miércoles, 4 de septiembre de 2024

CONGRESO Y SENADO


El bloque libertario trata de robustecerse tras la crisis interna
La intervención de Milei puso en alerta a los principales exponentes del oficialismo, que buscan obturar nuevas salidas
Delfina CelichiniKarina Milei, con los diputados Mayoraz, Márquez, Bornoroni, Treffinger, Almirón y Benegas x
Las palabras “autocrítica” y “diálogo” se repiten como un mantra en los bloques oficialistas del Congreso, donde la semana pasada reinó el caos, que se hilvanó con las sucesivas derrotas en materia legislativa, que incluyeron la sanción de la costosa recomposición jubilatoria y la inminente caída del incremento de los fondos reservados para la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). La crisis motorizó el involucramiento personal del Presidente, quien hasta ahora había priorizado la economía.
Tras los corrimientos del senador Francisco Paoltroni (Formosa) y la diputada Lourdes Arrieta (Mendoza) de las bancadas de La Libertad Avanza (LLA), los libertarios se proponen “barajar y dar de nuevo”. En minoría en ambas cámaras, apuestan a robustecerse internamente mientras vuelven a conciliar el vínculo con los espacios dialoguistas, erosionado por el desorden que, admiten, imperó en su armado.
Victoria Villarruel se exhibió al margen de los hechos y prácticamente no tiene comunicación con el bloque oficialista del Senado. No participó de la decisión de echar a Paoltroni porque nadie la consultó. La guerra fría entre el Presidente y su vice persiste. Así lo hizo saber el domingo Milei, cuando volvió a marcar diferencias sobre la postulación de Ariel Lijo para la Corte Suprema. “Ella tiene su propia opinión y en términos políticos no es trascendente porque no vota”, dijo Milei en LN+.
Según pudo saber la nacion, Martín Menem, titular de Diputados, recibió la primera amonestación por parte de la mesa chica presidencial. No obstante, cerca de Menem niegan rotundamente cualquier distanciamiento con la cúpula dirigencial, encarnada en el Presidente, su hermana Karina Milei y el asesor Santiago Caputo.
Lo cierto es que Menem no participó el viernes de la cumbre en la Casa Rosada con Milei y los bloques dialoguistas. “Martín no va a la reunión porque quiere respaldar el rol de [Gabriel] Bornoroni”, se apuraron a decir en el entorno del presidente de la Cámara baja, cuya conducción es objetada por propios y ajenos.
Los llamados del primer mandatario a Oscar Zago, exjefe de LLA en Diputados, erosionan la figura del riojano, que no terminó en buenos términos con el ahora titular del bloque Movimiento de Integración y Desarrollo (MID). Un tuit de Bornoroni, casualmente, reivindicó “el liderazgo” de Menem a pesar de su ausencia en la cumbre con los aliados de Pro y MID.
Para fortalecer la posición del Gobierno en el Congreso, hay intenciones claras de armar un gran interbloque con los espacios “cercanos” al oficialismo. Sin embargo, la materialización de esa idea todavía está lejos de concretarse.
Se planteó el martes a la noche durante una reunión en la Casa Rosada que congregó a los Menem (Martín y Lule), Caputo, Guillermo Francos y la hermana presidencial. Tras ello, el titular de Diputados activó contactos con dialoguistas de todo tipo. Hasta se volvió a juntar con Emilio Monzó, de Encuentro Federal, con quien había protagonizado una discusión por la integración de la Comisión Bicameral de Inteligencia. Preparan la rendición de cuentas del jefe de Gabinete en Diputados, prevista para mañana. También, la negociación del presupuesto 2025, que el Poder Ejecutivo debe enviar en los próximos 15 días.
Tanto los referentes de la Cámara baja como del Senado hablan de “autocrítica”. Admiten que el desorden y la dispersión de interlocutores no ayudaron a fortalecer su armado en el Congreso y consideran un volantazo que logre reconducir su agenda legislativa.
