primario buscarán restringirlos de manera absoluta y en el secundario, parcialmente.
Según difundieron, la resolución del ministerio a cargo de Mercedes Miguel establecerá que en las escuelas primarias y los jardines de infantes quedará bajo responsabilidad de las familias que sus hijos lleven celulares, pero no podrán usarlos durante las clases ni los recreos; para los contenidos que incluyan herramientas tecnológicas, se utilizarán los dispositivos de la institución. En el secundario, en tanto, los teléfonos y las tablets deberán estar guardados durante las horas de clase, excepto en las actividades pedagógicas planificadas.
Quedan exceptuados de esta regulación, se aclaró, aquellos estudiantes que requieran del uso de un dispositivo personal digital como apoyo para el aprendizaje; por ejemplo, quienes lo usen como ayuda ante problemas en la audición o la visión.
“¿Por qué no prohibimos? Porque también queremos que los chicos de secundaria desarrollen la autorregulación, una cualidad muy demandada. Habiendo prohibido hay casos que tuvieron que volver para atrás”, apuntó Miguel.
De todos modos, cada institución deberá definir cómo implementar estas regulaciones, pero en el gobierno porteño confían en darle “un respaldo ministerial”. La resolución establece que las autoridades de cada escuela deberán comunicar a toda la comunidad educativa las pautas y condiciones para el uso adecuado de los dispositivos. Agrega que las medidas derivadas del incumplimiento de esta regla –como, por ejemplo, la retención de los dispositivos hasta la finalización de la jornada escolar– también serán delineadas por cada establecimiento. En cambio, el texto no fija normas para el uso de los dispositivos entre los docentes.
“Queremos y creemos en la autoridad escolar para que tome este tipo de decisiones”, dijo Miguel. A partir de hoy, las 2291 escuelas de la ciudad, tanto públicas como privadas, en las que cursan 566.000 estudiantes según datos oficiales, deberán regular el uso del celular.
Es una tendencia a la que cada vez se suman más colegios, tal como viene publicando este medio en la serie Atrapados en las Redes. Desde el Ministerio de Educación porteño señalan que esta resolución a nivel distrital busca respaldar a las instituciones que aún no lo hicieron. En el último año, según un relevamiento de la nacion, al menos unos 30 establecimientos en la Capital y el corredor norte de la provincia de Buenos Aires decidieron limitar el uso de las pantallas, sobre todo aquellos en los que los chicos pasan más de ocho horas diarias. Algunos implementaron dejar el teléfono en una caja tipo locker, con llave, de la que solo se pueda retirar al final del día.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) recomienda prohibir los celulares en el aula.
Un informe destaca que la presencia de los teléfonos distrae a los estudiantes y afecta su rendimiento académico.
En el Reino Unido, por ejemplo, este año 30 colegios se pusieron de acuerdo para anunciar la medida de manera conjunta. Ya en 2018 el estado de Bavaria, en Alemania, prohibió por ley el uso de celulares en las aulas, aunque en 2022 lo flexibilizaron. Ese mismo año también implementaron la prohibición de utilizarlos en las escuelas primarias y secundarias durante las horas de clase en Italia. En Francia, desde 2018 su uso en el ámbito educativo está prohibido por ley. Sucede lo mismo en algunos distritos de Estados Unidos. En la Argentina, este es el primer paso dado desde el Estado.
Según datos de la Ciudad, más de ocho de cada diez docentes de nivel secundario consideran que el uso de celulares en clase dificulta la atención y la participación de los estudiantes. A la vez, el 85% de las familias sostiene que las apuestas online son un problema que afecta a los jóvenes, pero no lo reconocen en sus propios hijos.
“La idea es que no sea un distractor. No hay dudas de que la vida hoy es con el celular. La pregunta es quién maneja el aula: si el celular o el docente. Hoy el docente siente que no maneja el aula, ergo, no logra captar la atención. Se rompió el orden en el aula hace tiempo y esto es una disrupción total. En el almuerzo hay chicos que comen muy rápido para volver a jugar con el celular y chicos que directamente no comen”, expresó el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri.
