martes, 11 de junio de 2024

EL ESCENARIO Y LOS DE LA TORRE


Segundo semestre, punto de inflexión
Claudio JacquelinJavier Milei
Los seis meses de gobierno de Javier Milei importan por lo mucho que ocurrió en ese lapso, pero aún más por el nuevo piso sobre el que quedó parado al momento de empezar la segunda mitad del año y proyectarse hacia su primer examen electoral, que enfrentará en 2025. El cierre del primer semestre expresa un punto de inflexión. Para el oficialismo y la oposición.
En el balance, el Presidente publicita la baja de la inflación, después del subidón que provocó la devaluación y la inercia que ya traía, aunque más aún celebra que su imagen positiva se mantiene por encima del 50%, como arrancó, a pesar del ajuste “más grande de la historia”.
También puede promocionar, como lo hace, que la caída vertical de la actividad económica, llámese recesión o depresión, parecería haber encontrado un piso para comenzar a levantarse, desde el 10º subsuelo (en algunos casos, el 20º), pero lejos aún de la planta baja donde estaba cuando llegó a la presidencia.
No obstante, asoman señales que confirman que nada está consolidado. La expresión que usó el Presidente para celebrar los que considera indicadores económicos exitosos es precisa. “Si nos sale bien, no vuelven más”. El condicional lo dice todo.
El rebote del riesgo país y de los dólares alternativos, la liquidación de divisas por exportación de granos en mayo un 30% menor que la del mismo del mes del último año (sí, el de la supersequía), así como la ralentización en la compra de dólares por parte del Banco Central expresan a cuánto cotiza la duda de inversores, ahorristas, productores y exportadores.
Ni hablar del hecho de que algunos de los billonarios fanáticos de Milei sigan con su domicilio fiscal fuera de la Argentina así como el IP desde el que tuitean sus diatribas contra quienes critican al Gobierno. Son la retaguardia esclarecida que prefiere preservar sus pertrechos (y su renta personal), a la que el Presidente, ya al borde del enojo, les reclama menos palabras y más hechos, con la popular frase de los estadounidenses: “Put your money where your mouth is”, cuya traducción literal sería “poné la plata donde está tu boca”. Al que le quepa el sayo…
Pero nada se reduce al desenvolvimiento de las variables económicas, aunque cada vez son más los economistas que plantean dudas tanto en el plano monetario como en el fiscal y productivo, y ya fue descartado por mayoría absoluta un rebote abrupto de la actividad. La demorada salida del cepo cambiario, a pesar de que existirían mejores condiciones, más la postergación de algunos ajustes, la acumulación de nuevas deudas en dólares y la incertidumbre que subsiste sobre vencimientos de la deuda pública externa (como el préstamo –swap– de China) suman incertidumbre y retracción.
El monofoco puesto en la inflación y todas las medidas concentradas en evitar un rebote de los precios podrían tener efectos no deseados en el mediano plazo, que licuarían logros y demandarían nuevas dosis de esfuerzo social, en momentos en que recrudecen expresiones de extenuación, incluso de los que conforman el 50 y pico por ciento de apoyo.
En ese plano asoman como luces amarillas los problemas de gestión. El cambio del jefe de Gabinete, que, además de los nombres implicó una reforma en las funciones, dejó algunas lecciones. La institución que debe conducir la administración y coordinar la tarea de los ministros quedó, tras la salida de Nicolás Posse y la llegada de Guillermo Francos, como un Ministerio del Interior empoderado o una Jefatura de Gabinete de Ministros (JGM) adelgazada.
Además de los errores que se atribuyen a Posse (entre los que algunos de los más estrechos colaboradores presidenciales incluyen sin mucha reserva el espionaje interno), se menciona entre los motivos de la reforma la elefantiásica estructura que tenía y que, al margen de limitaciones del anterior titular, lo tornaba casi inviable. Así explica el propio Francos el recorte de funciones.
El caso de la JGM resalta una enorme paradoja, ya que la otra área que concentra tanta o más tareas, de igual o aún mucha mayor urgencia y demanda de operatividad, sigue incólume y el Presidente se resiste a revisarla, a pesar de haber quedado como el ejemplo de problemas de conducción, de falta de ejecutividad y de ausencia de transparencia. Si el megaministerio de Capital Humano no estuviera en manos de una amiga íntima de Milei, como Sandra Pettovello, es una obviedad que a esta altura ya no sería lo que sigue siendo.
