Tras los pasos de un dinosaurio arrepentido–
por Carola Gil–
Las 134 pisadas de un saurópodo se conservan intactas desde el Jurásico en Colorado, Estados Unidos
Las siestas son momentos de libertad. Los grandes duermen y el barrio de Olivos en los ochenta todavía es lo suficientemente seguro como para que los chicos salgamos con nuestras bicicletas después del último bocado del almuerzo. Casi no pasan autos y además mi calle es una cortada y la de la esquina, en barranca hacia el río, también. En esta última hay un terreno baldío. Tiene un espacio angosto entre el alambrado y la medianera que está desprendido y puede ser levantado como una puerta, permitiendo que un niño pase cómodo, o incluso se puede trepar si alguien ayuda haciendo patita.
El terreno ya tiene la pendiente natural de la barranca de Alberdi, al que se suma un barranco extra hecho por alguna excavadora de cara a una futura construcción. Es perfecto para trepar por el costado y perderse descubriendo todos los misterios que se esconden entre pastos y cañas crecidas. Con los chicos del barrio por momentos somos un equipo forense descubriendo los restos tibios en los troncos de un fuego encendido por algún linyera, y en otros, paleontólogos en busca de restos de criaturas desaparecidas hace millones de años. Me gusta más esto último y puedo pasarme horas mirando las ilustraciones de un libro sobre el tema que atesoro. Además, ¿quién dice que solo pueden aparecer dinosaurios en la Patagonia? Bien podrían estar en un baldío de Olivos. Cada uno de nosotros lleva un palo enorme que se usa a modo de falso bastón, útil a la hora de emprender la empinada subida hasta lo más alto del terreno. Desde allí, entre las ramas, se logran ver bien las vías del tren más allá del paredón de ladrillos, y un poco más allá todavía, el río. Es sabido que los animales siempre están cerca de una reserva de agua. También lo aprendí en mi libro.
Hace unos 150 millones de años un dinosaurio de larguísimo cuello caminaba por la arenisca en lo que hoy es el estado de Colorado, en los Estados Unidos. En un momento de su paseo decidió hacer un giro amplio de 270 grados y cambió de dirección. En 1945, una familia de apellido Charles compró esa misma tierra con la esperanza de encontrar allí oro. Pasaban los veranos acampando en el lugar y conocían cada uno de sus rincones. Los niños Charles estaban familiarizados con estos pequeños huecos en la roca que se llenaban de agua después de una lluvia y crecieron jugando entre ellos. Sin embargo, recién en 2021 y alertados por otros residentes de la zona, se enteraron de que esas estructuras ahuecadas habían sido hechos por las patas pesadas de un dinosaurio.
Los saurópodos que habitaban en la zona eran enormes criaturas herbívoras de largos cuellos y colas que podían llegar a los 30 metros de largo. Uno de ellos fue el que dejó sus pisadas marcadas en el terreno mientras avanzaba y luego, por motivos que jamás conoceremos, decidió cambiar de rumbo. Los movimientos durante el mesozoico, una elevación notable del terreno y luego los glaciares hicieron que las pisadas quedaran perfectamente preservadas en la arenisca convertida en roca. En la actualidad, las 134 huellas que dejó durante su travesía ese dinosaurio indeciso durante el Jurásico tardío forman uno de los circuitos continuos más largos del planeta, tan grande que puede verse desde Google Earth.
La familia Charles, sabiendo que tenía el sueño de millones de niños (y no tan niños) ahí mismo en el jardín trasero de su casa, decidió contactarse con el servicio forestal y compartir su tesoro vendiendo esa parte del terreno y convirtiéndola en reserva federal. La intervención del ente oficial desde abril de 2024 asegura que el área estará protegida y podrá ser disfrutada por las generaciones venideras. En el futuro cercano el público podrá recorrer los tres kilómetros y algo cuesta arriba ya sea a pie o caballo, como lo hacían los Charles durante sus veranos en el lugar, y ver el circuito de pisadas en lo que hoy se llama el West Gold Hill Dinosaur Tracksite. En el mundo solo hay otros cinco circuitos de huellas que marcan el recorrido que supieron hacer los dinosaurios, pero todos siguen líneas relativamente rectas. “Este, sin embargo, muestra al dinosaurio de cuello largo dando un giro de más de 180 grados cuando caminó por la zona durante el período Jurásico, hace aproximadamente 150 millones de años”, afirma con entusiasmo uno de los paleontólogos a cargo del proyecto.