“Dejan de comer, dejan de dormir, aceleran la ansiedad. Tiene un impacto directo en la emoción de los chicos. En aquellos países que regularon el celular se vio un impacto muy positivo en el ciberbullying”, añadió Miguel.
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 45% de los estudiantes que completaron las pruebas PISA en 2022 se sienten ansiosos si no tienen cerca sus teléfonos. En promedio, el 65% de los alumnos reportó haberse distraído por el uso de dispositivos electrónicos o digitales en clases de matemática. Y el 59% de los estudiantes declaró que su atención se desvió debido a que otros estudiantes utilizaban teléfonos celulares, tablets o computadoras.
Además, en los países de la OCDE los estudiantes que pasan en promedio más de cinco horas al día usando dispositivos digitales para el ocio obtuvieron 49 puntos menos en matemática que los que lo hacen solo hasta una hora. Los estudiantes argentinos ocupan la primera posición mundial por la cantidad de alumnos que se distraen por dispositivos electrónicos durante clases de esta asignatura (45%).
“Necesitamos lograr toda la atención de los estudiantes en su período de aprendizaje para mejorar los resultados y le damos a la escuela la potestad de implementar estas medidas”, consideró Miguel.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) considera uso excesivo de pantallas a la exposición a medios electrónicos por períodos de más de dos horas. Puede afectar el cerebro de los niños pequeños debido a su inmadurez y desencadenar repercusiones en el desarrollo de habilidades cognitivas, motoras, del lenguaje, socioemocionales, que repercuten fuertemente en el aprendizaje. Además impactan en la memoria y la atención, lo que genera problemas en el comportamiento, el rendimiento escolar y la salud en general.
“La responsabilidad que tenemos como Estado es también acompañar a las familias para que se sumen a este barco”, planteó la vicejefa del gobierno porteño, Clara Muzzio. Los funcionarios informaron que también harán una campaña de difusión que incluye la publicación de una guía para familias con recomendaciones para el uso responsable de las tecnologías en el hogar
Mercedes Miguel ministra de educación
“necesitamos lograr toda la atención de los estudiantes en su período de aprendizaje para mejorar los resultados”
Jorge Macri jefe de gobierno
“no hay dudas de que la vida hoy es con el celular. La pregunta es quién maneja el aula: si el celular o el docente. se rompió el orden en el aula hace tiempo”
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Advierten sobre la cifra de maestros suplentes en el nivel primario
INFORME. Según el Observatorio de Argentinos por la Educación, son el 28% de los docentes de sexto grado; incide en el aprendizaje
El Ministerio de Educación porteño decidió regular el uso del teléfono celular en las escuelas de la ciudad. Una resolución de esa cartera, que se prevé será publicada hoy, establecerá que en el nivel primario y los jardines de infantes los chicos no podrán usar el celular ni en clase ni en el recreo; para los contenidos que incluyan herramientas tecnológicas, se informó, serán utilizados los dispositivos propios de la institución. En tanto, en el secundario los teléfonos y las tablets deberán estar guardados durante las horas de clase, excepto en las actividades pedagógicas planificadas.
Cada escuela deberá ahora definir cómo implementar estas medidas. La disposición no fija, en cambio, normas sobre el uso de los dispositivos entre los docentes.
El Ministerio de Educación porteño publicará hoy una resolución para regular el uso de los teléfonos celulares en las escuelas del distrito: en los niveles inicial y primario buscarán restringirlos de manera absoluta y en el secundario, parcialmente.
Según difundieron, la resolución del ministerio a cargo de Mercedes Miguel establecerá que en las escuelas primarias y los jardines de infantes quedará bajo responsabilidad de las familias que sus hijos lleven celulares, pero no podrán usarlos durante las clases ni los recreos; para los contenidos que incluyan herramientas tecnológicas, se utilizarán los dispositivos de la institución. En el secundario, en tanto, los teléfonos y las tablets deberán estar guardados durante las horas de clase, excepto en las actividades pedagógicas planificadas.
