SIDE: el Gobierno avanza con una purga de agentes
Ya fueron desplazados unos 147 miembros de los servicios
Cecilia Devanna
El titular de la SIDE, Sergio Neiffert, y uno de sus antecesores en el cargo, Juan Bautista “Tata” Yofre
La Secretaría de Inteligencia del Estado( SI DE) avanza con una fuerte purga interna. Desde su llegada al poder, la administración libertaria desplazó a 147 agentes, y por estas horas evalúa a los 1200 empleados que quedan. La lista para despedir incluye a empleados que responden a grupos políticos por fuera de la agencia, personal sin formación en el área y funcionarios “sin conocimientos e inexpertos”, detallaron en la Casa Rosada, sin negar inquietud por los efectos de las expulsiones.
Mientras la ampliación de su presupuesto es objeto de polémica y debates parlamentarios, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) avanza con un fuerte proceso de purga interna.
Desde su llegada, la administración libertaria ya desplazó a 147 agentes y por estas horas evalúa a los 1200 empleados que aún quedan, según reconoció una importante voz del espacio libertario. “La mayoría no va a quedar”, aseguran, sin negar la preocupación por las consecuencias de las expulsiones.
La lista para “purgar” incluye a empleados que respondan a grupos políticos por fuera de la agencia, personal sin formación en el área y funcionarios “sin conocimientos e inexpertos”.
En el Gobierno admiten que no tienen un número final en el que planean frenar el drenaje. “Se irán los que se tengan que ir”, sostienen.
En las últimas semanas, la SIDE fue noticia por las discusiones políticas alrededor del DNU que amplió en 100.000 millones de pesos el presupuesto, lo que esta semana podría ser tratado por el Senado, después del revés en la Cámara de Diputados, y por la decisión de que el senador radical Martín Lousteau sea quien encabece la Comisión Bicameral de Inteligencia Ambos, reveses para el oficialismo.
La SIDE, que volvió a tener su nombre histórico en julio pasado, va por su segundo jefe en la gestión libertaria. El primero, Silvestre Sívori, salió eyectado detrás de su impulsor, el exjefe de Gabinete Nicolás Posse. Ahora es tiempo de Sergio Neiffert, hombre de Santiago Caputo, asesor presidencial y quien tiene un rol central en el área.
En el Gobierno aseguran que Neiffert ya le pidió a Lousteau, en una charla informal que mantuvieron, que lo convoque a la Bicameral y que aún espera que lo haga. También se muestran confiados en que para cuando el Senado haya tratado el posible rechazo al DNU, el presupuesto ya vaya a estar ejecutado.
“Mientras esté vigente es legal y ya va a estar ejecutado”, desafían.
Sobre la purga, en las filas libertarias aseguran que encontraron un plantel de gente mayoritariamente joven, por lo que “hay pocas personas para jubilar”, se lamentan. La mayoría de esas personas jóvenes habrían ingresado en tiempos del kirchnerismo, cuando Cristina Kirchner buscó arrasar con la herencia del exdirector de Operaciones Antonio “Jaime” Stiuso e hizo entrar al organismo personal que respondía a sus filas, especialmente militantes de La Cámpora.
Para el oficialismo, ese ingreso de jóvenes no solo se dio en esa épodato ca, sino también en la de Mauricio Macri, cuando el organismo era dirigido en la práctica por Silvia “la Turca” Majdalani, segunda de “la casa” detrás, solo en lo formal, del exrepresentante de futbolistas Gustavo Arribas. “Todos metieron pendejos; es una planta joven”, resumen en la Casa Rosada, de forma poco elegante.
Por estas horas se continúa relevando a todo el personal bajo el concepto de avanzar con esa purga, que tiene como principal premisa “sacar a toda la gente que tiene terminales políticas fuera del área”.
En esa lista de referentes políticos mencionan las influencias persistentes de Majdalani, el exdirector Fernando Pocino y del exjefe del Estado Mayor César Milani.
Sobre agentes que respondan a Stiuso, cuyo nombre volvió a estar en danza en el último tiempo, en las filas libertarias aseguran que “prácticamente no quedan, los rajó todos Cristina”, en alusión a lo que sucedió entre diciembre de 2014 y finales del segundo mande Fernández de Kirchner.
La exmandataria desplazó al histórico agente en enero de 2015, días antes de que se produjera el crimen del extitular de la UFI AMIA Alberto Nisman, en los que fueron de los días más agitados para la inteligencia local.