Marcando agujeros con nuestros palos en las paredes barrosas del acantilado en el terreno baldío de la calle Alberdi encontramos huesos. Después del entusiasmo inicial (para nosotros era obvio: ¡dinosaurios!) nos damos cuenta de que se parecen más a los restos de una tira de asado que algún perro callejero robó de un tacho de basura y enterró por ahí. Nos miramos con desilusión. Seguramente, a mis 9 ó 10 años ya veía mi carrera como paleontóloga desaparecer frente a mis ojos. O por lo menos, caminar hacia el horizonte y dar un giro como el de ese dinosaurio indeciso que cambió su rumbo y se fue lentamente hacia otro lugar.
Las siestas son momentos de libertad. Los grandes duermen y el barrio de Olivos en los ochenta todavía es lo suficientemente seguro como para que los chicos salgamos con nuestras bicicletas después del último bocado del almuerzo. Casi no pasan autos y además mi calle es una cortada y la de la esquina, en barranca hacia el río, también. En esta última hay un terreno baldío. Tiene un espacio angosto entre el alambrado y la medianera que está desprendido y puede ser levantado como una puerta, permitiendo que un niño pase cómodo, o incluso se puede trepar si alguien ayuda haciendo patita.
El terreno ya tiene la pendiente natural de la barranca de Alberdi, al que se suma un barranco extra hecho por alguna excavadora de cara a una futura construcción. Es perfecto para trepar por el costado y perderse descubriendo todos los misterios que se esconden entre pastos y cañas crecidas. Con los chicos del barrio por momentos somos un equipo forense descubriendo los restos tibios en los troncos de un fuego encendido por algún linyera, y en otros, paleontólogos en busca de restos de criaturas desaparecidas hace millones de años. Me gusta más esto último y puedo pasarme horas mirando las ilustraciones de un libro sobre el tema que atesoro. Además, ¿quién dice que solo pueden aparecer dinosaurios en la Patagonia? Bien podrían estar en un baldío de Olivos. Cada uno de nosotros lleva un palo enorme que se usa a modo de falso bastón, útil a la hora de emprender la empinada subida hasta lo más alto del terreno. Desde allí, entre las ramas, se logran ver bien las vías del tren más allá del paredón de ladrillos, y un poco más allá todavía, el río. Es sabido que los animales siempre están cerca de una reserva de agua. También lo aprendí en mi libro.
Hace unos 150 millones de años un dinosaurio de larguísimo cuello caminaba por la arenisca en lo que hoy es el estado de Colorado, en los Estados Unidos. En un momento de su paseo decidió hacer un giro amplio de 270 grados y cambió de dirección. En 1945, una familia de apellido Charles compró esa misma tierra con la esperanza de encontrar allí oro. Pasaban los veranos acampando en el lugar y conocían cada uno de sus rincones. Los niños Charles estaban familiarizados con estos pequeños huecos en la roca que se llenaban de agua después de una lluvia y crecieron jugando entre ellos. Sin embargo, recién en 2021 y alertados por otros residentes de la zona, se enteraron de que esas estructuras ahuecadas habían sido hechos por las patas pesadas de un dinosaurio.
Los saurópodos que habitaban en la zona eran enormes criaturas herbívoras de largos cuellos y colas que podían llegar a los 30 metros de largo. Uno de ellos fue el que dejó sus pisadas marcadas en el terreno mientras avanzaba y luego, por motivos que jamás conoceremos, decidió cambiar de rumbo. Los movimientos durante el mesozoico, una elevación notable del terreno y luego los glaciares hicieron que las pisadas quedaran perfectamente preservadas en la arenisca convertida en roca. En la actualidad, las 134 huellas que dejó durante su travesía ese dinosaurio indeciso durante el Jurásico tardío forman uno de los circuitos continuos más largos del planeta, tan grande que puede verse desde Google Earth.