Quedan exceptuados de esta regulación, se aclaró, aquellos estudiantes que requieran del uso de un dispositivo personal digital como apoyo para el aprendizaje; por ejemplo, quienes lo usen como ayuda ante problemas en la audición o la visión.
“¿Por qué no prohibimos? Porque también queremos que los chicos de secundaria desarrollen la autorregulación, una cualidad muy demandada. Habiendo prohibido hay casos que tuvieron que volver para atrás”, apuntó Miguel.
De todos modos, cada institución deberá definir cómo implementar estas regulaciones, pero en el gobierno porteño confían en darle “un respaldo ministerial”. La resolución establece que las autoridades de cada escuela deberán comunicar a toda la comunidad educativa las pautas y condiciones para el uso adecuado de los dispositivos. Agrega que las medidas derivadas del incumplimiento de esta regla –como, por ejemplo, la retención de los dispositivos hasta la finalización de la jornada escolar– también serán delineadas por cada establecimiento. En cambio, el texto no fija normas para el uso de los dispositivos entre los docentes.
“Queremos y creemos en la autoridad escolar para que tome este tipo de decisiones”, dijo Miguel. A partir de hoy, las 2291 escuelas de la ciudad, tanto públicas como privadas, en las que cursan 566.000 estudiantes según datos oficiales, deberán regular el uso del celular.
Es una tendencia a la que cada vez se suman más colegios, tal como viene publicando este medio en la serie Atrapados en las Redes. Desde el Ministerio de Educación porteño señalan que esta resolución a nivel distrital busca respaldar a las instituciones que aún no lo hicieron. En el último año, según un relevamiento de la nacion, al menos unos 30 establecimientos en la Capital y el corredor norte de la provincia de Buenos Aires decidieron limitar el uso de las pantallas, sobre todo aquellos en los que los chicos pasan más de ocho horas diarias. Algunos implementaron dejar el teléfono en una caja tipo locker, con llave, de la que solo se pueda retirar al final del día.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) recomienda prohibir los celulares en el aula.
Un informe destaca que la presencia de los teléfonos distrae a los estudiantes y afecta su rendimiento académico.
En el Reino Unido, por ejemplo, este año 30 colegios se pusieron de acuerdo para anunciar la medida de manera conjunta. Ya en 2018 el estado de Bavaria, en Alemania, prohibió por ley el uso de celulares en las aulas, aunque en 2022 lo flexibilizaron. Ese mismo año también implementaron la prohibición de utilizarlos en las escuelas primarias y secundarias durante las horas de clase en Italia. En Francia, desde 2018 su uso en el ámbito educativo está prohibido por ley. Sucede lo mismo en algunos distritos de Estados Unidos. En la Argentina, este es el primer paso dado desde el Estado.
Según datos de la Ciudad, más de ocho de cada diez docentes de nivel secundario consideran que el uso de celulares en clase dificulta la atención y la participación de los estudiantes. A la vez, el 85% de las familias sostiene que las apuestas online son un problema que afecta a los jóvenes, pero no lo reconocen en sus propios hijos.
“La idea es que no sea un distractor. No hay dudas de que la vida hoy es con el celular. La pregunta es quién maneja el aula: si el celular o el docente. Hoy el docente siente que no maneja el aula, ergo, no logra captar la atención. Se rompió el orden en el aula hace tiempo y esto es una disrupción total. En el almuerzo hay chicos que comen muy rápido para volver a jugar con el celular y chicos que directamente no comen”, expresó el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri.
“Dejan de comer, dejan de dormir, aceleran la ansiedad. Tiene un impacto directo en la emoción de los chicos. En aquellos países que regularon el celular se vio un impacto muy positivo en el ciberbullying”, añadió Miguel.
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 45% de los estudiantes que completaron las pruebas PISA en 2022 se sienten ansiosos si no tienen cerca sus teléfonos. En promedio, el 65% de los alumnos reportó haberse distraído por el uso de dispositivos electrónicos o digitales en clases de matemática. Y el 59% de los estudiantes declaró que su atención se desvió debido a que otros estudiantes utilizaban teléfonos celulares, tablets o computadoras.