La performance de la cartera y la de la ministra no encuentran más méritos para ser ensalzados (hasta por el Presidente, que muestra una generosidad sin límites con esta área) que las irregularidades halladas de la gestión anterior y las denuncias hechas contra los dirigentes de los movimientos sociales. El hiperministerio que debería atender urgencias de los más vulnerables y resolver o evitar conflictos que podrían afectar la marcha de la economía convertido en una auditoría. Y de resultados inciertos.
“Muchas de las denuncias hechas tienen sugestivos errores en la sustanciación que me hacen acordar demasiado a los sumarios policiales destinados a quedar en la nada por arreglos entre policías y delinrios explica uno de los exfuncionarios que dejaron el ministerio en el primer semestre y que oportunamente se negó a poner su firma en varias actuaciones hasta que estuviera la de Pettovello.
Son esas expresiones de un estado de desconfianza, sospechas de persecución y exposición a cazabobos que tuvieron muchos de quienes pasaron y aún están en Capital Humano.
El vínculo de algunos de esos “sumariantes” y denunciantes con el gobierno anterior y el mundo del espionaje abona las suspicacias. Leila Gianni, la ahora famosa y poderosa responsable del área de Legales del ministerio, además de figura estelar de la nueva temporada de Titanes en el Ring Tribunalicio, es la cara visible de la estructura bajo sospecha. En su match con Juan Grabois (el Robin Hood cartonero), logró un éxito de audiencia y algo más, pero también quedó expuesta ella al “principio de revelación”.
“Muchas de las presentaciones no solo van a quedar en nada, sino que pueden complicar hasta a la propia Pettovello, que puso la firma en resoluciones y contratos cuestionados. Da como para pensar si lo que se buscó es esclarecer o desviar la atención, además de sacarse de encima a los que ofrecieron alguna resistencia a ciertas formas de actuar”, sugiere una llegado a uno de los funciona tibi lid ad que se fueron junto con el aún silente exsubsecretario Pablo de la Torre, desplazado tras desatarse el escándalo de los alimentos no distribuidos. Enigmática, la fuente advierte: “La Justicia y el tiempo van a poner en su lugar varias cosas”.
Por ahora, el Presidente se niega a aceptar la renuncia que Pettovello habría ofrecido ya varias veces, según dejaron trascender en el entorno de la ministra y nadie se atreve a negar en la Casa Rosada.
Entre las muchas peculiaridades que reúne el caso de la funcionaria y amiga presidencial se destacó en la última semana el cambio de posición que mostraron algunos de los más cercanos colaboradores de Milei. Varios que solían criticarla por sus problemas de conducción, sus rasgos de personalidad o por su performance en la gestión pasaron a hacer una férrea defensa. Justo cuando los hechos, antes que las palabras, parecían debilitar al extremo a Pettovello.
El argumento de que la ministra es víctima de operaciones en su contra por su decidida avanzada contra “los gerentes de la pobreza” y “la mafia que lucra con el hambre” encontró algunas fisuras, por lo que la cerrada defensa presidencial se atribuye a más razones que las derivadas de esa tan noble causa.
El vínculo con el Presidente y el daño que podría causarle a este tener que desprenderse de ella, después de haber convertido “en historia” al otro amigo (Posse) con el que inició la aventura presidencial, es una justificación que se esgrime, pero no sería la única causa de su permanencia.
Algunas decisiones tomadas en su área (léase contrataciones, compras y designaciones) que están bajo observación (política y judicial) no serían exclusivas de ese ministerio. Para un gobierno cuyo capital político casi excluyente es el apoyo social, cualquier hecho que afecte la confianza podría causarle un daño demasiado grave.
Acá también asoma la huella de aficionados a inmiscuirse en vidas ajenas, que en poco tiempo, y aprovechando la inexperiencia y suscepcuentes”, de los recién llegados al Gobierno, lograron ocupar espacios de poder ofreciendo sus “servicios” para preservarlos. Entre ellos, su llegada privilegiada al poder permanente económico, las fuerzas de seguridad, el Poder Judicial y algunos sectores mucho más opacos. Milei no sería el único topo en el Estado.