A todos aquellos que tengan terminales políticas, las fuentes del área consultadas por insistieron en que también irán por las “gente no capacitada, exceptuando administrativistas”.
El relevamiento de la SIDE comenzó semanas atrás y fue en el marco de la evaluación del personal de la secretaría que desde el Gobierno enmarcaban las consultas que se dieron en el marco de la causa por espionaje que involucra a Macri, lo que desató una escalada política entre Pro y el oficialismo, en especial entre el exmandatario y Caputo, unidos por una tensa relación. “Se fue a preguntar por esa causa como se hizo con todas aquellas en las que están involucrados agentes, para saber cómo trabajan y tener más elementos para evaluar su trabajo”, afirmaban entonces en Balcarce 50. Pese a que la tensión creció aún más en medio de versiones de que el Gobierno había desplazado a los funcionarios que fueron a preguntar por el caso, en el Gobierno insisten en que ambos siguen en funciones.
Sobre Macri, cerca del estratégico asesor, aseguran que pidió la Dirección de Asuntos Jurídicos de la SIDE y que le fue negada. “Algún interés tendría”, deslizan suspicaces en alusión a las causas que investigan al exmandatario. Cerca de Macri lo niegan de plano y sostienen con vehemencia que desde que se gestó el acuerdo en que Pro apoyó a la fórmula libertaria de cara al balotaje, “jamás se pidió un cargo”.
Una decisión arriesgada La decisión de “purgar” el organismo es considerada “buena y necesaria” por expertos en inteligencia, pero también un “arma de doble filo” por lo que puede significar tener “en la calle” a personas con conocimientos como los que puedan haber adquirido en “la casa”, pero como “mano de obra desocupada”.
Ante la consulta otros expertos en la materia lo consideraron por sobre todo “muy conveniente, porque en la SIDE hay capas geológicas de agentes que entraron en distintos momentos, más que nada en el kirchnerismo, y fueron quedando, pero sin preparación e informando hacia afuera”. Al tiempo que advierten que “tiene que hacerse de forma ordenada, sacando la militancia rentada y apuntando a una profesionalización del área”.
Agregan que “hay que sacar a los militantes, pero el gran debate es cómo se ejecuta”. Y si bien la coincidencia entre los consultados es que la mayoría de la “militancia rentada” que consideran hoy ocupa cargos de agentes “no supondría un gran riesgo fuera de la agencia”, estiman que “podría ser dramático si hubiera mano de obra desocupada de inteligencia paralela de cuadros grandes que respondan a Pocino o Milani”
“La mayoría no va a quedar”, aseguran en la Casa Rosada, tras un relevamiento
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El kirchnerismo ahora desconfía de los lazos de Lijo con Larreta
El pliego que nomina a la Corte al juez federal sigue congelado porque Cristina Kirchner reclama negociar cargos judiciales a cambio del voto de la primera minoría en el Senado
La Secretaría de Inteligencia del Estado( SI DE) avanza con una fuerte purga interna. Desde su llegada al poder, la administración libertaria desplazó a 147 agentes, y por estas horas evalúa a los 1200 empleados que quedan. La lista para despedir incluye a empleados que responden a grupos políticos por fuera de la agencia, personal sin formación en el área y funcionarios “sin conocimientos e inexpertos”, detallaron en la Casa Rosada, sin negar inquietud por los efectos de las expulsiones.
Mientras la ampliación de su presupuesto es objeto de polémica y debates parlamentarios, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) avanza con un fuerte proceso de purga interna.
Desde su llegada, la administración libertaria ya desplazó a 147 agentes y por estas horas evalúa a los 1200 empleados que aún quedan, según reconoció una importante voz del espacio libertario. “La mayoría no va a quedar”, aseguran, sin negar la preocupación por las consecuencias de las expulsiones.
La lista para “purgar” incluye a empleados que respondan a grupos políticos por fuera de la agencia, personal sin formación en el área y funcionarios “sin conocimientos e inexpertos”.
En el Gobierno admiten que no tienen un número final en el que planean frenar el drenaje. “Se irán los que se tengan que ir”, sostienen.
En las últimas semanas, la SIDE fue noticia por las discusiones políticas alrededor del DNU que amplió en 100.000 millones de pesos el presupuesto, lo que esta semana podría ser tratado por el Senado, después del revés en la Cámara de Diputados, y por la decisión de que el senador radical Martín Lousteau sea quien encabece la Comisión Bicameral de Inteligencia Ambos, reveses para el oficialismo.