Además, en los países de la OCDE los estudiantes que pasan en promedio más de cinco horas al día usando dispositivos digitales para el ocio obtuvieron 49 puntos menos en matemática que los que lo hacen solo hasta una hora. Los estudiantes argentinos ocupan la primera posición mundial por la cantidad de alumnos que se distraen por dispositivos electrónicos durante clases de esta asignatura (45%).
“Necesitamos lograr toda la atención de los estudiantes en su período de aprendizaje para mejorar los resultados y le damos a la escuela la potestad de implementar estas medidas”, consideró Miguel.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) considera uso excesivo de pantallas a la exposición a medios electrónicos por períodos de más de dos horas. Puede afectar el cerebro de los niños pequeños debido a su inmadurez y desencadenar repercusiones en el desarrollo de habilidades cognitivas, motoras, del lenguaje, socioemocionales, que repercuten fuertemente en el aprendizaje. Además impactan en la memoria y la atención, lo que genera problemas en el comportamiento, el rendimiento escolar y la salud en general.
“La responsabilidad que tenemos como Estado es también acompañar a las familias para que se sumen a este barco”, planteó la vicejefa del gobierno porteño, Clara Muzzio. Los funcionarios informaron que también harán una campaña de difusión que incluye la publicación de una guía para familias con recomendaciones para el uso responsable de las tecnologías en el hogar
Mercedes Miguel ministra de educación
“necesitamos lograr toda la atención de los estudiantes en su período de aprendizaje para mejorar los resultados”
Jorge Macri jefe de gobierno
“no hay dudas de que la vida hoy es con el celular. La pregunta es quién maneja el aula: si el celular o el docente. se rompió el orden en el aula hace tiempo”
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Advierten sobre la cifra de maestros suplentes en el nivel primario
INFORME. Según el Observatorio de Argentinos por la Educación, son el 28% de los docentes de sexto grado; incide en el aprendizaje
Soledad Vallejos
El estudio pone el foco en la estabilidad docente
“La ‘seño’ está enferma y la que vino hoy nos dijo que ella va a ser nuestra maestra hasta que Magalí vuelva al cole”, le contó Apolo González, que va a segundo grado en una escuela de gestión estatal en Quilmes, a su abuela Norma.
Aunque en la institución privada de Belgrano a la que va Santiago Maestri las suplencias se dan de forma menos frecuente, el lunes pasado –primer día de clases luego de las vacaciones de invierno– él llegó con la novedad de que “la de computación” no había ido a dar clases, pero en lugar de un reemplazo se quedaron durante esa hora con la maestra de lengua y avanzaron en un proyecto de cuentos.
A nivel nacional, según se desprende del último informe del Observatorio de Argentinos por la Educación, el 28% de los docentes de sexto grado de primaria son suplentes. La proporción, como señalan las conclusiones, es más alta en las escuelas a las que asisten los estudiantes de menor nivel socioeconómico y más baja en las de mayores recursos. También hay grandes disparidades entre provincias y entre instituciones estatales y privadas, como refieren, precisamente, los casos de Apolo y Santiago.
Los maestros suplentes son aquellos que cubren los puestos de docentes titulares o interinos que se ausentan de forma temporal por alguna licencia, sea por enfermedad, maternidad, cargos de mayor jerarquía, estudio o examen, entre otros motivos. “En las escuelas primarias del cuartil más pobre, 3 de cada 10 maestros son suplentes, mientras que este valor baja al 19% en el cuartil más rico”, se señala en el estudio titulado “Cargos y suplencias docentes en el nivel primario”, cuyos autores son Martín De Simone, del Banco Mundial, con Martín Nistal y Leyre Sáenz Guillén, ambos del mencionado observatorio.
A partir de los resultados del cuestionario a docentes de las pruebas Aprender 2023 y del Relevamiento Anual 2023, el informe describe la proporción de docentes según su cargo –titulares, interinos o suplentes– en el nivel primario y analiza el porcentaje de suplentes por sector de gestión, rango etario y cuartil de nivel socioeconómico de los estudiantes.