La falta de clemencia con los “infieles”, que ya había experimentado la dirigencia ajena al oficialismo, esta vez se trasladó a los propios: se activaron los ultimátums venenosos en redes sociales por parte de los encargados de amplificar la voz de los que mandan y, poco después, se efectivizaron las salidas de Arrieta y Paoltroni.
La diputada Lilia Lemoine, de línea directa con Milei, fue una de las primeras que advirtieron sobre el corrimiento de la mendocina. “La van a echar del bloque por lo menos. Pero yo estoy pidiendo que la expulsen de la cámara. Hizo una denuncia falsa contra otro diputado”, dijo en LN+.
Rocío Bonacci y Marcela Pagano, en contra de la expulsión de Arrieta, quedaron desmarcadas dentro del bloque y a un paso del portazo. Se mueven con pies de plomo y aseguran que no tomarán decisiones sin el aval del Presidente.
En el oficialismo ya nadie habla de la “virtud” de poder decir lo que cada uno piensa sin mediar consecuencias. Lo dejó claro el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, quien explicó que la razón del apartamiento de Paoltroni fue cuestionar la conducción. “Indudablemente hubo diferencias. Tenemos una fórmula, que son nuestros líderes, Javier y Victoria, y por distintos dichos que tuvo [Paoltroni] existieron diferencias que no corresponden en un espacio que se está formando. Si bien es cierto que hay una debilidad parlamentaria, también es importante que como espacio político la conducción no sea discutida internamente”, indicó Abdala en Radio Mitre.
Paoltroni se animó a pedirle a Milei que retirara el pliego de Lijo y que mandara “a fumar al quincho” a Caputo. “Sus dichos expresados políticamente en la interna partidaria no nos suman. Tenemos libertad de pensamiento, de expresarnos, pero, como corresponde en todo movimiento político, a los líderes generalmente se los discute puertas adentro”, consideró Abdala.

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Ante la negociación de Milei con Cristina, los dialoguistas se plantan frente al pliego de Lijo
En la UCR, Pro y otras fuerzas quieren saber qué está dispuesto a pactar el Gobierno antes de sentar posición sobre los candidatos a la Corte
Gustavo Ybarra
La decisión de Cristina Kirchner de exigir cargos judiciales a cambio de apoyar las nominaciones como jueces de la Corte Suprema de Ariel Lijo y Manuel GarcíaMansilla complicó los planes del Gobierno y dislocó el escenario político en el Senado, en donde la posibilidad de un acuerdo entre Milei y el kirchnerismo cayó muy mal en los bloques de la oposición dialoguista, que han decidido aplicar el freno de mano y esperar a tener un panorama más claro antes de avanzar con el trámite de los pliegos de los candidatos.
“Resulta que los que dicen que están contra la casta ahora van a sentarse a negociar con [Eduardo] Wado de Pedro y con Cristina Kirchner, que intentó meter 50 jueces federales por la ventana antes de que terminara el mandato de Alberto Fernández”, se quejó en diálogo con un senador la nacion que si antes no ponía objeciones a la nominación de Lijo, a pesar de los cuestionamientos morales y profesionales que pesan sobre el juez federal, ahora quiere saber qué tipo de negociación transcurre por debajo de la mesa entre el Gobierno y el kirchnerismo antes de tomar una decisión.
Más allá de las objeciones políticas, el principal motivo de la cautela y el silencio de la oposición dialoguista apunta a saber qué papel va a jugar en esta supuesta negociación reclamada por el kirchnerismo. No quieren ser simples partenaires y ver cómo Milei y Cristina Kirchner se reparten cargos judiciales sin tener participación alguna.