La SIDE, que volvió a tener su nombre histórico en julio pasado, va por su segundo jefe en la gestión libertaria. El primero, Silvestre Sívori, salió eyectado detrás de su impulsor, el exjefe de Gabinete Nicolás Posse. Ahora es tiempo de Sergio Neiffert, hombre de Santiago Caputo, asesor presidencial y quien tiene un rol central en el área.
En el Gobierno aseguran que Neiffert ya le pidió a Lousteau, en una charla informal que mantuvieron, que lo convoque a la Bicameral y que aún espera que lo haga. También se muestran confiados en que para cuando el Senado haya tratado el posible rechazo al DNU, el presupuesto ya vaya a estar ejecutado.
“Mientras esté vigente es legal y ya va a estar ejecutado”, desafían.
Sobre la purga, en las filas libertarias aseguran que encontraron un plantel de gente mayoritariamente joven, por lo que “hay pocas personas para jubilar”, se lamentan. La mayoría de esas personas jóvenes habrían ingresado en tiempos del kirchnerismo, cuando Cristina Kirchner buscó arrasar con la herencia del exdirector de Operaciones Antonio “Jaime” Stiuso e hizo entrar al organismo personal que respondía a sus filas, especialmente militantes de La Cámpora.
Para el oficialismo, ese ingreso de jóvenes no solo se dio en esa épodato ca, sino también en la de Mauricio Macri, cuando el organismo era dirigido en la práctica por Silvia “la Turca” Majdalani, segunda de “la casa” detrás, solo en lo formal, del exrepresentante de futbolistas Gustavo Arribas. “Todos metieron pendejos; es una planta joven”, resumen en la Casa Rosada, de forma poco elegante.
Por estas horas se continúa relevando a todo el personal bajo el concepto de avanzar con esa purga, que tiene como principal premisa “sacar a toda la gente que tiene terminales políticas fuera del área”.
En esa lista de referentes políticos mencionan las influencias persistentes de Majdalani, el exdirector Fernando Pocino y del exjefe del Estado Mayor César Milani.
Sobre agentes que respondan a Stiuso, cuyo nombre volvió a estar en danza en el último tiempo, en las filas libertarias aseguran que “prácticamente no quedan, los rajó todos Cristina”, en alusión a lo que sucedió entre diciembre de 2014 y finales del segundo mande Fernández de Kirchner.
La exmandataria desplazó al histórico agente en enero de 2015, días antes de que se produjera el crimen del extitular de la UFI AMIA Alberto Nisman, en los que fueron de los días más agitados para la inteligencia local.
A todos aquellos que tengan terminales políticas, las fuentes del área consultadas por insistieron en que también irán por las “gente no capacitada, exceptuando administrativistas”.
El relevamiento de la SIDE comenzó semanas atrás y fue en el marco de la evaluación del personal de la secretaría que desde el Gobierno enmarcaban las consultas que se dieron en el marco de la causa por espionaje que involucra a Macri, lo que desató una escalada política entre Pro y el oficialismo, en especial entre el exmandatario y Caputo, unidos por una tensa relación. “Se fue a preguntar por esa causa como se hizo con todas aquellas en las que están involucrados agentes, para saber cómo trabajan y tener más elementos para evaluar su trabajo”, afirmaban entonces en Balcarce 50. Pese a que la tensión creció aún más en medio de versiones de que el Gobierno había desplazado a los funcionarios que fueron a preguntar por el caso, en el Gobierno insisten en que ambos siguen en funciones.
Sobre Macri, cerca del estratégico asesor, aseguran que pidió la Dirección de Asuntos Jurídicos de la SIDE y que le fue negada. “Algún interés tendría”, deslizan suspicaces en alusión a las causas que investigan al exmandatario. Cerca de Macri lo niegan de plano y sostienen con vehemencia que desde que se gestó el acuerdo en que Pro apoyó a la fórmula libertaria de cara al balotaje, “jamás se pidió un cargo”.
Una decisión arriesgada La decisión de “purgar” el organismo es considerada “buena y necesaria” por expertos en inteligencia, pero también un “arma de doble filo” por lo que puede significar tener “en la calle” a personas con conocimientos como los que puedan haber adquirido en “la casa”, pero como “mano de obra desocupada”.