Estos datos muestran, parcialmente, la problemática, ya que no siempre una licencia de un docente genera suplencia. Además, en la Argentina, según consignan los expertos, solo hay informaciones sobre suplencias, pero no sobre la cantidad de licencias docentes, ni tampoco sus razones.
En todo el país, el 28% de los docentes de 6° grado son suplentes. Las cifras más altas están en La Rioja (60%) y Entre Ríos (50%); mientras que las más bajas se encuentran en Jujuy (15%), San Luis (16%) y Salta (16%). La evidencia reseñada en el informe señala que tener maestros suplentes puede impactar de manera negativa en el aprendizaje, sobre todo cuando implica una interrupción de la continuidad pedagógica.
“Sabemos que la estabilidad (o inestabilidad) laboral docente se relaciona directamente con la calidad de los aprendizajes de los alumnos. La realidad de las suplencias docentes acucia cada vez más en el nivel primario. Existen muchas suplencias cortas y otras que duran varios meses –señala Mónica Prieto, docente de la Escuela de Educación de la Universidad Austral–. Los docentes que cubren suplencias largas atienden a sus alumnos con la misma responsabilidad de un titular. Pero frente al fenómeno de las suplencias cortas, los equipos directivos se ven en la necesidad de articular diferentes estrategias institucionales para que los alumnos continúen con sus aprendizajes de la mejor manera posible. Los datos del informe invitan a reflexionar sobre la urgencia de ofrecer una mayor estabilidad laboral docente”.
Las suplencias son fundamentales para asegurar la continuidad educativa cuando los maestros titulares no están presentes, explica De Simone, especialista en educación del Banco Mundial. “Sin embargo, cuando las suplencias se utilizan con regularidad, y cuando hay una alta rotación entre docentes titulares y uno o varios suplentes, el aprendizaje se puede ver afectado”, sostiene. Y agrega: “Es necesario diseñar políticas que tiendan a reducir los niveles de ausentismo, y asegurar que las suplencias se implementen con el objetivo de minimizar los costos en el aprendizaje. Las suplencias inmediatas y las que minimizan las rotaciones entre docentes son, a priori, más efectivas en el logro de ese objetivo”.
“En las escuelas de todo el país, y fundamentalmente en las que reciben a chicos de sectores más desfavorecidos, todo es movimiento. Hay alto ausentismo de los alumnos y de los docentes, y además rotación docente y de los directivos. Esto genera un cuadro de una institución con dificultades. Primero, porque se vuelve muy complejo formar un equipo. Segundo, por la continuidad a los aprendizajes. No hay programa que aguante y que tenga continuidad si los docentes están cambiando permanentemente”, advierte Guillermina Tiramonti, investigadora del Área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
En 19 jurisdicciones, la proporción de maestros suplentes es mayor en instituciones con estudiantes del cuartil más pobre que en las del más rico. En cambio, esta brecha no se verifica en La Rioja, Entre Ríos, Salta, San Luis y Jujuy.
En todas las provincias, excepto San Luis, hay una mayor proporción de docentes suplentes en el sector estatal que en el privado. La provincia con mayor porcentaje de suplencias en el sector estatal es La Rioja (62%); la proporción más alta en el sector privado está en Entre Ríos (44%).
Los maestros más jóvenes (2025 y 25-30 años) tienen la mayor proporción de suplencias, con un 63,6% y un 52,5% respectivamente. Esto provoca que vayan “saltando” de una escuela a otra y tengan menos estabilidad laboral.
Cecilia Veleda, especialista en Educación y consultora del Instituto Internacional del Planeamiento Educativo de la Unesco, afirma que el ausentismo de los docentes es un tema central porque atenta contra el “preciado” tiempo de clases junto a otras causas, como el ausentismo de los estudiantes, los problemas de infraestructura o los paros. “Sin una cantidad mínima de horas y continuidad del docente con su grupo de estudiantes, el aprendizaje se ve seriamente comprometido –dice la experta–. El primer paso para enfrentar el tema es contar con información precisa, cosa que no ocurre en la mayoría de las provincias”.