El primer resultado del cambio de escenario quedó reflejado en el congelamiento del dictamen de la Comisión de Acuerdos a favor de Lijo que la semana pasada había empezado a circular y que, según fuentes legislativas bien informadas, había llegado a reunir la firma de tres senadores. Desde que el juez federal defendió su pliego en audiencia pública ya han pasado más de diez días y el despacho, paso necesario para que se pueda discutir su nominación en el recinto, sigue sin avanzar. La publicación por parte del reclamo kirchnerista de nacion una nueva negociación a cambio de los cargos en la Corte cayó como un rayo que fulminó el trámite legislativo. Así, el peronista salteño antikirchnerista Juan Carlos Romero (Cambio Federal) reiteró su postura de que no firmaría el despacho hasta que no lo hicieran los senadores de Unión por la Patria. Por su parte, los radicales Martín Lousteau (Capital), Maximiliano Abad (Buenos Aires) y Mariana Juri (Mendoza), miembros de la Comisión de Acuerdos, decidieron esperar hasta que se aclare el panorama antes de decidir si apoyaban a los candidatos del Gobierno.
Pero la situación fue empeorando con el correr de las horas. Así, por ejemplo, en un despacho de Pro se escucharon críticas a la exsenadora María de los Ángeles Sacnun, uno de los nombres que supuestamente pretendería impulsar Cristina Kirchner al máximo tribunal a cambio de darle el apoyo a Lijo de los senadores que le responden.
“No pienso darle mi voto a una persona que creó cientos de cargos judiciales a pedido de Cristina Kirchner a medianoche en una sesión por Zoom en plena pandemia”, estalló el legislador. Sacnun era la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales cuando se trató la finalmente fallida reforma judicial durante el gobierno de Alberto Fernández. En esa función tuvo la misión de anunciarle al Senado el festival de creación de juzgados federales y cargos judiciales que se le introdujeron al proyecto de ley que había aprobado la Cámara baja. El texto volvió, así, modificado en segunda revisión a Diputados, de donde nunca más pudo salir, hasta que perdió estado parlamentario.
Anteanoche, entrevistado en LN+, Milei dio a entender que su plan no pasa por ampliar la Corte, pero abrió una puerta para “escuchar” a quienes plantean ese pedido. Se cuidó de no mencionar al kirchnerismo. “Lo que se planteó [sobre la ampliación de la Corte] es que por una cuestión de género [había que ampliarla]. Yo no lo tenía en el radar. Habrá que escuchar. Si usted me pregunta, la Corte es la que hay [con cinco miembros]. Hay que reemplazar un cargo. Maqueda va a estar saliendo. Ese es el lugar que cubriría García-Mansilla. Por otro lado, Lijo ocuparía el puesto que dejó Elena Highton”.
El dictamen todavía nonato de Lijo tiene una historia por demás interesante que sirve para graficar un trámite legislativo que es absolutamente sui generis para la historia del Senado, pero que suena lógico si se toma en cuenta que es la primera vez que una fuerza política gobierna en minoría en ambas cámaras legislativas.
A contramano de lo que es tradicional, el que se encargó de buscar apoyos para el dictamen de Lijo no fue un senador o un miembro del oficialismo en la Cámara alta, sino un funcionario del Poder Ejecutivo. Según fuentes legislativas confiables, el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, fue quien anduvo recorriendo despachos en la Cámara alta tratando de reunir firmas para el escrito que fundamenta el apoyo a la nominación del polémico juez federal para ocupar un sitial en el máximo tribunal del país.
Un dato llamativo, uno más, es que en el Senado nadie quiere decir quién redactó el dictamen que impulsa la designación de Lijo. Algunas versiones hablan de que fue escrito en una oficina del Poder Ejecutivo. Otras sostienen que se cocinó en el Senado. Ambos escenarios excluyen la intervención de la bancada oficialista de la Cámara alta, que conduce el jujeño Ezequiel Atauche.
Rolandi trajinó los pasillos de la Cámara alta en la tarde del último martes y solo consiguió el apoyo de tres de los 17 miembros de la Comisión de Acuerdos. La Casa Rosada necesitará reunir nueve rúbricas si pretende que alguna vez los pliegos de Lijo y García-Mansilla lleguen al recinto del Senado.

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