Se trata de una película proyectada demasiadas veces, pero que siempre encuentra público que parece no haberla visto. O, peor, que cree que esta vez tendrá un final distinto. Pero unos pasan y otros no se van nunca. La postulación de Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema no es una nueva producción, sino una secuela de la misma saga.
Después de seis meses, el Gobierno empieza a enfrentarse con las consecuencias de sus propias acciones y su propia inacción, aunque aún no pague costos en la imagen. Pero las dudas o cuestionamientos respecto de sus políticas no solo no se han diluido, sino que se consolidan.
El antídoto de la herencia empieza a ser menos eficaz ante una realidad envenenada, por lo que el comienzo del segundo semestre asoma como un punto de inflexión, antes de quedar inmerso en la vorágine del año electoral, en el que el Gobierno está obligado a renovar la confianza para que se traduzca en las urnas y, muy especialmente, en las bancas del Congreso Nacional, de las legislaturas provinciales y de los concejos deliberantes municipales.
La frágil estructura político-legislativa del oficialismo necesitará de un refuerzo de dimensiones notables.
El apoyo superior al 50% en las encuestas de imagen se divide en dos mitades más o menos imperfectas: una porción( algo mayor) de votantes duros, para los que no hay ninguna razón para revisar su preferencia, y otra (que ronda los 25 puntos) que en el balotaje optó por “el menos malo” y votó con la nariz tapada, pero con muchas dudas que la gestión no solo no disipó, sino que, en algunos casos, profundizó o, más aún, confirmó. En ese punto cobra relevancia el hecho de que las elecciones legislativas no suelen dirimirse solo entre dos fuerzas, sino que los votos tienden a repartirse entre varias opciones.
Ayer, las elecciones europeas les insuflaron a Milei y los suyos una nueva dosis de ilusión, con el sostenido avance de la extrema derecha. Insumos para sus consejeros que lo ven y lo proyectan como un líder supremo que cabalga los vientos de la historia para llevarlo a la cumbre.
Su inminente partida a Italia para participar como invitado de la reunión del G-7 ampliado no podría haber llegado en un momento más complejo, capaz de tenderles trampas a entusiastas inmoderados. Los antecedentes de los viajes presidenciales dan motivos para no relajarse.
No parece haber plafón para correr más riesgos. El Gobierno está en un momento crucial. Despegar o quedar atrapado en nuevas turbulencias es el gran desafío.
Lo mismo le pasa a la oposición, que si bien no logra ponerse de pie empieza a tantear nuevos formatos y estrategias para plantarse e intentar ofrecer alguna opción diferente. Un punto de inflexión para todos.
“Son muy sugestivos los errores en algunas denuncias y actuaciones de Capital Humano”
Cualquier golpe a la confianza podría dañar el casi único capital del Gobierno: el apoyo social

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Tras la salida del Gobierno, los hermanos De la Torre eligen el silencio y la cautela
Les habían aportado a Milei y Pettovello estructura y funcionarios; enfrentaron las consecuencias de los supuestos contratos irregulares
Javier Fuego SimondetJoaquín y Pablo de la Torre edificaron su poder desde el municipio de San Miguel archivo

Un tuit de Pablo de la Torre tras la denuncia en su contra y su salida de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Capital Humano fue la única reacción pública que alteró el silencio que se impuso el sector liderado por Joaquín de la Torre, hermano del exfuncionario. El actual senador bonaerense fue un aliado importante para el presidente Javier Milei a la hora de la campaña y la designación de funcionarios. La tropa del hombre fuerte de San Miguel opta por evitar pronunciamientos, mientras espera que baje la espuma del escándalo por los alimentos sin entregar y los supuestos contratos irregulares en el ministerio que conduce Sandra Pettovello.
Sin voluntad de pelearse abiertamente con el Gobierno, Joaquín y Pablo de la Torre evitan comentarios disonantes. Según pudo saber
 aún comparten el rumbo de la gestión y no quieren “hacerle daño”. Experimentados en la política, a los De la Torre ya no les sobran las opciones por explorar tras haber sido aliados del kirchnerismo, el massismo y el macrismo.