Ante la consulta otros expertos en la materia lo consideraron por sobre todo “muy conveniente, porque en la SIDE hay capas geológicas de agentes que entraron en distintos momentos, más que nada en el kirchnerismo, y fueron quedando, pero sin preparación e informando hacia afuera”. Al tiempo que advierten que “tiene que hacerse de forma ordenada, sacando la militancia rentada y apuntando a una profesionalización del área”.
Agregan que “hay que sacar a los militantes, pero el gran debate es cómo se ejecuta”. Y si bien la coincidencia entre los consultados es que la mayoría de la “militancia rentada” que consideran hoy ocupa cargos de agentes “no supondría un gran riesgo fuera de la agencia”, estiman que “podría ser dramático si hubiera mano de obra desocupada de inteligencia paralela de cuadros grandes que respondan a Pocino o Milani”
“La mayoría no va a quedar”, aseguran en la Casa Rosada, tras un relevamiento
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El kirchnerismo ahora desconfía de los lazos de Lijo con Larreta
El pliego que nomina a la Corte al juez federal sigue congelado porque Cristina Kirchner reclama negociar cargos judiciales a cambio del voto de la primera minoría en el Senado
Gustavo Ybarra
El juez federal Ariel Lijo, el mes pasado, tras exponer en el Senado
Como si portara una maldición, en el Senado nadie quiere saber nada con el dictamen que impulsa la designación de Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema de Justicia. Por el contrario, como si hubiese caído en arenas movedizas, cuando más se mueve, más se hunde y se empantana la nominación del juez federal. En la misma situación, en realidad con menos apoyos todavía, se encuentra el catedrático Manuel GarcíaMansilla, también propuesto por el presidente Javier Milei.
Por estos días, el máximo tribunal de Justicia parece más lejos que nunca del alcance de Lijo. Lo que son las vueltas de la política. Hace menos de un mes, en el campamento del juez federal –y también en el Gobierno– daban por descontada su llegada a la Corte. Por esos días, hace unas tres semanas, cuando se presentó en la audiencia pública ante la Comisión de Acuerdos del Senado para defender su nominación, casi nadie dudaba de que el pliego tendría los dos tercios de los votos en la Cámara alta para alcanzar la máxima judicatura de la Nación.
“El dictamen apesta. Nadie quiere acercarse ni que le hablen de firmarlo. Los tres que estamparon la firma deben estar pidiendo que lo quemen”, opinó un senador kirchnerista que sigue con apasionado morbo la novela de los jueces de la Corte propuestos por Milei.
El documento parece haber pasado a la categoría de mito. Algunos dicen que tiene siete firmas. Otros, que en realidad es un solo texto que impulsa a los dos candidatos. También se escucha que se escribió en el Poder Ejecutivo o que lo redactó una senadora de la oposición dialoguista. Los rumores y versiones se multiplican en el Senado, pero lo único concreto es que las nominaciones permanecen estancadas.
La propuesta voló por los aires hace dos semanas, luego de que el kirchnerismo se cansó de que el Gobierno hiciera oídos sordos a sus reclamos subterráneos para que Milei abriera la alforja y empezara a repartir cargos judiciales –un botín siempre apreciado por Cristina Kirchner en particular y el peronismo en general– a cambio de los votos que ubiquen a Lijo y García-Mansilla en la Corte.
Para colmo de males, con el paso de los días empiezan a filtrarse algunas de las causas y sospechas que permitieron embarrar la cancha y llegar a esta situación en la que la nominación de Lijo no va ni para atrás ni para adelante.
Según confiaron al menos dos legisladores al tanto de lo que se habla en la mesa de arena del Instituto Patria y en sus correspondientes terminales legislativas, una de las razones que habrían influido en la parálisis es que en el kirchnerismo empezaron a ver con más atención los vínculos que conectan a Lijo de manera directa con Pro.
Uno está a la vista: es su actual pareja, Genoveva Ferraro. Abogada y especialista en contrataciones públicas, su último cargo en la ciudad de Buenos Aires fue como secretaria de Seguridad de Horacio Rodríguez Larreta, su jefe político e íntimo amigo.
A través del exjefe de gobierno porteño, los lazos de Ferraro llegan a Guadalupe Tagliaferri (Capital), senadora de Pro hoy al frente de la estratégica Comisión de Acuerdos del Senado. Sí, la misma que debe dictaminar si el pliego de Lijo llega o no al recinto de la Cámara alta.