Los especialistas reconocen que en la carrera docente es habitual que el primer trabajo llegue de la mano de una suplencia. Sara Frutos, profesora de Letras y exvicerrectora del Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE) de la Universidad de Buenos Aires, sostiene: “Es la puerta de entrada al aula que nos permite generar experiencia y las primeras reflexiones sobre la práctica, pero es distinta esa entrada si la suplencia es en el sector privado o en el estatal. Las suplencias en el sector privado se consiguen por referencias o contratación directa, ya que solo en pocas escuelas se concursa por el cargo”.
En el sector estatal, la asignación es más compleja. “Que cada escuela en el sector estatal no pueda elegir a sus maestros, ni adaptar los tiempos de las suplencias al calendario escolar, dificulta la conformación de equipos escolares y, seguramente, también la calidad de la enseñanza y aprendizaje”, concluye.
“La ‘seño’ está enferma y la que vino hoy nos dijo que ella va a ser nuestra maestra hasta que Magalí vuelva al cole”, le contó Apolo González, que va a segundo grado en una escuela de gestión estatal en Quilmes, a su abuela Norma.
Aunque en la institución privada de Belgrano a la que va Santiago Maestri las suplencias se dan de forma menos frecuente, el lunes pasado –primer día de clases luego de las vacaciones de invierno– él llegó con la novedad de que “la de computación” no había ido a dar clases, pero en lugar de un reemplazo se quedaron durante esa hora con la maestra de lengua y avanzaron en un proyecto de cuentos.
A nivel nacional, según se desprende del último informe del Observatorio de Argentinos por la Educación, el 28% de los docentes de sexto grado de primaria son suplentes. La proporción, como señalan las conclusiones, es más alta en las escuelas a las que asisten los estudiantes de menor nivel socioeconómico y más baja en las de mayores recursos. También hay grandes disparidades entre provincias y entre instituciones estatales y privadas, como refieren, precisamente, los casos de Apolo y Santiago.
Los maestros suplentes son aquellos que cubren los puestos de docentes titulares o interinos que se ausentan de forma temporal por alguna licencia, sea por enfermedad, maternidad, cargos de mayor jerarquía, estudio o examen, entre otros motivos. “En las escuelas primarias del cuartil más pobre, 3 de cada 10 maestros son suplentes, mientras que este valor baja al 19% en el cuartil más rico”, se señala en el estudio titulado “Cargos y suplencias docentes en el nivel primario”, cuyos autores son Martín De Simone, del Banco Mundial, con Martín Nistal y Leyre Sáenz Guillén, ambos del mencionado observatorio.
A partir de los resultados del cuestionario a docentes de las pruebas Aprender 2023 y del Relevamiento Anual 2023, el informe describe la proporción de docentes según su cargo –titulares, interinos o suplentes– en el nivel primario y analiza el porcentaje de suplentes por sector de gestión, rango etario y cuartil de nivel socioeconómico de los estudiantes.
Estos datos muestran, parcialmente, la problemática, ya que no siempre una licencia de un docente genera suplencia. Además, en la Argentina, según consignan los expertos, solo hay informaciones sobre suplencias, pero no sobre la cantidad de licencias docentes, ni tampoco sus razones.
En todo el país, el 28% de los docentes de 6° grado son suplentes. Las cifras más altas están en La Rioja (60%) y Entre Ríos (50%); mientras que las más bajas se encuentran en Jujuy (15%), San Luis (16%) y Salta (16%). La evidencia reseñada en el informe señala que tener maestros suplentes puede impactar de manera negativa en el aprendizaje, sobre todo cuando implica una interrupción de la continuidad pedagógica.