La familia Charles, sabiendo que tenía el sueño de millones de niños (y no tan niños) ahí mismo en el jardín trasero de su casa, decidió contactarse con el servicio forestal y compartir su tesoro vendiendo esa parte del terreno y convirtiéndola en reserva federal. La intervención del ente oficial desde abril de 2024 asegura que el área estará protegida y podrá ser disfrutada por las generaciones venideras. En el futuro cercano el público podrá recorrer los tres kilómetros y algo cuesta arriba ya sea a pie o caballo, como lo hacían los Charles durante sus veranos en el lugar, y ver el circuito de pisadas en lo que hoy se llama el West Gold Hill Dinosaur Tracksite. En el mundo solo hay otros cinco circuitos de huellas que marcan el recorrido que supieron hacer los dinosaurios, pero todos siguen líneas relativamente rectas. “Este, sin embargo, muestra al dinosaurio de cuello largo dando un giro de más de 180 grados cuando caminó por la zona durante el período Jurásico, hace aproximadamente 150 millones de años”, afirma con entusiasmo uno de los paleontólogos a cargo del proyecto.
Marcando agujeros con nuestros palos en las paredes barrosas del acantilado en el terreno baldío de la calle Alberdi encontramos huesos. Después del entusiasmo inicial (para nosotros era obvio: ¡dinosaurios!) nos damos cuenta de que se parecen más a los restos de una tira de asado que algún perro callejero robó de un tacho de basura y enterró por ahí. Nos miramos con desilusión. Seguramente, a mis 9 ó 10 años ya veía mi carrera como paleontóloga desaparecer frente a mis ojos. O por lo menos, caminar hacia el horizonte y dar un giro como el de ese dinosaurio indeciso que cambió su rumbo y se fue lentamente hacia otro lugar.
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El director médico de la institución suiza, referente mundial en terapias de revitalización celular, rejuvenecimiento y wellness, asegura que un sistema inmune fortalecido es fundamental para detener el deterioro
Andrea Ventura
En Montreux, Suiza, a orillas del lago Leman y abrazada por los Alpes, se gesta de manera constante una usina de innovaciones vinculadas con el bienestar y la posibilidad de disfrutar de una vida más larga y con mejor calidad. La pionera clínica La Prairie es referente de longevidad en el mundo por sus terapias celulares de revitalización para retrasar el proceso de envejecimiento, con las que se han tratado celebridades de todos los continentes desde que abrió sus puertas hace más de 90 años.
Por allí han pasado desde príncipes, estrellas de Hollywood, presidentes, empresarios y también figuras del ámbito local, como Diego Maradona, Susana Giménez, Mirtha Legrand y Carlos Tevez, entre muchos otros.
Cuando el doctor Paul Niehans, especialista en medicina regenerativa, creó la clínica en 1931 ni el wellness tal como se lo concibe hoy ni la longevidad eran prioridad. “La gente se trataba enfermedades para no morirse. El doctor Niehans comenzó con el método de terapia celular de células frescas para curar. Aplicando este tratamiento se dio cuenta que sus pacientes tenían más vitalidad. De ahí derivó el tratamiento de revitalización, que se fue modificando y perfeccionando con los años”, cuenta Adrian Heini, director médico de La Prairie, de visita en Buenos Aires para celebrar los 45 años de la representación de la mítica clínica en la Argentina, a cargo de Willie Carballo.
Claro que acceder a La Prairie y a su fuente de la juventud tiene su precio: estos tratamientos de una semana cuestan desde 29.000 dólares por persona. Aunque no se dispongan de los medios económicos, frenar el envejecimiento y lograr una mejor calidad de vida también está al alcance de todos. “Contra el envejecimiento, más importante que hacer la revitalización es el modo de vida. No es necesario ser un superatleta o volverse vegetariano, sino llevar una vida con disciplina”, enfatiza el médico suizo, especializado en nutrición y medicina predictiva, formado en prestigiosas universidades de Suiza, Estados Unidos e Inglaterra.