Pero su larga trayectoria en la ciudad le permitió a Ferraro acumular poder sin exponerse mucho a la mirada pública desde la todopoderosa Secretaría General de Administración y Presupuesto del Poder Judicial de la Ciudad. Sentada en la caja de la Justicia porteña es que forjó una línea directa con el radical Daniel Angelici y el peronista Juan Manuel Olmos, operadores políticos judiciales en la Capital.
Menos público que su pareja, el trámite parlamentario de su nominación a la Corte destapó otros contactos que unen a Lijo con Pro.
Según voceros legislativos, el juez federal no trajinó en soledad los despachos de los senadores buscando sus votos, sino que también invirtió algunos fondos en contratar a un especialista para que su mensaje llegara a los puntos más recónditos e inaccesibles del Senado.
La persona que habría sido la elegida es Néstor “Oso” Landoni, un reconocido operador al que en el kirchnerismo ligan con la escudería amarilla y que es el fundador y CEO de Consultora del Plata, empresa que tiene más de 30 años de existencia y que, según se puede leer en su página web, está “dedicada a brindar a sus clientes un soporte sólido en el manejo de cuestiones públicas e institucionales”.
Candidato enojado
Se entiende ahora por qué al Senado han llegado la semana pasada mensajes acerca del malhumor que ha invadido a Lijo, quien considera que la nominación de García-Mansilla le juega en contra. “Está que arde”, dijo un operador judicial con terminal en un importante despacho de la Cámara de Diputados.
“Pero este tipo, si no es de Macri, mínimo es de Larreta”, habría sido, palabras más, palabras menos, el razonamiento que se escuchó en uno de los campamentos kirchneristas para desconocer a Lijo como un candidato que se le pudiera endosar al peronismo en la cuenta de una eventual negociación por la ampliación de la Corte y el reparto de otros cargos, como procurador general de la Nación y los más de 140 juzgados federales, que es lo que viene exigiendo el kirchnerismo desde mediados de julio.
“En realidad, el único entusiasmado con Lijo siempre fue Gildo”, agrega un senador peronista que sigue los vaivenes políticos del kirchnerismo en el Senado sin involucrarse.
La mención a Insfrán, el eterno gobernador de Formosa, es lógica si se toma en cuenta que el magistrado benefició al mandatario en la causa por la que se investigaba la extraña contratación por parte de la provincia norteña de The Old Fund, firma involucrada en el escándalo del caso Ciccone que encabezó Amado Boudou.
Esto, sumado a que el padrino de la postulación de Lijo es el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, a quien Cristina Kirchner mira con recelo y desconfianza, y a la negativa del Gobierno a entrar de lleno en una negociación más amplia (insiste en que le aprueben los dos pliegos antes de discutir la ampliación de la Corte y el resto de los cargos judiciales), terminó por paralizar por completo los engranajes políticos del Senado y las nominaciones de Lijo y de GarcíaMansilla.
Como si portara una maldición, en el Senado nadie quiere saber nada con el dictamen que impulsa la designación de Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema de Justicia. Por el contrario, como si hubiese caído en arenas movedizas, cuando más se mueve, más se hunde y se empantana la nominación del juez federal. En la misma situación, en realidad con menos apoyos todavía, se encuentra el catedrático Manuel GarcíaMansilla, también propuesto por el presidente Javier Milei.
Por estos días, el máximo tribunal de Justicia parece más lejos que nunca del alcance de Lijo. Lo que son las vueltas de la política. Hace menos de un mes, en el campamento del juez federal –y también en el Gobierno– daban por descontada su llegada a la Corte. Por esos días, hace unas tres semanas, cuando se presentó en la audiencia pública ante la Comisión de Acuerdos del Senado para defender su nominación, casi nadie dudaba de que el pliego tendría los dos tercios de los votos en la Cámara alta para alcanzar la máxima judicatura de la Nación.
“El dictamen apesta. Nadie quiere acercarse ni que le hablen de firmarlo. Los tres que estamparon la firma deben estar pidiendo que lo quemen”, opinó un senador kirchnerista que sigue con apasionado morbo la novela de los jueces de la Corte propuestos por Milei.
El documento parece haber pasado a la categoría de mito. Algunos dicen que tiene siete firmas. Otros, que en realidad es un solo texto que impulsa a los dos candidatos. También se escucha que se escribió en el Poder Ejecutivo o que lo redactó una senadora de la oposición dialoguista. Los rumores y versiones se multiplican en el Senado, pero lo único concreto es que las nominaciones permanecen estancadas.