Según dio cuenta en su edición de ayer, hubo un operativo de contención a través del influyente asesor presidencial Santiago Caputo para que los De la Torre no respondieran con fuego graneado.
En el sector político de los hermanos De la Torre se impone la espera, luego de que el secretario eyectado por Pettovello hiciera su única defensa pública hace una semana. “Tengo la conciencia y las manos limpias. Me enorgullece haber dado junto a la ministra Pettovello la batalla contra los gerentes de la pobreza. No me voy a dejar amedrentar por los kirchneristas infiltrados en el Gobierno. Muerto antes que sucio”, fue el mensaje de Pablo de la Torre en la red social X.
La estructura política que comanda Joaquín de la Torre (exintendente de San Miguel, exministro de Gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal y actual senador provincial) fue importante para Milei. Impactó en el armado electoral y lo nutrió de legisladores provinciales y de funcionarios –ahora apartados– en el ministerio de Pettovello.
El Partido Renovador Federal (con reconocimiento nacional y representación en la Capital Federal, Buenos Aires, Mendoza, Corrientes, Chaco y Jujuy) fue uno de los 14 que integraron la alianza nacional La Libertad Avanza, el conglomerado que le permitió a Milei registrar su candidatura a presidente en la Justicia Electoral. De la Torre controla el Partido Renovador Federal, aunque ya no es autoridad formal en la estructura de ese sello que tiene reconocimiento nacional en la Justicia Electoral desde 2015.
El presidente del Partido Renovador Federal a nivel nacional es José Videla Sáenz. Según la información que recopila la Cámara Nacional Electoral, uno de sus apoderados es José Richards, uno de los cuatro funcionarios desplazados el jueves de Capital Humano. Richards, que fue secretario de Gobierno de San Miguel, era jefe de Gabinete en la Secretaría de Educación, cuyo titular es Carlos Torrendell.
El jueves también dejó su cargo de directora de Educación Secundaria Nacional María de los Ángeles Reig, la tesorera del Partido Renovador Federal, que integró el área educativa de la Municipalidad de San Miguel.
La sede central del partido está en la calle Paunero al 1100, en San Miguel, el epicentro del poder de De la Torre. Allí, el actual senador bonaerense fue intendente por tres períodos consecutivos, entre 2007 y 2019, desde los sellos Partido de la Victoria, Frente para la Victoria y Unidos por una Nueva Alternativa. Desde entonces se mantiene en el poder su delfín, Jaime Méndez.
Los funcionarios ligados a De la Torre que llegaron al gobierno de Milei quedaron expuestos con sus salidas de Capital Humano. Además de Pablo de la Torre, Richards y Reig, también dejaron sus puestos Héctor “Bebe” Calvente (era subsecretario de Políticas Sociales; fue secretario general y de Seguridad en San Miguel, y presidente de Astilleros Río Santiago durante el gobierno de Vidal) y María Lucila Raskovsky (era subsecretaria de Políticas Territoriales y Desarrollo Humano; en San Miguel, integró la Secretaría de Infancia y Familia).
El aporte del espacio político asentado en San Miguel se observa, además, en la representación mileísta en la Legislatura bonaerense. Joaquín de la Torre es senador provincial por la primera sección. Ganó su banca en 2021, por Juntos por el Cambio, pero se integró a un bloque libertario en el que revistan Carlos Curestis y Florencia Arietto, que abandonó tras la salida de su hermano del Gobierno.
En la Cámara de Diputados bonaerense está Juan Esper, fuertemente ligado a Joaquín de la Torre, quien obtuvo su banca por Juntos por el Cambio, en 2023, pero se sumó al bloque libertario que encabeza Nahuel Sánchez Sotelo y aún no oficializó que lo abandone. También obtuvo una banca, pero desde la boleta de La Libertad Avanza, Gustavo Cuervo, presidente del Partido Renovador Federal en la provincia de Buenos Aires y uno de sus apoderados a nivel nacional.
Algunas fuentes afirman que hubo fiscales del sector de De la Torre que en el balotaje trabajaron para Milei (en las PASO y las generales respaldaron la candidatura de Patricia Bullrich), pero en las filas bonaerenses de La Libertad Avanza lo niegan.ß

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