En una charla Heini compartió los secretos para retrasar el envejecimiento, explicó cómo actúan las terapias de revitalización celular y presentó el nuevo tratamiento brain potential, destinado a mejorar la capacidad cognitiva y cerebral.
-¿Hacia dónde van las investigaciones sobre longevidad hoy?
-Las investigaciones vuelven a lo básico: el modo de vida sano, con alimentación equilibrada, actividad física y sueño adecuado. Estos puntos son indispensables para la longevidad y la calidad de vida y también muy importantes para mejorar la capacidad cognitiva y cerebral. Otro factor fundamental es el sistema inmune, que ganó popularidad en las investigaciones de longevidad y capacidad cerebral. El equilibrio del sistema inmune es importantísimo. Con los avances en genética y epigenética se confirma que hay una conexión entre el sistema inmune sano y la longevidad. Hoy se habla de medicina predictiva, se trabaja con la genética y la epigenética - la parte genética que se puede cambiar durante la vida- que son dominios nuevos con los que se intenta saber con qué hay que tener cuidado porque genéticamente se tiene esa predisposición. Ahora en la clínica adaptamos los tratamientos según los riesgos y las predisposiciones de cada paciente de manera personalizada.
-Usted habla de longevidad holística: ¿a qué se refiere?
-Todo tiene que estar en buen estado, el cuerpo y la mente. El interior y el exterior. En la clínica nuestra actitud es holística. Con nuestra terapia natural actuamos holísticamente sobre todo el organismo, incluida la mente. No se trata solamente a un órgano.
-¿Cuánto influye la alimentación en la extensión de la vida?
-Enormemente. Hoy hay una reconfirmación que la alimentación es importante porque se han encontrado evidencias que influye en la epigenética, la genética que se puede modificar. Una misma persona, con un régimen desequilibrado o con un régimen sano de comidas, puede evolucionar hacia algo desfavorable o favorable. En la dieta no deben faltar frutas y verduras y se deben evitar los productos de derivación animal, aunque no están prohibidos. Pero vamos más lejos: es importante ver la cronología durante el día. Por la función cerebral, no es recomendable comer demasiadas proteínas durante la noche, deben ser ingestas más ligeras. Es preferible comerlas a la mañana o durante el almuerzo. No hay que ser vegetariano, pero es bueno tener tendencia a frutas y verduras, frutos secos y aceites vegetales. Yo no prohíbo el alcohol. Se puede integrar a un régimen sano, pero hablamos de dos copas de vino para un hombre y una para la mujer, no más de eso. Y no beber todos los días.
-¿A qué edad comienza el envejecimiento?
-El deterioro empieza entre los 30 y los 35 años. Las células ya no se dividen de la misma manera y entran en función ciertos cambios de hormonas. No me gusta hablar de envejecimiento a esta edad, porque estamos hablando de personas jóvenes, pero el proceso comienza por estos años. Por eso hoy se trabaja en prevención. Si uno se empieza a ocupar a los 60 o 70 años es un poco tarde, aunque siempre es mejor empezar, por supuesto. De joven hay que pensar en frenar este proceso con un modo de vida equilibrado. Durante la juventud se cree que el cuerpo resiste todo, como alcohol, cigarrillo, noches de poco sueño, pero en el fondo no es verdad. Parece que el cuerpo aguanta, pero es un capital que se va a acumular.
"El deterioro empieza entre los 30 y los 35 años. Las células ya no se dividen de la misma manera y entran en función ciertos cambios de hormonas. No me gusta hablar de envejecimiento a esta edad, porque estamos hablando de personas jóvenes, pero el proceso comienza por estos años. Por eso hoy se trabaja en prevención"
Adrian Heini
-¿Cuánto influye la genética?