La propuesta voló por los aires hace dos semanas, luego de que el kirchnerismo se cansó de que el Gobierno hiciera oídos sordos a sus reclamos subterráneos para que Milei abriera la alforja y empezara a repartir cargos judiciales –un botín siempre apreciado por Cristina Kirchner en particular y el peronismo en general– a cambio de los votos que ubiquen a Lijo y García-Mansilla en la Corte.
Para colmo de males, con el paso de los días empiezan a filtrarse algunas de las causas y sospechas que permitieron embarrar la cancha y llegar a esta situación en la que la nominación de Lijo no va ni para atrás ni para adelante.
Según confiaron al menos dos legisladores al tanto de lo que se habla en la mesa de arena del Instituto Patria y en sus correspondientes terminales legislativas, una de las razones que habrían influido en la parálisis es que en el kirchnerismo empezaron a ver con más atención los vínculos que conectan a Lijo de manera directa con Pro.
Uno está a la vista: es su actual pareja, Genoveva Ferraro. Abogada y especialista en contrataciones públicas, su último cargo en la ciudad de Buenos Aires fue como secretaria de Seguridad de Horacio Rodríguez Larreta, su jefe político e íntimo amigo.
A través del exjefe de gobierno porteño, los lazos de Ferraro llegan a Guadalupe Tagliaferri (Capital), senadora de Pro hoy al frente de la estratégica Comisión de Acuerdos del Senado. Sí, la misma que debe dictaminar si el pliego de Lijo llega o no al recinto de la Cámara alta.
Pero su larga trayectoria en la ciudad le permitió a Ferraro acumular poder sin exponerse mucho a la mirada pública desde la todopoderosa Secretaría General de Administración y Presupuesto del Poder Judicial de la Ciudad. Sentada en la caja de la Justicia porteña es que forjó una línea directa con el radical Daniel Angelici y el peronista Juan Manuel Olmos, operadores políticos judiciales en la Capital.
Menos público que su pareja, el trámite parlamentario de su nominación a la Corte destapó otros contactos que unen a Lijo con Pro.
Según voceros legislativos, el juez federal no trajinó en soledad los despachos de los senadores buscando sus votos, sino que también invirtió algunos fondos en contratar a un especialista para que su mensaje llegara a los puntos más recónditos e inaccesibles del Senado.
La persona que habría sido la elegida es Néstor “Oso” Landoni, un reconocido operador al que en el kirchnerismo ligan con la escudería amarilla y que es el fundador y CEO de Consultora del Plata, empresa que tiene más de 30 años de existencia y que, según se puede leer en su página web, está “dedicada a brindar a sus clientes un soporte sólido en el manejo de cuestiones públicas e institucionales”.
Candidato enojado
Se entiende ahora por qué al Senado han llegado la semana pasada mensajes acerca del malhumor que ha invadido a Lijo, quien considera que la nominación de García-Mansilla le juega en contra. “Está que arde”, dijo un operador judicial con terminal en un importante despacho de la Cámara de Diputados.
“Pero este tipo, si no es de Macri, mínimo es de Larreta”, habría sido, palabras más, palabras menos, el razonamiento que se escuchó en uno de los campamentos kirchneristas para desconocer a Lijo como un candidato que se le pudiera endosar al peronismo en la cuenta de una eventual negociación por la ampliación de la Corte y el reparto de otros cargos, como procurador general de la Nación y los más de 140 juzgados federales, que es lo que viene exigiendo el kirchnerismo desde mediados de julio.
“En realidad, el único entusiasmado con Lijo siempre fue Gildo”, agrega un senador peronista que sigue los vaivenes políticos del kirchnerismo en el Senado sin involucrarse.
La mención a Insfrán, el eterno gobernador de Formosa, es lógica si se toma en cuenta que el magistrado benefició al mandatario en la causa por la que se investigaba la extraña contratación por parte de la provincia norteña de The Old Fund, firma involucrada en el escándalo del caso Ciccone que encabezó Amado Boudou.
Esto, sumado a que el padrino de la postulación de Lijo es el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, a quien Cristina Kirchner mira con recelo y desconfianza, y a la negativa del Gobierno a entrar de lleno en una negociación más amplia (insiste en que le aprueben los dos pliegos antes de discutir la ampliación de la Corte y el resto de los cargos judiciales), terminó por paralizar por completo los engranajes políticos del Senado y las nominaciones de Lijo y de GarcíaMansilla.
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