“Sabemos que la estabilidad (o inestabilidad) laboral docente se relaciona directamente con la calidad de los aprendizajes de los alumnos. La realidad de las suplencias docentes acucia cada vez más en el nivel primario. Existen muchas suplencias cortas y otras que duran varios meses –señala Mónica Prieto, docente de la Escuela de Educación de la Universidad Austral–. Los docentes que cubren suplencias largas atienden a sus alumnos con la misma responsabilidad de un titular. Pero frente al fenómeno de las suplencias cortas, los equipos directivos se ven en la necesidad de articular diferentes estrategias institucionales para que los alumnos continúen con sus aprendizajes de la mejor manera posible. Los datos del informe invitan a reflexionar sobre la urgencia de ofrecer una mayor estabilidad laboral docente”.
Las suplencias son fundamentales para asegurar la continuidad educativa cuando los maestros titulares no están presentes, explica De Simone, especialista en educación del Banco Mundial. “Sin embargo, cuando las suplencias se utilizan con regularidad, y cuando hay una alta rotación entre docentes titulares y uno o varios suplentes, el aprendizaje se puede ver afectado”, sostiene. Y agrega: “Es necesario diseñar políticas que tiendan a reducir los niveles de ausentismo, y asegurar que las suplencias se implementen con el objetivo de minimizar los costos en el aprendizaje. Las suplencias inmediatas y las que minimizan las rotaciones entre docentes son, a priori, más efectivas en el logro de ese objetivo”.
“En las escuelas de todo el país, y fundamentalmente en las que reciben a chicos de sectores más desfavorecidos, todo es movimiento. Hay alto ausentismo de los alumnos y de los docentes, y además rotación docente y de los directivos. Esto genera un cuadro de una institución con dificultades. Primero, porque se vuelve muy complejo formar un equipo. Segundo, por la continuidad a los aprendizajes. No hay programa que aguante y que tenga continuidad si los docentes están cambiando permanentemente”, advierte Guillermina Tiramonti, investigadora del Área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
En 19 jurisdicciones, la proporción de maestros suplentes es mayor en instituciones con estudiantes del cuartil más pobre que en las del más rico. En cambio, esta brecha no se verifica en La Rioja, Entre Ríos, Salta, San Luis y Jujuy.
En todas las provincias, excepto San Luis, hay una mayor proporción de docentes suplentes en el sector estatal que en el privado. La provincia con mayor porcentaje de suplencias en el sector estatal es La Rioja (62%); la proporción más alta en el sector privado está en Entre Ríos (44%).
Los maestros más jóvenes (2025 y 25-30 años) tienen la mayor proporción de suplencias, con un 63,6% y un 52,5% respectivamente. Esto provoca que vayan “saltando” de una escuela a otra y tengan menos estabilidad laboral.
Cecilia Veleda, especialista en Educación y consultora del Instituto Internacional del Planeamiento Educativo de la Unesco, afirma que el ausentismo de los docentes es un tema central porque atenta contra el “preciado” tiempo de clases junto a otras causas, como el ausentismo de los estudiantes, los problemas de infraestructura o los paros. “Sin una cantidad mínima de horas y continuidad del docente con su grupo de estudiantes, el aprendizaje se ve seriamente comprometido –dice la experta–. El primer paso para enfrentar el tema es contar con información precisa, cosa que no ocurre en la mayoría de las provincias”.
Los especialistas reconocen que en la carrera docente es habitual que el primer trabajo llegue de la mano de una suplencia. Sara Frutos, profesora de Letras y exvicerrectora del Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE) de la Universidad de Buenos Aires, sostiene: “Es la puerta de entrada al aula que nos permite generar experiencia y las primeras reflexiones sobre la práctica, pero es distinta esa entrada si la suplencia es en el sector privado o en el estatal. Las suplencias en el sector privado se consiguen por referencias o contratación directa, ya que solo en pocas escuelas se concursa por el cargo”.
En el sector estatal, la asignación es más compleja. “Que cada escuela en el sector estatal no pueda elegir a sus maestros, ni adaptar los tiempos de las suplencias al calendario escolar, dificulta la conformación de equipos escolares y, seguramente, también la calidad de la enseñanza y aprendizaje”, concluye.
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