-Lo que dicen los especialistas es que la genética influye entre un 30 y un 50 por ciento en el proceso de envejecimiento. La buena noticia es que el 50 por ciento o más se determina con el modo de vida. Tenemos un gran margen de intervención.
-¿En cuanto a innovación, cómo se trabaja en La Prairie?
-Tenemos un equipo científico que cada dos años se va renovando, con nuevos expertos. Últimamente incorporamos especialistas en epigenética, biología molecular, metabolismo energético. Este equipo nos lleva en diferentes direcciones para probar nuevas terapias que influyan en la longevidad.
-¿Cómo es la terapia de revitalización, tratamiento insignia de la clínica?
-Es una combinación médica y de spa wellness, con última tecnología. Tenemos una versión standard y una premium, con chequeos más sofisticados, pero ambas duran una semana. En todos los casos hacemos test para analizar el estado general de la persona. En la parte médica se utiliza una combinación de métodos no invasivos, con aplicación oral o inyección de sustancias que existen en la naturaleza y en nuestro cuerpo, como por ejemplo vitaminas. El secreto es la combinación de estas sustancias. La revitalización actúa muy específicamente sobre el sistema inmune y, como dijimos, tiene importancia para la longevidad, para prevenir enfermedades y para mantener la capacidad cerebral. Con los factores de estimulación se produce activación celular y fortificación del sistema inmune. También logramos subir la disponibilidad de oxígeno en sangre, que favorece la activación de células madre que ya tenemos en el organismo.
Además, trabajamos con la respiración y la meditación para poder bajar los niveles de estrés. Estos tratamientos se recomiendan a partir de los 40 años y lo ideal es repetirlos cada uno o dos años, que es el efecto que tienen.
-¿Cómo define el estrés celular, que provoca envejecimiento?
-Las células se ven afectadas por el estrés oxidativo, que son radicales libres que se asocian a la mala comida y la polución ambiental, entre otros factores. Las células se pueden defender si hay bastantes antioxidantes, pero hasta un cierto límite, luego surgen enfermedades, se favorece el envejecimiento. En el tratamiento premium medimos las vitaminas y los antioxidantes que pueden influir en este proceso. Si hay déficit, lo sustituimos. Son fundamentales los cuatro pilares que manejamos: además de la parte médica, aconsejamos sobre modo de vida, actividad física, wellness y nutrición.
-¿Cuánto hay de estético y cuánto de medicinal en sus propuestas?
-Tenemos un gran departamento de spa wellness con última tecnología y una clínica muy medicalizada, con tecnologías de alto nivel. Atendemos todas las especialidades. La combinación es bastante única. La gente viene principalmente para el tratamiento de revitalización o de detox, que se combina con la experiencia wellness cinco estrellas.
-¿En qué consiste el nuevo tratamiento brain potential, que incorporaron recientemente?
-Este programa no es para tratar demencia, sino para prevenir la degradación de la función cerebral y cognitiva. Estudiamos los factores que pueden influir negativamente con varios test cognitivos para ver dónde hay puntos débiles. También se hace una evaluación cardiovascular, que es capital para la salud cognitiva, una resonancia magnética de cerebro y análisis de sangre. Con psicólogos se hace un diagnóstico y se aplican ejercicios específicos. Se combina con un nuevo suplemento especial, que se sigue tomando durante dos meses. También es de una semana y se puede complementar con el tratamiento de revitalización.
-¿Tienen muchos pacientes frecuentes?
-Sí, tenemos pacientes que hace 30 años que vienen, cada dos años, más o menos. Yo al principio cuando entré a trabajar a la clínica hace 24 años era bastante escéptico, pero a fuerza de ver a esta gente, que casi no suman edad, no me quedan dudas, es impresionante. Tengo pacientes de 95 años que están muy bien. El objetivo no es llegar a 105 o 110 años, solo por vivir más. Lo importante es pasar los 90, con buena movilidad y el cerebro con todas sus funciones. Esto es lo que yo considero por longevidad.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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