Accidente de trenes en Palermo | El líder del gremio de maquinistas explicó las causas y apuntó contra las autoridades de Trenes Argentinos
Omar Maturano dijo que como se robaron los cables, no hay señalamiento y por lo tanto no funcionan los semáforos; “Había una locomotora detenida, sola. Se le dio vía libre escrita al conductor que venía con pasajeros, se encontró con la locomotora y chocaron”, detalló
Omar Maturano, de la FraternidadTras el accidente de trenes en Palermo, el líder del gremio La Fraternidad, Omar Maturano, detalló cómo fue el choque entre una unidad con pasajeros de la línea San Martín y otra vacía, y explicó las causas de esta situación. Según contó, desde hace diez días no tienen sistema de señalamiento porque se robaron los cables y no recibieron respuesta de la empresa Trenes Argentinos. Asimismo, reclamó por la falta de repuestos.
“La información es que había una locomotora detenida, sola. Se le dio vía libre escrita al conductor que venía con pasajeros, se encontró con la locomotora y chocaro”, contó el líder de los maquinistas en Radio 10.
“Hace diez días que estamos trabajando así porque se roban los cables de señalamiento y, bueno, estamos reclamando hace diez días que los reparen, pero no hay repuestos. Hay una degradación total de la empresa. No solo los repuestos para el señalamiento faltan, sino también para los trenes y los coches”, marcó e insistió: “Me acuerdo que estaba todo apagado, todas las señales, por el robo de cables”.
Según su relato, el tren que iba con pasajeros salió de Retiro con la notificación de que adelante no se iba a encontrar con nada. “Cuando no tenés señales, te dan una autorización para que puedas ocupar la vía, una notificación. Vamos a suponer que estamos en Rosario. Te dicen: ‘Usted de Rosario a Cañada de Gómez tiene vía libre’. Sabés que vas y no tenés ningún tren ocupando la sección”, ejemplificó.
Sin embargo, aclaró que en esas circunstancias el maquinista de todas formas debe circular con precaución. “Estás corriendo con una autorización, que no es un circuito. Un circuito te asegura que no hay nada adelante; acá no, porque no hay cables. Vas con precaución. [Para este caso] si agarrás la locomotora a 90 kilómetros por hora o a 80, hacés un desastre. Si la agarrás a 40, no”, expuso. Además, contó que ambos conductores de las unidades siniestradas “están golpeados, pero no tienen nada”, mientras que la guardia que iba en una formación “está golpeada mal”. Los voceros oficiales, de momento, aseguraron que ya se hizo la evacuación y no hay víctimas fatales.
En tanto, Maturano hipotetizó que la formación que no llevaba pasajeros debía estar frenada en esa zona porque no tenía vía libre para seguir.
Para qué sirve el señalamiento, que según Maturano no funcionaba
De acuerdo a lo que contó el líder sindical, el señalamiento -que no habría estado disponible hoy- es necesario para activar los semáforos. “El ferrocarril se divide por secciones. Si la ocupás, el semáforo queda en rojo. Si la ocupás medianamente, se pone en amarillo o naranja, que dice que tenés que avanzar con precaución, a paso de hombre, o a 12 kilómetros por hora. Y si está verde, es que tenés todo adelante libre, que podés avanzar. Pero cuando no tenes señales, estás yendo a un lugar que no sabés con qué te encontrás. Si te dan vía libre escrita por papel significa que está todo libre, porque tenés el documento. Y si no, tiene que haber un hombre en cada señal con su radio, con una bandera verde o roja. Si te pone roja, parás. Y si te pone verde, avanzás hasta la próxima señal, donde debe haber otro hombre, al pie de la señal. Es el procedimiento que nos dicen y nos dictan para rendir examen”, desglosó, a la vez que dijo que el robo de cables es una problemática que no solo afecta a la línea San Martín, sino también por ejemplo a la Roca.
Y en respaldo a sus afiliados, marcó con dureza: “El conductor tiene tres salidas: una es ir preso, otra es ir al hospital y otra ir a un cajón. Cuando se equivoca o tiene un accidente. Pero bueno, nos acostumbramos. Estamos acostumbrados y cada vez se está degradando nuestra empresa. Los culpables son los que manejan las empresas, no nosotros”.

Disconforme con las autoridades de Trenes Argentinos, el gremialista señaló además que hoy viernes las unidades funcionan como si fuese un sábado, con una frecuencia de 70 a 75% de lo normal.
“Hoy estamos corriendo como día sábado y el sábado como domingo (al 50%). Hay una degradación total porque no hay presupuesto, según los que conducen la empresa. No hay para los coches eléctricos. Tenemos 60 locomotoras paradas, chinas, que se compraron nuevas; 150 coches eléctricos que no llevan locomotora degradados, desmantelados, porque se les saca un repuesto para que sigan funcionando [otras unidades]. Y se dejan de lado los coches, que después quedan pelados y no sirven para nada”, aseguró.
Convencido de que la idea de los que mandan en la compañía estatal es que venga un capital privado y compre la empresa a menor valor, Maturano se mostró en contra de la privatización, pero a favor de que haya una concesión del servicio. “Que pongan plata en infraestructura y los trenes funcionen como deben funcionar, con los empleados que debe tener la empresa”, sostuvo.
Por otra parte, también cuestionó la elevación de las vías en la ciudad de Buenos Aires, en el marco de que hoy el choque se produjo en el puente que está a la altura de Dorrego y la Avenida Figueroa Alcorta.
“Esta renovación que se hizo por arriba de la calle Córdoba, también en Belgrano con el Mitre... no hay lugar para evacuar, no hay un lugar para que baje un helicóptero. Tenemos que romper el alambre si hay que sacar heridos. No lo hacen a futuro. Los gobiernos, no hablamos de este gobierno, sino también de los anteriores, no hacen el ferrocarril a futuro. El Estado se olvidó de muchas cosas y ahora no está presente, en nada de esto”, sentenció.
Una formación del tren San Martín colisionó contra otra sin pasajeros; hay decenas de heridos
María Nöllmann
Christian Maidana, de 32 años, miraba su celular mientras viajaba esta mañana en el tercer vagón del ferrocarril San Martín cuando empezó a sentir el frenado brusco que lo hizo impactar contra la barra de hierro frente a su asiento. “Fueron 10 segundos de sacudida, un susto terrible. Cuando me di cuenta de que estábamos arriba del puente, me dio terror porque todo temblaba. Pensé que nos íbamos a caer”, contó.
Él, que trabaja de mozo en el comedor de un colegio de Villa del Parque, se acababa de subir al tren en la estación Retiro. Ya había pasado una hora desde el accidente, pero todavía no dejaba de temblar.
Eran las 10.30 de hoy y dos formaciones del San Martín chocaron sobre el puente de la avenida Figueroa Alcorta, casi Dorrego. El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) y personal de Bomberos, además de la Policía de la Ciudad, desplegaron un fuerte operativo en la zona. Los hospitales cercanos fueron avisados ante la alerta roja. Aún no están esclarecidas las causas del accidente.
Los heridos más graves fueron los que se encontraban en el primer vagón, reconstruyó Maidana, junto a otros dos pasajeros que ahora esperaban nuevas indicaciones del personal de policía. “Apenas dejó de temblar todo, fui hasta el primer vagón. Había gente en el piso, con la cara sangrando, varias narices rotas, pero no vi ninguna persona inconsciente”, siguió el joven, quien tras el accidente, antes de que llegaran las ambulancias, ayudó a bajar en camillas a varios heridos.
A pocos metros, un operativo conjunto de paramédicos y personal de rescate de bomberos, seguían bajando por la lomada de pasto del costado del puente, camilla tras camilla, con personas con protección en el cuello.
Según confirmó Trenes Argentinos, la línea San Martín colisionó con una locomotora y un coche furgón vacío, a las 10.31, en el kilómetro 4,9 sobre el viaducto Palermo a la altura de la avenida Alcorta. El servicio se encuentra interrumpido.

Hubo heridos en todos los vagones. Estela Mercado, que viajaba sentada en el último junto a su nieta, se dio cuenta de la primera frenada brusca cuando un hombre parado junto a ella se desbalanceó y se golpeó su cabeza con uno de los caños de metal y cayó al piso. “Fue algo horrible, un susto”, dijo , con los ojos llorosos, mientras su nieta jugaba a su alrededor.
“No sé qué pasó, yo creo que el maquinista se dio cuenta tarde de que había una locomotora, porque la frenada fue fuerte y larga. Realmente me asusté, fueron dos segundos en que pensé que no la contábamos”, detalló Juan Pablo Milano, de 28 años, quien viajaba por trabajo a Pilar, y ahora, al igual que el resto de los pasajeros que continúan en el lugar, se encontraba varado en el lugar del accidente.
A dos horas del accidente, todavía caía de manera constante combustible del tren. Salía de los hierros del puente y formaba un charco que cruzaba dos manos de la avenida Figueroa Alcorta y parte del boulevard de pasto. Bomberos de la ciudad vigilaba con especial atención, mientras intentaba evacuar el combustible acumulado en el puente con mangueras.
Fuera de la hora pico
“Los vagones no venían llenos, ya había pasado la hora pico, y además era un tren que iba en dirección a Provincia. Iban casi todos sentados, si no hubiese sido una tragedia”, dijo un hombre de una empresa de seguridad privada de la zona, que ayudó con el descenso de pasajeros de la formación luego del accidente, mientras observaba desde el costado de la vía las tareas de peritaje y rastrillaje que hace personal de bomberos junto a sus perros.
“Había muchas personas mayores, muchos niños, cochecitos. Hay gente que salió ilesa pero muy angustiada”, contó.
“Se escuchó como una explosión. No entendíamos qué había pasado hasta que vimos el tren”, dijo un empleado de un club deportivo de la zona, sobre cuyas canchas de tenis se ve el tren accidentado.
Una mujer jubilada, que viajaba con su nieta de Capital en dirección a Hurlingham, donde vive, seguía conmocionada. “Menos mal que no dejé que mi nieta se levantara del asiento. Ella quería levantarse. En cuanto sentí el movimiento la abracé fuerte”, dijo la mujer.
“Sentí tres latigazos fuertes, pensé que el tren iba a volcar”, contó la mujer, de la mano de la menor, visiblemente conmovida. “Nosotros estábamos sentadas, nos abrazamos y gracias a Dios no nos pasó nada. Siempre viajo en el primer vagón, pero hoy decidí ir a otro vagón, un susto tremendo nos llevamos”, dijo.
“El susto que nos pegamos fue muy grande, muy triste todo, la gente que va y viene a trabajar, yo volviendo a mi casa para pasar el fin de semana tranquila…”, dijo.
La mujer contó que en los primeros momentos después del impactó les dijeron que esperaran para bajar porque había derrame de gasoil, pero después pudieron ir bajando. “Fue sin mirar para los costados por los heridos que podría haber habido…. todo muy triste”.
Luego, la pasajera frecuente del San Martín recordó: “[Las formaciones] cuando llegan al lugar donde fue el choque siempre baja la velocidad, porque no se ve, llega a este punto y tiene que pedir permiso”. Y dijo que el episodio fue afortunado “porque no había tanta gente en el tren”.
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